Poesía e ingeniería para proteger la naturaleza de Canarias el Día Mundial del Medio Ambiente

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“Catedral del sol, templo del amor a la naturaleza (…) Que paz existe en ti, que por ríos de plata se ve bajar la Luna”. Estos versos del artista Luis Morera dedicados al Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, en la isla canaria de La Palma, dan la medida poética de un paisaje y una naturaleza que hasta ahora no tenían precio. 

Esta canción resuena más que nunca de cara al Día Mundial del Medioambiente, que se celebra el 5 de junio. Cualquiera que haya recorrido los senderos de La Caldera de Taburiente comprende que este pedazo de cielo en la tierra haya inspirado al cantante uno de los cantos, casi himno, más emblemáticos a la belleza natural de las Islas Canarias, pero la poesía pocas veces convence al sector empresarial de que valore el beneficio de proteger el medioambiente. Sin embargo, comienza a vislumbrarse una forma de calcular lo que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) denomina capital natural. Se trata de un cómputo que permitirá resguardar un lugar “donde se desprende el alma para andar por las estrellas”, según la letra de esta canción titulada: A la Caldera. Pocas veces se han unido economía y medioambiente como en este momento, en el que la Unión Europea subvenciona proyectos sostenibles para proteger los espacios naturales únicos, claves para la lucha contra el cambio climático. 

Por ello, los cálculos de capital natural pueden ayudar a Canarias a diseñar estrategias de gestión que maximicen la contribución del medio ambiente al crecimiento económico, mientras equilibran las compensaciones entre ecoturismo, agricultura, medios de subsistencia y otros servicios de los ecosistemas. Se trata del Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica, con el que la ONU quiere reconocer la contribución del medio ambiente al crecimiento económico, de forma que, al darle valor en euros, los espacios protegidos pasan a formar parte de la riqueza de un país o un territorio. 

Este sendero sostenible para profesionales con visión de futuro comenzó a recorrerse hace 20 años en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, lejos de este bosque de pinos de La Palma, pero con la intención de reducir las emisiones de CO2. Esto gracias a un sistema pionero de eficiencia energética que presenta en euros los beneficios medioambientales en sus proyectos. “Rentabilidad y naturaleza no suelen calzar cuando se habla de negocios y la única manera de que se produzca el cambio de mentalidad necesario para frenar el cambio climático y seguir teniendo un mercado es traducir su valor en euros. Si todos lo comprendemos podremos crear un círculo virtuoso que nos permita trasladar a la actividad económica el ideal de sociedad sostenible en el que queremos vivir”, explica Luis Talavera, director de Gestión de Ingeniería del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. En este centro hospitalario se ha puesto en marcha un sistema innovador de eficiencia energética y gestión sostenible que tiene en cuenta el ahorro en euros en un área tan difícil de medir también como es la sanidad y la salud. 

De hecho, la Dirección de Ingeniería de este hospital presenta los beneficios medioambientales en euros en sus proyectos, de una forma similar al sistema de contabilidad ambiental de la ONU. “A gran escala puedes valorarlo en salud y calidad de vida de la población en términos de menores bajas laborales, disminución de gastos de sanidad y seguridad social, y pensiones por incapacidades, o disminución de muertes evitables, y mejoras asociadas de productividad”, asegura Talavera. Se realizan cálculos que se pasan a euros “porque es un lenguaje que funciona. Por ejemplo”, aclara, “una justificación para el hospital para hacer inversiones en sostenibilidad y mejora medioambiental no son solo los ahorros económicos que esperamos conseguir, sino que esto tiene su equivalencia en las emisiones o residuos que dejamos de verter, y esto es importante para Canarias, que vive del turismo” y continua “nuestro interés particular por el ahorro económico en energía, que nos sirva para reinvertirlo en la atención sanitaria a nuestros pacientes, está alineado con el interés general de la protección del medio ambiente, que en última instancia es soporte de nuestro desarrollo económico y forma de vida como región”. 

