La UE y el Gobierno se mantienen “vigilantes” mientras EEUU presiona a empresas hoteleras españolas en Cuba
Donald Trump trata de ahogar a Cuba y con su presión está convirtiendo en misión imposible hacer negocios a las empresas españolas en la isla caribeña. Las hoteleras españolas en Cuba llevan meses replanteando su estrategia y asumiendo su repliegue. Y eso ha ido a más desde que Washington colocara a Gaesa (acrónimo de Grupo de Administración Empresarial S.A.) dentro del nuevo paquete de sanciones contra la isla. Desde el 5 de junio, cualquier relación con Gaesa puede exponer a las compañías –por ejemplo, a las españolas– a sanciones por parte de la Administración Trump.
A pesar de que las empresas españolas están en el centro de las amenazas de la Administración del Donald Trump, tanto el Gobierno de Pedro Sánchez como la Comisión Europea de momento se mantienen vigilantes y a la espera de que las amenazas de EEUU no vayan más allá.
Un portavoz de la Comisión Europea ha señalado a elDiario.es que “tienen conocimiento de que algunas empresas de la Unión Europea han estado considerando en los últimos días cesar o reducir sus actividades económicas en Cuba. Estamos siguiendo de cerca la evolución de la situación. Esperamos que todos los actores garanticen unas condiciones de competencia equitativas para las empresas de la Unión Europea”.
En la misma línea, fuentes del Ministerio español de Exteriores han declarado que “el Gobierno a través del ministerio de Exteriores está siguiendo con mucha atención y enorme preocupación el impacto extraterritorial de las medidas unilaterales de EEUU contra Cuba, y que afectan a los intereses de empresas españolas, además de agravar la penuria humanitaria de la población cubana”.
Hay que recordar que Gaesa es el conglomerado industrial y comercial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Bajo su paraguas están diferentes empresas, con especial foco en el turismo, considerado un sector estratégico por la entrada de divisas que supone, pero también de otros como telecomunicaciones o los puertos. Gaesa llega a sumar el 40% del PIB de la isla, según recoge la agencia EFE. En cuanto al turismo, está detrás de los hoteles del Grupo Gaviota, que suma más de un centenar de establecimientos, en su mayoría gestionados por empresas extranjeras, españolas incluidas.
De momento, la única comunicación oficial de las hoteleras españolas llegó en la presentación de resultados del primer trimestre del año de Meliá. La compañía controlada por la familia Escarrer, aseguró que en Cuba, el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 31 de marzo “se ha visto comprometido de forma significativa como consecuencia de la intervención de Estados Unidos en la región a inicios del año”, según explica la empresa en la información que remitió a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
“Este hecho ha generado una dificultad sobrevenida para la obtención de combustible que, junto con el establecimiento de un estricto bloqueo comercial, ha afectado en gran medida al mercado turístico”, añade. “La falta, además, de combustible de aviación provocó la cancelación de numerosas conexiones directas con el país, incluso desde su principal mercado emisor, el canadiense. En este entorno, se ha producido un cierre paulatino de nuestros hoteles, finalizando el trimestre con aproximadamente el 50% de la capacidad operativa, impactando por tanto al número de habitaciones disponibles en el periodo y a los indicadores operativos reportados”.
Antes de esta situación, Meliá sumaba más de 33 hoteles en Cuba, mientras que Iberostar gestionaba una veintena. A ellos se sumaba una presencia mucho menor de otras cadenas como Barceló o Valentín.
En el caso de Iberostar, la empresa de los Fluxa –que también son propietarios de la enseña de calzado Camper–, de momento, guarda silencio sobre su continuidad en la isla. En la web donde aparecen sus hoteles en Cuba, bajo la denominación Ibercuba, solo aparecen seis establecimientos, frente a los 20 que la empresa española reconocía tener a finales de 2024. En este caso, ha sido el turoperador argentino Sudameria el que ha comunicado, según la información publicada por el El País, que Iberostar ha cesado sus operaciones un una docena de hoteles de la isla, los que gestionaba del grupo Gaviota.
“Como parte de un proceso de adaptación al entorno regulatorio internacional y con el propósito de preservar los estándares de calidad, cumplimiento y gestión que distinguen a la compañía, Iberostar Cuba Hotels & Resorts ha informado [de] que dejará de operar y comercializar un grupo de hoteles en Cuba a partir del 1 de junio de 2026”, recoge esta citada información.
Tiranteces entre la UE y Cuba
Las relaciones entre la Unión Europea y Cuba se rigen por el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC), que entró en vigor el 1 de noviembre de 2017. Este pacto se basa en un diálogo político y la cooperación bilateral así como el desarrollo de acciones conjuntas en foros multilaterales con la finalidad de apoyar el proceso de transición de la economía y la sociedad cubanas hacia la democracia y el respeto a los derechos humanos. Sin embargo, la oposición cubana asegura que este acuerdo es una vía para mantener el régimen de represión en Cuba.
En un debate monográfico sobre la situación en Cuba en el Parlamento Europeo este mes de mayo, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, señaló que “junto con el fin de la represión política, La Habana también debería poner fin al control intransigente sobre la economía que está reteniendo al país. La apertura a la iniciativa privada, la inversión, el espíritu empresarial y la modernización económica es esencial”.
Las palabras de Kallas sentaron bastante mal en La Habana. El canciller cubano, Bruno Rodríguez respondió que con estas declaraciones la Alta Representantes de Exteriores de la UE “resta objetividad y denota un marcado doble rasero no reconocer que el ilegal, cruel e injusto castigo colectivo que el gobierno de Estados Unidos impone al pueblo cubano, con un reforzamiento sin precedentes del bloqueo, el cerco petrolero y la amenaza militar, constituyen las principales causantes de la difícil situación que enfrentan hoy los cubanos”.
A pesar de las tiranteces entre ambos responsables, Bruselas aprobó a principios de mayo 2,85 millones de euros de ayuda humanitaria para Cuba, que se suman a los dos millones destinados en abril para atender a las víctimas de recientes fenómenos meteorológicos y de la crisis energética.
Kallas ha insistido en que “la Unión Europea no financia al estado cubano” y que “el apoyo humanitario no resolverá la crisis de Cuba, sino que simplemente aliviará el sufrimiento humano inmediato” de los cubanos.
La Unión Europea es el primer socio comercial de Cuba, representando en torno a un tercio de su comercio exterior total y concentrando cerca del 20% del comercio cubano, con unos flujos comerciales que rondan los 2.000 millones de dólares estadounidenses. La UE también es el principal inversor externo en la isla, concentrado en el sector turístico (hotelería), la construcción, la agroindustria y la minería.
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