PP y Vox rechazan proteger como Lugar de Memoria las primeras pintadas de activistas LGTBI en 1978 en Sevilla
El rastro de las pintadas del Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR), con motivo de la primera manifestación por la libertad sexual en Andalucía que se dio el 25 de junio de 1978, apenas son visibles. Tres años después de que se borraran durante unas tareas de limpieza, se ha rechazado en la Comisión de Cultura y Deporte del Parlamento andaluz la proposición no de ley (PNL) para reconocer como Lugar de Memoria Histórica este espacio en los juzgados de Sevilla.
La propuesta del grupo parlamentario Por Andalucía responde a una reivindicación que el colectivo arrastra desde hace ocho años sin encontrar una respuesta que dé la oportunidad a las futuras generaciones de conocer qué pasó y por qué se dio esa pintada. Con seis votos a favor y 12 en contra, emitidos por Vox y PP, la PNL finalmente no fructificó. “Durante años, no se inició ningún expediente administrativo y aún no ha sido considerado Lugar de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, así que se ha perdido la oportunidad de rendir homenaje a aquellas personas que antes, durante y después, lucharon por sus derechos”, manifestó la diputada proponente, Alejandra Durán, a partir de una iniciativa de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA) Sylvia Rivera, según ha recordado.
Con el afán de que “se restaure de manera urgente” la pintada que representa “la libertad que tanto ha costado conseguir a miles de andaluces y andaluzas”, el fin de la restauración es que sea “legible e identificable” para todas aquellas personas que pasen por las inmediaciones del edificio histórico y quienes busquen referencias a un pasado no tan lejano en el que las leyes franquistas perseguían, denigraban y encarcelaban a las personas LGTBI. “Un pueblo sin memoria está condenado a repetir los mismos horrores y errores”, subrayó la representante de Por Andalucía. Sin embargo, la línea adoptada por PP y Vox impidió que se diera tal avance.
“Hay que dirigirse a la Consejería de Justicia”
El diputado de los populares, José Carlos García, optó por la doble estrategia. A un mismo tiempo, admitió que el reconocimiento de las pintadas históricas merecía “respeto” y admitía que su deseo era “reconocer a todas aquellas personas que alzaron su voz para reclamar libertad e igualdad”. Pese a ello, optó por el intríngulis administrativo: “Hay una protección patrimonial específica, por lo que tienen que dirigirse a la Consejería de Justicia”, atajó, aunque fuera la Mesa del Parlamento la que considerara que esta comisión era la más oportuna para debatir el procedimiento. Así, le tiró el guante a los socialistas, afeándoles que “no tendrían tan clara” su posición cuando recibieron años atrás el requerimiento, estando al frente del Gobierno andaluz.
“Reconocemos la voluntad de las personas LGTBI que comenzaron un camino tan difícil de recorrer, pero le daremos rigor y seguridad jurídica sacándola del ruido parlamentario, no con esta PNL”, concluyó. Un discurso que, pese a que coincidió en el voto, intentó apartarse del camino trazado por Vox. La diputada Montserrat Cervantes señaló desde un primer momento su disconformidad y se enroscó en el señalamiento hacia la ley autonómica de Memoria Histórica y Democrática: “No quiero ni entenderlo. Puede dar pie a que cada uno pinte lo que quiera en los edificios públicos”. A renglón seguido, se opuso al “revisionismo histórico” y la “manipulación” de los hechos acaecidos durante la dictadura, “que buscan condenar el pasado español”. Señaló el objetivo del partido de ultraderecha: tumbar la norma en la región, tal y como ha sucedido en Aragón, Comunidad Valenciana, Castilla y León y Baleares, con el apoyo del PP.
La activista trans Mar Cambrollé, a la sazón presidenta de ATA, ha alzado la voz en innumerables ocasiones para que se dignifique este espacio en la capital hispalense, tachando la dejadez institucional de error. Es más, en mayo de 2018 registró una petición de señalamiento y preservación de aquella pintada como Lugar de Memoria Democrática. Cuatro meses más tarde, la jefa del Servicio de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, en manos del PSOE, respondía que el Grupo de Trabajo sobre Lugares y Senderos de Memoria evaluaría su solicitud. El silencio fue la respuesta.
“La Transición fue homófoba”
Sin hacer mención a este capítulo, el socialista Rafael Recio mostró su apoyo a la PNL: “Es darle dignidad a todo un movimiento que durante décadas sufrió la falta de unidad de este país para que hubiera igualdad de derechos”. En referencia a la Transición, sostuvo que, aunque trajera la democracia, “fue homófoba, porque seguían vigentes las herramientas de persecución”. La eliminación del delito de escándalo público no llegó hasta 1988, “tarde para quienes fueron detenidos y encarcelados por amar”. En un discurso diametralmente opuesto a la ultraderecha, recordó que tales pintadas no eran signo de vandalismo, sino “un grito de los andaluces que reclamaban sus derechos”.
“Gobierno escucha, el MHAR está en lucha”. El grito silenciado en los juzgados sevillanos se realizó “por la noche y con mucho miedo”, recordaba la propia Cambrollé. El MHAR, entre otras acciones, recogía firmas dirigidas al Ministerio de Justicia exigiendo la abolición de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. También mostraba su protesta con pintadas como la que protagoniza esta historia en fachadas donde reivindicaban la abolición de las leyes represivas y defendían la libertad sexual. El recuerdo de aquellos hitos se esfumó cuando la empresa, contratada por la Delegación Territorial de Justicia de la Junta de Andalucía en Sevilla para la limpieza interior y exterior de las instalaciones, tornó en sombra el trazo negro sobre la piedra. Por el momento, continuará casi inapreciable para parte del pueblo andaluz.
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