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Asamblea 7 Islas asegura que el uso de test rápidos para el personal sanitario sería “de gran utilidad”

Efe

Las Palmas de Gran Canaria —

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Asamblea 7 Islas ha asegurado que el uso de test rápidos en el personal de los centros sanitarios sería de gran utilidad, ya que la identificación del perfil inmunológico de cada profesional permitiría un “triaje” que facilitaría la toma de decisiones y la implantación de medidas de confinamiento o de reincorporación a la actividad asistencial.

Esta es una de las conclusiones del informe encargado por el movimiento asambleario a un grupo de expertos en epidemiología sobre la realización de test rápidos y masivos de la COVID-19 con costes mínimos a los profesionales de la sanidad pública canaria.

“La facilidad de realización y su rapidez de ejecución junto a la identificación de la fase de infección hacen de las pruebas inmunológicas un arma poderosa siempre que sean usadas adecuadamente y a partir de productos de calidad diagnóstica validados”, han afirmado.

Estas pruebas rápidas se conocen como tests inmunológicos o de anticuerpos y se usan para detectar los anticuerpos combinados (IgM/IgG) generados por la inmunidad como respuesta a una infección por el virus que provoca la COVID-19. Varios estudios muestran que a partir de aproximadamente 7 días posteriores a la infección empiezan a ser detectados los anticuerpos IgM, los cuales comienzan a disminuir su concentración plasmática a los 14 días para comenzar a aparecer las IgG.

A partir de aproximadamente 21 días posteriores a la infección, las IgM no deberían ser detectables, pero si las IgG que continúan incrementando su título hasta los 28 días. En la fase de recuperación solo permanecen en sangre las IgG a una concentración inferior a etapas previas.

Asamblea 7 Islas pone de ejemplo que aquellos profesionales que posean niveles cuantificables de IgG indicarían que han pasado la infección y que tienen inmunidad adquirida por lo que, a priori, el riesgo personal y comunitario asociado a su actividad es mínimo. En el otro extremo coloca a profesionales con IgM e IgG negativas, lo cual indica que no han sido expuestos al virus y que tienen riesgo de ser contagiados; mientras que la aparición de IgM indicaría que el profesional se encuentra en una fase temprana o activa de la enfermedad con el riesgo de contagio entre compañeros, usuarios y pacientes.

Por tanto, el movimiento asambleario considera que todas las fases posteriores a 7 días pueden beneficiarse de las pruebas de anticuerpos, siempre que tengan la suficiente sensibilidad y especificidad contrastada, en donde la valoración conjunta de IgM e IgG ayudan a determinar el estado inmunitario del paciente y la toma de decisiones en el entorno sanitario.

Además, ha recordado que la OMS y la FDA abogan por su uso, y que la posible futura aparición de sistemas de detección de las Ig´s en formato de reacción líquida permitirían el uso de autoanalizadores con una ganancia clara en la eficacia y tiempos de respuesta.