Los vecinos de Masca se rebelan contra los cierres de la carretera y temen que los planes de protección hundan sus negocios
Los vecinos y vecinas de Masca, al menos en una proporción considerable, se muestran totalmente contrarios al cierre de la carretera de acceso a este célebre caserío tinerfeño desde barrios como El Palmar y Las Portelas (Buenavista) o desde el casco histórico de Santiago del Teide por los perjuicios económicos que les acarrea una medida así para sus negocios (sobre todo restaurantes, bares, una venta y establecimientos de hospedaje). Es lo que reflejan con diversas pancartas de protesta en algunas de las zonas de parada de los muchos visitantes a este núcleo espectacular del municipio de Buenavista, aunque en la vertiente sur. Tantos visitantes que, de hecho, se trata del segundo espacio natural más visitado de la Isla, tras Las Cañadas del Teide, pero que sufre claros problemas de colapso circulatorio por las características de la vía y, en definitiva, de los excesos del turismo, aunque, por supuesto, los vecinos con negocios lo ven diferente.
El pasado agosto, el Cabildo de Tenerife cerró la carretera por los riesgos de incendio y de exceso de calor, lo que podía dificultar la maniobrabilidad de vehículos de emergencias en caso de alguna urgencia, como un golpe de calor. Los vecinos, sin embargo, temen que esta medida sea la antesala de cierres constantes y alertan del drástico descenso de sus ingresos por restauración y demás justo en esos diez días. Por eso, han colocado las pancartas (sábanas pintadas) en las que, entre otros mensajes, avisan de que el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de Teno (PRUG), donde se enmarca el caserío, así como el BIC patrimonial de este núcleo acaben “protegiendo sólo el continente, pero no el contenido, es decir, a nosotros, los vecinos (entre 80 y 100) que vivimos aquí y hacemos Masca posible”, comenta a este periódico un residente que prefiere que no salga su nombre.
Quién sí habla abiertamente es el secretario de la asociación de vecinos Barranco de Masca, Javier Díaz, quien relaciona la situación del caserío con la del Teide, Anaga y otros sitios por las crecientes restricciones para la llegada de visitantes. “Hay dos Mascas, la del turismo, con mentiras y mucho impacto promocional y turístico, como lo del Machu Pichu español, y la de los vecinos. Lo de las guaguas lanzaderas y los posibles cierres viene desde hace veinte años y ahora está pendiente acabar el cierre del anillo insular, pero con este cierre en agosto ya se han visto los resultados y no hay control, por ejemplo, en los aparcamientos que han creado junto al cementerio de Santiago del Teide, quejándose ya los comerciantes de la zona”.
Díaz teme que cada vez haya más restricciones para las visitas y que se acaben de hundir los negocios, y de ahí los carteles. Además, censura el estado del caserío, “Hay que ver cómo están los caminos, las farolas, el alumbrado… No hay sistema de depuración… Lo que queremos los vecinos es gestionar nuestro territorio, pues vemos que todo se gestiona desde fuera y, ahora, para entrar al barranco hay que darse de alta en la empresa Volcano Teide, sin que ese negocio se quede en Masca bajo el argumento de que sería deficitario. Pero, por ejemplo, se está privando al canario entrar al barranco, ya casi no vienen familias de las Islas porque una cosa que no se dice es que, al llegar a la playa, cada miembro tiene que pagar 25 euros para ir luego en las empresas de excursiones en barco hasta el puerto de Los Gigantes (Santiago del Teide). Ya no sólo es que baje menos gente al barranco, sino que se producen estas situaciones”.
