Dreamland

Las claves de Dreamland, la ciudad del cine que ocupará 160.000 metros de suelo rústico en Fuerteventura

Natalia G. Vargas

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Fuerteventura es conocida por algunos como “la playa de Canarias”. El Parque Natural de las Dunas de Corralejo es uno de los emblemas de la segunda isla más grande del Archipiélago y uno de los enclaves que atrae en torno a un millón de visitantes cada año. A 440 metros de este pequeño desierto se gesta ahora la construcción de una ciudad del cine, proyectada sobre 160.001 metros cuadrados de suelo rústico común. El proyecto ha abierto una nueva polémica en la isla, que se suma a la preocupación por los problemas de abastecimiento de agua potable y al debate sobre la caducidad del modelo turístico actual.

El objetivo de Dreamland, según el proyecto al que ha tenido acceso este periódico, es desarrollar una ciudad cinematográfica dedicada a la creación audiovisual y al ocio turístico. El parque temático estará en una parcela adquirida por 80.000 euros a la empresa RIU y contará con cuatro áreas diferenciadas. 

La primera, de 13.089 metros cuadrados de superficie, estará dedicada a aparcamientos y a un helipuerto. La zona B incluirá un espacio recreativo para turistas con un museo de realidad virtual, locales comerciales y restauración. En la zona C tendrá lugar la producción audiovisual con platós, oficinas, camerinos y talleres. Por último, la zona D acogerá las instalaciones generales como la depuradora o el centro de recepción del suministro eléctrico. 

Para que esta ciudad del cine pueda ser construida en suelo rústico, los promotores y el Cabildo de Fuerteventura han recurrido a la ley estrella del expresidente del Gobierno de Canarias Fernando Clavijo, la Ley 4/2017 del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias. Esta norma contempla en el artículo 77 que, cuando las construcciones carezcan de cobertura expresa en el planeamiento, “su autorización por licencia requiere de la previa declaración por el Cabildo insular de interés público o social”. 

El 3 de noviembre de 2022, el administrador único de Dreamland, José Antonio Newport, solicitó al Cabildo de Fuerteventura que llevara al siguiente pleno la declaración de interés insular del proyecto y “evitar mayores perjuicios de los ocasionados”. El presidente de la máxima corporación insular, Sergio Lloret, atendió su petición y el 28 de noviembre se hizo la declaración. El PSOE, Podemos, Nueva Canarias y Asamblea Municipal de Fuerteventura (AMF), con el voto de calidad del presidente, sacaron adelante la iniciativa en un pleno no exento de polémica. 

Uno de los consejeros de Podemos votó a favor a pesar del rechazo al proyecto que mostró el partido en el ámbito regional. Andrés Briansó está expedientado y en trámites de expulsión del partido. 

“La normativa del suelo en Fuerteventura pone muchas trabas a este tipo de proyectos, se desarrollen en suelo urbano, turístico o industrial”, señalan desde Dreamland Studios a esta redacción. “Los planes generales o las normas subsidiarias complican que se instalen industrias de este tipo”, añaden. 

La abogada del colectivo Transparencia Urbanística, Irma Ferrer, apunta que la propia nomenclatura de la ley revela un uso mercantilista del suelo. “Se va a utilizar un suelo rústico que nos va a hacer falta para la vida. Francia lleva tiempo comprando suelo rústico para dar de comer a su población”, apunta. Además, tilda de “disparate” la creación de una urbanización en una superficie hasta ahora virgen, puesto que además de las obras propias de la ciudad del cine, requerirá una gran inversión para alcantarillado, electricidad, calles, accesos rodados, telecomunicaciones y alumbrado público. 

“Uno de los problemas serios de Fuerteventura es la falta de agua, y se va a usar la poca que hay para un parque temático”, critica Ferrer. Según la documentación a la que ha tenido acceso esta redacción, se prevé que la ciudad audiovisual alcance un consumo medio diario de agua de 672.300 litros al día.

Aves endémicas

La declaración de interés insular, apunta la abogada, pone “el punto de inicio” a todo el trámite administrativo previo al comienzo de la obra. Uno de los documentos clave que tendrá que elaborarse es el Estudio de Impacto Ambiental. Yarci Acosta, licenciado en Ciencias Ambientales y delegado de SEO/BirdLife en Canarias, subraya que en torno a la parcela de Dreamland hay una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y una Zona de Especial Conservación (ZEC), dos figuras que componen la  Red Natura 2000, creada para asegurar la supervivencia de las especies y los hábitats más amenazados de Europa.

La hubara, el camachuelo trompetero y el corredor sahariano son algunas de las especies amenazadas por las que la zona se ha declarado ZEPA, pero las que utilizan el espacio son muchas más, aclara Acosta. Entre ellas el cuervo canario y el alimoche o guirre. 

