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Se armó en Maspalomas

No se pueden imaginar la que se armó este viernes en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana a cuenta de lo que publicamos de la funcionaria presuntamente acosada laboralmente por el concejal Juan Francisco Ramírez, con la correspondiente permisividad del alcalde, Marco Aurelio Pérez. Las fotocopias circularon que daba gusto y en el domicilio de la afectada no pararon de recibirse llamadas de ánimo y de solidaridad. Son muy numerosos los funcionarios que conocen en su piel o en pieles cercanas casos similares, producto normalmente de los ronchones que le salen a ciertos políticos cuando a su alrededor trabajan funcionarios que no son de su cuerda. Y no hay que referirse sólo a Marco Incomparable y a su incomparable tránsfuga. Incluso parece que existen casos no verificados de acoso laboral de anteriores corporaciones. Lo malo es que nadie los denuncia; pocos se atreven, como Mari Carmen Almeida, a dar el primer paso. Sería fantástico escuchar en estos momentos la opinión de uno de los políticos que más sabe de esto del mobbing, el diputado del Partido Popular Fernando Toribio, a la sazón residente en San Bartolomé de Tirajana, donde es alcalde su compañero de centro reformista.

No se pueden imaginar la que se armó este viernes en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana a cuenta de lo que publicamos de la funcionaria presuntamente acosada laboralmente por el concejal Juan Francisco Ramírez, con la correspondiente permisividad del alcalde, Marco Aurelio Pérez. Las fotocopias circularon que daba gusto y en el domicilio de la afectada no pararon de recibirse llamadas de ánimo y de solidaridad. Son muy numerosos los funcionarios que conocen en su piel o en pieles cercanas casos similares, producto normalmente de los ronchones que le salen a ciertos políticos cuando a su alrededor trabajan funcionarios que no son de su cuerda. Y no hay que referirse sólo a Marco Incomparable y a su incomparable tránsfuga. Incluso parece que existen casos no verificados de acoso laboral de anteriores corporaciones. Lo malo es que nadie los denuncia; pocos se atreven, como Mari Carmen Almeida, a dar el primer paso. Sería fantástico escuchar en estos momentos la opinión de uno de los políticos que más sabe de esto del mobbing, el diputado del Partido Popular Fernando Toribio, a la sazón residente en San Bartolomé de Tirajana, donde es alcalde su compañero de centro reformista.