El oportuno petróleo marroquí
Muy mala para Canarias e inoportuna para los contrarios al petróleo la noticia difundida este miércoles confirmando el interés del vecino reino de Marruecos de hacer prospecciones en la cercanía de sus costas. Una mala noticia porque supone incrementar el riesgo ambiental en una zona marina cercana a las Islas, aunque algo más alejada de las prospecciones que pretende Repsol. E inoportuna porque regresa a la palestra cuando está en información pública el presunto estudio de impacto ambiental de las prospecciones que el ministro Soria quiere imponernos manu militari. Dada la tendencia ciudadana a encogerse de hombros cuando un problema parece complicarse en su resolución, es una magnífica noticia para Repsol, sus socios y su empleado del mes. Paulino Rivero, zorrocloco como siempre, se negó este miércoles a comentar la jugada desde Madrid, donde le preguntaron oportunamente por la cuestión a ver si se comprometía a criticar a una decisión soberana de un país vecino, por mucho que tal decisión soberana sea contraria a los intereses canarios. Esa es una de las principales diferencias entre unas prospecciones y las otras: que los canarios, en tanto que españoles, tenemos perfecto derecho a quejarnos y a exigir de nuestro Gobierno que reconsidere sus imposiciones que ponen en riesgo nuestro modelo económico y, como mucho, exigir a Marruecos que se adapte al máximo a las exigencias ambientales y de seguridad que rigen en Europa para evitar que su empeño petrolífero no nos termine perjudicando. Pero hay más diferencias, algunas de ellas muy notables. Por ejemplo, los presuntos beneficios económicos que puedan obtenerse una explotación petrolífera a un lado y al otro de la línea fronteriza imaginaria. Veamos.