Naturaleza en su estado puro: esplendor y decrepitud en la cumbre de La Palma

La Palma Ahora

Santa Cruz de La Palma —
20 de junio de 2025 10:29 h

0

La naturaleza, cuando la primavera toca a su fin y el verano se asoma ya por el horizonte, se muestra en la cúspide de La Palma, como se puede contemplar en la imagen captada la semana pasada por Jorge Pais, en su estado puro.

“Vida y muerte, esplendor y decrepitud en las cumbres de la Isla”, comenta, en este sentido, en sus redes sociales el jefe de la Sección de Patrimonio Histórico y Arqueológico del Cabildo de La Palma y doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna. “Junto a unos tajinastes rosados en plena floración y de una belleza espectacular”, explica, “vemos el tronco de un pino canario que no ha podido resistir los daños ocasionados por el último incendio forestal y los numerosos años de sequía que hemos padecido”.

La fotografía, añade, es de hace unos diez días y fue tomada junto al Pino Vacía Borracha, en la Tablada del Mazuco (Lomo de La Ciudad, Garafía)“.

El tajinaste rosado, exclusivo de las cumbres de La Palma, estuvo a punto de extinguirse. En los años 80 del siglo pasado, sólo quedaban unos 200 ejemplares refugiados en acantilados. Eran los únicos que habían en el mundo.

Desde 1990 se lleva a cabo un programa de recuperación que incluye siembras y repoblaciones, explicó en su día a este periódico el director-conservador del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente, Ángel Palomares.

Indicó que es una especie que cuando florece y fructifica se muere. Tarda entre 3 a 5 años en crecer lo suficiente para poder florecer. Es una planta en forma de roseta que puede alcanzar el metro de diámetro antes de florecer. Cuanto más grande es la roseta mayor es el tamaño de la inflorescencia que aparece después, que tiene miles de flores individuales juntas en forma de pino compacto, pudiendo variar los tamaños que alcanzan desde medio metro a tres metros de altura.