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    <title><![CDATA[elDiario.es - Centro Dramático Nacional]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/centro-dramatico-nacional/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Centro Dramático Nacional]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La 'buena vida' de Carolina África: una defensa de la sanidad pública y la cultura de los cuidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/buena-vida-carolina-africa-defensa-sanidad-publica-cultura-cuidados_129_13278607.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/405e85c1-968e-4e93-9bed-0426e99c21a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &#039;buena vida&#039; de Carolina África: una defensa de la sanidad pública y la cultura de los cuidados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El actor Jorge Kent ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera en el papel de un enfermero que encarna la resiliencia de toda una profesión en 'Una buena vida'</p><p class="subtitle">Juan Mayorga reaviva las cenizas de la memoria histórica en 'El jardín quemado'
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/carolina-africa-demencial-acabar-funciones-obra-no-cobrar_1_8763699.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina &Aacute;frica</a> ha levantado una obra de teatro donde la emoci&oacute;n, como pocas veces, explota en la platea. El p&uacute;blico que asiste a ver la obra se conmociona con esta historia cotidiana de unos personajes atrapados en la tragedia de la pandemia del covid-19 y una sanidad p&uacute;blica que se tambalea. <em>Una buena vida</em> es un alegato en defensa de la cultura de los cuidados y la sanidad p&uacute;blica, una pertinente cr&iacute;tica al desmantelamiento de lo social. Pero esta obra peque&ntilde;a y en apariencia simple &mdash;<a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/una-buena-vida/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el Teatro Mar&iacute;a Guerrero de Madrid</a> hasta el 21 de junio&mdash; es tambi&eacute;n una acusaci&oacute;n a una sociedad enferma y amn&eacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        La tragedia que provoca esa catarsis entre el p&uacute;blico no se debe tan solo al sufrimiento de los personajes, sino tambi&eacute;n a la verdad que esta obra pone frente al espectador: la de un pa&iacute;s que ya ha olvidado lo que pas&oacute;, la de una sociedad que sal&iacute;a con denuedo a los balcones a agradecer a los sanitarios, pero que hoy ya ni se acuerda. <em>Una buena vida</em> trata sobre la tr&aacute;gica capacidad del hombre contempor&aacute;neo en olvidar las cosas que decidi&oacute; que eran importantes. 
    </p><p class="article-text">
        La trama es sencilla: una mujer (la propia Carolina &Aacute;frica) resbala a la salida del hospital cuando sale de haber parido a su hija. Se fractura el pil&oacute;n tibial y ha de estar internada varias semanas. El resbal&oacute;n es debido a que todav&iacute;a quedan restos de la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/filomena-pesadilla-sanitarios-sumar-covid-turnos-36-horas-kilometros-nieve_1_6740569.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">borrasca Filomena.</a> Es enero de 2021 y el hospital est&aacute; con nuevas restricciones ante una nueva ola del covid-19. La mujer est&aacute; en una habitaci&oacute;n con Teresa (Ahimsa), una enferma mayor con demencia senil, y la cuida un atento enfermero (Jorge Kent). 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xadeunu" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        La historia surge de una vivencia personal de la propia autora, pero la obra no tira del g&eacute;nero de la autoficci&oacute;n. En escena se respeta la unidad de tiempo y espacio y las actuaciones son de un realismo descarnado, de un naturalismo muy cotidiano. Pero &Aacute;frica compone un dispositivo que, aunque tarde en aparecer y tenga algo de efectista, quebrar&aacute; la obra.
    </p><p class="article-text">
        El universo de esta creadora esc&eacute;nica, que comenz&oacute; hace 15 a&ntilde;os con su compa&ntilde;&iacute;a La Belloch, es reconocible, particular. Es el suyo un teatro de las emociones, un teatro que parte de lo cotidiano, de personas de carne y hueso. La autora poco a poco va mostrando sus intimidades y sus miedos, hasta que los pliegues y complejidades de cada personaje afloran. En sus obras, &Aacute;frica une crudeza y humor, aunque a veces tiende a dulcificar, a embellecer en exceso, a dejarse llevar por la ternura imaginada de sus personajes. Todo esto est&aacute; en esta obra, pero en esta ocasi&oacute;n sale victoriosa.
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                Ahimsa en la obra &#039;Una buena vida&#039;.                            </span>
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        Las causas son varias. Por un lado, consigue que el efecto teatral del final de la obra funcione, conmueva hasta la par&aacute;lisis del teatro. Cuando ocurre, no lo vamos a contar, hay un silencio en que uno puede escuchar hasta el temblor de las butacas vecinas. Por otro, cuenta con un personaje, un Juan nadie', un ser an&oacute;nimo que se come la escena. Jorge Kent, que interpreta al enfermero, est&aacute; enorme. En cada gesto, en la energ&iacute;a donde coloca el cuerpo, en la composici&oacute;n del arco emocional. 
    </p><p class="article-text">
        Kent lleva a&ntilde;os trabajando mucho y bien con directores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alfredo-sanzol-triunfa-primer-drama-ultima-noche-hermano-impresionante-nuria-mencia_129_13001558.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Sanzol</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fuenteovejuna-brutal-grita-voz-feminista-guerras-violencia_129_12439803.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rakel Camacho</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nuevo-orlando-barroco-queer-recuerda-vigencia-obra-virginia-woolf_1_12262408.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Pazos</a>. Es uno de los mejores actores de su generaci&oacute;n. Pero en esta pieza realiza un trabajo &mdash;que deber&iacute;a girar por todas las escuelas de teatro&mdash; donde hace sin hacer, donde no hay ni un exabrupto ni un gesto o un decir que busque el reconocimiento o la floritura. Kent se repliega por completo para y en su personaje y consigue albergar toda la subtrama de la pieza, acarrear el peso de toda la obra. 
    </p><p class="article-text">
        La acompa&ntilde;a &Aacute;frica, que compone un personaje cercano, verborreico hasta llegar a ser pesada, una madre desesperada que ya no sabe qu&eacute; decir o hacer para abrazar a su reci&eacute;n nacido a quien por las normas de la pandemia no puede ni visitar. Ella lleva la batuta de todos los di&aacute;logos, del ritmo de la funci&oacute;n, y consigue ser efectiva y cre&iacute;ble. Y completa el reparto Ahimsa, que compone una anciana enorme, Teresa, un papel duro de hacer, dificil&iacute;simo para que tenga verismo sin llegar a la afectaci&oacute;n, pero que esta actriz borda.
    </p><p class="article-text">
        Alguien podr&aacute; esgrimir que &Aacute;frica es un poco terrorista emocional, que juega con las emociones del p&uacute;blico. Es cierto que a veces lo bordea, como en el final de la obra en el que el uso de unas sombras demasiado simb&oacute;licas pueden echar al espectador de la funci&oacute;n por el grado de caramelo utilizado. Pero la obra est&aacute; llena de recovecos estupendos.
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                Carolina África y Jorge Kent en &#039;Una buena vida&#039;.                            </span>
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        Uno de ellos es el uso del lenguaje, que no es otro que el que usamos en la calle, pero que nos sigue sonando malsonante encima de un escenario, algo que pone sobre el tapete una interesante pregunta: &iquest;qu&eacute; es lo que esperamos ver en un teatro? Otro acierto es el uso de los cuerpos que reflejan con naturalidad, sin melindres, la dureza de un hospital. Una manera efectiva y honesta de romper con el artificio y acercar la severa realidad del paciente. En escena vemos c&oacute;mo el enfermero cuida el cuerpo de Teresa, le limpia el culo, las axilas, la espalda&hellip; Son escenas bell&iacute;simas en que la actriz Ahimsa interpreta a esa Teresa ya ida con una dignidad inconmensurable.
    </p><p class="article-text">
        Destaca tambi&eacute;n la gran capacidad de &Aacute;frica de mostrar a trav&eacute;s de la historia, sin tener que recalcarlo con textos dirigidos a p&uacute;blico, la crudeza de una sanidad cada d&iacute;a m&aacute;s precarizada e inhumana. Cuando vemos a esos enfermos pasando fr&iacute;o porque no hay m&aacute;s mantas, utilizando frascos de orina con chinchetas dentro como sonajeros que sustituyan a los timbres que no funcionan o pidiendo cuidados a unos enfermeros desbordados, nos asalta la certeza de que sabemos lo que est&aacute; pasando y lo que permitimos con nuestros votos.
    </p><p class="article-text">
        Todo ese entramado de aciertos, en ese escenario que llega a oler a detergente industrial y comida recalentada, confronta al espectador no ya solo con la precariedad de la sanidad p&uacute;blica, sino tambi&eacute;n con las prioridades que nos estamos dando como sociedad y como individuos.
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                La escenografía y el vestuario de &#039;Una buena vida&#039; corren a cargo de Pablo Menor Palomo.                            </span>
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        Esa Teresa ah&iacute; callada, qu&eacute; gran acierto es que no diga ni una sola palabra, nos habla de los miles de ancianos que se abandon&oacute; en las residencias a su buena suerte, pero tambi&eacute;n de qu&eacute; hacemos nosotros para incluirles, cuidarles y darles un espacio donde tengan palabra y dignidad. &Aacute;frica, en definitiva, consigue que aparte de la cr&iacute;tica social, cada espectador se pregunte sobre su propia vida, sobre si aquello que crey&oacute; era importante todav&iacute;a sigue si&eacute;ndolo o lo ha perdido en la vor&aacute;gine de un presente que no cesa. 
    </p><p class="article-text">
        Esta sociedad est&aacute; hecha, construida y sostenida por gente an&oacute;nima. Gente que en ocasiones vive vidas m&aacute;s o menos placenteras, pero en otras es tocada por la tragedia, desahuciada, explotada o forzada a pasar por calvarios donde su padecer no importa. Su dolor es demasiado peque&ntilde;o ante un Estado que los trata como n&uacute;meros, pero tambi&eacute;n ante una sociedad civil amn&eacute;sica que anda pegada a las pantallas de &oacute;xido de indio y esta&ntilde;o, absorta en la trifulca pol&iacute;tica o la &uacute;ltima pol&eacute;mica medi&aacute;tica inventada. Y en ese acontecer absurdo lo importante se va desdibujando, qued&aacute;ndose atr&aacute;s. No importa lo que haya pasado, todo se olvida en un presente unidimensional, amorfo. A esa amnesia que crece a la velocidad de un virus es a la que ataca esta obra.