El ambientalista resalta la obligación expresa que existe de proteger no solo los espacios, sino los valores que acogen. “No vale con delimitar una zona y pretender que se conserve por sí misma, sino que hay que evitar la degradación y tender a zonas de transición blanca, que amortiguen el impacto de las amenazas”, propone. 

“Construir un macroproyecto pegado a una zona protegida no parece la mejor manera de garantizar la conservación”, valora. Yarci Acosta señala además que la parcela de Dreamland es una zona de cortejo de las hubaras, una especie endémica en peligro y que ha experimentado un “declive significativo” en Fuerteventura. 

Reubicar el proyecto

Ante el rechazo que ha despertado en parte de la población la proyección de esta obra cerca de zonas protegidas, el PSOE de Fuerteventura ha planteado la posibilidad de trasladar la ciudad del cine a otro lugar. Dreamland Studios ha respondido a este periódico que están “abiertos a alternativas”, pero reconocen que ningún partido o institución se ha puesto en contacto con la empresa para plantearle otras opciones. 

La parcela actual fue comprada a la empresa RIU, que cuenta con dos hoteles junto a las Dunas de Corralejo, con la condición de que solo se realice en este suelo lo planteado. En ningún caso podrá incluir oferta alojativa. “Se establecerán relaciones comerciales con la cadena para hospedar en sus establecimientos a aquellas personas que lo precisen de nuestro staff, al no haber ni una sola cama en nuestro proyecto”, explican desde la empresa.

La abogada Irma Ferrer, preguntada por la posibilidad de reubicar Dreamland, valora que un proyecto de esta magnitud sigue sin tener cabida en la isla, porque apuesta por un modelo caducado. “Cualquier industria que suponga un uso de energías que están agotadas, como el petróleo y sus derivados, está agotada. Invertir un solo euro de dinero público en esto es absurdo. El único que saca rentabilidad es el especulador”, subraya. Ferrer destaca además la cantidad de espacios degradados que hay en Fuerteventura. “Desde Morro Jable hasta Corralejo hay muchos espacios turísticos que se empezaron y se abandonaron”.

Fuerteventura es conocida por algunos como “la playa de Canarias”. El Parque Natural de las Dunas de Corralejo es uno de los emblemas de la segunda isla más grande del Archipiélago y uno de los enclaves que atrae en torno a un millón de visitantes cada año. A 440 metros de este pequeño desierto se gesta ahora la construcción de una ciudad del cine, proyectada sobre 160.001 metros cuadrados de suelo rústico común. El proyecto ha abierto una nueva polémica en la isla, que se suma a la preocupación por los problemas de abastecimiento de agua potable y al debate sobre la caducidad del modelo turístico actual.

El objetivo de Dreamland, según el proyecto al que ha tenido acceso este periódico, es desarrollar una ciudad cinematográfica dedicada a la creación audiovisual y al ocio turístico. El parque temático estará en una parcela adquirida por 80.000 euros a la empresa RIU y contará con cuatro áreas diferenciadas. 

La primera, de 13.089 metros cuadrados de superficie, estará dedicada a aparcamientos y a un helipuerto. La zona B incluirá un espacio recreativo para turistas con un museo de realidad virtual, locales comerciales y restauración. En la zona C tendrá lugar la producción audiovisual con platós, oficinas, camerinos y talleres. Por último, la zona D acogerá las instalaciones generales como la depuradora o el centro de recepción del suministro eléctrico. 

Para que esta ciudad del cine pueda ser construida en suelo rústico, los promotores y el Cabildo de Fuerteventura han recurrido a la ley estrella del expresidente del Gobierno de Canarias Fernando Clavijo, la Ley 4/2017 del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias. Esta norma contempla en el artículo 77 que, cuando las construcciones carezcan de cobertura expresa en el planeamiento, “su autorización por licencia requiere de la previa declaración por el Cabildo insular de interés público o social”. 

El 3 de noviembre de 2022, el administrador único de Dreamland, José Antonio Newport, solicitó al Cabildo de Fuerteventura que llevara al siguiente pleno la declaración de interés insular del proyecto y “evitar mayores perjuicios de los ocasionados”. El presidente de la máxima corporación insular, Sergio Lloret, atendió su petición y el 28 de noviembre se hizo la declaración. El PSOE, Podemos, Nueva Canarias y Asamblea Municipal de Fuerteventura (AMF), con el voto de calidad del presidente, sacaron adelante la iniciativa en un pleno no exento de polémica. 

Uno de los consejeros de Podemos votó a favor a pesar del rechazo al proyecto que mostró el partido en el ámbito regional. Andrés Briansó está expedientado y en trámites de expulsión del partido. 

“La normativa del suelo en Fuerteventura pone muchas trabas a este tipo de proyectos, se desarrollen en suelo urbano, turístico o industrial”, señalan desde Dreamland Studios a esta redacción. “Los planes generales o las normas subsidiarias complican que se instalen industrias de este tipo”, añaden. 

