No más multas por ir al médico
El pasado 24 de enero de 2025, Nieves Lady Barreto, consejera del Cabildo de La Palma, visitó Las Manchas. Junto a ella se encontraban otras autoridades, como el alcalde de El Paso, Eloy Martín. Entre otras medidas que se comunicaron, ese día se anunció la construcción de aparcamientos para el Centro de Salud de nuestro barrio.
Pasó más de un año. Un año y cuatro meses, exactamente. Y durante todo ese tiempo, nada. Muchos pensaron que era una promesa sin más.
Pero ayer sábado, después de mucho trabajo por parte del Ayuntamiento de El Paso, las obras de los aparcamientos del Centro de Salud por fin han comenzado.
Y hay que decirlo, sin más: el alcalde de El Paso, Eloy Martín, ha cumplido su promesa. Y creo que en el barrio de Las Manchas todos se lo agradecemos.
Porque pronto, muy pronto, quienes acudan al Centro de Salud de Las Manchas —nuestros mayores, nuestros enfermos, nuestros vecinos— podrán aparcar sin tener que irse a la gasolinera que tristemente sigue cerrada, sin tener que invadir las aceras bloqueándolas, sin tener que agobiarse por el miedo a una multa, como tantas que han puesto en el barrio por “estacionar mal”.
Muchas gracias, Eloy.
Este esfuerzo por parte del Ayuntamiento de El Paso no habría sido necesario si, durante las obras de la LP-2, los responsables de ese proyecto —empresa y Gobcan— en el barrio de San Nicolás hubieran optado por crear plazas de aparcamiento en el centro del barrio.
Pero no les bastó con mirar solo Google Maps para borrar el nombre de San Nicolás —patrimonio histórico insular que data de 1696— sino que pensaron que aquí no paraba ni el tato, así que mejor nada de aparcamientos. Ni siquiera frente al centro de salud. Ni siquiera frente al colegio. En ningún lado. “Aquí no para nadie”, debieron pensar.
Es surrealista si se piensa bien: camino a El Charco hay cuatro paradas de guaguas. Y en barrios como Jedey o San Nicolás no hay ni un solo lugar donde aparcar. Incluso llegaron a decirle a algún vecino aquello de: “nosotros construimos carreteras, no aparcamientos”.
Surrealismo en estado puro.
Pero hoy, gracias al Ayuntamiento de El Paso, una de las batallas más importantes para el barrio está empezada. Hoy las máquinas se han puesto en marcha junto al centro de salud. En esos metros cuadrados sin explotar, por fin hay movimiento. Y por fin habrá estacionamientos.
Y para quienes se preocupan por la palmera que allí estaba plantada, indicarles que está a salvo. El Ayuntamiento de El Paso ha procedido a trasplantarla para protegerla. No ha sido cortada, amigos. Sigue aquí, en nuestro barrio.
Entendemos que la reconstrucción de la isla es larga. Lo vivimos cada día. Pero un aparcamiento en un centro de salud no es un lujo. Es una necesidad. Es dignidad para nuestros mayores. Es seguridad para los peatones. Es tranquilidad y ayuda para los enfermos.
Gracias, alcalde, por escuchar. Gracias, Eloy, por cumplir.
Ahora solo falta que San Nicolás recupere su nombre en los mapas de carreteras, el único lugar donde lo ha perdido. Y evitar que los responsables de la LP-2 se lleven por delante más de 300 años de historia de nuestra isla. Pero eso será otro artículo.
Hoy toca reconocer lo que se ha hecho bien. Hoy toca agradecer el esfuerzo. Hoy toca decir gracias. Y hoy toca seguir trabajando para seguir sacando adelante los compromisos y necesidades que aún están en marcha.