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La pacifista Koldobi Velasco recibe en Asturias el XIV Premio Estatal de Trabajo Social 2026

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —
1 de junio de 2026 20:03 h

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En tiempos de guerra, los referentes de paz se vuelven diamantes en bruto, o mejor que diamantes, personas incomprables. Koldobi Velasco Vázquez, trabajadora social y activista por la paz radicada en Gran Canaria, ha sido galardonada en Asturias con el XIV Premio Estatal de Trabajo Social 2026, en la modalidad de Profesión, otorgado por el Consejo General del Trabajo Social en España, por su trayectoria comprometida con la justicia social y los derechos humanos. Esta distinción reconoce su labor como profesora asociada de Trabajo Social en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, investigadora y vocal de movimientos sociales en el Colegio Oficial de Diplomados en Trabajo Social de Las Palmas.

En la ceremonia, que tuvo lugar este fin de semana en Gijón, también se ha condecorado a la corresponsal de guerra Almudena Ariza y a la Flotilla de la Libertad. Con un discurso cargado de “factos”, como dirían las jóvenes a las que Velasco da clases de Trabajo Social en la ULPGC, su colega de oficio y amiga Laura Monroy enalteció los rasgos personales de la activista, rasgos que no se podrían encontrar en Google (a pesar de que, al buscar su nombre y apellidos, aparezcan 25 páginas de resultados): escucha más de lo que habla. “Con todo lo que podría decir, siempre se para a escuchar”, destaca Monroy.

“Su valentía y compromiso férreo con los derechos humanos la determinan claramente como trabajadora social”, prosigue. “Su activismo incomoda y a veces salo caro; aunque varias sentencias ya le han dado la razón al reconocer la desobediencia como parte de la libertad de expresión”. Monroy se refiere, por ejemplo, a la sentencia que anula la sanción a la activista por una protesta ante Frontex.

Mientras Velasco pronunciaba su discurso de agradecimiento sonaba la canción de Jorge Drexler Nuestro trabajos / Los puentes, y recordó que “somos por las que fueron, por las que son y por las que vendrán”. Y clamó por una sociedad donde el Trabajo Social sea una tarea indispensable en “este océano de indiferencia que se traga en ruta a gente”.

Una trayectoria por la paz

Colaboradora en redes como la Red Canaria por los Derechos de las Personas Migrantes y la Red Canaria en Defensa del Sistema Público de Servicios Sociales (Redesscan), donde actúa como portavoz, su lucha abarca el antimilitarismo, la objeción fiscal a gastos militares y la defensa de un modelo social desmilitarizado, como destacó en declaraciones a principios de año sobre los 178 millones de euros diarios en gasto militar español en 2025.

Integra Alternativa Antimilitarista.MOC (AA-MOV) y participa en campañas contra Frontex, criticando su rol en la externalización de fronteras, el uso de fuerza coercitiva y el fomento de mafias y negocios armamentísticos.

Recibió el premio “Can de Gran Canaria” en el ámbito de las Ciencias del Cabildo de Gran Canaria el 18 de marzo de 2016. Este galardón reconoció sus estudios sobre la situación de los servicios sociales en Canarias y su labor en el grupo antimilitarista AA.MOC Las Palmas.

En 2021, durante la VI Caravana Abriendo Fronteras, protagonizó una protesta no violenta frente a la sede de Frontex en Las Palmas, vertiendo estiércol simbólicamente; una sanción de 6.100 euros por “desórdenes públicos” fue anulada en 2024 por falta de pruebas, protegiendo su derecho a la protesta.

En junio de 2025 se unió a la Marcha Internacional a Rafah (Marcha de la Libertad), una acción terrestre organizada por palestinos y grupos internacionales para apoyar Gaza y coordinada con flotillas marítimas como la Flotilla de la Libertad.

Ha ganado en más litigios legales contra multas por protestas, como una por acción ante BBVA en Bilbao, reafirmando la no criminalización de la disidencia pacífica.

En las declaraciones más recientes ofrecidas a Canarias Ahora, Velasco reflexionó sobre la violencia política que se ejerce contra las mujeres: “Se intenta silenciar y se intenta invisibilizar y desprestigiar la disidencia, la desobediencia, la mirada crítica, el tomar partido, tomar postura” y explicó que “todo ejercicio de violencia es un ejercicio de dominación, es un ejercicio de contemplar de una manera binaria la vida y construyendo las relaciones desde una perspectiva jerárquica, autoritaria para abatir a los demás y construirlas en enemigas”.

La canción de Jorge Drexler, cuya asociación no se ha explicado al lector aún privándole de la anéctoda, comienza con los siguientes versos: “Se preguntarán qué es lo que hacemos cantándole al amor, mientras el mundo se va al carajo. Ni más ni menos que nuestro trabajo”.