Médicos de atención primaria responden a Clavijo: “Se atiende sin cita, pero a costa de sobrecargar más aún las consultas”

Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias. (EFE)

Iván Suárez

Las Palmas de Gran Canaria —

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El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo (Coalición Canaria), lanzó este martes un órdago a la oposición en el pleno del Parlamento regional. Ante las críticas por las demoras de más de diez días para conseguir una cita médica en atención primaria, el jefe del Ejecutivo retó al diputado de Nueva Canarias (NC) Luis Campos a acudir con él a un centro de salud para comprobar que se atiende en el día a cualquier ciudadano que vaya sin cita previa. “Yo soy usuario de la sanidad pública y a mí me ha pasado”, le dijo.

A pie de consulta, el escenario que describen los profesionales que ejercen en atención primaria en Canarias tiene muchos más matices que el trazo grueso dibujado por Clavijo en el debate parlamentario. “Puedes acudir a tu centro de salud y, por supuesto, si hay una urgencia se va a atender sobre la marcha. Y si no, probablemente también se va a atender, porque solemos atender todo, pero siempre a costa de sobrecargar más todavía las consultas”, explica Ana Joyanes, portavoz de la Asociación de Médicos de Atención Primaria de Canarias (AMAPCAN), una plataforma nacida tras la pandemia de Covid-19.

“Cuando nosotros tenemos mucha carga de trabajo no podemos dedicarle el mismo tiempo, la misma atención a los pacientes, y no podemos hacer algo tan importante en atención primaria como la prevención de la enfermedad”, explica Joyanes, que apela a un uso responsable de los servicios sanitarios. “Si es algo que puede esperar, lo correcto es pedir una cita previa. Si es algo que no puede esperar, por supuesto se le va a atender”, dice.

Gustavo Moreno, presidente de la Sociedad Canaria de Medicina de Familia y Comunitaria (SOCAMFYC), es tajante al diseccionar las palabras de Clavijo. “Se te atiende si tienes algo que hay que atender urgente”, matiza. Y lo ilustra con un ejemplo. Si hay dolor de pecho, la atención es inmediata. Si se ha caducado la receta, “probablemente no te van a atender en el día, te van a dar una cita administrativa”.

El especialista incide en que, más allá del debate parlamentario, que asimila a uno de “patio de colegio”, hay “verdaderos retos” en la atención primaria de las islas. Y uno de ellos es la pedagogía ciudadana. “Una cosa es que me den cita para dentro de diez días y otra cosa es que lo que a mí me sucede tenga que tener respuestas hoy. Aunque pueden coincidir, una cosa es la accesibilidad y otra la inmediatez”, señala Moreno, que agrega que para gestionar esta demanda, algunos centros de salud están implementando sistemas de triaje que derivan al paciente según su necesidad: de medicina, de enfermería o administrativa.

El lastre de la “burocracia inducida”

Los especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria hablan de problemas endémicos que engrosan de manera artificial las listas de espera para una consulta en el centro de salud. Uno de ellos es la excesiva carga administrativa. “Cada vez que nos dicen de reducir la carga burocrática, nos ponen otro trámite burocrático más. La burocracia sigue asfixiándonos y sigue quitándonos tiempo para lo que es realmente importante, que es atender al paciente”, señala Joyanes, que no ve avances en este aspecto pese a la declaración de intenciones recogida en la estrategia de salud comunitaria en atención primaria.

A esto se suma lo que Gustavo Moreno denomina “burocracia inducida”, que es la generada por especialistas de otros niveles asistenciales. Cita el caso de un paciente que ha acudido a su consulta derivado de un oftalmólogo porque requiere una analítica. “El oftalmólogo es un médico igual que yo. No le haga al paciente pedir una cita con su médico de familia para solicitar una analítica que, además, no sé para qué la quiere”, protesta.

Según los cálculos de esta sociedad de especialistas en medicina de familia y comunitaria, entre renovaciones de recetas, transporte sanitario y esta burocracia derivada del hospital, se ocupa “en torno a un 20 o un 25% de las citas de consultas diarias”.

Profesionalización de la medicina de familia

Moreno subraya la “necesidad urgente” de profesionalizar el servicio. “Al señor Clavijo, si lo tuviera delante, le diría: preocúpese menos de la lista de espera de atención primaria y preocúpese más por tener un servicio profesionalizado”. El presidente de SOCAMFYC denuncia la práctica de contratar facultativos que no poseen la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria para cubrir vacantes y bajas. Canarias, señala Moreno, es una de las comunidades que más médicos sin especialidad contrata para los centros de salud.