En el archipiélago existen 7 reservas de la Biosfera en las Islas Canarias reconocidas por la UNESCO, 5 Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO, 4 Parques Nacionales, 7 Parques Naturales y 2 Reservas Marina de Interés Pesquero y una franja marina declarada Patrimonio de Ballenas por la Alianza Mundial de Cetáceos. Pero, ¿se puede medir el valor de los bosques de Canarias, como La Caldera de Taburiente, o el valor en euros de espacios naturales como las Dunas de Maspalomas, en Gran Canaria?. Según ha anunciado el presidente del gobierno, Ángel Víctor Torres, Canarias espera disponer de 1.500 millones de euros de la Unión Europea para la transición verde en forma de subvenciones, ayudas directas y proyectos estructurales que cambien el modelo productivo del archipiélago. En este sentido, con el Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica de la ONU se pueden conocer los beneficios directos e indirectos originados por la masa forestal gracias a una herramienta de conservación que destaca bienes y servicios habitualmente “invisibles” a los ojos de la sociedad. Algo que puede incluirse en los proyectos tal y como hace el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. 

Así, con este sistema de contabilidad, los especialistas pueden calcular la captura de CO2 efectuada por los bosques o lo que la cubierta vegetal ayuda a filtrar el agua hacia los acuíferos. Además, es posible cuantificar cuánto vale el control de la erosión que ejercen los bosques sobre el suelo en el que se asientan. Para ello, se tasa la cantidad de tierra retenida por estos y se compara con el precio que tiene en el mercado por metro cúbico. “La reducción de las emisiones de CO2 de una institución o una isla pueden ser modestas con respecto a las del resto del país, pero si se hace en todas las comunidades autónomas en España”, destaca Talavera, “podemos alinearnos con las cantidades que ha establecido la Unión Europea para luchar contra el cambio climático, lo que significa que tendremos más opciones para solicitar apoyo económico”. 

Ahora que Canarias busca caminos para la transformación de su actividad económica por la vía de la transición verde no está de más recordar que espacios como la catedral del sol, el templo del amor a la naturaleza que es el Parque Nacional de La Caldera de Taburiente recibe más 525.000 visitantes anuales para disfrutar “de los muros de colores que se desbordan por su cuerpo”, tal y como canta Luis Morena. Así que esta riqueza del cráter volcánico, uno de los más grandes del planeta, se une a las 24.306 hectáreas de bosques que existen en Canarias, según los datos del libro Los Bosques Termófilos de Canarias, del Arco y Colaboradores, y el proyecto LIFE04/NAT/ES/000064 Los Bosques Termófilos de Canarias. 

De esta forma, y mientras en otros lugares del planeta la contaminación en las ciudades provoca enfermedades respiratorias, Canarias es esa fortaleza azul que emerge de la tierra y que se puede preservar como un tesoro con estos nuevos sistemas de medición y con proyectos sostenibles que emulen al Hospital Doctor Negrín. En él, gracias a su visión estratégica, “tomamos decisiones durante estos últimos veinte años que nos llevaron incluso a renovar la maquinaria industrial y, a pesar del aumento de actividad sanitaria, en los últimos 5 años se ha logrado consumir un 60% menos de combustible, y el consumo de electricidad ha disminuido aproximadamente un 20%, lo que ha dejado 6.000.000 euros en ahorros en los últimos 10 años, que se han invertido en mejorar los servicios para el paciente”, subraya Luis Talavera. 

Así, por primera vez, un ingeniero y un poeta se alían con un economista para dar respuesta a la pregunta sobre cuánto vale la naturaleza de Canarias y que su protección sea una prioridad también para el sector empresarial. Y es que el arco de colores, la bruma y la paz de estos espacios son un beneficio para el alma que se puede calcular en euros, a la vez que levanta del abismo a quien los contempla. 

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