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Las bases militares y América Latina

Rafael Morales / Rafael Morales

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La idea se concretó en Ecuador, aunque nació en el Foro Social Mundial. El presidente Rafael Correa anunció que la cesión realizada en 1999 a Washington de la base militar de Manta terminará en 2009. No habrá renovación y los gringos tendrán que hacer las maletas. De cumplirse la advertencia, los estadounidenses tendrán dificultades para continuar el espionaje sobre Colombia desde Manta, destinado menos a combatir el narcotráfico que a la guerrilla, además de constituir una pieza clave para otros menesteres. Porque, como ha mostrado Juan Tokatlian (Universidad de San Andrés), las bases de “Manta, Comalapa en El Salvador y Hato Rey en Curazao rodean al mayor triángulo petrolero sudamericano”. Resumiendo, la bases instaladas en la región son las siguientes: Manta (Ecuador), Soto Cano (Honduras), Reina Beatriz (Aruba), Hato Rey (Curazao), Comalapa (El Salvador) e Iquitos (Perú). Y hay más proyectos con dirección al Cono Sur del continente. Descontamos la base de Guantánamo porque la convirtieron más bien en un centro infame de torturas. Añade el periodista Néstor Restivo lo siguiente: “La base naval y aérea de Manta está bajo el control del Comando Sur de Estados Unidos, tiene un equipamiento moderno y sus agentes gozan de inmunidad diplomática. Ahora Ecuador quiere recuperarla para su plena soberanía y destinarla a aumentar la capacidad como una terminal de transferencias de cargas, con miras al comercio latinoamericano y asiático.” Parece lógico, pues, que la solidaridad internacional con Ecuador para alcanzar este objetivo haya servido para convocar esta conferencia internacional, que empezó recordando algunos datos casi olvidados. Un 95% de las bases militares que existen en el mundo pertenece a Estados Unidos, y el restante 5% son propiedad de Francia, Reino Unido, India y otros países. Elise Monge, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Ecuador, aseguró que en 2005 existían 735 bases militares de Estados Unidos repartidas en los cinco continentes.¿Quién puede creerse que este despliegue está ideado para defender a los ciudadanos estadounidenses del terrorismo islámico o de Bin Laden? Sólo atendiendo a su ubicación en América Latina, la presencia de las bases militares muestra su verdadera función: el control estratégico de los recursos naturales como el agua, la biodiversidad, el gas y el petróleo. Todos, bienes ajenos. El narcotráfico no pasa de otra excusa en decadencia. Colombia constituye caso aparte. Aquí se trata de aplastar a la insurgencia revolucionaria, a los campesinos, a los líderes populares, a los sindicatos y a los defensores de los derechos humanos. Y defender a un presidente sospechoso de complicidad con el narcotráfico y el paramilitarismo.La conferencia internacional de Ecuador para la abolición de las bases militares extranjeras merece mayor atención. Los reunidos en Quito también esperan la solidaridad que abra caminos al desmantelamiento definitivo de la base estadounidense instalada en Manta. Un ejemplo a seguir. Suerte, pues.

Rafael Morales

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