    </p><p class="article-text">
        Es una pena que esta producci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ultimas-farsa-politica-permite-mirar-verguenza-pasado-colonial-espanol_129_13243520.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Dram&aacute;tico Nacional </a>no haya sido coproducci&oacute;n y, por lo tanto, no pueda girar sino de manos del CDN. Es una obra peque&ntilde;a y la direcci&oacute;n de este centro, que tiene dineros muy limitados para hacer girar sus producciones, deber&iacute;a ver el modo para que no muera en junio con la &uacute;ltima funci&oacute;n programada. Consigue algo muy especial y valioso, tanto a nivel teatral como social, que debiera recorrer muchas de las ciudades de este Estado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/buena-vida-carolina-africa-defensa-sanidad-publica-cultura-cuidados_129_13278607.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La 'buena vida' de Carolina África: una defensa de la sanidad pública y la cultura de los cuidados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Centro Dramático Nacional,Sanidad pública,Hospitales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Las últimas', la farsa política que permite mirar con menos vergüenza el pasado colonial español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ultimas-farsa-politica-permite-mirar-verguenza-pasado-colonial-espanol_129_13243520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bd03826-441c-4bda-bf42-13c64c86a084_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Las últimas&#039;, la farsa política que permite mirar con menos vergüenza el pasado colonial español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Centro Dramático Nacional estrena una obra de Lucía Miranda sobre la relación entre España y Filipinas, con episodios como Imelda Marcos en la boda de Carmen Franco o el alcalde Martínez-Almeida inaugurando una escultura de 'Los últimos de Filipinas'</p><p class="subtitle">La directora Andrea Jiménez invita al púbico a ocupar el escenario del Teatre Lliure en su montaje de 'Antígona'</p></div><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Miranda ha puesto en pie una obra desmedida, vibrante y excesiva sobre la relaci&oacute;n de Espa&ntilde;a con <a href="https://www.eldiario.es/temas/filipinas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Filipinas</a>, la gran olvidada. <em>Las &uacute;ltimas</em> es un ejercicio para reexaminar los cimientos del pensamiento espa&ntilde;ol y su mirada eurocentrista hacia el mundo colonial. A trav&eacute;s de la uni&oacute;n del teatro farsesco con el teatro pol&iacute;tico, la directora se interroga qu&eacute; hay detr&aacute;s de esa memoria tan espa&ntilde;ola que tan solo recuerda la gesta &ldquo;heroica&rdquo; de aquellos &uacute;ltimos soldados que siguieron luchando cuando Espa&ntilde;a ya se hab&iacute;a rendido. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; comienza la obra que acaba de estrenarse en la sala grande del Teatro Valle-Incl&aacute;n de Madrid, <a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/las-ultimas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta el 21 de junio</a>. Los actores, casi en su totalidad de origen filipino o descendientes de espa&ntilde;oles que all&iacute; vivieron, acercan los testimonios de los descendientes de &ldquo;los &uacute;ltimos de Filipinas&rdquo; a trav&eacute;s de la t&eacute;cnica del verbatim. Testimonios que se han recogido en entrevistas realizadas por la compa&ntilde;&iacute;a y que se trasladan a escena sin ninguna modificaci&oacute;n gracias a que los actores van escuch&aacute;ndolos por un pinganillo, una t&eacute;cnica que Miranda utiliza en los ensayos pero no ya durante la funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un comienzo de puro teatro pol&iacute;tico. El verbatim surgi&oacute; a principios del siglo con el alem&aacute;n Erwin Piscator. Desde que en 1925 Piscator estren&oacute; <em>Trotz alledem!</em> (&iexcl;A pesar de todo!)<em>, </em>obra que trasladaba a trav&eacute;s de testimonios los aplastamientos de los movimientos obreros con la llegada de la Rep&uacute;blica de Weimar, el verbatim nunca ha dejado de estar presente en el teatro. 
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                &#039;Las últimas&#039;, de Lucía Miranda                            </span>
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        En los setenta resurgi&oacute; con fuerza en Estados Unidos, a principios de siglo lo hizo en Inglaterra, con obras, por ejemplo, del conocido David Hare. Y desde hace quince a&ntilde;os en Espa&ntilde;a ha vuelto a florecer con obras de gran impacto, como el teatro de <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/teatro-bergidum-jauria-teatro-bergidum-abono-invierno-teatro-bergidum_1_9475444.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jordi Casanovas</a>, y de gran calado como el teatro de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ecofeminismo-barbarie-colonizadora-cuerpos-celestes-aborda-guerra-futura-conquista-espacio_1_11395552.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AzkonaToloza</a>. Pero el teatro de Luc&iacute;a Miranda es bastardo, inquieto y no mantiene el distanciamiento y objetividad propio del teatro documental. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Las &uacute;ltimas</em> se convierte en una t&uacute;rmix en la que Miranda ir&aacute; intercalando testimonios grabados y de los propios actores con revisitaciones de momentos significativos entre la relaci&oacute;n de Espa&ntilde;a con Filipinas: la visita de Imelda Marcos a la boda de la hija de Franco y su encuentro con Carmen Polo, la inauguraci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/monumento-ultimos-filipinas-cuenta-nuevo-nacionalismo-espanol_1_6407746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">monumento en Madrid a los h&eacute;roes de Filipinas</a> (con un delirante Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez-Almeida y una no menos desternillante Manuela Carmena), o algunas ya m&aacute;s hist&oacute;ricas como la llegada de Magallanes y su enfrentamiento a las diferentes tribus en 1521 o la historia de sor Jer&oacute;nima de la Asunci&oacute;n que fund&oacute; el primer convento femenino en Oriente en 1621.
    </p><p class="article-text">
        Todas esas escenas hist&oacute;ricas las trata el elenco desde la farsa, con un teatro cercano al de Els Joglars, en el que la m&uacute;sica estar&aacute; bien presente &mdash;ya sea la tuna o el karaoke tan popular hoy en Filipinas&mdash;, y en las que Miranda apostar&aacute; todo al juego teatral, din&aacute;mico, bufonesco y colorido en el que destaca un cuidado vestuario de Anna Tusell. 
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                &#039;Las últimas&#039;, de Lucía Miranda                            </span>
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        La obra ir&aacute; as&iacute; saltando del testimonio, m&aacute;s sencillo e &iacute;ntimo, a la astracanada mordaz. El problema del montaje es lo irregular &mdash;y a veces excesivo&mdash; de las escenas farsescas. En los momentos testimoniales la obra coge la fuerza de la visi&oacute;n pol&iacute;tica y la intimidad confesional. Momentos donde podemos escuchar a la actriz Alexandra Masangkay explicar qu&eacute; es ser filipino hoy en Espa&ntilde;a con el desarraigo y conflicto de identidad que conlleva ser parte de una di&aacute;spora racializada en nuestro pa&iacute;s. O la historia de la actriz filipina Julia Enr&iacute;quez que narra el asesinato de su padre a manos de las fuerzas represivas del r&eacute;gimen del presidente Ferdinand Marcos.
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        Pero falta mesura en el montaje para pasar de unas escenas a otras, de un registro a otro. La obra est&aacute; llena de buenas ideas, de situaciones relevantes, como la Exposici&oacute;n General de Filipinas en 1887 donde se inaugur&oacute; el Palacio de Cristal con un poblado ind&iacute;gena incluido. Un episodio bochornoso que lleva al sonrojo incluso hoy en d&iacute;a. Pero las ideas necesitan ser mecidas en el escenario, darles su tiempo, aislarlas y que as&iacute; pesen, signifiquen. Muchas de ellas pasan demasiado r&aacute;pido corriendo as&iacute; el peligro de quedar en ocurrencias.
    </p><p class="article-text">
        Una pena, porque el trabajo actoral es muy remarcable. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fernanda-orazi-no-adapta-niebla-miguel-unamuno-piensa-teatro_129_13093815.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otra vez Juan Pa&ntilde;os</a>, capaz de sostener cualquier registro, el buen hacer de Bel&eacute;n Ponce de Le&oacute;n que est&aacute; incre&iacute;ble como Quetita, la propia Bel&eacute;n Santiago que ya es veterana en los proyectos de Miranda y su compa&ntilde;&iacute;a Cross Border, o las citadas Alexandra y Julia y los actores Laurence Aliganga y Chris Angelous Manalo. Todos est&aacute;n a una. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Las últimas&#039;, de Lucía Miranda                            </span>
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        El teatro de Miranda es una rara avis en Espa&ntilde;a. Destaca su capacidad de recoger g&eacute;neros alejados, como el teatro farsesco y el documental; el sustrato colectivo que viene de grupos como Els Joglars, T&aacute;bano o la creaci&oacute;n colectiva de Enrique Buenaventura; y su inmersi&oacute;n en c&oacute;digos brechtianos que hoy ya no se estilan y que tan bien siguen funcionando. Hay muchos aspectos positivos en su teatro. Pero la falta de mesura y temple hace que la dramaturgia acabe descarrilando en numerosas ocasiones.
