Lo que pasaba en el XVIII: no había dunas
Y decimos que será una bomba lo que se presente en ese ensolerado palacio de la Plaza de la Feria porque, entre otros elementos, el estudio cántabro-canario (también participa la ULPGC) servirá para poner sobre la mesa la vieja y siempre actual pugna entre creacionistas y evolucionistas, Darwin contra las fuerzas conservadoras encabezadas por la Iglesia, prestas a una hoguera fácil. Casi nada. Porque muchos trabajos irán a la basura si se demuestra que en el siglo XVIII no existían las Dunas de Maspalomas. Pero ni siquiera el campo de dunas sin dunas. Aquello, lo que hoy son dunas, era simplemente mar.