Cuando el sol en los tejados no basta
Por Fernando Salvador Melian Rodriguez, representante Sindical de la Autoridad Portuaria de Las Palmas; María Jesus Fernández Rodríguez, facultativa del Hospital Dr. Negrín; Felipe De La Nuez Aranega, librero.
Se ha extendido una idea tan atractiva como incompleta: que llenando los tejados de placas solares una isla como La Palma tendría resuelto su problema eléctrico. Suena bien, pero no resiste un análisis serio.
El autoconsumo es una herramienta magnífica. Reduce emisiones, abarata parte del consumo y acerca la energía al ciudadano. Todo eso es verdad. Lo que no es verdad es que baste por sí solo para sostener un sistema eléctrico insular.
Ahí está la confusión de fondo: se toma una pieza por el conjunto.
Una isla no necesita sólo producir electricidad. Necesita garantizarla en todo momento. De día y de noche. Con estabilidad, con reservas, con control de tensión y frecuencia, con capacidad de respuesta ante incidencias y con posibilidad de recuperar el servicio tras un apagón. En una palabra: necesita sistema.
Y ese sistema no lo reemplaza el autoconsumo convencional. La mayor parte de las instalaciones actuales funcionan conectadas a la red y apoyadas sobre ella. Se sincronizan con el sistema existente y, cuando la red cae, ellas también caen. La conclusión es difícil de rebatir: algo que depende de la red para funcionar no puede presentarse como sustituto completo de la red.
Hay además una evidencia elemental. La energía solar tiene horario. La vida de una isla, no. La producción fotovoltaica se concentra en las horas centrales del día, mientras que la demanda eléctrica continúa de madrugada, por la noche y en cualquier circunstancia. Hospitales, telecomunicaciones, bombeos, alumbrado y actividad económica no esperan a que salga el sol.
Cuando alguien responde que para eso están las baterías, en realidad ya está admitiendo que el autoconsumo por sí solo no basta. Porque entonces hablamos también de almacenamiento, gestión, respaldo y operación del sistema. Es decir, hablamos de una arquitectura energética completa.
Nada de esto significa estar contra el autoconsumo. Al contrario. Canarias necesita mucho más autoconsumo del que tiene. Pero precisamente porque es valioso conviene no convertirlo en un fetiche. La transición energética seria no se construye con una única solución milagrosa, sino con varias piezas bien coordinadas: autoconsumo, renovables a escala de red, almacenamiento, redes robustas y operación avanzada del sistema.
Llenar los tejados de placas ayuda mucho. Pero no basta para mantener viva una isla. Y entenderlo no debilita la transición energética. Nos indica que es una tarea más compleja.