    </p><h2 class="article-text">El teatro decolonial</h2><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene una clara vocaci&oacute;n de vivir de espaldas a su propia historia. Uno de los ejemplos m&aacute;s meridianos es, como queda claro en este montaje, Filipinas, colonia espa&ntilde;ola durante 333 a&ntilde;os de la que hoy sabemos bien poco. Es algo de alabar que el Centro Dram&aacute;tico Nacional sea capaz de abrir nuevos debates en la sociedad espa&ntilde;ola. Ese es una de las finalidades del teatro y, m&aacute;s si cabe, del teatro p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Han pasado muchas cosas en este pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Desde pol&iacute;ticas generadas desde los propios gobiernos, como el actual <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura-presenta-necesaria-renovacion-museos-antropologia-america-momento-no-implicara-devoluciones_1_12776344.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan de descolonizaci&oacute;n de los museos nacionales</a>, hasta, y sobre todo, profundos movimientos revisionistas provenientes del activismo y el mundo de la cultura. Se ha luchado desde muchas trincheras contra el eurocentrismo y la falsa historia de este pa&iacute;s tantas veces asociada al Imperio espa&ntilde;ol, el &ldquo;descubrimiento&rdquo; de Am&eacute;rica o la misi&oacute;n evangelizadora de Espa&ntilde;a en el mundo. 
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                &#039;Las últimas&#039;, de Lucía Miranda                            </span>
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        Y aunque el movimiento de descolonizaci&oacute;n es global, en el plano teatral patrio el germen de todo ha estado en Am&eacute;rica desde hace ya muchos a&ntilde;os. Los laboratorios de teatro campesino en M&eacute;xico en los ochenta y su actual teatro perif&eacute;rico, el teatro colectivo y decolonial del gran maestro colombiano Enrique Buenaventura en los setenta, el teatro foro del brasile&ntilde;o Augusto Boal, el teatro indigenista de Yuyachkani de Per&uacute; que lleg&oacute; a asombrar al mundo entero&hellip; Los ejemplos son ya innumerables e irrenunciables.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Miranda el gesto proviene del que fue colonizador. Su objetivo es el de apuntar los c&aacute;nceres lastrados del colonialismo en nuestra cultura y aquellos que exportamos y ahora otros lastran. El montaje apunta a c&oacute;mo esas din&aacute;micas de poder colonial han afectado y afectan todav&iacute;a a los individuos durante generaciones. Miranda pone sobre el tapete muchos temas que hacen de esta obra un montaje necesario y valiente. Y lo hace con respeto a la visi&oacute;n del otro, huyendo del apropiacionismo y sin concesiones hac&iacute;a lo propio. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el montaje es tambi&eacute;n una defensa de los verdaderos &ldquo;h&eacute;roes&rdquo; de toda esta historia: las mujeres, a las que la obra erige como las verdaderas portadoras de la memoria y las &uacute;nicas capaces de llevar a cabo los necesarios procesos de sanaci&oacute;n. Una defensa que Miranda consigue que vaya calando poco a poco en el espectador. No es casual que el montaje se llame <em>Las &uacute;ltimas</em>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ultimas-farsa-politica-permite-mirar-verguenza-pasado-colonial-espanol_129_13243520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Las últimas', la farsa política que permite mirar con menos vergüenza el pasado colonial español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Filipinas,Colonialismo,Centro Dramático Nacional,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Tinieblas', una sala de montaje donde la niebla permite el descubrimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/tinieblas-sala-montaje-niebla-permite-descubrimiento_129_13205641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34c9608b-32d9-4f62-a871-369907db959c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Tinieblas&#039;, una sala de montaje donde la niebla permite el descubrimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista Edurne Rubio estrena en el Centro Dramático Nacional una obra híbrida entre la performance, el cine y el teatro: una mujer que se interna en el bosque elige la libertad de perderse frente al deseo de certidumbre</p><p class="subtitle">Juan Diego Botto vuelve a convulsionar el teatro español con 'Una noche sin luna'</p></div><p class="article-text">
        En la sala peque&ntilde;a del Teatro Valle Incl&aacute;n, la Francisco Nieva, Edurne Rubio ha instalado otra manera de hacer teatro. La pieza se titula <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7dTmKEX7BgU&amp;t=15s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tinieblas</em></a> y es un monumento al teatro visual enraizado en el montaje cinematogr&aacute;fico. El p&uacute;blico asiste a una sala de montaje donde las im&aacute;genes van superponi&eacute;ndose de una manera po&eacute;tica, abierta, evocadora. Rubio traza un universo aleg&oacute;rico donde el ser humano est&aacute; perdido, solo, sin certidumbres, donde una niebla blanca y densa anula los horizontes pero que invita al descubrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Esta artista burgalesa que reside en Bruselas lleva tiempo embarrada en ese h&iacute;brido terreno donde <em>performance</em>, cine y teatro bailan. Hace diez a&ntilde;os irrumpi&oacute; como una bocanada de talento y saber hacer en aquel festival montado por el Teatro Pradillo en el Centro Dram&aacute;tico Nacional, El lugar sin l&iacute;mites. La pieza, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/un-descenso-a-la-oscuridad-de-las-cavernas-en-medio-del-conde-duque_1_6425415.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ligth Years Away</em></a>, era una declaraci&oacute;n de intenciones. 
    </p><p class="article-text">
        Rubio consegu&iacute;a convertir el teatro en un cine al mismo tiempo que en una cueva. Hablaba sobre Ojo Guare&ntilde;a, un complejo de cuevas al que una joven generaci&oacute;n de burgaleses, hastiados de un franquismo largu&iacute;simo, acud&iacute;an para poder salir, escapar y poder sentir, pensar, sin estar constre&ntilde;idos por un r&eacute;gimen omn&iacute;modo en la superficie. En lo subterr&aacute;neo, en lo escondido a los ojos, en los laberintos de Guare&ntilde;a, surg&iacute;a la luz. Frente a la luz burgalesa, esa que pint&oacute; Sorolla, Rubio decid&iacute;a buscar en la penumbra y los ecos. 
    </p><p class="article-text">
        Sigue esa misma intuici&oacute;n en <em>Tinieblas</em>, aunque de diferente manera, m&aacute;s personal y po&eacute;tica. En esta ocasi&oacute;n Rubio convierte la sala Francisco Nieva en un todo invadido por una espesa niebla para forzar al espectador a mirar de otro modo, a vislumbrar. Nos encontramos con una mujer que se interna en el bosque, que elige la libertad de perderse frente al deseo de certidumbre. 
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                Una foto de ensayo de la obra &#039;Tinieblas&#039; de Edurne Rubio.                            </span>
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        Tiene mucho de aleg&oacute;rico esta pieza: la incertidumbre del presente, la ausencia de asideros y fundamentaciones desde que uno nace hasta que muere, desde el r&iacute;o hasta el mar, que dir&iacute;a Jorge Manrique en las <em>Coplas por la muerte de su padre</em>. Ese es el viaje que propone Edurne Rubio en esta pieza, un viaje de vida, la vida como un itinerario de penumbra que hay que abrazar sin miedo. 
    </p><p class="article-text">
        En ese viaje de tiempo lento, de im&aacute;genes que son apariciones, iremos transitando por un mundo fuera de la sociedad donde el espectador se enfrenta a la inmensa naturaleza. Rubio construye la imagen con luz y sonido, Tania Arias (qu&eacute; verdadero gusto volver a o&iacute;r su hipn&oacute;tica voz en escena) ser&aacute; esa mujer, la hero&iacute;na de este viaje. Pero tan solo le veremos el rostro unos segundos, lo dem&aacute;s ser&aacute; cuerpo, volumen y acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque quien cuenta la &ldquo;historia&rdquo; en esta obra, aparte de Tania y las otras int&eacute;rpretes&nbsp;(Somaya Taoufiki, Eva Shirlee Garcia Schulman y Hafida Tisrou), es la luz y el sonido. Incluso los focos se vuelven personaje y salen a escena transmutados en bueyes o convertidos en bandada de p&aacute;jaros. 
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es radical, es como una pel&iacute;cula de la cineasta experimental <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/mujeres-surrealistas-musas_1_2996315.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Germaine Dulac</a> llevada a escena. El trabajo de Rubio, apegado al territorio, se apoya casi siempre en el testimonio, en la entrevista, en la relaci&oacute;n con el otro a trav&eacute;s del trabajo de campo. Cuenta la artista que en el proceso de esta obra tambi&eacute;n hizo muchas entrevistas, pero en esta ocasi&oacute;n Rubio se ha liberado y aupado desde ese material a una construcci&oacute;n m&aacute;s personal y que libera el lenguaje hacia lo po&eacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, en ese montaje de im&aacute;genes, vamos asistiendo a la lucha por existir y la importancia del otro en ese cometido. Hay una sororidad que no se explicita, pero que est&aacute; presente durante toda esta obra que adem&aacute;s est&aacute; hecha por un grupo enteramente femenino. Dos mujeres se llaman en la niebla, intentan encontrarse, reunirse, no lo consiguen, no les deja la bruma, pero esa voluntad hecha grito, ese &ldquo;&iexcl;Aqu&iacute;! &iexcl;Estoy aqu&iacute;!&rdquo; queda impreso en el espacio. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Imagen de la obra &#039;Tinieblas&#039; de Edurne Rubio."
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            <span class="title">
                Imagen de la obra &#039;Tinieblas&#039; de Edurne Rubio.                            </span>
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        Mientras la pieza va bajando ese r&iacute;o que no vemos, llover&aacute; en escena, intuiremos bestias que cruzan el espacio, oiremos cascadas y golpes de agua y viento. Un recorrido que acabar&aacute; en el mar, que es el morir, pero tambi&eacute;n el encuentro con el otro. En este caso el inmigrante. El vivo y el muerto. El que no fue encontrado y hoy yace junto a miles en el fondo de nuestras costas y el que sobrevivi&oacute; y hoy nos mira sin ser visto. 
    </p><p class="article-text">
        Hay diferentes nieblas. Una la del individuo occidental perdido, otra la de aquellos que migran hacia un futuro incierto, opaco. Pero esas nieblas, parece decir la obra, forman parte de un todo, son en verdad una. Y en ella, m&aacute;s que en la claridad del d&iacute;a di&aacute;fano y la seguridad de nuestras percepciones y opiniones, podremos encontrarnos con el otro. Finalmente, <em>Tinieblas</em> es un canto de esperanza que acabar&aacute; en un peque&ntilde;o texto que es f&aacute;bula narrada, cuento popular y ancestral que habla de repiques de campana que atraviesen el mundo para aquellos que han perdido el camino, que habla de la necesidad de la comunidad como punto de anclaje, como puerto al que arribar. 
