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Canariedad, cuidados y ciudadanía

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Ahora que se acerca el Día de Canarias desde todas partes nos llegan mensajes acerca de lo importante que es celebrar la canariedad. Qué suerte vivir aquí. Yo no me mudo ni borracho. Orgullo de pertenencia. Eres de quien te eriza la piel. La unión hace... ¿en qué consiste eso de la canariedad? ¿Es algo que se elige o que te toca? ¿Es sentirnos orgullosos/as de ser de aquí? Claro que... ¿qué es ser de aquí? ¿De qué deberíamos sentirnos orgullosos/as?

Tradicionalmente la canariedad se ha definido en términos pasivos y adscriptivos. Eras de aquí porque habías nacido aquí. Y sentías que era una suerte vivir aquí porque la naturaleza te había regalado un clima privilegiado, una naturaleza única, con multitud de especies endémicas y dignas de cuidarlas, y unos paisajes únicos. Al fin y al cabo, si 18 millones de personas pagan cada año por venir a pasar una temporada aquí, quienes vivimos aquí siempre deberíamos decir, como en el anuncio, qué suerte vivir aquí. Claro que también hay quienes no sienten que sea una suerte vivir aquí, quienes se sienten de aquí sencillamente porque les tocó nacer aquí; también hay quien siente que no es ninguna suerte haber nacido aquí, que esto es muy chico, que una isla se acaba convirtiendo en una cárcel, y preferiría haber nacido en cualquier otro sitio más grande y más “normal”, donde existan la nieve, los ríos, los trenes, los metros, y todas esas cosas “normales” que nos dicen que nosotros, por haber nacido aquí, no tenemos. 

Por nacimiento o elección los seres humanos somos siempre miembros de una sociedad, de una cultura. Hay teorías que plantean que el surgimiento de la cultura y la civilización se asocia al momento en que los seres humanos empezamos a cuidarnos unos a otros, y no nos limitamos a vivir, y dejarnos morir, como meros animales. Cuando eras niño, o niña, alguien te cambió los pañales. Después quizá se los cambiaste a tus hijos, o a tus sobrinos. Probablemente en algún momento se los tendrás que cambiar a tus padres. Y, si vives mucho, es muy probable que llegue un momento en que, de nuevo, te los tendrán que cambiar a ti. Eres de dónde te han cuidado, de donde cuidas, de donde te cuidarán. No sé por qué deberíamos sentirnos orgullosos de vivir aquí por el clima, o por tener unas playas y montañas únicas en todo el mundo: no es mérito nuestro. Si le preguntáramos a nuestra naturaleza, no sé si diría que sobrevive gracias a nuestra sociedad o más bien a pesar de nuestra sociedad. Eres de donde cuidas y de donde eres cuidado. Cuidemos nuestra sociedad y nuestra naturaleza para construir un “nosotros” del que podamos sentirnos orgullosos. 

¿Cómo construir un “nosotros” que vaya más allá del yo? Cae la tarde de un viernes de mayo y coincido en una residencia pública de mayores con Saulo y Roberto. Aquí estamos acompañando en su cena a Flavia, María y Pepa. Estamos aquí gracias a ellas. Antes nos cuidaron ellas, ahora nos toca a nosotros. Entre todos tenemos que cuidar lo que es de todos: Res pública, en latín, significa “cosa pública”. Podría existir un “nacionalismo republicano” en que el orgullo de pertenecer a una comunidad se basara en el orgullo de haber construido entre todas, y todos, una sociedad en la que la vida merece la pena ser vivida. Claro que me parece que no es ése el nacionalismo que domina entre nosotros, sino uno mucho más fatalista: te toca nacer en un lugar geográfico, y ocupar un determinado lugar en la estructura social, en una sociedad que funciona de una determinada manera, y tú lo único que puedes hacer es acatar. “La sociología nos enseña que muchas de las cosas que tendemos a ver como naturales son en realidad el fruto de una construcción social”. Nadie es de aquí “porque sí”. Quienes vivimos aquí construimos la sociedad de aquí, con sus cosas buenas y malas. Las playas y volcanes que atraen a 18 millones de turistas a Canarias cada año son naturales. La seguridad, la limpieza, los cuidados o la sanidad que hacen posible que nos visiten no son naturales son una construcción social.

Decir “Feliz Día de Canarias” no debería ser nunca decir “qué suerte vivir aquí”, sino, más bien, qué orgullo siento de lo que, entre todos, y todas, hemos creado aquí. Si celebramos algo, que sea que, en Canarias hemos creado una sociedad en que la vida merece la pena ser vivida. Y que todas las personas que viven aquí, no importan la edad que tengan, dónde nacieran, que sus padres fueran ricos o pobres, que tengan hijos que les cuiden cuando son mayores o no, puedan pensar que éste es un lugar en el que la vida merece la pena ser vivida. ¿Qué suerte vivir aquí? Que una sociedad sea un lugar en que la vida merece la pena ser vivida no es el resultado de la suerte, del azar, o de un designio divino, sino de un esfuerzo colectivo por crear sociedades en que la vida merece la pena ser vivida. Celebrar el día de Canarias no es vestirse de acuerdo con lo que algunas corrientes identifican con ciertas tradiciones, que pueden o no formar parte de tu historia personal. Celebrar “nuestro” día es aportar nuestro granito de arena para construir colectivamente una sociedad en la que valga la pena vivir. ¿Qué suerte vivir aquí? No, no es suerte. Es el resultado del trabajo de un montón de personas. De quienes hicieron que llegáramos hasta aquí. Y de quienes se esfuerzan en que el mundo que dejaremos a quienes nos sucedan cuando ya no estemos siga siendo un lugar en que la vida valga la pena ser vivida. Gracias. Y a seguir en ello.