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La misoginia rancia de Echedey Eugenio y su problema con las mujeres

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Tras la manifestación del sábado en contra de la desaparición del Hospital Insular, a Echedey Eugenio no se le ocurre otra cosa que quejarse del aspecto de algunas mujeres: Si vinieron algunas a la manifestación que parecía que venían de fiesta, si venían hasta pintadas.

Hay que ser rancio hasta la zafiedad para tratar de descalificar el comportamiento de las mujeres en el espacio público en función de su vestimenta o el uso del maquillaje, que hasta para ser machista hay que actualizarse y dejar atrás ese tufo a naftalina, que no puede confundirse lo vintage con lo caducado.

Y además de rancio, misógino. Teniendo en cuenta que la organización había solicitado asistir con ropa blanca, a Echedey Eugenio podría haberle sorprendido que algunos parecieran indianos o cubanitos, si lo que pretendía era buscar la tontada del día para poder criticar a los asistentes. Pero no, Echedey cuando deja brotar la rabia prefiere dirigirla contra las mujeres.

Quien le haya sufrido en alguna de las tertulias que participa, habrá comprobado que su nivel de agresividad sube de manera llamativa cuando se enfrenta a una mujer, volviéndose especialmente desagradable y falto de la más mínima educación.

Quien le haya visto en acción en algún pleno de Arrecife, habrá podido ver cómo su nivel de agresividad se dispara cuando se dirige a una concejala y que su hipersensibilidad a la crítica se exacerba cuando proviene de una mujer.

Afortunadamente, las mujeres de este país salen a la calle como quieren y cuando quieren, que solo le faltó indignarse con qué hacían en la calle a esa hora en vez de estar en la cocina.

Echedey Eugenio tiene un problema muy serio con las mujeres, parece ser incapaz de verlas como iguales.