    </p><p class="article-text">
        Lo importante en la pieza es c&oacute;mo consigue Rubio 'contar' esto. Lo hace con un lenguaje diferente al teatral y con extrema fineza. Consigue construir todo un marco de gran potencia evocadora, pero quiz&aacute; le falte algo de 'pellizco'. Todo el marco est&aacute; ah&iacute; puesto, la po&eacute;tica de la luz, el s&iacute;mbolo&hellip; Pero le falta a ese viaje algo de transfusi&oacute;n sangu&iacute;nea, de <em>pathos</em>. Y es que conseguir eso, inteligencias artificiales mediante, s&iacute; que es un misterio.
    </p><p class="article-text">
        Pero es un gusto ver este otro teatro programado en el Centro Dram&aacute;tico Nacional que convive con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/conde-torrefiel-reta-canon-teatral-soberbio-montaje-lenguaje_129_13176217.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Conde de Torrefiel</a> en estos momentos, junto a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mujeres-frente-fascismo-europeo-enfrentan-fallida-trampa-comica-huecas_129_12681479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las Huecas</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-serie-b-cris-blanco-enfrenta-mentira-contemporanea_129_13056672.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cris Blanco</a> anteriormente. Unos montajes son m&aacute;s redondos que otros, pero lo importante no es el resultado, o no solo; sino la apertura de lenguajes y sensibilidades, de maneras de hacer, de construir y transmitir. 
    </p><p class="article-text">
        Con esta obra, se va acercando el fin de la temporada en el Centro Dram&aacute;tico, la pen&uacute;ltima de su director Alfredo Sanzol. Es un placer ver esta obra y el trabajo de Edurne Rubio y su equipo, en el que se nota la mano de Mar&iacute;a Jerez &mdash;con la que ya colabor&oacute; en una pieza que es germen de esta, <a href="https://www.edurnerubio.org/a-nublo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nublo</em></a>, del a&ntilde;o 2021&mdash; y de la creadora uruguaya Leticia Skrycky, que lleva ya a&ntilde;os trabajando en Espa&ntilde;a de manera bien interesante. Es parad&oacute;jico el t&iacute;tulo de esta obra, <em>Tinieblas</em>, porque es en esos territorios no di&aacute;fanos, es con los ojos entrecerrados, donde comenzamos a ver.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/tinieblas-sala-montaje-niebla-permite-descubrimiento_129_13205641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Tinieblas', una sala de montaje donde la niebla permite el descubrimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Centro Dramático Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Conde de Torrefiel reta al canon teatral en un soberbio montaje sobre el lenguaje y el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/conde-torrefiel-reta-canon-teatral-soberbio-montaje-lenguaje_129_13176217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/810c5bef-3d89-4222-a24d-033e2bc1f520_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Conde de Torrefiel reta al canon teatral en un soberbio montaje sobre el lenguaje y el poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La compañía valenciana estrena 'LEXIKON' en la gran sede del Centro Dramático Nacional, el Teatro María Guerrero</p><p class="subtitle">Edwyn Collins inventó el indie, compuso la canción perfecta y tuvo dos ictus: “Después de visitar España voy a colgar las botas”
</p></div><p class="article-text">
        Y lleg&oacute;, por fin, El Conde de Torrefiel al templo del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teatro</a> patrio, el Mar&iacute;a Guerrero de Madrid. Por un lado, la obra es una clase magistral de los modos y la filosof&iacute;a de esta compa&ntilde;&iacute;a que revolucion&oacute; el teatro en este pa&iacute;s hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os. Por otro, es una cr&iacute;tica acerada y macarra al poder. Todo parecer&aacute; banal, incluso distanciado, pero esta obra est&aacute; llena de peque&ntilde;as bombas de acci&oacute;n retardada a las grandes instituciones de la cultura. La primera, al teatro endog&aacute;mico y enrocado de este pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nueva obra de El Conde va, en teor&iacute;a, sobre el lenguaje y la palabra, con lo que esto tiene de &aacute;ureo y filos&oacute;fico. Lexic&oacute;n, vocablo de origen griego que representa el conjunto completo de palabras de un idioma. Pero quiz&aacute; la explicaci&oacute;n que m&aacute;s aclara esta obra compuesta por siete historias, en un principio dis&iacute;miles, es la voluntad de la compa&ntilde;&iacute;a valenciana (perdonen la insistencia, pero hay quien sigue diciendo que son catalanes) de aclarar ciertos temas ya muy lastrados siendo conscientes de la relevancia de, tras diecis&eacute;is a&ntilde;os de existencia, llegar por primera vez a ese templo de la palabra esc&eacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Diecis&eacute;is a&ntilde;os de lucha para implementar un teatro dis&iacute;mil al canon, al teatro de ra&iacute;z burguesa que sigue predominando en este pa&iacute;s, es decir aquel que naci&oacute; con el teatro representativo en el siglo XIX y que se encumbr&oacute; bajo dos pilares: la importancia del conflicto y la trama y la sacrosanta figura del autor &mdash;hoy llamado dramaturgo&mdash; y el texto. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Diecis&eacute;is a&ntilde;os de muchos triunfos, m&aacute;s fuera de Espa&ntilde;a que dentro, y de una trayectoria nacional respaldada por la respuesta de un p&uacute;blico propio, ganado espectador a espectador. Pero tambi&eacute;n diecis&eacute;is a&ntilde;os de ninguneo. Nunca en este pa&iacute;s, hasta ahora, algo que honra a este Centro Dram&aacute;tico Nacional, un teatro hab&iacute;a invitado a Pablo Gisbert o Tanya Beyeler a crear una nueva obra para su programaci&oacute;n. Y nunca es nunca. Eso est&aacute;, como bien sabemos, reservado para el &ldquo;teatro, teatro&rdquo; que siguen proclamando tantos. Reservado, como dec&iacute;a Ang&eacute;lica Liddell, para &ldquo;la familia unida jam&aacute;s ser&aacute; vencida&rdquo; y los &ldquo;resident evils remake&rdquo;. Liddell dec&iacute;a esto sobre el teatro madrile&ntilde;o, pero no se enga&ntilde;en, el modelo es exportable a cualquier latitud peninsular.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ensayo de Lexicon, la obra que lleva El conde de Torrefiel al CDN                            </span>
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        Y por todo esto, por pura consciencia de saber d&oacute;nde se la estaban jugando, la obra que han levantado en la principal sede del Centro Dram&aacute;tico Nacional es un compendio de todo su teatro. De querer acercar aquello que les define. En <em>LEXIKON</em> El Conde de Torrefiel recupera la manera de hacer de piezas de hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os como <em>Escenas para una conversaci&oacute;n despu&eacute;s del visionado de una pel&iacute;cula de Michael Haneke </em>(2011) o <em>La chica de la agencia de viajes nos dijo que hab&iacute;a piscina en el apartamento </em>(2013) y las unen a los modos de sus &uacute;ltimas creaciones tales <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ian-curtis-joe-crepusculo-conde-torrefiel-mira-generacion-construir-pelicula-imagenes_129_11688608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ian-curtis-joe-crepusculo-conde-torrefiel-mira-generacion-construir-pelicula-imagenes_129_11688608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La luz de un lago</em></a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/conde-torrefiel-sacude-teatro-contemporaneo-gran-obra-futurista-conceptual_1_9157847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una imagen interior</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de comentar la obra, valga un inciso sobre un palabro y su deriva espa&ntilde;ola: el llamado teatro postdram&aacute;tico. Muchos te&oacute;ricos, y dicen bien, tildan lo postdram&aacute;tico de un invento del te&oacute;rico alem&aacute;n, Hans-Thies Lehmann. Y no se equivocan estos te&oacute;ricos si se refieren al noventa por ciento de los espect&aacute;culos que se presentan de este modo en Espa&ntilde;a.  Espect&aacute;culos que si bien usan los modos t&iacute;picos de este teatro (textos dichos con micr&oacute;fonos y la sustituci&oacute;n del personaje por un yo esc&eacute;nico) no van m&aacute;s all&aacute; y siguen en los mismos c&oacute;digos que el teatro representativo.
    </p><p class="article-text">
        Estos espect&aacute;culos, que en ning&uacute;n momento ponen en duda del canon teatral imperante, forman parte de lo que llamar&iacute;a Antonio Gramsci la &ldquo;revoluci&oacute;n pasiva&rdquo;, aquella por la cual el sistema cultural hegem&oacute;nico asimila partes para no tener que modificar estructuras. Porque en el teatro de hoy existe, y es bien f&eacute;rrea, una hegemon&iacute;a cultural que anda muy lejos de querer cambiar.
