‘PyroScan’ gana El Talentón con un proyecto para anticiparse a los incendios forestales
El Talentón es una competición de emprendimiento que recorre las ocho islas en busca de jóvenes con ideas capaces de convertirse en proyectos reales. Cada isla celebra su propia fase y los equipos seleccionados avanzan hasta una final autonómica que este año tuvo como escenario el Teatro Circo de Marte de Santa Cruz de La Palma. Allí llegaron nueve proyectos con una dificultad añadida: meses de trabajo debían caber en unos pocos minutos sobre un escenario.
Cada equipo dispuso de tres minutos para explicar su propuesta y de otros tres para responder a las preguntas del jurado. Seis minutos para resumir un problema, defender una solución, demostrar que existe un posible mercado y convencer de que aquella idea podía sobrevivir más allá de una presentación. Al final de la jornada, una destacó sobre las demás: PyroScan, un sistema que pretende utilizar datos y tecnología para detectar antes situaciones de riesgo y mejorar la capacidad de reacción frente a los incendios forestales.
La escena resumía bastante bien la filosofía de El Talentón. Aquí las ideas importan, pero no basta con tenerlas. Hay que ponerlas a prueba, explicarlas, corregirlas y, en lo posible, convertirlas en algo que pueda funcionar en el mundo real. El programa ha celebrado este año su tercera edición mediante encuentros y hackathones en los que los participantes trabajan en equipo para desarrollar soluciones vinculadas a problemas concretos de Canarias.
La mentoría constituye una de las piezas centrales del programa. Los participantes no se limitan a competir entre ellos. Reciben formación, contrastan sus primeras intuiciones con profesionales y aprenden a transformar una idea inicial en una propuesta viable. Los equipos que alcanzaron la final dispusieron además de 1.500 euros para desarrollar un producto mínimo viable y contaron con acompañamiento en áreas como emprendimiento, tecnología, comunicación, innovación, marketing o financiación. El propósito es sencillo de formular y bastante más difícil de conseguir: evitar que una buena idea termine olvidada en una libreta.
Detrás de la iniciativa están Estefanía Castro y Juan Vera, matrimonio, socios y cofundadores de El Talentón. Su trayectoria profesional está ligada a la consultoría, la formación y la mentoría de emprendedores. El proyecto parte de la idea de que emprender no consiste únicamente en conseguir financiación o preparar un plan de empresa. También implica aprender a tomar decisiones, trabajar en equipo, explicar con claridad una propuesta y someterla a la crítica antes de llevarla al mercado.
El despliegue de una competición de estas características por las ocho islas requiere, además, una amplia red institucional. Ha contado con el respaldo del Gobierno de Canarias, a través de distintos departamentos y organismos, así como con la colaboración de las universidades canarias, cabildos, ayuntamientos, cámaras de comercio y entidades vinculadas al desarrollo empresarial y tecnológico. Esa combinación permite que el programa tenga una dimensión verdaderamente autonómica y no quede limitado a los grandes núcleos urbanos de las islas capitalinas.
La final de La Palma mostró también la variedad de asuntos que preocupan a una nueva generación de emprendedores canarios. AlisioMed, por ejemplo, propone una red de drones eléctricos para transportar medicamentos y suministros sanitarios hasta lugares de difícil acceso. Octava Modular plantea comunidades habitacionales temporales capaces de desplegarse con rapidez después de una emergencia. La Graciosa Viva trabaja con información sobre ocupación de playas y senderos para repartir mejor la presión turística, mientras que Mi Campo busca generar nuevas oportunidades económicas alrededor del sector primario.
Había también proyectos centrados en algunas de las dificultades estructurales de las islas. Alisios aborda la orientación vocacional y la posibilidad de que los jóvenes que salen de las islas menores para estudiar o trabajar puedan regresar con oportunidades profesionales. Islas Infinitas plantea una relación diferente entre turismo, territorio y recursos locales. Ruta Sonora propone acompañar a músicos emergentes desde la producción de un EP hasta su participación en un festival. Y Latidos convierte los paseos por los barrios en incentivos y descuentos para consumir en el pequeño comercio.
