La crisis climática multiplicará al menos por doce a los afectados por inundaciones costeras en Canarias

El barrio marinero de Las Palmas de Gran Canaria, San Cristóbal, en abril de 2024, después de sufrir una inundación

Toni Ferrera

18 de enero de 2026 22:45 h

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Cada año, un total de 4.797 personas se ven afectadas por los impactos costeros del cambio climático en Canarias. Pero es previsible que para 2100, incluso en el escenario de emisiones de gases contaminantes más optimista, ese número se multiplique por doce, alcanzando los 57.857 perjudicados y un daño económico de 352,7 millones de euros, según un reciente estudio publicado en la revista Nature Communications.

Entre las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea (UE) y los territorios de ultramar, que incluyen a Azores, Madeira, Guayana Francesa y Aruba, entre otros, Canarias lidera la exposición a inundaciones costeras, impactos por la subida del nivel del mar y tormentas tropicales. En estos momentos representa al menos un tercio del total de personas afectadas en todos los lugares analizados (14.366). Y para finales de siglo, también acumulará entre el 34,53 y el 37,09% de la población damnificada, ya sea en el escenario climático más optimista (158.974 afectados totales, con 57.857 en las Islas) o el más pesimista (261.748, con 88.900 en el Archipiélago).

Los investigadores cruzaron datos físicos, demográficos y económicos a través de una herramienta de evaluación del impacto de las inundaciones costeras (LISCOAST, en sus siglas en inglés, desarrollada por el Centro Común de Investigación de la UE) para estimar sus posibles daños en función de cuatro escenarios posibles: el más optimista, que prevé que el mundo cumpla el Acuerdo de París y alcance las cero emisiones netas en 2050; el más pesimista, en el que el uso de combustibles fósiles se dispara y las emisiones se duplican para 2100; y otros dos escenarios intermedios.

El estudio también incorporó modelaciones de superordenadores para sumar la violencia de olas, mareas y ciclones tropicales a la continua crecida del nivel mar. Esos datos fueron cruzados con mapas para ver exactamente qué zonas quedarían sumergidas, ya sea para siempre o solo durante tormentas. Y con la extensión ya prevista se calculó entonces cuánta gente se vería afectada, cuántas infraestructuras dañadas y su impacto económico.

Los firmantes de la publicacion, de universidades y centros de investigación de distintos países de Europa, recuerdan que las regiones ultraperiféricas y los territorios de ultramar serán las áreas más afectadas por el cambio climático a pesar de haber contribuido menos a las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Según el trabajo, los impactos costeros ya provocan en Canarias pérdidas que ascienden a 40,5 millones. Y junto con Nueva Caledonia, territorio francés que incluye docenas de islas en el Pacífico, ambas regiones suman aproximadamente la mitad de todos los daños económicos entre las regiones ultraperiféricas de la UE y los territorios de ultramar (165,8 millones).

Si el mundo cumple con el cada vez más complicado objetivo de no superar los 1,5 grados de calentamiento respecto a los niveles preindustriales (el periodo 1850-1900), los daños para finales de siglo en el Archipiélago se multiplicarían por nueve, alcanzando los 352,7 millones. Si ocurre todo lo contrario, las pérdidas podrían ser de 543,4 millones. En el acumulado de todos los emplazamientos analizados, la cifra sería astronómica: 3.955,5 millones de euros.

La investigación va más allá del dinero y destaca la vulnerabilidad física de algunas ciudades de Canarias. Menciona a Las Palmas de Gran Canaria, cuya elevación media de elementos críticos, como puertos o carreteras, no supera los diez metros de altitud sobre el nivel del mar. Y dice que, mientras en lugares como la Guayana Francesa o Nueva Caledonia las pérdidas serían de valor ecológico, en el Archipiélago la mayoría serían sobre elementos ya construidos.

El trabajo académico recuerda a su vez que la economía canaria depende del turismo masivo, por lo que un aumento considerable del nivel del mar ejercerá “una presión cada vez mayor” sobre infraestructuras costeras, asentamientos, playas y tierras agrícolas. Y también reconoce que la población canaria está mayoritariamente asentada en la costa por la orografía escarpada de su interior. Así que, ante la imposibilidad de retirarse hacia esas zonas, el informe prevé que barreras como diques o muros serán “esenciales” para proteger emplazamientos clave.

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