La comunicación entre literaturas rara vez empieza de cero. Bajo los efectos del jet lag y del cambio de estación, empapados de un acento nuevo, catadores perfumistas de otro aire, en la total extrañeza de otra luz y de todo lo otro, una presencia familiar acaba saliendo al encuentro. Echedey Medina Déniz y José Miguel Perera la han encontrado en la figura tutelar de Gonzalo Rojas (1916-2011) en el campus de la Universidad de Concepción, en la que el autor de Metamorfosis de lo mismo y Del ocio sagrado, Premio Cervantes en 2003, enseñó Literatura. Allí, invitados por la cátedra que lleva su nombre, los dos autores canarios han presentado su poesía última: Paseo de los flamboyanes (colección Faro de La Puntilla, editorial Mercurio, 2025), en el caso de Echedey, y Poelíticamente (El Sastre de Apollinaire, 2025), en el de José Miguel. Ambos fueron introducidos al público chileno por Andrea Franulic Depix, profesora de Lingüística en la Universidad de Santiago, ensayista, teórica del feminismo. una de las voces más destacadas del panorama de la inteligencia en Chile. Su último ensayo publicado es Confesiones de una amante de la lengua materna (2023). La presentación se celebró en la librería universitaria Marta Brunet, propiedad del Fondo de Cultura Económica, la editorial mejicana fundada por Daniel Cosío Villegas.
Gonzalo Rojas, el Premio Cervantes de 2003 y uno de los cuatro afluentes de la poesía chilena del siglo XX, junto a Vicente Huidobro, Pablo Neruda y Nicanor Parra, está a menos de seis grados de contacto de la literatura canaria, lo mismo que Marta Brunet, narradora y diplomática, exponente del paisajismo rural chileno y pionera de una nueva expresión de la mujer, a la que representa con una voz fuerte y un mundo propio en Montaña adentro, emblema de su obra novelística.
Como recordó José Miguel Perera en el campus de la Universidad de Concepción, y transmite ahora por el WhatsApp, “Gonzalo Rojas estuvo en Canarias en dos ocasiones, la primera en 1990, cuando fue reclamado por la generación poética de los 80 en Canarias, como una de sus referencias”. El encuentro con aquellas jóvenes poetas fue en un taller en Lanzarote, en el que participaron Cecilia Domínguez Luis, Nicolás Melini, Yolanda Soler Onís, Antonio Jiménez Paz o Sergio Domínguez Jaén, entre otros representantes de esa generación. El crítico Jorge Rodríguez Padrón, uno de los primeros en apreciar y glosar la poesía de Rojas en España, hizo de enlace del acercamiento del poeta chileno a Canarias. La segunda visita de Gonzalo Rojas, recuerda José Miguel Perera, fue en 2001, a Puerto del Carmen, invitado por la Universidad Internacional de Lanzarote auspiciada por el Ayuntamiento de Tías.
En cuanto a Marta Brunet, José Miguel Perera recordó que el contacto con Canarias fue a través de la amistad que mantuvo con Mercedes Pinto, la autora tinerfeña de Él, un hito del surrealismo con forma de novela, traducida al cine por Luis Buñuel.
Paseo de los flamboyanes es el tercer libro de poemas de Echedey Medina Déniz, tras Una segunda oportunidad sobre la tierra (2019) y Nervio séptimo (2023). El libro, publicado en la colección Faro de La Puntilla, que dirigiera Eugenio Padorno, consta de dos partes. Los poemas de la primera meditan a la sombra de la floresta rojiza de los flamboyanes del edificio de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en la que el autor hizo el grado de Filología Hispánica. La segunda parte nace durante su estancia académica en Chile, y se nutre de temas de la tradición chilena y préstamos de su habla, como ha observado José Miguel Perera. De Paseo de los flamboyanes, Echedey Medina Déniz escogió el poema largo “Me llamo pájaro Echedey” para leerlo a medias con Andrea Franulic. Su poesía es extraña y al mismo tiempo familiar, suena a lejanías mitológicas, selva exuberante y cerrada, música lujosa, con un aire de presagio trágico y de esperanza. Así podría ser el modernismo, si el modernismo tuviera una reencarnación en el siglo XXI. O quizá la está teniendo en este joven poeta que ha leído a Tomás Morales.
Poelíticamente reúne y ordena cronológicamente todos los poemarios de José Miguel Perera publicados hasta ahora, más una veintena de poemas inéditos y otros apéndices igualmente reveladores, entre ellos, adaptaciones musicales de algunos de sus poemas. El volumen incluye los libros Trenístenla es venida (2003), Espíritu de campanario (2016), La boca de las alucinaciones (2018), Que nada de esto es silencio (2019) y Áncho de ánimas (2021). Su poesía es una contemplación de las relaciones entre lo poético, la ética y la política, de ahí la condensación de las tres categorías en el título del volumen, un juego de palabras y una síntesis que simboliza las nuevas sonoridades que Perera extrae dislocando las articulaciones del lenguaje, en cuyo cuerpo representa las distintas formas de violencia que atraviesan la historia de Canarias, desde la Conquista a las “exmigraciones”, las de los canarios de la diáspora del hambre y la de los cuerpos de los migrantes tragados por el mar intentando llegar a las islas.
José Miguel Perera es miembro de la Academia Canaria de la Lengua. Ha editado y anotado la Comedia del recibimiento de Bartolomé Carrasco de Figueroa (Ediciones del Cabildo de Gran Canaria). Dirige la colección de las obras de Sebastián Padrón Acosta auspiciada por el Instituto de Estudios Hispánicos y el Ayuntamiento del Puerto de La Cruz. Cuida asimismo de distintas colecciones bajo el sello de la editorial Mercurio. Ha publicado guías didácticas para la enseñanza de la literatura canaria. Coordina la enciclopedia canaria digital Bienmesabe.org. Doctor en Filología Hispánica, actualmente es profesor de Lengua y Literatura de Enseñanza Secundaria.