Se busca presidente para la era pos-Orbán en Hungría: del protagonista de un meme global al creador del cubo de Rubik
La semana pasada, la creadora de contenido especializada en educación sexual Eszter Jámbor planteó una pregunta inesperada a sus seguidores de Instagram. ¿Quién creían que sería la mejor persona para la presidencia de Hungría? Entre las propuestas salieron nombres de todo tipo, desde culturistas hasta estrellas de un reality, pasando por el de Barbara Palvin, modelo de ropa interior para Victoria’s Secret.
En una encuesta anónima que planteó la misma pregunta por Internet, el candidato más popular fue el ingeniero electrónico jubilado András Arató, de fama mundial gracias al meme Hide the Pain Harold. También obtuvieron buenos resultados la bioquímica ganadora del Nobel, Katalin Karikó; y el inventor del cubo Rubik, Ernő Rubik.
“Claramente, la política es un asunto serio, pero también hay espacio para un poco de humor”, dice Jámbor, de 46 años, refiriéndose a la “sensación de libertad que tras los últimos 16 años está sintiendo ahora una parte de Hungría”.
El país centroeuropeo está viviendo una etapa de cambios políticos rápidos desde que los votantes sacaron del poder al líder populista ultraconservador Viktor Orbán en las históricas elecciones de abril. Péter Magyar, el hombre que lo reemplazó como primer ministro, ya ha comenzado con algunas de las reformas prometidas en campaña: quitar las ‘emisiones propagandísticas’ de los medios públicos y destituir a los fieles a Orbán que ocupan las altas jerarquías de la fiscalía, la policía y el ejército.
“El proceso sigue siendo imperfecto”
Pero tal vez el mayor enfrentamiento de Magyar ha sido el sostenido contra Tamás Sulyok, el presidente la República nombrado por el partido Fidesz de Orbán, que fue forzado a firmar una enmienda constitucional para poner fin a su propio mandato en julio.
Aunque el nuevo presidente debe ser elegido en el parlamento por los diputados de Tisza (el actual partido gobernante), el primer ministro comenzó pidiendo a “figuras públicas, ONG y ciudadanos” que propusieran a sus candidatos. “Tomemos una decisión juntos”, se le escucha decir en un vídeo publicado en Facebook tras la salida de Sulyok.
Pero no habían pasado 24 horas de ese anuncio cuando Magyar dijo que proponía a la presidencia de la República a la gran maestra del ajedrez Judit Polgár, protagonista del documental Queen of Chess (Netflix). La reacción popular contra la precipitación de Magyar hizo que Polgár terminara rechazando la propuesta. Aunque el primer ministro se disculpó por el “malentendido”, las encuestas posteriores mostraron una caída de 3% en la popularidad de su partido.
“El proceso sigue siendo imperfecto”, dice el arquitecto de 55 años Imre Ónádi, responsable de la página y grupo de Facebook en apoyo a la candidatura del conservador Péter Márki-Zay (derrotado por Orbán en las elecciones generales de 2022). En su opinión, el rechazo de Polgár a la candidatura fue una buena noticia, “no porque no fuera la persona adecuada, sino porque anunciaron su candidatura sin un debate previo”. “Parece que tienen en cuenta lo que dice la gente; al fin y al cabo, la democracia es eso”, dice sobre la petición de disculpas de Magyar, que califica como una buena señal.
El proceso para un nuevo presidente
Por ahora, envalentonados por el éxito popular del partido Tisza en las elecciones de abril, pero sin un canal oficial para dar recomendaciones, el debate se desarrolla en redes sociales, encuestas en línea y cartas abiertas. Sin embargo, no está claro si estas recomendaciones populares están llegando a Tisza ni cómo piensa gestionarlas el gobierno.
Aunque el Gobierno sí ha creado en Internet un espacio de participación ciudadana para la actualización de las leyes de tráfico, no hay ningún canal oficial para las nominaciones presidenciales, a pesar de las palabras alentadoras de Magyar. “Estoy entusiasmada con la política”, dice Jámbor, inasequible al desaliento. “Llevo votando desde que cumplí los 18, y por fin siento que tengo voz y voto en lo que ocurre en el país”.
Los únicos requisitos imprescindibles para convertirse en presidente son tener la nacionalidad húngara, derecho a voto y más de 35 años. Para Magyar, la persona que ocupe el cargo debe ser también independiente de los partidos políticos. El primer ministro ya se ha reunido con dos candidatos populares: el conocido historiador Ignác Romsics; y el abogado Botond Fülöp, que destapó el escándalo del indulto concedido por la presidenta Katalin Novák en un caso de abusos contra menores (un escándalo que en 2024 puso fin a la presidencia de Novák).
Se espera que los 141 diputados de Tisza propongan y nombren presidente a su candidato antes del 19 de agosto. Con sus 44 diputados, el partido Fidesz también podría presentar su propio candidato, pero el partido de Orbán ya ha anunciado que no participará en esa elección por considerar ilegal la destitución de Sulyok. Ningún otro partido tiene el número mínimo de diputados para presentar su propia candidatura a la presidencia.
Según Áron Demeter, que trabaja como responsable de comunicación y campañas para Amnistía Internacional Hungría, la destitución de Sulyok estaba justificada. “El método empleado por Tisza es más discutible”, señala. En su opinión, antes que una enmienda a la Constitución para apartar al presidente de la República, el Gobierno debería haber iniciado un proceso de impeachment. Con su mayoría cualificada en el parlamento, Tisza “no debería hacer lo mismo que hizo Fidesz usando esos medios, por más que el objetivo sea más noble”, dice.
Traducción de Francisco de Zárate.
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