Tenerife vive su quinto enjambre sísmico en dos semanas y acumula más de 6.000 terremotos de baja magnitud

Europa Press / Canarias Ahora

23 de febrero de 2026 14:37 h

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Las isla de Tenerife vive su quinto enjambre sísmico en dos semanas con algo más de 1.000 eventos híbridos, que superan los 6.000 desde que reinició la actividad volcánica al oeste de Las Cañadas del Teide hace algo menos de dos semanas, a profundidades de entre 8 y 10 kilómetros aproximadamente.

Así lo ha expuesto el director del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Itahiza Domínguez, a la salida de una reunión con el Cabildo de Tenerife y los 31 ayuntamientos de la isla, subrayando que se mantiene la misma situación de baja probabilidad de una erupción volcánica a corto o medio plazo.

Ha aclarado que los enjambres están formados por eventos “muy pequeños”, casi “imperceptibles” por los sensores, ya no por la población, y este último debe rondar el millar aunque “seguramente haya más porque se agolpan unos a otros y es muy difícil de contarlos”.

Domínguez ha dicho, no obstante, que el número de eventos “no es relevante” porque la energía que liberan es “muy pequeña” hasta el punto de que no sumaría ni un terremoto de magnitud dos o tres, con lo cual no es “algo preocupante”.

Sí ha precisado, en todo caso, que “pasar de una fase a otra es cuestión de poco tiempo”, pero una erupción tipo basáltica, como la que podría ocurrir en la isla, vendría precedida de terremotos más intensos y sentidos por la población.

“La probabilidad nunca es cero, pero en principio no ha cambiado con lo que sería hace unos años cuando no teníamos este ruido volcánico que tenemos ahora de fondo”, ha explicado, subrayando que aunque con pequeñas aportaciones, las conclusiones de toda la comunidad científica implicada en la vigilancia de la isla -IGN, Involcan, CSIC, universidades canarias o Involcan-, “son las mismas”.

El director del IGN ha explicado también que el hecho que los 11 enjambres registrados desde 2016, cinco se hayan producido en menos de dos semanas, “no tiene por qué decir nada”, más allá de que la actividad volcánica en la isla es “superior”. Los anteriores ocurrieron en octubre de 2016, junio de 2019, junio y julio de 2022, noviembre de 2024, y agosto de 2024.

En esa línea ha apuntado que hace diez o veinte años no se disponía de los equipos y la información científica que se tiene ahora y por eso no se sabe aún si se trata de un “comportamiento normal” de una isla volcánica o “es algo más anormal de lo habitual”.

Ha puesto como ejemplo un volcán en Italia que lleva más de 60 años en una situación parecida a la de Tenerife.

A la espera de nuevas señales

“Podemos volver a la calma en unas semanas, no lo sabemos. Ahora mismo no lo sabemos, no podemos pronosticar esa parte, porque no se puede, pero sí que esperamos otras señales, eso es lo importante y por eso intentamos transmitir que todavía tenemos que esperar otro tipo de señales para estar seguros de que algo está pasando”, ha indicado.

Entre esas señales ha destacado los terremotos o señales geoquímicas que se suelen ver en las fumarolas o en el entorno del Teide y que “tampoco se están viendo”, al tiempo que ha querido vincular una posible erupción a los municipios de Santiago del Teide y Guía de Isora, ya que el magma puede desplazarse y salir por otra zona.

“Que la actividad ahora esté en ese punto no significa absolutamente nada”, ha indicado, remarcando que lo que se espera, si finalmente hay erupción, es una erupción de tipo basáltico en las dorsales o muy cerca del Teide.

Ha insistido en que desde el punto de vista científico la isla está preparada, con una capacidad de detección “mucho mayor que hace 10 años”, tanto por parte del IGN como del Involcan, con más de un centenar de estaciones. “Todos los ojos están mirando ahí y obviamente, si viéramos cualquier cambio, lo transmitiríamos”, ha explicado.

No ha obviado que en el caso del vulcanismo “siempre ha habido bulos” y con el auge de las redes sociales parece “inevitable”, algo que tratan de combatir con información.

Una señal inusual

Este repunte de la actividad sísmica en el Teide se inició el fin de semana del 7-8 de febrero, cuando se localizaron alrededor de un centener de pequeños terremotos al oeste del volcán, todos de baja magnitud y a unas profundidades de entre 8 y 12 kilómetros. Días después se localizó una señal de baja frecuencia inusual por su duración (unos 90 minutos), que se repitió, aunque más corta, horas después.

Tras esto, han ocurrido ya cinco hasta cuatro enjambres sísmicos más en pocos días.

El Cabildo ha hecho un llamamiento a la serenidad y ha anunciado que tras el verano se llevarán a cabo nuevos simulacros de erupción volcánica en la isla, como el realizado el pasado septiembre en Garachico.