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Plátano de Canarias

Canarias envió 3,6 millones de kilos de plátanos a Marruecos en 2025, el 70% de lo que comercializó fuera de España

Román Delgado

Santa Cruz de Tenerife —

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Marruecos ya se ha convertido en un buen amigo de Canarias para la acogida del plátano de las islas que sobra en coyunturas de muy bajos precios en origen (venta con pérdidas), por las previas malas cotizaciones al por mayor y en verde, principalmente en la Península (con Baleares y algo en Portugal canalizado desde la España continental). El precio en origen es el que se paga al cosechero local antes de este restar los costes de producción en finca y ya descontados todos los demás.

El de la Península es el mercado casi único de esa fruta canaria, con la recepción del 87% (329,1 millones de kilos el año pasado) de la producción total comercializada en 2025. De los 374,7 millones de kilos llegados al mercado en general ese año, 40,3 millones se canalizaron a través del mercado interior, el de las islas, y solo 5,2 se colocaron fuera de España, con 1,6 millones en el resto de Europa, con Suiza como principal cliente (1,1 millones), y los 3,6 restantes introducidos en Marruecos (el 70% de los 5,2 millones de kilos que salieron de España).

El vecino africano ha pasado a ser un buen aliado en las operativas del plátano canario. Así viene siendo en los últimos años y así también se ha producido en el pasado 2025, cuando en los momentos de peores precios recibidos por los agricultores, la venta con pérdidas, (esto se ha convertido en algo garantizado en los meses del verano), debido a marcas de corte semanales muy elevadas, con mucha fruta que sacar de las fincas, y bajo consumo final, Marruecos ha funcionado como desagüe o desahogo del exceso de oferta.

Por eso, y no porque sea un mercado remunerativo para la fruta isleña (algo en estos momentos), ese país africano cercano a las islas (aunque el plátano va a la Península y luego entra en Marruecos) se ha consolidado como el principal mercado de exportación del plátano de Canarias, algo que, en efecto, se puede considerar anómalo y tiene, por lo tanto, su explicación.

Uno de los argumentos de que ese flujo funcione, según han explicado fuentes del sector platanero de las islas, hay que hallarlo en que lo que se manda a Marruecos suele ser plátano que se ha retirado de los mercados principales en periodos de bajos precios; es decir, se trata de “una pica encubierta” o de un mecanismo para sacar de España el plátano isleño que el mercado dicta que sobra, algo que ocurre todos los años, de manera especial en los meses del verano.

El año pasado, con una producción comercializada de solo 374,7 millones de kilos (la más baja desde al menos 2015, los últimos 10 años), las islas exportaron al resto de Europa la pírrica cifra de 1,6 millones, el 0,16% del total. De esa cantidad, Suiza, territorio no comunitario, acaparó 1,1 millones, mientras que Marruecos funcionó como desagüe en momentos de exceso de oferta al recibir 3,6 millones el año pasado.

Según los datos oficiales de Asprocan, en 2025 no hubo retirada de fruta, la llamada pica, por los 7,5 millones de kilos que sí se contabilizaron en 2024 (425 millones de kilos, por los 375 de 2025, 50 menos), con más producción total. Ello quiere decir que el exceso de oferta, que lo hubo en periodos del estío e incluso a finales de año, se gestionó principalmente a través de envíos a Marruecos, por ahora uno de los recursos más habituales.

El año pasado, como se ha dicho, no consta que haya habido entrega de plátano a organizaciones no lucrativas como el Banco de Alimentos, a ganaderos de las islas para el alimento de sus animales o con destino a otros usos permitidos de esos sobrantes.