El poderoso grupo platanero Félix Santiago desahucia a casi cien personas al norte de Gran Canaria

El próximo 30 de junio unas cien personas serán desalojadas de la antigua fábrica de Mr.Leacock en la carretera de Guía a Gáldar, al norte de Gran Canaria. Según el auto del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número dos de Santa María de Guía, al que ha tenido acceso este periódico, quien ejecuta el desahucio es Félix Santiago MelIán SL, el grupo empresarial más fuerte del norte de la isla, quien un día habría ayudado a algunas de estas personas a empadronarse en el municipio por ser trabajadores de sus tierras, hoy paradójicamente les desahucia. 

Actualmente, todas están en situación de vulnerabilidad, y algunas son familias con niños y niñas a su cargo. Al menos 79 de ellas están empadronadas en la finca propiedad del grupo, según el Ayuntamiento. 

Todo esto ocurre a pocos metros del casco urbano de Santa María de Guía, en una extensión de tierra limítrofe con Gáldar y donde se encuentra la casona del comunista Mr. Leacock, en torno a la cual se han construido las vidas un centenar de personas que ni ahora, ni después del desalojo tendrán alternativa habitacional y que encierran historias de vida difíciles, donde se mezclan factores como la pobreza, la falta de empleo, el desarraigo o enfermedades que requieren tratamientos vitales como la diálisis.

Casas con números y buzones

Entre las ruinas del antiguo almacén de Mr. Leacock se ha levantado un pequeño barrio. Son los propios vecinos los que se encargan de la recogida de basuras, y de llevar luz, agua y suministros al medio centenar de viviendas, infraviviendas, y chabolas, que durante décadas se han ido construyendo. Durante el día, la vida transcurre con normalidad.

A los redactores de este periódico les costó encontrar testimonios de afectados en horario laboral, ya que la mayoría de residentes se están buscando la vida; son albañiles, agricultores, vendedores ambulantes y casi todos están empadronados allí. 

Ayuda interinstitucional

La noticia salió a la luz cuando el alcalde de Guía, Alfredo Gonçalvez, pidió colaboración interinstitucional frente a la amenaza de desalojo para estas personas. Reconoce a este medio que el consistorio ya no empadrona a quienes viven en la finca aunque se hiciera hasta el pasado año. Los primeros en formalizar su residencia en la antigua fábrica azucarera fueron trabajadores de FSM. Aún hoy, sólo unos pocos trabajan en las plataneras para alguna de las empresas de Félix Santiago Melián. 

Desde el ayuntamiento de Guía aseguran que puede haber 200 personas viviendo ahí, pero los propios residentes no cuentan más de cien, entre los cuales hay once menores. “Como mucho somos 70 u 80 personas en total”, aclaran. El alcalde de Guía explica que actualmente 24 residentes de la finca acuden a los servicios sociales municipales; dos familias con tres menores a cargo cada una, todos ellos escolarizados en Guía. 

Actualmente, y según el primer edil, hay una familia más, con cuatro hijos a los que ya no van a permitir empadronarse, un documento básico para acceder a todas las prestaciones como la tarjeta sanitaria.

“No duermo pensando dónde voy a ir”

Abdul El Guerouh explica a Canarias Ahora que no tiene a dónde ir. “No hay cambio” dice refiriéndose a que no tiene alternativa habitacional después del desalojo del 30 de junio. “A mí no me gusta eso”, dice señalando los escombros que hay en la entrada superior a la finca. “Te lo juro por Dios, a mí eso me da vergüenza, la gente pasa por la calle y lo ve”. 

Vive en la finca desde 2007. “Estoy aquí desde hace 18 años”. Por las noches no puede dormir pensando a dónde irá tras el desalojo. “Aquí hay muchos problemas, aquí la gente tiene niños” y cuenta casa por casa el número de niños que se verían afectados. A ojo, le salen más de diez. Abdul, actualmente enfermo del pulmón, cuenta a esta redacción que fue agricultor y se pregunta si el problema del desalojo tiene solución... “Inshallah”, suspira. “Si Dios quiere”.

“Hemos fabricado de día, no de noche”

Etuani pide una solución para todos los afectados, no solo para los que, como en su caso, tienen hijos menores a su cargo (tres). Cuenta que si el 30 de junio hay un desalojo, los vecinos de la finca se van a manifestar de forma pacífica para permanecer. Lleva 25 años en Canarias y tiene la doble nacionalidad (marroquí y española desde hace siete años). Trabaja en la obra, pero ahora está en paro. Etuani gastó en la construcción de su propia casa y en acondicionarla 19.000 euros. “Nadie ha gastado tanto como yo”. Otros han gastado 3.000, 4.000 y 5.000. 

“A veces en la basura no hay nada para vender”

Ahmed Ouarar no tiene a dónde ir. Salió de prisión el pasado 17 de enero enfermo del riñón. Cumplió cuatro años de condena por ser patrón de una patera. Acude a diálisis cada varios días por semana al hospital Doctor Negrín desde 2023. Buscó en Las Palmas de Gran Canaria centros de acogida donde le pudieran ayudar, pero ninguno le llamó. Hasta que un día cogió unos palés y plásticos y se construyó una humilde chabola. 