    </p><p class="article-text">
        El Conde de Torrefiel, sin embargo, no s&eacute; si son postdram&aacute;ticos o no, p&oacute;nganle el palabro que gusten, s&iacute; que apuestan por un teatro que abole los cimientos del tradicional. Un teatro antirrepresentativo donde no hay una historia que conmueva, donde el espectador no tiene por qu&eacute; identificarse u oponerse a los personajes y donde no hay evoluci&oacute;n de una trama que deba captar nuestra atenci&oacute;n. El juego es otro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cuidado de la palabra es una de las señas de El Conde, una palabra tan filosófica como mordaz, tan frontal como cotidiana, tan poética como procaz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; propone entonces esta compa&ntilde;&iacute;a? Lo primero tratar la escena en su completud, no dejar que reine una palabra que vac&iacute;e la fuerza del escenario y, por ende, acabe sonando hueca. La palabra abandona as&iacute; la centralidad de la escena, la imagen no la acompa&ntilde;a, sino que dialoga con ella como tambi&eacute;n lo hace el sonido y la luz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no se equivoquen, el teatro de esta compa&ntilde;&iacute;a alberga una de las escrituras m&aacute;s potentes de la &ldquo;dramaturgia&rdquo; nacional. Lo que ocurre es que esto no se da del mismo modo. Es curioso que los grandes representantes del&nbsp;&ldquo;teatro postdram&aacute;tico&rdquo; en Espa&ntilde;a son tres de los autores m&aacute;s relevantes de nuestra escena:&nbsp;Rodrigo Garc&iacute;a, Angelica Liddell y el propio Gisbert. El cuidado de la palabra es una de las se&ntilde;as de El Conde, una palabra tan filos&oacute;fica como mordaz, tan frontal como cotidiana, tan po&eacute;tica como procaz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay que confundirse ante el despliegue de im&aacute;genes donde reinan grandes estructuras y espacios vac&iacute;os con un gran poder&iacute;o en el tratamiento del color y el volumen.&nbsp;No es este un teatro de la imagen. Es m&aacute;s, la propuesta es poder liberar la imagen del lugar prominente que tiene en la sociedad actual. La imagen, como dec&iacute;amos, no acompa&ntilde;a a la palabra, no la ilustra, pero tampoco se instaura como significante, sino como paisaje donde descansar, donde poder volver a pensar. Los tiempos son largos, quietos. Su uso es lib&eacute;rrimo y aut&oacute;nomo de cualquier trama o voluntad significativa. Piensen en el aclamado teatro del griego&nbsp;Dimitris Papaioannou, pues El Conde es todo lo contrario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Momento de la representación de &#039;Lexicón&#039;                            </span>
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        Otro de los ejes de este teatro es el sonido. El sonido de esta pieza, como en sus &uacute;ltimos trabajos, es uno de los haberes de la compa&ntilde;&iacute;a, quiz&aacute; su protagonista central. Es inmenso su peso en la propuesta, ah&iacute; tambi&eacute;n anda metido Gisbert y un bendito loco llamado Uriel Ireland que hace poco dej&oacute; el pabell&oacute;n en lo m&aacute;s alto con el &uacute;ltimo espect&aacute;culo de La Veronal, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/veronal-convierte-oscuridad-muerte-primavera-merce-rodoreda-danza-surrealista-gotica_129_12928195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La muerte y la primavera</em></a>. Otros dir&aacute;n que es ruido, pero me da que eso ya es un impedimento generacional poco salvable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es en ese espacio nuevo en el que cuerpo, sonido, luz y palabra dialogan, donde surgen las siete escenas de esta obra. El Conde va componiendo cada una y con todas ellas un todo. En esta ocasi&oacute;n quiz&aacute; falte la redondez y ciertas subtramas existenciales s&iacute; presentes en otros trabajos. Pero, me repito, aqu&iacute; manda el posicionamiento y una humilde voluntad de mostrar modos y maneras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las escenas El Conde va mostrando el uso que el poder hace del lenguaje. Lo hace con la RAE, en un discurso de ingreso delirante de Vila-Matas con chufla beckettiana. Y lo hace con el mundo del arte en una desternillante escena de dos espa&ntilde;olitas que visitan la Documenta de Kassel. Pero esa cr&iacute;tica estar&aacute; siempre invadida de un subtexto teatral.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo la obra es una imprecación hacia este mundo jerárquico, fascistoide y que usa el lenguaje para dominar y constreñir al individuo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un ejemplo, la escena de la Documenta que podr&iacute;a acabar siendo una cr&iacute;tica un tanto pueril a la vacuidad del arte, acaba convirti&eacute;ndose, en un sorprendente giro gracias a otro texto deslumbrante de Gisbert y Beyeler, en una verdadera soflama pol&iacute;tica. En ciertos sitios no se puede dejar de decir lo imprescindible y El Conde con frontalidad deliberada denuncia que la libertad de este pa&iacute;s est&aacute; fundada sobre m&aacute;s de cien mil personas que siguen en fosas. En ese momento la platea cruje, se llena de emoci&oacute;n el espacio y un gran sudario rosa es movido por grandes ventiladores mientras el sonido ciega y el s&iacute;mbolo aplasta.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo importante, adem&aacute;s de lo que dice, que no es algo nuevo, es c&oacute;mo est&aacute; compuesta esc&eacute;nicamente esa denuncia. Tanya Beyeler dir&aacute; el texto de espaldas al p&uacute;blico. Se abole as&iacute; el gesto y con ello toda pretensi&oacute;n de psicologismo o dramatizaci&oacute;n. Podr&iacute;a parecer una tonter&iacute;a, una pose. Pero, por un lado, aleja as&iacute; el panfleto y ya el mero simbolismo de ver a un &ldquo;actor&rdquo; en el Mar&iacute;a Guerrero dici&eacute;ndolo de ese modo tiene bastante de &ldquo;declaraci&oacute;n&rdquo; pol&iacute;tica. Un gesto que, adem&aacute;s, es coherente con la evoluci&oacute;n de esta compa&ntilde;&iacute;a que busc&oacute; desde sus inicios otra manera de decir y estar en escena, que tuvo que destruir la actuaci&oacute;n para reconstruirla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda la obra es una imprecaci&oacute;n hacia este mundo jer&aacute;rquico, fascistoide y que usa el lenguaje para dominar y constre&ntilde;ir al individuo. Y al mismo tiempo es una reivindicaci&oacute;n de poder usar el lenguaje de otro modo. Incluso se permite El Conde en la quinta escena, titulada <em>Los conversadores gal&aacute;cticos</em>, un acto liberador. Mauro Molina y Amalia Fern&aacute;ndez (qu&eacute; gusto ver a esta int&eacute;rprete y core&oacute;grafa vital de la escena trabajar con esta compa&ntilde;&iacute;a) dir&aacute;n un texto. Lo har&aacute;n de nuevo de espaldas a p&uacute;blico, si uno es punk ha de serlo hasta el final. El texto ir&aacute; derivando hacia un lenguaje netamente po&eacute;tico cercano al postismo y la poes&iacute;a experimental latinoamericana, cercana incluso a otra <em>outsider</em> fundamental de la escena, Mar&iacute;a Salgado. Un texto nuevo en el universo de El Conde que quiere mirar al futuro.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Lexicón&#039; es una de las obras más esperadas de la temporada teatral                            </span>
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        Es pronto para saber si este es un montaje hist&oacute;rico en el devenir de este teatro y la instituci&oacute;n que hoy lo maneja, el Centro Dram&aacute;tico Nacional. El Conde es muy consciente de d&oacute;nde est&aacute; e incluso con humildad y voluntad de pertenencia se inscribe en la larga tradici&oacute;n de este teatro citando el primer montaje de Bret&oacute;n de los Herreros all&aacute; por 1885, a Margarita Xirgu o a Josefina D&iacute;az que interpret&oacute; en estas mismas tablas por primera vez en Espa&ntilde;a <em>El jard&iacute;n de los cerezos</em>. Llega incluso El Conde a inclinar la cabeza ante la figura de Mar&iacute;a Guerrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Defiende El Conde el teatro como centro de transfusi&oacute;n (importante la palabra elegida) de ideas. Pero tambi&eacute;n reivindica que aqu&iacute; deben caber todos. De ah&iacute; que cite otro montaje en este teatro que s&iacute; acab&oacute; siendo hist&oacute;rico, aquel que realiz&oacute; Rodrigo Garc&iacute;a en 2011, <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/fabula-biblica-panes-hamburguesas_1_4676220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>G&oacute;lgota Picnic</em></a>. Aquel que acab&oacute; con protestas en la calle de asociaciones cat&oacute;licas y en el que Garc&iacute;a mandaba a &ldquo;tomar por culo&rdquo; su teatro dejando todo el final de la obra para un concierto de piano del gran Marino Formenti que interpretaba de manera &iacute;ntegra la composici&oacute;n de Haydn <em>Las siete &uacute;ltimas palabras de Cristo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Garc&iacute;a introdujo la m&uacute;sica en un Centro Dram&aacute;tico Nacional que incluso en sus estatutos dice que solo cabe lo dram&aacute;tico, El Conde en un gesto similar entrega una de sus escenas al cine. El fondo del escenario avanza hasta proscenio convirti&eacute;ndose en una gran pantalla en la que durante m&aacute;s de diez minutos el p&uacute;blico asistir&aacute; a una pel&iacute;cula hipn&oacute;tica y alucinada que el colectivo de cineastas formado por Teo Guillem, Carlos Pardo y Mar&iacute;a Ant&oacute;n Cabot ha realizado para la ocasi&oacute;n. El primer atentado del hombre a trav&eacute;s del lenguaje fue aquel que separ&oacute; el conocimiento y el arte en disciplinas. Todav&iacute;a hoy seguimos sufri&eacute;ndolo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Conde ya estuvo en el CDN en el a&ntilde;o 2016. Tampoco es su primera vez en la instituci&oacute;n. Estrenaron en el Teatro Valle-Incl&aacute;n <em>La posibilidad que desaparece frente al paisaje</em>. Aunque la cosa tiene su trampa, lo hicieron en un ciclo organizado por el Teatro Pradillo. Hoy estrenan este <em>LEXIKON </em>siendo ya m&aacute;s maduros, m&aacute;s viejos. Estar&aacute;n cuatro semanas m&aacute;s, hasta el 24 de mayo. Hay un debate abierto de si este tipo de teatro aguanta en taquilla. Es el sambenito de siempre. Los del &ldquo;teatro teatro&rdquo; est&aacute;n convencidos de su prominencia frente a este otro teatro que tildan de residual. El que esto escribe lo duda y mucho. Tras el estreno en Madrid, la obra se estrenar&aacute; en Par&iacute;s en el Th&eacute;atre de L&rsquo;Odeon en octubre y ya el a&ntilde;o que viene recalar&aacute; en el Teatre Lliure.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/conde-torrefiel-reta-canon-teatral-soberbio-montaje-lenguaje_129_13176217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Conde de Torrefiel reta al canon teatral en un soberbio montaje sobre el lenguaje y el poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Centro Dramático Nacional,Artes escénicas,Escenarios,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oriol Pla se lo come todo con 'Gula', su gran consagración como actor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/oriol-pla-come-gula-gran-consagracion-actor_129_12906413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5901b8c0-55d0-4d76-930a-c055afe50c12_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134216.jpg" width="3648" height="2052" alt="Oriol Pla se lo come todo con &#039;Gula&#039;, su gran consagración como actor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras ganar el Emmy internacional por 'Yo, adicto', este payaso moderno estrena con éxito su último espectáculo en Madrid
</p><p class="subtitle">El teatro que marcará el 2026
</p></div><p class="article-text">
        El payaso siempre fue, en cierto modo, antisistema. Desde el buf&oacute;n de corte al Arlequ&iacute;n de la Comedia del Arte, desde William Klempt (payaso de la compa&ntilde;&iacute;a de Shakepeare) hasta<a href="https://www.eldiario.es/cultura/bassi-italia-mussolini-franco-caidos_1_1277429.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Leo Bassi,</a> el payaso fue siempre anti academicista y provocador por naturaleza. Incluso en el humor m&aacute;s blanco el clown siempre busca la subversi&oacute;n en las neuronas del espectador. Y de eso va <em>Gula</em>, el nuevo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/travy-pequeno-milagro-teatral-oriol-pla-dirige-familia_1_11978730.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espect&aacute;culo de Oriol Pla </a>que acaba de estrenarse en el Centro Dram&aacute;tico Nacional. Por un lado, la cr&iacute;tica acerada a la sensibilidad moderna, desmesuradamente consumista. Pero por otro, quiz&aacute; lo m&aacute;s potente del trabajo, la subversi&oacute;n dionisiaca de un ser humano ante un mundo que nos quiere comedidos, profesionales y ordenados.
