Delegada del Gobierno a poder ser
Controlado, o más o menos, el norte y el sur de Tenerife, a Cristina Tavío solo le haría falta confirmar sus mayorías en la capital, Santa Cruz de Tenerife, y en La Laguna. En la primera, la presidenta insular del PP parece ser persona indiscutible, y mucho más después de ganar, aunque fuera por los pelos, las elecciones municipales. Para La Laguna, Tavío sigue insistiendo en dar juego a sus peones más leales, encabezados por el indispensable Pedro Suárez, que va camino de batir todos los récords mundiales de gestoras antiestatutarias por su larga duración. Una vez controlado el PP tinerfeño, Tavío se dispone a exigir que la nombren delegada del Gobierno en Canarias, cargo para el que habrá de competir contra fieros rivales que figuran en las quinielas, nada menos que Mercedes Roldós y Larry Álvarez. Y alcanzado ese objetivo, de alcanzarlo, el paso siguiente sería optar a la presidencia regional del PP José Manuel Soria mediante. De alcanzar ese sueño, ya tiene previsto dejar el PP tinerfeño en manos del lagunero Pedro Suárez y sustituir a éste en la ciudad de los adelantados por ese interruptus número dos al Congreso que fue Agustín Guerra.