Greenpeace celebra el rechazo del pleno del Cabildo de Gran Canaria al proyecto de macrogranja marina en La Aldea
Greenpeace celebra el rechazo que el Cabildo de Gran Canaria ha mostrado este viernes al proyecto de instalación de jaulas marinas para acuicultura industrial, que la empresa Gran Canaria Bass Company SL pretende desplegar en el litoral de La Aldea para producir 5.400 toneladas de lubinas al año.
El Cabildo ha aprobado, por unanimidad, una moción que solicita al Gobierno de Canarias que paralice, o deje sin efecto, cualquier autorización que tenga por objeto dicha instalación, debido a la amenaza que supone para el medio ambiente, el territorio y la actividad pesquera en la zona. Sin embargo, los partidos políticos han manifestado apoyar la acuicultura. La organización ecologista denuncia que esta práctica es “insostenible y que se deben centrar en el apoyo a la pesca artesanal”.
La organización señala en un comunicado se muestra esperanzada al ver los frutos que la movilización ciudadana ha dado y considera que esta victoria debe servir como impulso para que el pueblo canario siga luchando y no se dé luz verde a éste ni a ningún otro proyecto de macrogranja marina, pues advierte de que, en ningún caso, este modelo de producción acuícola puede considerarse sostenible.
Greenpeace recuerda el impacto socioeconómico que, de llevarse a cabo, este proyecto tendría sobre el territorio, ya que los pescadores artesanales del municipio y alrededores podrían “verse desplazados de sus caladeros tradicionales ante el rápido deterioro del entorno marino”.
La instalación de las jaulas también sostienen que podría afectar, por su proximidad, a varias áreas protegidas de gran valor ecológico, como la Zona de Especial Conservación (ZEC) ‘Sebadales de Güigüí’, la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) ‘Espacio marino de Mogán – La Aldea’, y la Zona de Transición de la ‘Reserva de la Biosfera de la isla de Gran Canaria’. Asimismo, podría comprometer aún más la supervivencia del angelote (Squatina squatina), una especie de tiburón catalogado como en peligro crítico de extinción por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), cuya presencia ha sido documentada en varias zonas próximas al lugar donde se ubicarían las jaulas.
“Este tipo de proyectos no traen riqueza al territorio. Al contrario, ponen en jaque nuestra economía local y nuestra soberanía alimentaria, y son un ejemplo más de destrucción ambiental que sólo beneficia a unos pocos, los mismos de siempre, y causan perjuicio a toda la población. Por eso, estamos satisfechas con el camino que ha tomado hoy el Cabildo de Gran Canaria, pero seguiremos vigilantes para que este gobierno priorice la protección de la naturaleza y la pesca artesanal y no la acuicultura. Los próximos pasos que se den deben ser coherentes con esta declaración de intenciones y no quedarse en papel mojado”, ha declarado Irene Sánchez Lasso, portavoz de Greenpeace en Canarias.
La acuicultura no es la solución a la sobrepesca ni a la sobreexplotación de los caladeros. Greenpeace alerta de los graves impactos ambientales que conllevan este tipo de instalaciones flotantes, como la contaminación del agua por aporte de materia orgánica y sustancias tóxicas (como alguicidas, bactericidas y antibióticos), la transmisión de enfermedades a especies silvestres, la eutrofización del medio marino -que reduce la disponibilidad de luz y oxígeno-, la sobreexplotación de los océanos o el riesgo crítico de fugas de las especies que se crían en las jaulas. Y recuerda que la isla ya ha sufrido sus impactos, como cuando, a finales de 2025, se produjo la muerte masiva de lubinas en las jaulas propiedad de la empresa Aquanaria, ubicadas a unos escasos 350 metros de la playa de Melenara, lo que provocó el cierre de varias playas de las proximidades.
La implantación de la acuicultura industrial intensiva en las islas sumaría una nueva amenaza a las múltiples que ya enfrentan los océanos de manera global: sobreexplotación, degradación del fondo marino, cambio climático, basuras marinas incluidos los plásticos y ruido submarino, entre otras.