    </p><p class="article-text">
        Oriol Pla en <em>Gula</em> es un Rabelais, un Gargant&uacute;a que se mofa de la Academia, un Isidoro Valc&aacute;rcel Medina que apunta al coraz&oacute;n del profesionalismo. Por eso al principio de la funci&oacute;n pide perd&oacute;n a la RESAD, a los estudiantes &ldquo;que han estado cuatro a&ntilde;os en la escuela y ahora no est&aacute;n en el dram&aacute;tico, y yo s&iacute;&rdquo;, dice con toda la chufla en escena. Porque este payaso, que no es un gran acr&oacute;bata, ni gran bailar&iacute;n, ni canta de la hostia, en <em>Gula</em> se lo permite todo y le sale que ni pintado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al comienzo de la pieza Pla es un payaso augusto, pero un tanto extraterrestre. El payaso augusto es aquel que tiene la nariz roja y es torpe. Pero el de Oriol es una mezcla de los primeros augustos que trabajaban con ropas elegantes, como Tom Belling, y de Gollum, la criatura de la Tierra Media. Tiene algo de bicho. En vez de la nariz roja lleva la frente roja. Hay un descoloque que ya anuncia al espectador que la propuesta viene dislocada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese ser enigm&aacute;tico lo da todo por su p&uacute;blico, tiene unas ganas desmedidas de presencia, incluso har&aacute; cosas que no sabe hacer para agradar a un p&uacute;blico al que ausculta, al que no deja de observar, cualquier reacci&oacute;n de cualquier espectador causa una respuesta en &eacute;l, el p&uacute;blico r&iacute;e y ese ser un tanto contrahecho responde con una risa similar. Comienza ah&iacute; la obra a abrir un paralelismo con la sociedad del espect&aacute;culo, con esta sociedad posindustrial donde los productos culturales se hacen pensando en su aceptaci&oacute;n mayoritaria e incluso se testan antes de sacarlos al mercado.&nbsp;
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                Oriol Pla y Pau Matas, responsables de &#039;Gula&#039;                            </span>
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        Pero la cr&iacute;tica no solo abarcar&aacute; el mercado cultural, sino tambi&eacute;n al individuo actual que desea porque consume. Hasta esta infernal inversi&oacute;n hemos llegado. Algo que en escena se corporeizar&aacute; en una m&aacute;quina expendedora de comida basura de la que Pla intentar&aacute; sacar un donut. El donut se quedar&aacute; atascado e intentando sacarlo acabar&aacute; comi&eacute;ndose el resto de productos de manera insaciable. La met&aacute;fora de la sociedad de consumo es de gran nitidez: acabamos zamp&aacute;ndonos aquello que ni quer&iacute;amos ni dese&aacute;bamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s interesante de la obra radica en c&oacute;mo, a trav&eacute;s de una fina dramaturgia, lo que pudiera quedarse en otra cr&iacute;tica m&aacute;s al absurdo de la &eacute;poca actual va ti&ntilde;&eacute;ndose de una ambig&uuml;edad polis&eacute;mica. El espect&aacute;culo Pla lo trabaj&oacute; durante dos a&ntilde;os junto a Pau Matas, con el que ya colabor&oacute; en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/travy-pequeno-milagro-teatral-oriol-pla-dirige-familia_1_11978730.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Travy</em></a>.&nbsp;Se nota ese fuego lento. Toda la obra est&aacute; llena de peque&ntilde;os detalles que hacen que la pieza se llene de significados complementarios unas veces, contradictorios otras, pero que van haciendo que el espectador vaya surfeando emociones y teniendo &eacute;l mismo que reconstruir significados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n, Matas est&aacute; tambi&eacute;n en escena acompa&ntilde;ando a Pla como un guitarrista medio gitano medio country. Lo acompa&ntilde;a hier&aacute;tico, siendo el contrapunto perfecto de ese ser desmedido, que brinca, canta, baila, come, deglute y desea sin parar. Todo el espect&aacute;culo -las luces de Ana Rovira, el vestuario de Silvia Delagneau o el cuidado sonido de Damien Bazin-, van arropando al actor y creando un espect&aacute;culo de meticulosa factura. Algo que se agradece.
    </p><p class="article-text">
        La ambig&uuml;edad que ilumina este <em>Gula</em> estriba en que es de esa misma incontinencia consumista, que es s&iacute;ntoma de la enfermedad de esta sociedad idiota, de donde nace la fuerza del personaje y la del propio actor. Al mismo tiempo que ese ser representa los males contempor&aacute;neos tambi&eacute;n encarna la fuerza de Dioniso, de ese extranjero, afeminado y disoluto de la mitolog&iacute;a griega que escond&iacute;a a un dios del Olimpo. La fuerza del ritual, de la locura, frente a la formalidad del mundo apol&iacute;neo. Una de las tareas de la modernidad, catolicismo mediante, ha sido extirpar esa &ldquo;fiebre dionisiaca&rdquo; del individuo.&nbsp;
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                Un momento de los ensayos de &#039;Gula&#039;                            </span>
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        No hay que olvidar que la gula es uno de los siete pecados capitales. Siempre se ha tenido como uno de los m&aacute;s <em>soft</em>, pero no se enga&ntilde;en, la doctrina cat&oacute;lica es f&eacute;rrea. La gula es como los porros en las drogas, si eres incapaz de tener templanza con la comida comienza el camino del desastre. La gula es, en resumen, un pecado mortal que requiere arrepentimiento, confesi&oacute;n y conversi&oacute;n. Quiz&aacute; de esa prohibici&oacute;n surgen tantas obras que relacionan la gula con lo er&oacute;tico, &iquest;se acuerdan de <em>La gran comilona (La Gran Bouffe)</em>, esa pel&iacute;cula de Marco Ferreri donde se realiza un suicidio gastron&oacute;mico colectivo? Pero Matas y Pla no van por ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Gula</em> esa hambre desmedida es tambi&eacute;n una fuerza liberadora de donde surgir&aacute; un monstruo poderoso. Ese clown glot&oacute;n y amable del principio de la obra se transformar&aacute; despu&eacute;s de la bacanal en un payaso de cara blanca. Pero uno dist&oacute;pico, contrario a la figura tradicional de ese pierrot l&oacute;gico, sensato y correcto. El cara blanca de Pla, por el contrario, es un buf&oacute;n de terror, una especie de IT pero con la mala leche de Pepe Rubianes. Es el producto de un capitalismo de pesadilla al mismo tiempo que la voz libre y transgresora de ese Rubianes anticapitalista y provocador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese payaso de &ldquo;dos caras en una&rdquo; es el s&iacute;mbolo de <em>Gula</em>, de &eacute;l surgir&aacute; el final de la obra que adem&aacute;s es uno de los aciertos dramat&uacute;rgicos de la pieza. Pero para eso hay que ir a verla. Y est&aacute; dif&iacute;cil. Ya quedan pocas entradas, y eso que la obra est&aacute; en cartel hasta el 15 de febrero. Algo tiene que ver el salto al gran p&uacute;blico que ha dado este actor tras su Premio Emmy por <em>Yo adicto</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo, es que Oriol Pla es un animal de escena y el p&uacute;blico lo sabe. Lo era cuando actuaba con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/compania-baro-d-evel-enfrenta-catastrofe-ecologica-fascismo-canto-libertad-qui-som_129_12835080.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Baro d&rsquo;Evel</a>. Otros recordaran el unipersonal que hizo hace ya diez a&ntilde;os en la Nau Ivanow en Barcelona y en el Teatro del Barrio en Madrid, <em>Ragazzo</em>, otra burrada en la que se met&iacute;a en el papel de Carlo Giuliani, el activista asesinado en G&eacute;nova en 2001. Y el boca-oreja cogi&oacute; la velocidad de la luz en el &uacute;ltimo trabajo que present&oacute; en Madrid, <em>Travy</em>, que en abril vuelve al Teatro de la Abad&iacute;a y las entradas est&aacute;n ya acab&aacute;ndose. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/travy-pequeno-milagro-teatral-oriol-pla-dirige-familia_1_11978730.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Qu&eacute; buena es </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/travy-pequeno-milagro-teatral-oriol-pla-dirige-familia_1_11978730.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Travy.&nbsp;</em></a>
    </p><p class="article-text">
        Pla es un int&eacute;rprete sucio, es buf&oacute;n pero tambi&eacute;n performer, actor de texto pero bregado en el teatro f&iacute;sico, incluso la danza. Su camino de excelencia ha sido el no desde&ntilde;ar, fruto del hambre de saber, de probar cualquier cosa que pudiera servir para estar en escena. Es un glot&oacute;n como su personaje. Y <em>Gula</em> es un canto a ese deseo infinito de saber y de probar. Por eso al final, cuando pregunta &ldquo;&iquest;quer&eacute;is m&aacute;s?&rdquo;, el p&uacute;blico totalmente enganchado le dice que s&iacute;. Su bendita glotoner&iacute;a es contagiosa, sobre todo en un p&uacute;blico que sabe que anda enganchado a hipotecas, vidas laborales de m&aacute;s de treinta a&ntilde;os y una sistem&aacute;tica e inane organizaci&oacute;n del deseo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El circo siempre es amable en apariencia, su estrategia no es la de la confrontaci&oacute;n. Su estrategia es la contraria. Uno se siente querido y arropado por la ternura de ciertos momentos, por la belleza po&eacute;tica de peque&ntilde;os aciertos esc&eacute;nicos, pero no se enga&ntilde;en: la libertad y fuerza de Pla en escena es una denuncia, una denuncia a la mediocridad de nuestras vidas y una defensa de que eso, la vida, puede ser otra cosa si uno tiene los arrestos de soltar, de atreverse, de dar rienda suelta a lo que lleva dentro. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/oriol-pla-come-gula-gran-consagracion-actor_129_12906413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 22:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oriol Pla se lo come todo con 'Gula', su gran consagración como actor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Centro Dramático Nacional,Payasos,Actores,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El teatro que marcará el 2026: el poderío andaluz, un Oriol Pla en estado de gracia y la vuelta de Coque Malla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-marcara-2026-poderio-andaluz-oriol-pla-gracia-vuelta-coque-malla_1_12882139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23d60e4b-c939-4b60-bae2-1be4dbd6875a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El teatro que marcará el 2026: el poderío andaluz, un Oriol Pla en estado de gracia y la vuelta de Coque Malla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso a las obras más esperadas, con dramaturgos habituales como Sanzol, las nuevas apuestas de El Conde de Torrefiel y la presencia, por primera vez en España del 'Darkmatter' de Cherish Menzo y Camilo Mejia</p><p class="subtitle">Quién es Yannick Nézet-Séguin, el primer director de orquesta gay del Concierto de Año Nuevo que lo ha revolucionado