Son propuestas muy diferentes, pero tienen algo en común: parten de problemas reconocibles en Canarias. Movilidad, despoblación, emergencias, turismo, cultura, comercio, sector primario o acceso a determinados servicios. El emprendimiento funciona aquí menos como una abstracción económica que como una manera de preguntarse qué cosas no funcionan y qué se puede hacer para mejorarlas.
En ese contexto apareció PyroScan.
El proyecto se ocupa de uno de los riesgos más graves a los que se enfrenta el archipiélago: los grandes incendios forestales. Su punto de partida es que hoy existe una enorme cantidad de información potencialmente útil, datos meteorológicos, cámaras, sensores, avisos ciudadanos, información de administraciones y otras fuentes, pero esa información se encuentra a menudo dispersa. La propuesta consiste en reunirla, analizarla y convertirla en una herramienta que permita anticipar riesgos y acelerar la toma de decisiones.
El equipo ganador está formado por tres jóvenes palmeros y una joven de Gran Canaria, Sebastián Fernández García, Santiago Concepción Estévez, Ylenia Ortega Rodríguez y Adriano Caceres. Los cuatro han diseñado una plataforma que pretende conectar ciudadanía, administraciones y empresas aprovechando, en la medida de lo posible, infraestructuras y datos que ya existen. El modelo contempla servicios dirigidos a las administraciones públicas, información de riesgo para determinadas empresas y un canal ciudadano de alertas.
La clave está en el tiempo. En un incendio forestal, detectar antes una incidencia, reunir los datos relevantes y hacer llegar la información adecuada a quien debe tomar una decisión puede ser determinante. PyroScan intenta intervenir precisamente en ese espacio que existe entre la primera señal y la respuesta.
Pero en el escenario del Circo de Marte todo ese desarrollo debía explicarse en tres minutos.
Después llegaban las preguntas.
Los nueve equipos se enfrentaron al mismo formato: tres minutos de exposición y otros tres ante un jurado integrado por 12 personas procedentes de las distintas islas. No había demasiado espacio para rodeos. Era necesario explicar qué problema se quería resolver, qué tenía de diferente la propuesta, quién podría utilizarla, cómo se financiaría y hasta dónde podía crecer.
El ejercicio tiene algo de despiadado, pero también de útil. Una buena idea empresarial necesita muchas cosas, tecnología, financiación, trabajo, mercado, pero antes debe superar una prueba bastante elemental: ser comprensible. Quien no consigue explicar qué hace difícilmente logrará que alguien quiera comprarlo, financiarlo o apoyarlo.
La decisión final combinó el voto del público con la valoración del jurado. Este último examinó aspectos como la innovación, la viabilidad, el impacto de cada propuesta y la defensa realizada en el escenario. Después de escuchar los nueve proyectos y deliberar, PyroScan fue elegido ganador de El Talentón 2026.
El premio llevará ahora a sus cuatro integrantes bastante más lejos del archipiélago. El equipo ganador viajará en noviembre a China, con un recorrido por varios de sus grandes centros empresariales y tecnológicos. Allí podrá conocer empresas, fábricas y ecosistemas de innovación, además de participar en encuentros relacionados con emprendimiento, tecnología y negociación.
El viaje es el premio. Pero posiblemente no sea lo más importante.
El verdadero recorrido de cualquiera de estos proyectos comienza después de que se apaguen las luces del teatro. Cuando ya no existe un jurado al que convencer en tres minutos, sino clientes, administraciones, inversores o usuarios a los que demostrar que aquello realmente funciona.
PyroScan ganó en La Palma porque consiguió convertir un problema enorme en una propuesta comprensible. Su tecnología puede ser compleja; la idea que hay detrás no lo es. En una tierra que conoce bien el daño que puede provocar un incendio forestal, pretende utilizar mejor la información disponible para detectar antes el peligro y reaccionar más rápido.
A veces, innovar consiste precisamente en eso: conseguir unos minutos de ventaja frente al fuego.