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El desconcertante PSOE de Ángel Víctor Torres

El nuevo secretario general de los socialistas canarios no termina de aterrizar mientras le rebosan los calderos y le crece la contestación interior de los que perdieron frente a él las primarias

Torres tiene motor Perkins, diésel de muchos caballos pero poco nervio, tarda en tomar decisiones y eso desespera a propios y extraños

No va a apoyar los presupuestos de Fernando Clavijo; va a pelear por un vocal más en el consejo rector de RTVC y, se supone, ordenará el lunes que le traigan la cabeza de Santiago Negrín

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Ángel Víctor Torres, nuevo secretario general del PSOE de Canarias

Ángel Víctor Torres, secretario general del PSOE de Canarias.

El manual de política para principiantes dice claramente que cuando un político lo hace bien pero su acción (su relato, por emplear el término más vanguardista) no llega a la ciudadanía es que tiene un problema de comunicación. La experiencia dice lo contrario: cuando la acción de un político no llega es que no tiene acción, o siendo benévolos, su acción no es atractiva, está fuera del mercado o se ha quedado caduca. Puede que a Ángel Víctor Torres, nuevo secretario general del PSOE de Canarias, le esté pasando algo parecido a esto: no es que no tenga relato, ni que se le haya quedado viejo, es quizás que por un exceso de prudencia ni siquiera se haya atrevido a tomar una decisión que dé lugar a un relato transformable en noticia. O dicho de otro modo: Torres no es noticia por acción, por su acción, sino noticia por su inacción.

Este aruquense de 51 años es secretario general del Partido Socialista Canario desde julio pasado, cuando ganó unas primarias frente a Patricia Hernández y Juan Fernando López Aguilar, y ya desde entonces se negó a actuar hasta tener configurada una Comisión Ejecutiva, que no fue elegida hasta septiembre. Un primer síntoma de la parsimonia con la que se toma las cosas. El segundo síntoma vino a continuación, cuando tardó más de un mes en decidir qué hacer con el buque insignia de cualquier partido regional, su grupo parlamentario, que removió mediante una escabechina que inmediatamente le estalló en la cara: se proclamó presidente del grupo parlamentario sin ser diputado y purgó al equipo de su contrincante en las primarias, Patricia Hernández, que pasó de ser la candidata socialista que ganó las elecciones de 2015 a presidenta del grupo y, acto seguido, diputada de a pie. El manual básico de política también dice que debes dejar una escapatoria a tu contrincante para que no se sienta humillado, y en eso también ha fallado Ángel Víctor Torres y su equipo de jóvenes sobradamente vengativos. Las primeras consecuencias ya las debe estar notando en la imprudente división que sufre ese grupo parlamentario, y las va a notar mucho más a partir de este domingo si, como preconizan los gurús del socialismo, gana las primarias tinerfeñas el alcalde de Guía de Isora, Pedro Martín, cabeza visible del poder municipal del Sur de la isla y candidato de cabecera de la defenestrada Patricia Hernández.

En un giro teatral inverosímil, Martín, Patricia, Rodríguez Fraga y los suyos de ellos se han convertido en oposición de lo que ellos mismos opusieron, y si antes fueron los ejecutores de los críticos en La Laguna hasta el punto de expedientar y sustituir a su secretario general en la firma del pacto con Coalición Canaria, ahora anuncian una drástica moción de censura contra el alcalde Díaz en cuanto se cierren las casas del pueblo tras la votación.

Son los mismos que controlaron la gestora presidida por Rodríguez Fraga, los que se arrodillaron hasta la humillación ante el Gobierno de Clavijo para que no echara a Patricia Hernández y soportaron los insultos proferidos por el bocachanclas que preside el Cabildo de Tenerife hacia la consejera de Obras Públicas por no resolver el problema de las carreteras de la isla. Esa oposición interna está aprovechando el desconcierto para sembrar más desconcierto.

Pero es verdad, la falta de decisiones estratégicas le está pasando factura al nuevo secretario general del PSOE de Canarias. A estas alturas todavía no se ha comunicado oficialmente a la ciudadanía que Torres va a ordenar votar en contra de los presupuestos de Fernando Clavijo para 2018 porque lo único que ha trascendido es que no va a haber enmienda a la totalidad. Del mismo modo que se desconoce con precisión qué propuesta de resolución va a defender en la Ejecutiva Regional del próximo lunes acerca de la caótica situación que vive el ente público Radiotelevisión Canaria. Un lastimero comunicado difundido este miércoles por el partido hablaba de una digna posición de defensa del interés general y una velada acusación de injerencias lanzada al viento sin autor conocido, lo que no provocó otra cosa que ahondar en la sensación de desconcierto que cunde entre el respetable. Porque la defensa del interés general es lo que se le supone a un partido político, como se le suponía el honor al soldado en tiempos ahora redivivos de militarismo patrio. Del mismo modo que debería ser de obligado cumplimiento identificar a las personas o entidades que puedan estar ejerciendo una presión antidemocrática sobre cualquier partido político. Si el denunciante en cuestión no puede, no debe o no se atreve a hacerlo, lo mejor es hacer mutis por el foro y resolver el conflicto de cualquier otro modo.

Ese lamento tiene el sello del nuevo equipo rector del PSOE canario: no avanzamos pero nos quejamos. Torres y su núcleo irradiador montan motor Perkins, aquel que tanto éxito tuvo en los Seat 131 y 132 de los 80, capaz de desarrollar mucha potencia pero sin nervio maldito. Desde julio hasta la fecha, pocas cosas han logrado resolver en ese partido, que quedó noqueado en diciembre de 2016 cuando -como estaba cantado- Fernando Clavijo expulsó del Gobierno a Patricia Hernández por un quítame allá esos 20 millones para planes de empleo dentro del famoso Fdcan. Aquella ofensa que sufrió la vicepresidenta y todo su equipo pretende ser sepultada ahora por las indecisiones de Torres y los suyos, olvidando que en los últimos estertores del pacto con Coalición Canaria, el PSOE fue capaz de apoyarle a Clavijo los presupuestos para 2017 y de darle trámite en el consejo de gobierno a la polémica Ley del Suelo. Las carcajadas del presidente y los suyos no se han apagado aún.

Ha llegado ahora el momento de demostrar qué impulsa al nuevo PSOE de Canarias. Las primeras noticias, aún oficiosas, hablan de que los socialistas no van a apoyar los presupuestos para 2018 pese a que no habrá enmienda a la totalidad. Y que no van a consentir la continuidad de Santiago Negrín al frente de la Radiotelevisión Canaria por el cúmulo de escándalos que han acompañado su gestión. Pero antes quieren, al ritmo que marca míster Perkins, hacer valer su nueva posición de fuerza mayoritaria en el Parlamento de Canarias para arrebatar al PP una de las vocalías en el consejo rector de la corporación pública.

Y, si todo sale como está previsto, este próximo lunes la Ejecutiva Regional del PSOE aprobará con toda solemnidad un acuerdo por el que promoverá ante el Parlamento de Canarias una iniciativa para que los servicios informativos de la televisión autonómica pasen a ser de titularidad pública. Ni para Socater ni para Videreport: modelo Zapatero (años 2004-2011 de TVE). Y que cada palo aguante su vela.

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