</p></div><p class="article-text">
        En teatro, como en todas las &aacute;reas de la cultura, reina la incertidumbre. El momento pol&iacute;tico es delicado. Los dos proyectos centrales del Ministerio de Cultura se tambalean (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura-comienza-reforma-inaem-creacion-direccion-general-artes-escenicas-musica_1_12758254.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reforma del INAEM </a>y el Estatuto del Artista) y gran parte de la profesi&oacute;n teme la llegada de la ultraderecha. Mientras tanto, la programaci&oacute;n avanza con normalidad y la asistencia y la recaudaci&oacute;n contin&uacute;an aumentando aunque todav&iacute;a est&eacute;n por debajo de las cifras anteriores a la pandemia. El a&ntilde;o comienza fuerte, con un enero al galope y esperados proyectos como la vuelta de Coque Malla a las tablas <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/travy-pequeno-milagro-teatral-oriol-pla-dirige-familia_1_11978730.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o el nuevo trabajo de Oriol Pla.</a>
    </p><p class="article-text">
        En la memoria queda un 2025 con peque&ntilde;as perlas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/paz-rojo-reinstaura-esperanza-danza-experimental-espana-hipersueno_129_12139719.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hipersue&ntilde;o</em></a> de Paz Rojo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-confirma-creadoras-relevantes-teatro-espanol_129_12080004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuestros</em></a> de Lucia Carballal, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/maria-velasco-arremete-expediente-x-generacion-incapacidad-amar_129_12256090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vendr&aacute;n los alien&iacute;genas y tendr&aacute;n tus ojos</em></a> de Mar&iacute;a Velasco, el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/maria-velasco-arremete-expediente-x-generacion-incapacidad-amar_129_12256090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fuenteovejuna</em></a> de Rakel Camacho, la burrada de Roc&iacute;o Molina en <a href="https://www.eldiario.es/autores/pablo-caruana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Calentamiento</em></a> o esa pieza fr&iacute;a y negra como el abismo de Ang&eacute;lica Liddell, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/angelica-liddell-escribe-poema-triste-seppuku_129_12789504.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Seppuku</em></a><em>. </em>Una instant&aacute;nea incompleta e insuficiente. Cualquiera lo es en un sector que ya supera los diez millones de entradas al a&ntilde;o con casi cincuenta mil representaciones. As&iacute; que en este art&iacute;culo trataremos de acercar lo m&aacute;s interesante por llegar de un sector territorialmente centralizado (m&aacute;s del 55% de la actividad esc&eacute;nica tiene lugar en Catalunya y Madrid)&nbsp;y en el que cada d&iacute;a es m&aacute;s complicado girar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comienza el a&ntilde;o con Andaluc&iacute;a mandando en la capital espa&ntilde;ola. Justo despu&eacute;s de las fiestas navide&ntilde;as llega a la Nave 10 la &uacute;ltima maravilla de La Zaranda: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/yonquis-prostitutas-alzan-vuelo-teatro-creyente-zaranda_129_12126796.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Todos los &aacute;ngeles alzaron el vuelo</em></a>. Estar&aacute;n del 8 al 25 de enero. Una Zaranda de pol&iacute;gono, de yonquis y desclasados que miran al gran ruso, Dostoyevski, con la inocencia del vencido. Desde M&aacute;laga llega Luz Arcas con nueva pieza, <a href="https://www.teatroabadia.com/espectaculo/morphine-nana-para-emmy-hennings/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Morphine</em></a>. Ser&aacute; el 15 de febrero en el Teatro de la Abad&iacute;a. El nuevo trabajo gira en torno a Emmy Hennings, la precursora del Cabaret Voltaire y el dada&iacute;smo. El montaje cuenta con la dramaturgia de Pedro G. Romero y con uno de los grandes de la m&uacute;sica experimental a cargo del sonido, Xabier Erikizia. Erkizia ya estuvo en la anterior de Arcas, <em>Tierras raras</em>, pieza que sigue de gira y llegar&aacute; al Teatro Central de Sevilla el 6 y 7 de febrero y a Barcelona, al Mercat de les flors, el 16 de abril.
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            <span class="title">
                Imagen de Morphine de Luz Arcas                            </span>
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        La larga estela andaluza en la capital contin&uacute;a con la adaptaci&oacute;n al teatro de <a href="https://www.teatroespanol.es/noche" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Noche</em></a><em>, </em>de<em> </em>Alejandro Sawa. Una de las grandes obras del sevillano en la que la Espa&ntilde;a finisecular de misa y mantilla convive con el caf&eacute; de puchero, las tertulias y los burdeles de baja estofa. Mariano Llorente (Micomic&oacute;n) la ha adaptado y la dirige con Alberto Jim&eacute;nez a la cabeza. Ser&aacute; en el Teatro Espa&ntilde;ol, del 8 de enero al 1 de febrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Acaba el mes con Eduardo Guerrero y su &uacute;ltimo trabajo: <a href="https://eduardo-guerrero.com/portfolio/el-manto-y-su-ojo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El manto y su ojo</em></a>. Bailaor inconformista, este artista flamenco, que ya est&aacute; por desborde en el ramillete de flamencos iconoclastas, llega con una pieza irreverente y juguetona. El cuerpo del gaditano atraviesa un sue&ntilde;o donde es al mismo tiempo Cristo yaciente y Jesucristo Superstar en ch&aacute;ndal y lentejuelas. Ser&aacute; en los Teatros del Canal del 23 al 25 de enero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En Barcelona, el a&ntilde;o comienza con el nuevo montaje de Julio Manrique en el Teatre Lliure. Manrique vuelve a repetir autor, el irland&eacute;s Jez Butterworth, de quien ya mont&oacute; en 2019 <em>Jerusalem</em>. En esta ocasi&oacute;n, la obra, <a href="https://www.teatrelliure.com/es/el-barquer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El barquer</em></a>, se remonta a la Irlanda del Norte de 1981 entre huelgas de hambre de presos del IRA y conflictos familiares (del 5 de febrero al 15 de marzo).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dos cl&aacute;sicos en ruta</strong></h2><p class="article-text">
        Ya han estrenado y est&aacute;n en la carretera. Son Jos&eacute; Sacrist&aacute;n y Josep Mar&iacute;a Pou. Sacrist&aacute;n, con 88 a&ntilde;os, estar&aacute; (entre otras plazas) en Tudela, Cartagena, C&oacute;rdoba, Salamanca, Palencia y Burgos en enero. En febrero en Lorca, Molina de Segura, Bilbao y Vitoria. En marzo en Santiago, Orense y Pamplona&hellip; Y as&iacute; sigue y suma hasta el 29 de abril que llegar&aacute; al Teatro de Bellas Artes. La obra es <a href="https://pentacion.com/obras-en-cartel/el-hijo-de-la-comica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El hijo de la c&oacute;mica</em></a>,&nbsp;montaje sobre la vida de la familia y del propio Fernando Fern&aacute;n G&oacute;mez. Sacrist&aacute;n se basa en la maravillosa autobiograf&iacute;a de uno de los grandes actores del siglo XX, <em>El Tiempo Amarillo.</em> En escena tan solo Sacrist&aacute;n, &iquest;para qu&eacute; m&aacute;s? Quien pudo verle en <em>Caminando con Antonio Machado</em> esta temporada o hace dos con Mayorga en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/jose-sacristan-borda-primer-encuentro-juan-mayorga-coleccion_129_11217396.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La colecci&oacute;n</em></a> sabe de la especial fuerza que tiene verle pisar las tablas.&nbsp;
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                Jose Sacrístán en &#039;El hijo de la cómica&#039;, espectáculo sobre Fernando Fernán Gomez                            </span>
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        &nbsp;Si Sacrist&aacute;n es el valor seguro de la productora Pentaci&oacute;n, Josep Mar&iacute;a Pou lo es de la catalana Focus. Este a&ntilde;o el gran actor aborda una obra hecha a su medida: <a href="https://www.teatrobellasartes.es/obra-de-teatro/gigante/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gigante</em></a>. Pou de nuevo ejerce de avezado ojeador del West End y llega con una obra ganadora del tres premios Oliver, entre ellos el de mejor espect&aacute;culo. La obra gira en torno al delicado momento que vivi&oacute; el gran novelista y cuentista brit&aacute;nico Roald Dahl en los a&ntilde;os ochenta por ciertos comentarios antisemitas en la prensa. El autor de <em>Charlie y la f&aacute;brica de chocolate</em> debe retractarse o arriesgarse a que retiren sus libros de las librer&iacute;as. La obra ha funcionado a la perfecci&oacute;n en Barcelona. Ahora est&aacute; de gira por Catalu&ntilde;a y llegar&aacute; en su versi&oacute;n en castellano el 20 de febrero al Teatro Bellas Artes de Madrid.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los dos montajes m&aacute;s esperados</strong></h2><p class="article-text">
