Un estudio de la Universidad de La Laguna plantea soluciones “con cierres hidráulicos” para proteger las aguas subterráneas de La Palma

Imagen de archivo de los Nacientes de Marcos y Cordero, en el municipio de San Andrés y Sauces. Foto: palmerosenelmundo.com

La Palma Ahora

Santa Cruz de La Palma —

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Un estudio realizado por un grupo de investigadores del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de La Laguna, y liderado por el profesor titular José Antonio Batista Medina, presenta y analiza una alternativa para mejorar la gestión sostenible del agua en La Palma mediante la aplicación de sistemas hidráulicos inspirados en procesos naturales, indica en una nota de prensa. La investigación, publicada en la revista científica Water International, examina el estado actual de las aguas subterráneas en la isla y analiza el potencial de los llamados cierres hidráulicos instalados en galerías de agua.

La Palma, señala, depende casi en su totalidad de los recursos hidráulicos almacenados bajo tierra. Entre el 93% y el 95% del agua utilizada procede de galerías, pozos y manantiales, debido a la ausencia de grandes cursos de agua superficiales permanentes. Durante décadas, la perforación de galerías permitió aumentar de forma notable la disponibilidad de recursos hídricos, impulsando el desarrollo agrícola y, especialmente, la expansión del cultivo del plátano, una de las principales actividades económicas de la isla.

Sin embargo, añade, la investigación señala que “este aprovechamiento intensivo también ha generado efectos ambientales relevantes”. Entre ellos destaca “la reducción progresiva de los manantiales”. Según los datos recogidos en el estudio, a finales del siglo XIX existían alrededor de 200 nacientes activos en la isla, mientras que en la actualidad solo permanecen unos 53.

Además, “muchos de ellos han experimentado una disminución considerable en su caudal. Claros ejemplos son los manantiales de Marcos y Cordero o los asociados al Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, donde hace 30 años había 120 manantiales y en los últimos años su número ha rondado los 70”. La reducción del agua “no solo afecta a ecosistemas sensibles y a la biodiversidad, sino que también tiene repercusiones económicas y sociales para las zonas agrícolas que históricamente han dependido de estos recursos, como Argual y Tazacorte, en el oeste de la isla, y San Andrés y Sauces, en el nordeste”.

Acuíferos de La Palma

Ante este escenario, los investigadores plantean “la instalación de cierres hidráulicos en determinadas galerías. Estos dispositivos permiten regular la salida del agua y almacenarla temporalmente dentro del propio acuífero, transformando las galerías en depósitos subterráneos naturales”.

Por otro lado, el objetivo “es evitar pérdidas innecesarias cuando la demanda es baja y disponer de mayores reservas durante períodos de mayor necesidad, como las campañas agrícolas o los episodios de sequía. Además, esta medida podría favorecer la recuperación de manantiales, mejorar el equilibrio hídrico de los acuíferos y reducir la dependencia de otros sistemas de extracción”.

El estudio señala también que “estas soluciones podrían convertirse en una herramienta importante frente a los efectos del cambio climático”. Diversos trabajos científicos, prosigue, “indican que Canarias podría enfrentarse en las próximas décadas a cambios en los patrones de lluvia y a una menor recarga natural de los acuíferos, factores que incrementarían la presión sobre unos recursos ya limitados”.

Sin embargo, para que “el nivel de implementación de esta solución técnica mejore y, por consiguiente, sus resultados globales, es indispensable hacer frente a una serie de factores limitantes de diverso tipo, analizados en el trabajo, que subrayan la necesidad de abordar las cuestiones ambientales desde una perspectiva holística y multidisciplinar, e implicar a las poblaciones locales”.

Origen del agua subterránea en La Palma.
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