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Qué es la luna azul de mayo y por qué se llama así este fenómeno

La llamada Luna Azul no cambiará de color.

Edu Molina

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El nombre de la segunda luna llena de mayo puede llevar a pensar que la Luna cambiará de color, pero no será así. No se verá azul ni presentará un aspecto diferente al habitual. En realidad, esta denominación no tiene nada que ver con su apariencia, sino con una forma tradicional de nombrar la segunda luna llena que se produce dentro de un mismo mes natural. Lo llamativo, por tanto, no está en cómo se verá, sino en la coincidencia entre el calendario y el ciclo lunar.

El cielo de mayo se despedirá con una coincidencia poco habitual. El día 31 volverá a haber luna llena, después de que el mes comenzara también con un plenilunio el día 1. Este doble encuentro dentro de un mismo mes es lo que se conoce como luna azul, un término bastante popular pero que no siempre se interpreta correctamente.

Este fenómeno ocurre porque las fases de la Luna no encajan exactamente con los meses del calendario. El ciclo lunar dura aproximadamente 29 días y medio, mientras que algunos meses, como mayo, tienen 31 días. Cuando una luna llena cae justo al inicio de uno de estos meses más largos, hay tiempo suficiente para que se produzca otra antes de que termine. Eso es lo que sucederá en esta ocasión: tras la llamada Luna de Flores del día 1, el calendario volverá a marcar luna llena el día 31.

Qué es exactamente la luna azul

Cuando se habla de luna azul, lo más habitual es referirse a la segunda luna llena que tiene lugar dentro de un mismo mes. Es la definición más extendida y la que se aplica en este caso. Mayo contará con dos plenilunios, uno al principio y otro al final, por lo que la segunda de esas lunas llenas recibe ese nombre.

La explicación está en la duración del ciclo lunar. Entre una luna llena y la siguiente transcurren unos 29,5 días. En un mes de 31 días, si la primera ocurre el día 1, todavía hay margen suficiente para que la siguiente llegue el día 30 o el 31. No se trata de ningún cambio en el comportamiento de la Luna, sino de una coincidencia entre su ritmo natural y el calendario que utilizamos a diario.

Este tipo de fenómeno no se produce todos los años. De hecho, suele aparecer aproximadamente cada dos o tres años. Por eso, aunque no implique ningún cambio visual en el satélite, sigue siendo un evento que despierta interés cuando aparece en el calendario. Es poco frecuente, pero perfectamente explicable.

En esta ocasión, además, la luna azul vendrá acompañada de otra característica: será una microluna. Este término se utiliza cuando la luna llena coincide con uno de los momentos en los que la Luna está más alejada de la Tierra. Como consecuencia, puede percibirse ligeramente más pequeña y menos brillante que otras veces, aunque la diferencia no siempre resulta evidente a simple vista.

De este modo, el 31 de mayo reunirá dos circunstancias distintas. Por un lado, será luna azul porque habrá dos lunas llenas en el mismo mes. Por otro, será microluna porque el satélite estará en una posición más alejada de la Tierra. Ambas cosas ocurren al mismo tiempo, pero no están relacionadas entre sí.

Por qué se llama luna azul

El término luna azul puede resultar engañoso, ya que sugiere un cambio de color que no se produce. La luna llena del 31 de mayo no tendrá un tono azulado por el hecho de recibir este nombre. Se verá como cualquier otra luna llena, con su aspecto habitual en el cielo.

La explicación más aceptada es que, de forma tradicional, se ha utilizado esta expresión para referirse a la segunda luna llena dentro de un mismo mes natural. Así, cuando un mes comienza y termina con plenilunio, la segunda luna llena queda marcada con ese nombre. En mayo, esta secuencia se cumple claramente: primero llega la luna llena del día 1 y después la del día 31.

También conviene tener en cuenta que existen dos tipos principales de luna azul. Por un lado, está la luna azul de calendario, que es la más conocida y la que se produce cuando hay dos lunas llenas en un mismo mes. Por otro, está la luna azul estacional, que ocurre cuando una estación astronómica tiene cuatro lunas llenas en lugar de las tres habituales.

En el caso de este mayo, se trata de una luna azul de calendario. Esta distinción ayuda a entender mejor el fenómeno y evita confundirlo con otros eventos astronómicos. No es un eclipse, ni implica una fase distinta, ni supone ningún cambio en el color de la Luna. Es simplemente una manera de nombrar una luna llena adicional dentro de un periodo concreto.

Así, el 31 de mayo el cielo ofrecerá una de esas coincidencias que no se repiten con frecuencia: una luna azul que, además, será microluna. Más allá del nombre, lo interesante es cómo se cruzan el calendario y los ciclos naturales, dando lugar a una fecha poco habitual, aunque sin efectos extraordinarios ni cambios visibles en el satélite.

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