El patrimonio arqueológico de Palma atesora relevantes ‘joyas’ exclusivas. Entre las mismas, Jorge Pais, doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna y jefe de la Sección de Patrimonio Histórico y Arqueológico del Cabildo de La Palma, destaca “los ‘foniles' benahoaritas”. Estos “embudos de barro cocido” elaborados por los primeros pobladores de La Palma, señala en sus redes sociales, son otra de “las piezas más interesantes y exclusivas de la arqueología” de la Isla.
En la actualidad, indica, “se conocen apenas una decena y, aunque algunos carecen de decoración, suelen presentar los mismos motivos que nos encontramos en la cerámica, especialmente la de los momentos más recientes de las fases III y IV”. En el estado actual de la investigación arqueológica, añade, “desconocemos su utilidad y significado debido, entre otras razones, a que la gran mayoría de las piezas han sido descubiertas a través de hallazgos casuales o expolios. Solo en dos casos estamos seguros de su procedencia: uno de ellos apareció durante las excavaciones de Luis Diego Cuscoy (inicios de la década de los 60 del siglo XX) en Belmaco (Villa de Mazo), que actualmente está expuesta en el Muna (Museo de Naturaleza y Arqueología, en Santa Cruz de Tenerife) y el otro se localizó a los pies de uno de los paneles más bonitos y llamativos de la estación de grabados rupestres de La Zarza (Garafía)”.
Respecto a su significado, explica, “se han apuntado distintas teorías: embudo para colar líquidos, instrumento musical, chimenea para controlar el humo, etc. Las dificultades para conocer su uso estriban, precisamente, en que salvo el de Belmaco, no han sido descubiertos por especialistas en la materia, de tal forma que desconocemos el tipo de contexto arqueológico en que aparecen, su relación con otros vestigios, etc. No obstante, desde nuestro punto de vista, podrían tener una relación con el mundo mágico religioso y no tanto un uso utilitario y cotidiano, puesto que si estuviesen vinculados a este último apartado tendrían que ser mucho más abundantes y, además, el hallazgo de La Zarza parece claramente relacionado con los rituales que se llevaban a cabo en ese santuario rupestre”.