Pero, ¡Dominguito!
Compareció en el Parlamento el consejero de Medio Ambiente para tratar de explicar, de aquella manera, sus suculentas conversaciones de la operación Góndola. Nada que objetar a todo el argumentario penal, que nadie le ha llamado delincuente, ni siquiera presunto. Pero una cosa es el asunto de los juzgados y otra muy distinta que quiera hacer pasar por tondos al público expectante. Decir que los periodistas hemos tergiversado unas conversaciones que reprodujimos en PDF para solaz y disfrute de los lectores es un atrevimiento digno de mejor causa. Quizás podamos opinar que los que tergiversaron fueron otros y terminaron archivando.