Los pájaros que viven con nosotros (I)
Desde la primavera de este año, Canarias promociona la observación de aves como un producto turístico propio: catorce idiomas, campañas en España, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Suecia, Francia e Italia. Es una buena noticia. Y es una buena ocasión para mirar con calma qué tenemos aquí.
Porque quien vive en La Palma las oye todos los días —y muchas veces no las ve. El canario que canta en el almendro delante de la casa. El cernícalo que se queda quieto en el aire sobre la terraza. La graja, cuyo reclamo resuena por los barrancos del este. Los pájaros forman parte de esta isla como el volcán y la laurisilva. Pero pocos de nosotros sabríamos nombrar más de tres o cuatro especies.
Y sin embargo, para su tamaño, La Palma es un lugar extraordinario. Dos palomas que no existen en ningún otro sitio del mundo. Un pinzón y un herrerillo que, en su forma palmera, solo viven aquí. Y la graja: la única chova piquirroja del archipiélago, que no cría en ninguna otra isla canaria. Tres aves, por tanto, que pertenecen a La Palma y a ninguna otra parte.
Ninguna de las tres aparece en la campaña oficial.
No es un reproche a nadie. Es una tarea. Porque solo se puede enseñar lo que se conoce —y esta isla conoce sorprendentemente mal a sus propios pájaros.
Casi 9.000 visitantes de naturaleza llegan ya cada año a La Palma: gente que no viaja por la playa, sino por la laurisilva y por las estrellas —y que está abierta también a la observación de aves. Es un turismo distinto del que solemos discutir. Viene en temporada baja, se queda más días, gasta su dinero en guías, en restaurantes de medianías y en casas rurales —y no necesita hoteles nuevos, sino naturaleza intacta. Se podría decir que nos paga por dejar la isla como está.
Pero esta serie no se dirige a los turistas. Se dirige a nosotros, los que vivimos aquí. Porque lo asombroso de observar aves es que cambia la mirada sobre la propia tierra. Quien empieza a fijarse descubre que el camino al trabajo pasa por un lugar de descanso de aves migratorias. Que en su municipio vive un pájaro por el que hay gente que viaja miles de kilómetros desde Alemania o Inglaterra. Y —esto también es parte de la verdad— que algunas voces se han ido apagando. Donde crecen los monocultivos y se fumiga, desaparecen primero los insectos y después los pájaros. Eso también lo ve solo quien mira.
Hay además un hilo que va a recorrer toda la serie, y prefiero decirlo desde el principio: mirar no basta. Hay que registrar.
Se puede hacer de dos maneras, y las dos son sencillas. Una es ver y fotografiar. Se llama digiscoping y consiste en poner un teléfono móvil detrás de un telescopio terrestre: el telescopio pone los aumentos, el teléfono hace la foto, y el pájaro se queda tranquilo a cincuenta metros sin enterarse de nada. La otra es oír y grabar. Hoy existen aparatos del tamaño de la palma de una mano que escuchan un jardín las veinticuatro horas del día e identifican solos las voces que captan.
Las dos hacen lo mismo desde lados opuestos: convierten una impresión en un dato. Y un dato se puede comparar, comprobar y defender. «Aquí antes había más pájaros» no lo puede defender nadie.
En las próximas semanas voy a presentar aquí, cada domingo, un trozo de esta isla emplumada. El canario, el pájaro que el mundo entero conoce enjaulado y que aquí canta suelto en cualquier huerta. La lavandera cascadeña, que vive atada al agua de los barrancos. El cernícalo, el ave con la que cualquiera puede empezar —y con la que explicaré cómo se fotografía a un pájaro sin acercarse a él. Y en las dos últimas entregas la cosa se vuelve práctica: hablaremos de lo que vive en tu propio jardín, de cómo se puede saber sin verlo, y de lo que pasaría si muchos empezáramos a escuchar de verdad.
No hacen falta conocimientos previos. Solo curiosidad.
*Ulrich G. Roth vive en La Palma y lleva décadas dedicado al turismo de la isla. Con 100 Árboles y Digiscoping.World se ocupa del turismo de naturaleza, de la fotografía de aves a través del telescopio y del registro acústico de especies en la isla. Esta serie se publica cada domingo