Apagón eléctrico
Un año del apagón masivo que Canarias 'esquivó', aunque con daños colaterales
Apagón eléctrico
Eran las 12.30 pasadas (11.30 hora local) cuando, de repente, la Península se quedó sin suministro eléctrico. En un principio fueron unos segundos de incertidumbre, pero más tarde se pasó de una simple anécdota a un colapso cada vez mayor a medida que pasaban las horas de aquel 28 de abril de 2025. En solo cinco segundos, 15â¯.000⯠MW, casi el 60â¯% de la generación peninsular, quedaron desconectados. Sin embargo, Canarias, junto a Baleares, Ceuta y Melilla, se salvaron de aquella pausa [larga] energética que parecía no tener fin. No obstante, el apagón masivo sí afectó en cierta manera al archipiélago canario, aunque no precisamente en su abastecimiento de luz, sino en la conectividad en las redes de telefonía móvil e internet.
A la pregunta de por qué Canarias se libró de quedarse sin electricidad aquel día, la respuesta es sencilla. En este contexto, según la información facilitada en la página web de Red Eléctrica, “los sistemas eléctricos no peninsulares son de menor tamaño y con reducida o ninguna conectividad con el peninsular”. Se refiere a los que dan servicio a los archipiélagos balear y canario, así como a las comunidades autónomas de Ceuta y Melilla.
Es precisamente esta última circunstancia la que explicaría por qué estas regiones no experimentaron los problemas de suministro de aquel día, algo ya histórico.
En concreto, en Canarias, la empresa responsable indica que hay seis sistemas de menor tamaño que conforman el sistema eléctrico regional, compuesto por un sistema en cada isla y la unión eléctrica de las islas de Lanzarote y de Fuerteventura.
Además, el Archipiélago cuenta con un centro de control situado en Las Palmas de Gran Canaria, desde donde se opera cada uno de los sistemas del territorio.
Estos sistemas comparten algunos rasgos singulares que condicionan su operación. Entre las particularidades que hacen diferente su gestión están su pequeño tamaño y su situación geográfica aislada; una demanda más focalizada y con altas variaciones en poco tiempo; menor estabilidad por la dificultad para conectar sistemas entre sí y, por tanto, menos opciones de respuesta en caso de necesidad; y una mayor dificultad de gestión de las tecnologías de generación renovable.
Sin embargo, ese cero energético tuvo un daño colateral en las Islas. Desde el mediodía de ese lunes, hubo una caída en sus sistemas de telecomunicaciones. En un principio, fue el servicio 012 de la comunidad autónoma el que sufrió una interrupción, que fue restablecida a las 15.30 horas, y atribuida por el propio Gobierno canario al apagón eléctrico, pero no fue hasta pasadas las 20.30 horas (21.30 horas en la Península) cuando comenzaron a notarse de manera más generalizada los problemas de conexión, que afectaron a tres conocidas compañías, tanto internet móvil como fijo y llamadas, y que incluso al día siguiente seguían sin solucionarse.
Dados estos problemas de conectividad, el Gobierno regional activó a las 22.30 horas el nivel de emergencia del Plan Territorial de Emergencia de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (PLATECA) ante la caída masiva de todos los servicios de comunicaciones esenciales en el Archipiélago.
Además, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria activó esa tarde el Plan de Emergencias Municipales (PEMULPA) por “anomalías” en el suministro de servicios esenciales tras el apagón.
En este sentido, la caída masiva de los servicios de telefonía provocó que la ciudadanía no pudiera contactar con normalidad con el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) 1-1-2 durante tres horas, pudiendo revertir la situación en torno a las 23.30 horas cuando se restablecieron los sistemas con las salas operativas.
Al día siguiente, los problemas con el sistema de telecomunicaciones continuaban sin resolverse en su totalidad. Durante la tarde, usuarios de diferentes operadoras fueron reportando incidencias en los servicios de fibra y móvil en Canarias.
Además, no solo hubo problemas en estos servicios, también los comercios comenzaron a tener problemas con los datáfonos siendo complicado el pago con tarjeta.
Una casualidad llamativa
Cabe destacar que el día en que la Península Ibérica quedó a oscuras, el Gobierno regional publicó en el Boletín Oficial de Canarias (BOC) seis de los ocho proyectos de generación eléctrica para activar en el Archipiélago “únicamente en situaciones críticas para garantizar el suministro”.
Sin embargo, Red Eléctrica, consideró “urgente” instalar al menos 1.300 megavatios (MW) de potencia térmica en las Islas de aquí a 2028 dada la antigüedad de muchas centrales, superada ya su vida útil regulatoria o a punto de hacerlo, según un informe al que accedió este periódico.
En ese análisis, el operador del sistema eléctrico español califica la situación del sistema eléctrico canario de “crítica” para cubrir la demanda por la fragilidad de su red, sobre todo en Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura (estas últimas son las únicas islas interconectadas), donde el Gobierno canario tiene proyectadas ocho nuevas centrales térmicas que suman 120 MW.
El operador no asignó cualquier tipo de potencia térmica, eso sí. Su recomendación era de equipos que “doten de una mayor flexibilidad” al sistema, de máximo 30 MW en Gran Canaria y Tenerife y 15 MW en Fuerteventura, y que presenten tiempos de arranque y parada lo más rápidos posibles, con mínimos técnicos cercanos a 0 MW, capacidad de inicio autónomo y rampas de carga también rápidas, entonces así, en opinión del operador, se estaría cubriendo la demanda y proveyendo de inercia suficiente a la red.
Sería esa reserva para mantener la estabilidad del servicio cuando ocurre una incidencia severa, como la del apagón de hace un año en parte del país, y que de momento solo aportan de forma masiva las tecnologías conocidas como síncronas: grandes centrales hidroeléctricas, térmicas o nucleares que giran a una velocidad constante y sincronizada con la red.
Recientemente, el Ministerio de Transición Ecológica adjudicó más de 1.000 megavatios de generación eléctrica en Canarias, distribuidos en 62 proyectos, de los cuales 25 son instalaciones nuevas.