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Lo que el ajedrez puede hacer por la inclusión: “Delante del tablero no importa la edad ni el género ni el origen”

Torneo de ajedrez inclusivo de Monzón

Naiare Rodríguez Pérez

3 de agosto de 2026 22:29 h

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En muchos deportes existen categorías específicas para personas con diversidad funcional. En el ajedrez, la apuesta de la Federación Aragonesa es precisamente la contraria: que todas compartan el mismo tablero. La filosofía no consiste en crear competiciones paralelas, sino en eliminar las barreras que puedan impedir que cualquier persona participe en igualdad de oportunidades.

Con esa idea llevan varios años impulsando el ajedrez inclusivo en Aragón, una estrategia que combina adaptaciones tecnológicas, descuentos en licencias, torneos específicos para atraer nuevos jugadores y colaboraciones con entidades como Atades. Todo ello con el objetivo claro de que la discapacidad deje de ser un obstáculo para disfrutar y competir.

“Hay personas con discapacidad que se acercan al ajedrez y vemos que compiten exactamente igual que cualquier otro jugador. Su discapacidad no hace que jueguen peor ni que se sientan excluidas. Simplemente juegan una partida normal”, explica Asun Gracia, secretaria general de la Federación Aragonesa de Ajedrez.

Actualmente, la federación cuenta con unos 1.350 jugadores federados y reconoce que todavía son pocas las personas con diversidad funcional que participan de forma habitual. De hecho, tal y como apunta, no se debe a que el deporte no sea accesible, sino porque muchas veces ni siquiera llegan a dar el primer paso.

“Hay familias y personas que tienen miedo porque piensan que el ajedrez es muy complicado o muy serio. Sin embargo, una vez que empiezan, todos están encantados. El reto es conseguir que se acerquen”, señala.

Un deporte donde no importa cómo eres

Si algo diferencia al ajedrez de la mayoría de disciplinas deportivas es que el rendimiento no depende de la condición física. La estrategia, la capacidad de concentración o la toma de decisiones pesan mucho más que cualquier limitación motriz o sensorial.

Para Lucía, jugadora con ELA, esa es precisamente la mayor fortaleza de este deporte: “La inclusión no consiste en tratar a todo el mundo exactamente igual, sino en garantizar que todas las personas tengan la oportunidad de participar. El ajedrez lo consigue especialmente bien porque elimina muchas de las barreras que existen en otros deportes”.

En su opinión, delante del tablero desaparecen muchas de las etiquetas que habitualmente acompañan a las personas. Además, como afirma, “delante del tablero no importa la edad, el género, el origen, la situación económica o la discapacidad, sino que importa pensar, respetar al rival y disfrutar del juego”.

CTO de España de parejas mixtas, se ve a Lucia con un asistente y un palito que usa para marcar la jugada.

Incluso va un paso más allá al comparar el ajedrez con otras disciplinas deportivas. “En muchos deportes primero vemos la discapacidad y después al deportista. En el ajedrez ocurre justo lo contrario. Después de los primeros minutos de partida, lo único que ves es a otro jugador intentando encontrar la mejor jugada”, sostiene.

Adaptaciones que cambian el acceso, no las reglas

La apuesta por la inclusión no implica modificar el juego, ya que las reglas siguen siendo exactamente las mismas. No obstante, como apunta Asun Gracia, lo que cambia son los apoyos para que cualquier persona pueda competir.

La Federación Aragonesa dispone de planillas electrónicas para jugadores que no pueden escribir las jugadas, relojes adaptados para personas ciegas que anuncian el tiempo restante, tableros específicos y asistentes que realizan los movimientos siguiendo exclusivamente las indicaciones del jugador cuando este no puede mover las piezas. “Ninguna de estas medidas cambia la esencia del deporte; simplemente garantizan que todas las personas puedan participar en igualdad de oportunidades”, explica Gracia.

A ello se suma la posibilidad de competir online cuando los desplazamientos representan una barrera o la adaptación de los espacios para personas usuarias de silla de ruedas.