Agradece a las administraciones que le ayudan con la medicación y bonos de comida en el supermercado. Teniendo un hogar su mayor problema es conseguir la medicación. Asegura que tiene ganas de trabajar, “pero no hay trabajo” y su situación administrativa es irregular. A veces camina todo el día buscando en la basura algo que poder vender, “pero algunas veces no hay nada”.   

“No hay alquiler, todo turístico”

El caso de Salah Daaif es también muy complicado. Tiene todo en bolsas en una esquina de su casa “por lo que pueda pasar”. Como no encontró alquiler que pudiera pagar, compró por 1.000 euros su vivienda en la finca de Mr. Leacock. “Yo acepté esta casa sin muebles y tuve que invertir 2.000 euros para poder vivir porque era como un garaje nada más”.

A Salah le preocupa el exterior, el estado de la entrada del poblado, la limpieza. “Solo hay un contenedor pequeño de basura y eso significa que nadie piensa en ti, abandonados”, asevera. Salah asegura que quiere pagar un alquiler, que su hijo también trabaja, pero que “no hay vivienda, todo es turístico”. 

Desde este periódico hemos contactado con el grupo Félix Santiago Melián para conocer desde cuándo la empresa es propietaria de la finca, qué saben de las personas que residen allí, si hay familias con niños, qué tienen previsto hacer en esa finca y su postura sobre este desalojo, entre otras cuestiones, pero han declinado responder a las preguntas formuladas. 

En concreto, han respondido que agradecen el interés mostrado, pero que “en este momento, la empresa no tiene previsto realizar entrevistas sobre este asunto”. 

¿Quién es el Grupo Félix Santiago Melián? 

El Grupo FSM fue fundado por Félix Santiago Melián en 1961 en el norte de Gran Canaria. Comenzó siendo una empresa familiar, primero dedicada a la agricultura, después a la construcción, y hoy ha diversificado su labor al sector energético y “de la hospitalidad”, es decir, restauración, alojamiento, eventos y turismo. 

En su página web explican que, a través de sus valores, “nuestro grupo demuestra su compromiso con la ética, la responsabilidad social y el respeto hacia las personas y el entorno”. Actualmente, es una de las empresas más relevantes de Gran Canaria, cuyo director general y administrador único es Juan Carlos Santiago Cubas, uno de los cinco hijos del fundador, mientras que la directora ejecutiva es Laura Santiago, nieta del fundador.  

Felix Santiago recibió en 2008 la distinción de Hijo Predilecto de la Ciudad de Gáldar. También fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad hermana de Santa María de Guía y mecenas por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Durante su larga trayectoria fue vicepresidente de la Asociación de Empresarios de la Construcción, y también vicepresidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Las Palmas. 

Tras fallecer a los 87 años en Sardina (Gáldar), en julio de 2022, el alcalde, Teodoro Sosa, declaró tres días de luto oficial. Meses después, se reunió con Martha Leacock (heredera escocesa de la familia Leacock) para tratar el futuro de los edificios Leacock y del antiguo almacén, que se encuentran en estado de abandono. Entonces, Teodoro Sosa, mostró su deseo de buscar una solución para resaltar la influencia del histórico empresario en Gáldar y en Gran Canaria. 

¿Y si Mr. Leacock levantara la cabeza?

Mr. John Milburn Leacock llegó a Canarias a finales del siglo XIX, estableciéndose en el norte de Gran Canaria, donde desarrolló un importante entramado agrícola e industrial. Su hijo David amplió ese legado, pero con el tiempo muchas de esas propiedades han quedado en ruinas, mientras hoy decenas de personas enfrentan el desahucio en esas mismas tierras.

Durante los años de escasez de la II Guerra Mundial, Leacock cultivó alimentos básicos para repartirlos entre sus trabajadores, reflejando un fuerte sentido de responsabilidad social. Ese compromiso estaba profundamente ligado a su ideología: era, según matizó su propio hijo, “un comunista convencido”, lector del Daily Worker, cabecera comunista de Nueva York y firme simpatizante de la II República.

Tras el golpe de 1936 fue detenido junto a su esposa, obligado a pagar por su liberación y a ceder el control de sus bienes bajo vigilancia franquista. El exilio posterior, primero en Inglaterra y luego en Estados Unidos, fue uno de los episodios más dolorosos de su vida, marcado por la nostalgia constante de haber dejado atrás su montaña del norte de Gran Canaria.

A su regreso en 1963 retomó su actividad agrícola, impulsó nuevos cultivos y generó empleo para cientos de personas, destacando por su trato justo; pagaba los salarios, horas extra y ofreció atención médica incluso cuando no era obligatorio con arreglo a las leyes de la época. Dejó en herencia sus tierras a once de sus trabajadores, fiel al principio “la tierra es para quien la trabaja”.

Hoy, de forma paradójica, esas mismas tierras están a punto de desalojar a quienes las habitan, mientras los restos mortales de Leacock descansan a unos kilómetros, en el cementerio de La Atalaya.

La paradoja del destino es que en un mes desahucian a algunos de los trabajadores que empadronó el actual propietario de esas tierras que en un tiempo no tuvieron dueño. En la lápida del comunista se puede leer: “Descanse en paz en la tierra que tanto amó”.