“Si se cierra, Masca muere y creemos que lo que se busca es que nos vayamos”
“Durante esos diez días de agosto, y aunque se dijo que era por los riesgos del calor, notamos mucho la reducción de gente y los dueños de negocios subieron vídeos a las redes para mostrarlo. Si se cierra la vía, Masca muere y creemos que lo que se busca es que nos vayamos nosotros. Hay unas normas urbanísticas asfixiantes, el PRUG no se ha revisado desde 2007, reformar un baño o hacer cualquier pequeño cambio en una casa nos cuesta mucho porque el BIC no lo permite… Esa protección nos perjudica mucho. Además, se ha ido pasando de los coches de los 80 y 90 a los grandes turismos de ahora, mientras que la carretera no se ha tocado desde los 90 y no está preparada para esta tipología de vehículos, por lo que se crean unos colapsos tremendos, sobre todo cuando coinciden con guaguas de Titsa u otras. También se necesita reforzar los taludes, crear apartaderos y hasta colocar semáforos”.
“Antes de ese cierre por la ola de calor -añade-, le propusimos todo esto al Cabildo y le dijimos que pusiera medios disuasorios, como una ambulancia con personal, para evitar ese cierre, pero nada. Se cierra Masca por seguridad, pero ¿no cerramos el resto del Parque Rural de Teno, el Monte del Agua, Teno Alto, El Palmar…? Y hasta poblaciones cercanas piden permiso para lanzar fuegos artificiales junto a una gran masa forestal”, censura.
Desde el Cabildo, se remarca a Canarias Ahora que Titsa ha hecho refuerzos de los servicios de las pequeñas guaguas de Masca (lanzaderas cuando se cierra), al tiempo que se subraya que han acordado con los vecinos y vecinas mantener una nueva reunión en este mes de septiembre para abordar “nuevas paradas y apartaderos, que es una de las demandas vecinales”.
La visión del gobierno local (PSOE)
Las críticas de los residentes no se dirigen sólo a la Administración insular, sino al Ayuntamiento de Buenavista. La alcaldesa, Eva García (PSOE), lamenta que se haya perdido dinero y subvenciones para mejorar el caserío y pone mucho énfasis en el empeño de los vecinos por “autogestionarse y llevar ellos el barranco. Exigen que se les devuelva el barranco a los propietarios, pero cuando antes se rescataba a gente nadie ponía asunto sobre esto. Siempre han sacado rendimiento de Masca; cuando no estaba regulado cerrar el barranco y el embarcadero, ellos cobraban. Allí moría y se rescataba gente a diario, al bajar en malas condiciones el barranco. Creen que podrían autogestionar el barrio con seguridad. Es verdad que hay merma de policías locales, pero estamos dando seguridad con el puesto de la Guardia Civil de la localidad. Se quejan de deficiencias en los servicios, pero reciben los mismos que el resto de vecinos. Somos conscientes de que hay deficiencias y carencias, pero estamos trabajando y abiertos a llegar a acuerdos”.
Según explica, y tras el incendio de principios de julio, “Protección Civil planteó un informe al área de Seguridad del Cabildo y se decidió tomar medidas de seguridad con la ola de calor de agosto, por lo que el Ayuntamiento no puede oponerse a ese cierre de diez días. Hay que tomar medidas para acceder al caserío con transporte público, pero la idea no pasa por cerrar Masca, sino controlar el flujo turístico. Al menos, el Cabildo nunca se ha puesto en contacto con nosotros para plantear las lanzaderas todo el año, pero no es una competencia nuestra. Sí por seguridad. El ayuntamiento sí ha promocionado más el transporte público y queremos que haya un aparcamiento disuasorio en El Palmar (en la zona del mercadillo; Los Pedregales), tanto Para Masca como para Teno Alto. Además, se han planteado ayudas a los vecinos cuando haya cierre. Lo que sí hemos pedido es que se reduzcan las guaguas mayores y vehículos de grandes dimensiones”.
Mientras, los vecinos han decidido dejar las pancartas de protesta para que todo el que se acerque a Masca se percate de que algo está pasando en un caserío que supone una de las postales más difundidas de Tenerife por el mundo, pero cuyos residentes temen que “muera” con los cierres de la vía y que les acaben obligándoles a marcharse por un exceso de celo, control y protección. Que se quede sólo el continente, pero contenido, sin vida.