A su vez, la inclusión también forma parte de la organización deportiva. La federación aplica descuentos en las licencias para jugadores con discapacidad y ha impulsado torneos inclusivos en Monzón, referentes ya a nivel nacional, y este año también en Zaragoza.

Más allá del aspecto económico, Gracia reconoce que el gesto pretende lanzar un mensaje: “Queríamos decirles que sabemos que existen, que queremos contar con ellos y que forman parte de nuestro deporte”.

Ejemplo de integración e inclusión sin barreras

En Monzón, además, la iniciativa ha ido un paso más allá gracias a un proyecto desarrollado junto al Colegio La Alegría y el centro Santo Ángel de Atades. Durante tres meses varios participantes recibieron clases de ajedrez antes de competir en el torneo inclusivo. “La experiencia fue muy positiva y los chicos salieron encantados”, resume.

Ese compromiso se refleja en el Campeonato de Aragón de Ajedrez Inclusivo que se celebra en Monzón, convertido ya en una de las grandes referencias nacionales. La quinta edición reunió a 70 jugadores, de los que 15 tenían algún tipo de discapacidad y otros 55 competían sin ella, todos integrados en un único torneo y compartiendo el mismo cuadro de competición. “En un tablero todo el mundo es igual” fue, una vez más, la filosofía que presidió una cita organizada por el Club Ajedrez Monzón, la Federación Aragonesa de Ajedrez y el Ayuntamiento de Monzón, donde la inclusión no se plantea como una categoría aparte, sino como una forma natural de entender el deporte.

El campeonato también quiso reconocer a quienes impulsan el ajedrez como herramienta educativa y de inclusión. Antes de la entrega de premios se rindió homenaje al CRA Alto Ara, cuyos alumnos de Sarvisé, Asín de Broto, Broto y Torla participaron este año en el torneo; a Ana María Moracho, desde la Dirección General de Política Educativa, por su apoyo al programa Ajedrez en la Escuela, representada por Míriam Monreal, y al Colegio de Educación Especial La Alegría, por incorporar el ajedrez como recurso pedagógico y social.

Los premiados del torneo inclusivo de Zaragoza

La competición se disputó a siete rondas con todos los participantes compartiendo el mismo torneo, independientemente de que tuvieran o no discapacidad, reforzando la idea de que las adaptaciones permiten competir en igualdad sin modificar la esencia del juego. De forma paralela también se celebró una exhibición online entre el subcampeón de España Inclusivo, el vasco Unai Calleja, y Luis Sanromán, que pudo seguir el público asistente.

Aragón como espejo al que mirarse

La experiencia aragonesa ha despertado el interés de otras comunidades autónomas. De hecho, Monzón ya ha acogido dos Campeonatos de España de Ajedrez Inclusivo y otras federaciones comienzan a replicar iniciativas similares.

Para Gracia, disponer de un plan específico resulta “imprescindible”, incluso en un deporte que ya es inclusivo por naturaleza.

“Muchas veces pensamos que, como cualquiera puede jugar al ajedrez, ya no hace falta hacer nada más. Pero sí hace falta eliminar barreras, facilitar el acceso y animar a quienes todavía creen que este mundo no es para ellos”, admite.

Los próximos objetivos pasan por aumentar la participación desde edades tempranas, ya que, entre otras medidas, la federación permite que menores con discapacidad intelectual puedan competir en una categoría inferior para favorecer su incorporación progresiva.

El propósito, explica, no es crear un circuito paralelo, sino hacer crecer una comunidad donde cada vez haya menos diferencias.

Por lo tanto, el siguiente paso pasa por seguir ampliando esa comunidad desde la base. “Queremos que cada vez participen más personas y que los niños con discapacidad empiecen a jugar desde pequeños. Cuanto antes se incorporen, más natural será que crezcan formando parte del ajedrez como cualquier otro jugador”, concluye Gracia.

Asimismo, como resume Lucía, “el ajedrez nos recuerda que la inclusión no consiste en hacer un deporte diferente para cada persona, sino en eliminar las barreras que impiden participar”. Y es que, cuando esas barreras desaparecen, lo que decide una partida es la preparación, la creatividad y la capacidad para tomar buenas decisiones.

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