“Tú no te imaginas que un infarto lo atienda un oftalmólogo. A nadie se le ocurre que un conductor de guaguas no tenga el carné de conducir. Si eso lo vemos claro, ¿cómo es posible que no lo estemos viendo en la atención primaria?, se pregunta Moreno.

El médico de familia explica que se trata de estudiantes que han terminado la carrera, no hacen el MIR y se activan para trabajar en atención primaria, o de médicos que vienen de otros países y no cuentan con la especialidad en medicina familiar y comunitaria.

Esta realidad genera, según Moreno, “una sobrepetición de pruebas, tratamientos inadecuados” y supone “un riesgo directo para la seguridad del paciente”.

“Todos los médicos que estamos en atención primaria deberíamos ser especialistas o haber superado alguna prueba que garantice que estamos capacitados en medicina familiar y comunitaria. No se puede equiparar a cualquiera con un especialista porque no se hace en cardiología, no se hace en digestivo, no se hace con otras. Y la nuestra es una especialidad, se entienda o no se entienda”, apunta Joyanes.

La portavoz de AMAPCAN entiende que en las circunstancias actuales “es difícil dar respuesta a las necesidades de asistencia sólo con los especialistas formados”. Sin embargo, sostiene que la atención primaria en Canarias estaría en otro escenario “si se la hubiera tratado mejor”, primero en cuanto a previsiones, para formar “al número correcto de especialistas”, y después en cuanto al trabajo, a “cómo tratan a los profesionales a nivel laboral”. “No han salido los suficientes especialistas y, por otra parte, muchos de los que salen se marchan. La gente joven lo tiene clarísimo: si aquí no me tratan bien, me voy a otro sitio donde me traten mejor”, agrega Joyanes.

En la misma línea, Gustavo Moreno advierte de que sin un plan de acción y sin agilizar los procesos de contratación y las oposiciones “la sanidad pública no va a mejorar nunca”. La oposición anterior a la última extraordinaria y de estabilización se convocó en 2007, se realizó en 2014 y concluyó con la toma de posesión de las plazas en 2018. “Tardamos once años en resolver una oposición. Eso no puede ser”, lamenta.

Moreno denuncia también la precariedad de los médicos sustitutos, que pueden acumular “72 horas seguidas trabajando” con tal de que el sistema sanitario “pueda mantener las consultas abiertas” o prácticas de contratación “abusivas e irracionales” para el personal de enfermería, “a quienes se les penaliza quitándole futuros contratos si no atienden llamadas, incluso si el motivo es que no pueden hacerlo porque ese día están trabajando.

La estrategia +AP

El Gobierno de Canarias impulsó a principios de 2023 un plan de 60 millones de euros para reducir la sobrecarga en los centros de salud limitando las agendas de los médicos de atención primaria a un máximo de 34 pacientes por día. Los profesionales coinciden en que la estrategia ha tenido un cumplimiento desigual y hacen un balance crítico sobre su ejecución real debido a las carencias estructurales de este nivel asistencial.

“Es una sensación agridulce. Por una parte, vimos alguna luz al final del túnel, pero esa luz se ha vuelto a oscurecer y seguimos con grandes deficiencias”, señala Joyanes, que explica que, en la práctica, esa reducción de cupos se ha topado con la falta de personal y recursos. Según la portavoz de AMAPCAN, disminuir la lista diaria de pacientes no sirve si el sistema no contrata médicos de refuerzo para atender las incidencias. Los imprevistos se suman a la agenda del médico titular, con lo cual “todo vuelve a recaer sobre el mismo”.

Joyanes valora esa reducción de cupos, pero advierte de que sigue habiendo notorias desigualdades, que no se ha cumplido esa previsión en todas las zonas de salud, y que el tiempo por consulta “sigue siendo bastante escaso”.

A Moreno, por su parte, no le acaba de convencer tener un límite estricto de pacientes por día, ya que cada uno de ellos “requiere tiempos distintos”. En cualquier caso, prefiere este modelo al prepandémico, donde los médicos llegaban a ver 60 pacientes a diario. “Es una barbaridad porque no se atiende con la calidad adecuada y, además, es muy ineficiente, porque tampoco solucionaba la lista de espera”, concluye el médico.

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