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La paradoja de las históricas siete primeras viviendas sociales de La Orotava: idílicas, tapiadas hace 15 años y con claro riesgo de derribo

Por lo general, las viviendas sociales suenan en España a las promociones iniciales del franquismo, aquellas de los llamados 25 años de paz (y autarquía, dictadura, retraso, represión…) o posteriores. Luego, con la democracia, se fue ampliando el concepto, diversificando y dignificando, intentando evitar (no siempre, ni mucho menos, lográndolo) la creación de semiguetos. Sin embargo, ya las hubo antes del Golpe de Estado del 36 y del de Primo de Rivera de 1923. De hecho, en Canarias hay variados ejemplos de viviendas de alta calidad, con jardines externos e interiores, de 90 a 189 metros cuadrados de terreno, garaje, chimenea, porche de entrada (en varios casos), trasteros en la parte trasera, de dos plantas, hasta tres habitaciones y unifamiliares. Y sí, sociales… 

¿Qué no se lo creen con el panorama actual de las viviendas sociales y de cualquier tipo con la sempiterna crisis habitacional y la espiral de los precios de compra y alquileres? Pues vénganse por La Orotava un día, en el Norte de Tenerife, por la única entrada que tuvo el municipio desde Santa Úrsula (al Este) hasta que se creó la autopista, y se las encontrarán en el célebre Paseo Domínguez Afonso (o de Las Araucarias), después del campo de fútbol del Quiquirá y antes de la zona conocida como El Calvario, donde acaba la romería: uno de los corazones del casco, vaya.

Se trata de siete singulares viviendas con esas idílicas características creadas a principios del siglo XX y, de siempre, muy apreciadas en la localidad porque forman parte ya de sus estampas de entrada, de las vivencias y recuerdos colectivos, aparte de servir de inmejorable ejemplo de que una casa social puede no ser sólo digna, sino casi un lujo estético, arquitectónico y en equilibrio con la naturaleza, aportando fotosíntesis en dos zonas ajardinadas considerables y con garaje. Seguramente, de las primeras casas públicas de este tipo en la comarca norteña de la Isla, seis de ellas ahora del Consistorio villero. 

En la actualidad, sin embargo y aunque ya desde hace mucho tiempo, la mayoría, un total de cinco, se encuentran tapiadas desde hace unos 15 años para evitar su ocupación, en pésimo estado aparente (resulta imposible verlas por dentro, evidentemente, para cualquier particular) y, por tanto, desaprovechadas, pese a la titularidad pública de seis. Además, se ha colocado una valla metálica junto a la acera del Paseo para minimizar esos riesgos de entrar. La otra casa, por el contrario, sigue usándose por sus propietarios privados.

Riesgo de derribo para crear nuevas viviendas

Desde hace años, aunque con especial énfasis en los últimos meses, los dos concejales de Asamblea por La Orotava en el Ayuntamiento villero, Manuel Pacheco y Paula González, han presentado propuestas para conocer el estado real y la habitabilidad de las viviendas y para tratar de reformarlas y salvarlas por el valor histórico y simbólico que creen que poseen, aprovechándolas ante la carestía existente, pero evitando el derribo y el nuevo bloque de un numero de viviendas aún a determinar (aunque ellos temen que sean hasta 34) que pretendió en su momento el gobierno local (CC), según señala a Canarias Ahora Pacheco. Un proyecto que, con la crisis de 2008 en adelante, “se quedó en el cajón”.

Según esta formación, que unifica a diversos partidos de izquierda del municipio, se trata de obras que necesitan sólo licencia menor (incluso para rehabilitar las cubiertas, de ser preciso) y que supondrían un bajo coste para lo que supondría ofrecer más viviendas sociales en una localidad, como tantas, con gran presión, aunque también critican el rechazo del gobierno local a la declaración de zona tensionada, al menos en el casco histórico. Además, alertan de la salubridad actual de los inmuebles por su abandono y la mala imagen que dan, tapiadas, en uno de los lugares más frecuentados por muchos de los vehículos que entran o salen de La Orotava. Por supuesto, Asamblea propone su rehabilitación para ponerlas a disposición de familias locales con bajos recursos a un precio de alquiler asequible.

