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Pulibrill Feijóo

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Cuando escucho o leo las declaraciones de Feijóo -o las de cualquiera de su guardia pretoriana- no sé si se trata de bromas macabras o de una pesadilla.

Resulta que Feijóo se nos presenta como el Pulibril, el abrillantador de la sociedad española, de España.

Me restriego los ojos si estoy leyendo, sí, estoy leyendo, la prensa y me viene a la mente si se trata del mismo individuo que fue promovido al liderazgo del PP cuando Pablo Casado fuera arrojado al vacío desde Génova, todos recordamos por quiénes y por qué.

Si este Feijóo era el mismo presidente de la Xunta frente al que los trabajadores de la tele gallega iban todos los viernes durante años enteros protestando por la manipulación al modo Clavijo, perdón al modo pepero, de los servicios informativos.

Si este Feijóo es el líder (es un decir) del partido que lleva a sus espaldas el caso Kitchen, el más grave caso de utilización del Estado para destruir las pruebas de corrupción del PP y para espiar a sus adversarios políticos.

El “líder” del único partido condenado por financiación ilegal y del que ha protagonizado casos de corrupción sistémica como el caso Gürtel y tantos otros…

Y, sobre todo, si este Feijóo abrillantador tiene detrás a quienes son responsables de 7.291 muertes atroces de personas abandonadas a los estragos de la pandemia en las residencias de Madrid; de 237 muertes como consecuencia de la “baja laboral” del presidente Mazón durante el fragor de la Dana, o de las 193 muertes del atentado yihadista (a ver, repítanlo conmigo: y i h a d i s t a) de la Estación de Atocha, en represalia contra la alta traición a España que cometió Aznar embarcando con mentiras a España en una guerra ilegal. Y, qué horror, todas esas muertes impunes hasta la fecha.

Se ha acabado instalando -sin que, por lo que se ve, le haya costado mucho- en la sensación de impunidad que le proporciona una división acorazada de medios informativos que ponen a su disposición los poderes fácticos de los que es un mero medianero. Y, día tras día, menosprecia la inteligencia de los españoles con sus flagrantes contradicciones. Hoy digo una cosa, mañana la contraria y aquí, en la Tierra, paz y en el Cielo gloria. Menuda falta de vergüenza.

El presidente del Partido que lleva toda la legislatura sin la menor iniciativa parlamentaria sobre la política económica del Gobierno, porque los datos positivos son indiscutibles, ni antes ni después de que el ministro haya accedido a la vicepresidencia, se compromete a que el país “vuelva a funcionar” con reformas económicas y sociales. ¿Qué reformas?, ¿los recortes de los derechos de los trabajadores que ha anunciado ante los empresarios o una nueva contrarreforma del Estatuto de los Trabajadores como la que perpetraron ¡por decreto-ley! con la coartada de la crisis financiera de la década pasada? Todos sabemos, además, que estas agresiones a los trabajadores siempre van acompañadas de ataques a las libertades como las de la Ley Mordaza. Para que no puedan utilizarse las libertades y derechos constitucionales para defenderse de los destrozos en derechos laborales y sociales perpetrados por los gobiernos conservadores.

Es el mismo personaje que ha bendecido los pactos con los neofranquistas de Vox el que nos anuncia que prepara una “reconstrucción nacional” a la altura de la que tuvo que llevar a cabo Adolfo Suárez, dice Feijóo, en la primera etapa democrática. ¿Qué “reconstruyó” Suárez? ¿La devastación heredada del franquismo, tal vez? ¿Y para ir adelantando esa reconstrucción se han opuesto, cogiditos de la mano a la ultraderecha, a la aprobación y al cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática? ¿Y ya caminan a paso marcial por la senda de la Prioridad Nacional inconstitucional y racista? ¡Ah!, ya voy entendiendo: reconstrucción p’atrás, para las estancias sombrías del fascismo.

El cinismo pulibriliano de Feijóo se supera a sí mismo con la proclamación de que “la reconstrucción institucional no consiste solo en echar a quien ha corrompido las instituciones, consiste en impedir que nadie pueda volver a corromperlas”. Oséase que se trata de impedir que nadie vuelva a corromperlas. ¿Estaría pensando en Rato, en Montoro, en Espe Aguirre y todo su sórdido entorno, en el novietísimo quironesco…y así casi hasta el infinito? En realidad no es “reconstrucción institucional”, sino que se trata de una campaña de vacunación de España frente a ellos mismos y frente a los intereses insaciables de los que cada vez más obscenamente Feijóo es un mero y mediocre medianero.

Nota.- Fíjense que ni siquiera he nombrado a Marcial Dorado y a sus vacaciones en amor y compaña en Tenerife. No me ha hecho ni falta.