El Papa deja un reguero de mensajes de apoyo a los migrantes y recados a Europa cuando entra en vigor el Pacto de Asilo
El Papa acaba de terminar su gira en Canarias, lugar que quería visitar el anterior Pontífice Francisco para conocer la situación de las personas migrantes. Su primera parada en España fue Madrid y después Barcelona y en ambas ciudades dejó sus primeros mensajes en pro de los derechos humanos. En Gran Canaria, la expectación estaba en Arguineguín, donde el León XIV conoció historias de realidades migrantes. Allí resignificó ese puerto como “de La Esperanza”, un lugar que se llenó de supervivientes de la ruta migratoria y donde llamó la atención a Europa que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas“ mientras pidió a la comunidad internacional ”cooperación eficaz y perseverante.
Los mensajes lanzados por León XIV a Europa desde Canarias coinciden con la entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo. Este acuerdo ha sido rechazado por diferentes organizaciones especializadas en derechos humanos porque sigue apostando por la vigilancia y la externalización de fronteras. Uno de los puntos más polémicos de este paquete de medidas es que la edad para la recogida de datos biométricos en el triaje cae de los 14 a los seis años.
En Gran Canaria, León XIV insistió en que “no podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera” y en que las personas migrantes “no son números ni expedientes. Son personas con una familia y una casa dejada atrás”. “Ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar. Pero también quiero decirles que su vida debe ser protegida. No entreguen su existencia a quienes comercian con ella”, agregó.
Los mensajes de apoyo a las personas migrantes continuaron durante todo el viaje del Papa. Incluso cuando ya se iba a descansar al Palacio Episcopal en Las Palmas de Gran Canaria, un grupo de personas se aglomeró junto a su ventana para cantarle y pedirle que saliera al balcón y él salió a saludar y dijo que se había sentido acogido, pero volvió a pedir que esa acogida se realice hacia las personas migrantes.
“Todos somos migrantes”
El papa León XIV continuó con su mensaje de solidaridad este viernes en Tenerife. Sobre las diez de la mañana pudo entrar en el campamento de acogida más grande de toda Canarias, Las Raíces. Por sus carpas han pasado desde que abrió en 2021 cerca de 70.000 personas. Allí, en un discurso en francés, el pontífice ha defendido que “todos somos migrantes” y que las migraciones son una “ocasión de encuentro” y de “enriquecimiento mutuo entre los pueblos”.
Allí, el Papa ha podido escuchar los testimonios de dos supervivientes de la ruta canaria. “No pedimos privilegios ni compasión, sino respeto y la oportunidad de vivir con dignidad”, le trasladó una mujer. Además, aprovechó para pedir que las fronteras “no se conviertan en muros de indiferencia” y que no se mire a los migrantes solo como números o documentos, sino como personas con historias, sueños, familia y esperanza.
En la plaza del Cristo de La Laguna, León XIV siguió escuchando los relatos de otros jóvenes que también han atravesado el Atlántico en busca de futuro, como el caso de Mbacke o de Jalil. En su discurso, pronunciado ante unas 2.400 personas, ha aplaudido que La Laguna sea una ciudad “sin murallas [...] en la mirada, en el miedo o en la indiferencia” hacia quienes llegan en una patera o en un cayuco. Además, ha apelado a la importancia de ofrecer una acogida digna, llamando “naufragio silencioso” a lo que ocurre cuando una persona se queda sola en una ciudad sin vínculos, sin trabajo, y “expuestos a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad”.
Así, pidió que la integración no quede reducida a una tarea social “por necesaria que sea”. “Quien llega a nuestras parroquias necesita pan, techo, lengua, trabajo y protección. También deben encontrar una comunidad capaz de ofrecer”, aseveró.
A lo largo de toda su visita, el Papa no ha dejado de recordar a los muertos del Atlántico. En La Laguna, ha incidido en que cada vida perdida en estas rutas es “un fracaso para la familia humana”. Frente a unas 40.000 personas, León XIV presidió la misa que puso fin a su viaje por España. Lo ha hecho en Santa Cruz de Tenerife, con tres cayucos de fondo. Desde allí, lanzó un último mensaje en el que pidió unidad y una paz verdadera.
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