Sobre su estado, estos concejales discrepan de lo apuntado hasta ahora por el gobierno y dudan de que tengan problemas estructurales, de cimentación, aluminosis u otros, por lo que no entienden la situación. Según señalan, el informe local “elaborado hace unos seis meses”, constató la existencia de humedad, carcoma, un hueco en el techo de madera, pero sin análisis a fondo e interno, siempre según este partido. “Un estado normal en casas abandonadas, con maleza y demás, pero sin grandes daños, perfectamente confortables en su interior, ni humedad, ni grietas... Nada”.

Por eso, critican que en el último pleno se planteara una modificación presupuestaria de un millón de euros con el fin de demolerlas y crear ese bloque de pisos, “por lo que hemos presentado una solicitud al área de Patrimonio del Cabildo para su protección por su alto valor histórico como imagen icónica de lo que en su día fue la entrada principal del municipio, cuando solamente existía la TF-21 desde Santa Úrsula, previo a la autopista”.

“Dos informes hablan de estado ruinoso y otro de nulo valor arquitectónico”

En declaraciones a Canarias Ahora, el concejal de Economía, Hacienda y Patrimonio, entre otras áreas, Felipe David Benítez (CC), indicó este jueves que existen dos informes del departamento local de Urbanismo que apuntan al estado “ruinoso” de estas casas (al menos las seis municipales) y que también negaban la posibilidad de recuperar la habitabilidad. Además, asegura que los técnicos sí inspeccionaron las viviendas por dentro; que, pese a estar tapiadas, pudieron acceder por los patios traseros a una de ella y, desde ahí, a las demás, y que los problemas hallados tienen que ver con sus “estructuras”.

Además, un técnico del departamento municipal de Patrimonio también elaboró un informe en el que le niega valor arquitectónico e histórico a estos inmuebles, sin que ninguno de sus elementos tuvieran relevancia para impulsar su protección. No obstante, remarca que se han dirigido al área insular de Patrimonio para que eleve otro informe sobre si cabe o no la demolición o, al contrario, hay que proteger y recuperar estas casas, si bien de sus declaraciones se deduce claramente la apuesta del gobierno local por el derribo y la creación de nuevas casas. 

Sobre esto, señala que ese millón de euros de la modificación del pleno durante la Semana Santa se dedicaría a estas nuevas viviendas municipales en su totalidad, aunque aún no puede dar plazos de ningún tipo, a la espera de esa respuesta insular, ni precisar el número de casas. “Dependerá del proyecto que se encargue en su momento y de si se pueden hacer tres o cuatro alturas. Eso sí, nunca haremos nada que perjudique a los vecinos de la zona”. Asimismo, no entiende de dónde se puede sacar que serían 34 casas, cifra que, no obstante, implicaría la paradoja de derribar unas con valor, al menos simbólico, a cambio de una oferta considerable, aunque sin fechas para su ofrecimiento y tras 15 años con estas tapiadas y desaprovechadas.

“Nuevas promociones y proyectos medioplacistas cuando hay 2.400 vacías”

Mientras, Asamblea se queja de que se planteen nuevas promociones e ideas “medioplacistas” para seguir “construyendo más cuando existen 2.400 viviendas vacías en el municipio, según el propio PGO, por lo que consideramos que conviene recuperar éstas y ponerlas a disposición en el menor plazo posible”. “Encima, llevamos desde noviembre de 2023 sin redactar el informe que se envía al Gobierno de Canarias, que determina si el ayuntamiento cumple los requisitos para ser declarado zona tensionada desde que lo aprobamos en el pleno y hasta este julio o agosto no se espera hacer una reunión monográfica sobre vivienda”.