La abogada del colectivo Transparencia Urbanística, Irma Ferrer, apunta que la propia nomenclatura de la ley revela un uso mercantilista del suelo. “Se va a utilizar un suelo rústico que nos va a hacer falta para la vida. Francia lleva tiempo comprando suelo rústico para dar de comer a su población”, apunta. Además, tilda de “disparate” la creación de una urbanización en una superficie hasta ahora virgen, puesto que además de las obras propias de la ciudad del cine, requerirá una gran inversión para alcantarillado, electricidad, calles, accesos rodados, telecomunicaciones y alumbrado público. 

“Uno de los problemas serios de Fuerteventura es la falta de agua, y se va a usar la poca que hay para un parque temático”, critica Ferrer. Según la documentación a la que ha tenido acceso esta redacción, se prevé que la ciudad audiovisual alcance un consumo medio diario de agua de 672.300 litros al día.

Aves endémicas

La declaración de interés insular, apunta la abogada, pone “el punto de inicio” a todo el trámite administrativo previo al comienzo de la obra. Uno de los documentos clave que tendrá que elaborarse es el Estudio de Impacto Ambiental. Yarci Acosta, licenciado en Ciencias Ambientales y delegado de SEO/BirdLife en Canarias, subraya que en torno a la parcela de Dreamland hay una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y una Zona de Especial Conservación (ZEC), dos figuras que componen la  Red Natura 2000, creada para asegurar la supervivencia de las especies y los hábitats más amenazados de Europa.

La hubara, el camachuelo trompetero y el corredor sahariano son algunas de las especies amenazadas por las que la zona se ha declarado ZEPA, pero las que utilizan el espacio son muchas más, aclara Acosta. Entre ellas el cuervo canario y el alimoche o guirre. 

El ambientalista resalta la obligación expresa que existe de proteger no solo los espacios, sino los valores que acogen. “No vale con delimitar una zona y pretender que se conserve por sí misma, sino que hay que evitar la degradación y tender a zonas de transición blanca, que amortiguen el impacto de las amenazas”, propone. 

“Construir un macroproyecto pegado a una zona protegida no parece la mejor manera de garantizar la conservación”, valora. Yarci Acosta señala además que la parcela de Dreamland es una zona de cortejo de las hubaras, una especie endémica en peligro y que ha experimentado un “declive significativo” en Fuerteventura. 

Reubicar el proyecto

Ante el rechazo que ha despertado en parte de la población la proyección de esta obra cerca de zonas protegidas, el PSOE de Fuerteventura ha planteado la posibilidad de trasladar la ciudad del cine a otro lugar. Dreamland Studios ha respondido a este periódico que están “abiertos a alternativas”, pero reconocen que ningún partido o institución se ha puesto en contacto con la empresa para plantearle otras opciones. 

La parcela actual fue comprada a la empresa RIU, que cuenta con dos hoteles junto a las Dunas de Corralejo, con la condición de que solo se realice en este suelo lo planteado. En ningún caso podrá incluir oferta alojativa. “Se establecerán relaciones comerciales con la cadena para hospedar en sus establecimientos a aquellas personas que lo precisen de nuestro staff, al no haber ni una sola cama en nuestro proyecto”, explican desde la empresa.

La abogada Irma Ferrer, preguntada por la posibilidad de reubicar Dreamland, valora que un proyecto de esta magnitud sigue sin tener cabida en la isla, porque apuesta por un modelo caducado. “Cualquier industria que suponga un uso de energías que están agotadas, como el petróleo y sus derivados, está agotada. Invertir un solo euro de dinero público en esto es absurdo. El único que saca rentabilidad es el especulador”, subraya. Ferrer destaca además la cantidad de espacios degradados que hay en Fuerteventura. “Desde Morro Jable hasta Corralejo hay muchos espacios turísticos que se empezaron y se abandonaron”.

Fuerteventura es conocida por algunos como “la playa de Canarias”. El Parque Natural de las Dunas de Corralejo es uno de los emblemas de la segunda isla más grande del Archipiélago y uno de los enclaves que atrae en torno a un millón de visitantes cada año. A 440 metros de este pequeño desierto se gesta ahora la construcción de una ciudad del cine, proyectada sobre 160.001 metros cuadrados de suelo rústico común. El proyecto ha abierto una nueva polémica en la isla, que se suma a la preocupación por los problemas de abastecimiento de agua potable y al debate sobre la caducidad del modelo turístico actual.

El objetivo de Dreamland, según el proyecto al que ha tenido acceso este periódico, es desarrollar una ciudad cinematográfica dedicada a la creación audiovisual y al ocio turístico. El parque temático estará en una parcela adquirida por 80.000 euros a la empresa RIU y contará con cuatro áreas diferenciadas.