Unos 20 lugares alrededor del mundo que podrían convertirse en la primera generación de Áreas Marinas Protegidas de Alta Mar tras la entrada en vigor este sábado del Tratado de los Océanos (también conocido como Tratado de Alta Mar o BBNJ, por sus siglas en inglés) entrará en vigor este sábado tras la firma de 141 países y la ratificación de 81. Una de ellas sería la Corriente de las Islas Canarias de la costa de África Occidental en la zona atlántica.
Así lo ha señalado este martes durante una rueda de prensa la coordinadora de Áreas Marinas Protegidas de High Seas Alliance, Tekau Frere, que ha citado también el domo termal centroamericano; las coordilleras de Salas y Gómez y de Nazca en la costa sudamericana; la elevación de Lord Howe en el mar de Tasmania Meridional entre Australia y Nueva Zelanda y en la isla del Príncipe Eduardo, Islas Crozet y Kerguelen en la ecorregión de tundra de las islas del sur del océano Índico.
“Muchos de estos sitios ya cuentan con promotores, que han indicado que desarrollarán propuestas. De nuevo, algunos están explorando la idea y dialogando con científicos”, ha indicado la experta.
El Tratado de los Océanos busca preservar y garantizar un uso sostenible de dos tercios de los océanos y la creación de una red mundial de Áreas Marinas Protegidas de Alta Mar es uno de los resultados más esperados de su entrada en vigor.
Tras la puesta en marcha del texto, los países deben celebrar la primera Conferencia de Partes del tratado antes del 17 de enero de 2027, algo que harán en Nueva York (EEUU), según ha confirmado Adam McCarthy, que ejerce como asesor jurídico principal, primer secretario adjunto del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio de Australia y copresidente del Comité Preparatorio de BBNJ.
Durante esta primera cumbre, se decidirá entre otras cosas qué ciudad albergará el Secretariado del Tratado. Por lo que ha comentado McCarthy, de momento hay tres candidaturas al respecto: Valparaíso (Chile), Bruselas (Bélgica) y “una propuesta híbrida que involucra al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA”. “Por supuesto, existe la posibilidad de que surjan otros candidatos. Pero la decisión debe tomarse en la primera COP”, ha indicado.
Janine Coy Felsen, que actúa como embajadora y representante permanente de la misión permanente de Belice ante la ONU y copresidente del Comité Preparatorio de BBNJ, ha explicado que las Partes están teniendo algunas fricciones durante las negociaciones previas sobre hasta qué punto “deben ser prescriptivos” los precedentes al BBNJ, es decir, hasta qué punto el tratado debería seguir lo ya establecido por otras entidades u otros acuerdos que tratan ciertos aspectos relacionados con el Alta Mar.
A su vez, ha señalado que está habiendo “tensiones subyacentes” en lo referente a cómo se aborda el equilibrio entre los aspectos del patrimonio común y la libertad de alta mar, es decir, sobre cómo se podría determinar la manera en la que se limitan las actividades en las zonas fuera de la jurisdicción nacional. Por último, también se están produciendo roces en lo que respecta a cómo se tendrá en cuenta el papel de los actores no estatales en los procesos.
La coordinadora regional para Asia de High Seas Alliance, Reza Sakharjahukos, ha explicado que varias de las obligaciones recogidas en el tratado entrarán en vigor de inmediato el día 17. Por ejemplo, los Estados que formen parte del acuerdo tendrán que realizar tendrán la obligación de realizar una evaluación de impacto ambiental si existe alguna actividad planificada en zonas fuera de la jurisdicción nacional o cualquier actividad dentro de la jurisdicción nacional que tenga un impacto significativo en alta mar.
A su vez, también tendrán que adoptar las medidas políticas necesarias para garantizar la notificación, la presentación de informes y la distribución oportuna de los beneficios derivados de cualquier actividad relacionada con los recursos genéticos marinos. Además, promoverán la cooperación internacional en la investigación científica marina a través del desarrollo y la transferencia de tecnología marina.
“Si bien algunas de estas obligaciones dependen de la puesta en funcionamiento de instituciones o comités en el marco de la BBNJ y de mecanismos como la sectorialización y el intercambio de información, no todas lo son. Un buen ejemplo es la cooperación. Existen numerosos ejemplos prácticos que demuestran que, en virtud de esta disposición, las partes de la BBNJ ya podrían tomar medidas a partir de ahora”, ha explicado.