El ideario de Guardiola

1. “ordenarse a través de la pelota

2Xavi e Iniesta

3. “Johan Cruyff

4. “Por creer

5crear cansa mucho

6. “Lionel Messifocus on the target

7. “Fabio Capellovincente

8Zinedine Zidane

9. “Andrés IniestaNike Premier Cup

10Xavi

Las diez afirmaciones anteriores son obra de Pep Guardiola [Santpedor (Barcelona), 18 de enero de 1971]. Son un decálogo, una muestra del ideario, de un entrenador que esta temporada ha trazado una trayectoria inolvidable con el FC Barcelona: campeón de Liga, campeón de la Copa del Rey y campeón de la Liga de Campeones. Pero por encima de los resultados, incluso por encima de esa triple corona bien hilvanada, este equipo azulgrana será recordado por el fútbol que ha sido capaz de desarrollar: espectacular, superior, imparable y efectivo.

Las diez afirmaciones anteriores, también, descubren a un entrenador que tiene claro lo que quiere. Guardiola tiene bien definida una hoja de ruta y también tiene la brújula para interpretarla a la perfección. En su libreto hay conceptos y en su credo, con apuntes de Cruyff, de Van Gaal o de Mazzone, se apuesta por un fútbol atractivo: posesión de la pelota, atacar, jugar en el campo del rival y hacer feliz a una afición orgullosa por las hazañas de su equipo.

Las diez afirmaciones anteriores, además, marcan una declaración de intenciones. Ninguna fue realizada esta temporada, tras alguna exhibición de Messi, Xavi o Iniesta. Ninguna es ventajista. Son de 2006, fruto de la colaboración de Pep Guardiola con El País durante el Mundial de Alemania. Y en ese momento, hace tres años, ya ofrecía detalles de su ideario. Ahora, esa doctrina, ha elevado al Barça al máximo nivel.

Transformación de un equipo

Pero hay mucho más. Antes de ganar Liga, Copa del Rey y Copa de Europa, Guardiola transformó una plantilla con síntomas depresivos tras dos temporadas para olvidar. Eliminó del vestuario a dos elementos desestabilizadores para el bien común, Ronaldinho y Deco, pese a perder a dos futbolistas tremendos y, de paso, lanzó un mensaje contundente al resto de la plantilla: nadie es imprescindible en un club de la dimensión del FC Barcelona.

En definitiva, puso orden en la caseta. Todos los jugadores deben estar una hora antes del inicio de cada entrenamiento en las instalaciones donde se vaya a llevar la sesión de trabajo. Impuso un toque de queda nocturno [con llamadas aleatorias a los domicilios de los futbolistas a partir de una hora determinada]. Finiquitó actitudes de vedettes [por ejemplo, los jugadores no tuvieron permiso para acudir a presenciar los partidos del Conde de Godó y los actos publicitarios quedaron desterrados]. Manejó con acierto al entorno, ese monstruo que manejan unos medios de comunicación propensos, para bien o para mal, a los excesos. No concede entrevistas, pero comparece dos veces por semana en rueda de prensa.

Y tiene un apetito voraz. Trabaja con obsesión, cuida el más mínimo detalle y ha revolucionado a unos jugadores que creen en sus métodos. Al ritmo de Viva La Vida, de Coldplay [canción elegida desde principio de curso por Guardiola para motivar a sus futbolistas], el Barça ha devorado a todos los rivales que se han cruzado en su camino.

Ahora, mientras todos celebran, Guardiola ya piensa en los siguientes retos, desafíos que afrontará devoto a su ideario.