        El primero ya se estren&oacute; en el Temporada Alta de Girona y despu&eacute;s de una extensa gira en Catalu&ntilde;a aterriza en la Sala Francisco Nieva del Centro Dram&aacute;tico Nacional de Madrid (del 1 al 15 de febrero). Se trata de <a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/gula-gola/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gula</em></a>, de Oriol Pla, que adem&aacute;s de llegar con el premio de la cr&iacute;tica catalana bajo el brazo por este trabajo tambi&eacute;n acaba de recibir el Premio Emmy Internacional&nbsp;a&nbsp;mejor actuaci&oacute;n masculina por la serie <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/oriol-pla-historia-corona-mejor-actor-emmy-internacionales-dejan-nuevo-doblete-espana_1_12793949.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Yo, adicto</em></a>. Pla, solo en escena, come y deglute comida basura al mismo tiempo que lo hace todo: clown, slapstick, performance, acrobacias. Exceso, pecado, fracaso, soledad, deseo y la fuerza centr&iacute;peta e imparable de un actor desbordante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el otro proyecto habr&aacute; que esperar m&aacute;s. Se trata de la vuelta al ruedo esc&eacute;nico de Coque Malla. Lo har&aacute; de la mano de una de las grandes obras del siglo XX: <a href="https://barcopirata.org/la-opera-de-los-tres-centavos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La &oacute;pera de los tres centavos</em></a>, de Bertol Brecht y Kurt Weill. Ya saben, Mackie Navaja y pura cr&iacute;tica marxista al capitalismo y el fascismo. La productora Barco Pirata ha echado el resto en el montaje. Acompa&ntilde;an a Malla en escena el gran Omar Calicchio, la televisiva Andrea Guasch y actrices veteranas de teatro y el musical como Paula Iwasaki o Esther Izquierdo. Se estrena el 29 de enero en el Teatro P&eacute;rez Gald&oacute;s de Las Palmas y ya en febrero, del 12 al 15, aterriza en el Teatro Arriaga de Bilbao.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&nbsp;<strong>El CDN m&aacute;s experimental</strong></h2><p class="article-text">
        La programaci&oacute;n del Centro Dram&aacute;tico Nacional de este a&ntilde;o es sin duda la m&aacute;s experimental de toda su historia. Algo que honra a su director Alfredo Sanzol. No es f&aacute;cil asumir ese riesgo. La primera propuesta de este tipo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mujeres-frente-fascismo-europeo-enfrentan-fallida-trampa-comica-huecas_129_12681479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Risa can&iacute;bal</em></a>, de la joven compa&ntilde;&iacute;a Las Huecas, no sali&oacute; del todo bien. Es lo que tiene el riesgo. Pero el gran momento llegar&aacute; en abril en el que los espacios del CDN estar&aacute;n &ldquo;ocupados&rdquo; por dos de las grandes cabezas de la escena contempor&aacute;nea. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ian-curtis-joe-crepusculo-conde-torrefiel-mira-generacion-construir-pelicula-imagenes_129_11688608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Conde de Torrefiel</a> estrenar&aacute; en el Teatro Mar&iacute;a Guerrero, <a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/lexikon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lexic&oacute;n</em></a>. Estar&aacute;n en escena un mes, del 24 de abril al 24 de mayo. Esta compa&ntilde;&iacute;a, que ha recorrido los principales teatros y festivales europeos, nunca ha estado en este pa&iacute;s tanto tiempo en cartel. Es el momento de demostrar que el teatro experimental no es minoritario, como tantos amantes del canon est&aacute;n empe&ntilde;ados en sostener. Veremos.&nbsp;
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                El Conde de Torrefiel estrenará en el Teatro María Guerrero, Lexicón                            </span>
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        La otra gran cabeza es <a href="https://www.tea-tron.com/lamandanga/blog/tag/edurne-rubio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Edurne Rubio</a>, una de las artistas visuales con m&aacute;s capacidad esc&eacute;nica de nuestro pa&iacute;s. La burgalesa presenta <a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/tinieblas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tinieblas</em></a>, una pieza donde la artista invita al p&uacute;blico a encontrar espacios para perderse. No hay valores seguros en esto de la creaci&oacute;n, pero Rubio es una de las artistas m&aacute;s &ldquo;finas&rdquo; e inteligentes del panorama actual, pura formalidad entregada al contenido. Aparte de otros montajes, tambi&eacute;n se espera el estreno de la nueva pieza del propio Sanzol que vuelve con texto propio despu&eacute;s de aquel <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alfredo-sanzol-estrena-bufonada-aires-reflexion-politica-artistica-guerra-ucrania_129_9991995.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fundamentalmente fantas&iacute;as para la resistencia</em></a><em>. La &uacute;ltima noche con mi hermano</em> estar&aacute; del&nbsp;13 de febrero al 5 de abril en el Teatro Mar&iacute;a Guerrero tras lo que iniciar&aacute; gira por Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n llega a Madrid despu&eacute;s de su estreno en el Teatre Nacional de Catalunya el nuevo trabajo de La Veronal de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/coreografo-marcos-morau-arrasa-premios-max-danza-supera-teatro_129_12390123.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marcos Morau</a>. Parece que all&iacute; no convenci&oacute; del todo. Pero el cruce de planetas no puede ser m&aacute;s apetecible. Por un lado, el core&oacute;grafo m&aacute;s potente del presente que cuenta con bailarines como Lorena Nogal o Jon L&oacute;pez. Del otro, una de las novelas m&aacute;s disruptivas y bellas de la literatura espa&ntilde;ola del siglo XX: <a href="https://www.centrodanzamatadero.es/actividades/la-veronal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La mort i la primavera</em></a> de Merc&egrave; Rodoreda. La novela es el lado oculto de la luna de <em>La plaza del diamante</em>, pura f&aacute;bula dist&oacute;pica, negra y po&eacute;tica, llena de im&aacute;genes que sirven de alimento para la cabeza creadora de Morau. Estar&aacute; del 15 al 25 de enero en el Centro de Danza Matadero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Danza, dirigida por Muriel Romero, ha estrenado nuevo trabajo <a href="https://cndanza.inaem.gob.es/programador/numeros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>NumEros</em></a>. Solvente y did&aacute;ctica propuesta en la que la compa&ntilde;&iacute;a pasa por trabajos de George Balanchine, Japoco Godani y William Forsythe. Despu&eacute;s de su estreno en Madrid llega el 29 de marzo a Valencia y el 27 de junio a Granada. En el trabajo se ve como la danza evoluciona desde el ballet cl&aacute;sico a la danza contempor&aacute;nea. Can&oacute;nica visi&oacute;n a la que se le podr&iacute;a a&ntilde;adir otra pata fundamental: <a href="https://www.condeduquemadrid.es/actividades/anne-teresa-de-keersmaeker-rosas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Rosas</em></a><em> </em>de Anne Teresa De Keersmaeker. Pero con <em>Rosas</em>, que se hizo por primera vez en 1983, tenemos la suerte que la core&oacute;grafa belga sigue despu&eacute;s de m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os montando este impresionante trabajo. Llega en abril al Centro Conde Duque de Madrid. Si alguien es ne&oacute;fito en esto no hay mejor puerta de entrada que esta enorme pieza para abrirse a la danza contempor&aacute;nea. Pura numerolog&iacute;a y repetici&oacute;n convertida en cuerpo.&nbsp;
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        Adem&aacute;s, Madrid ser&aacute; en 2026 la capital de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/bailaor-israel-galvan-ensaya-talleres-chapa-pintura_1_9121148.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel Galv&aacute;n</a>. El bailaor flamenco estar&aacute; primero en Conde Duque con <a href="https://www.condeduquemadrid.es/actividades/marlene-monteiro-freitas-e-israel-galvan-ri-te" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>RI TE</em></a><em>, </em>pieza junto a la portuguesa Marlene Monteiro que podr&aacute; verse el 20 y 21 de marzo. Y en junio, el Centro de Danza Matadero le dedica un homenaje con motivo del 20 aniversario de una de sus grandes piezas: <a href="https://www.centrodanzamatadero.es/actividades/israel-galvan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La edad de oro</em></a>. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n mostrar&aacute; otros dos trabajos: <em>Sevillanas solteras</em> y <em>Bailas, baby?.</em>&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Presencia internacional</strong></h2><p class="article-text">
        Llega a Madrid la gran <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/isabelle-huppert-riesgo-rodar-malos-directores-no-suele-pasar_1_12223351.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isabelle Huppert</a> de la mano de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/romeo-castellucci-descubrir-verguenza-mirada-espectador-deber-teatro_128_8515847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Romeo Castellucci</a>. Ser&aacute; en abril, del 10 al 12, en la sala grande de los Teatros del Canal. La obra, inspirada en el <a href="https://www.teatroscanal.com/espectaculo/berenice-isabelle-huppert-romeo-castellucci-tc2526/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>B&eacute;r&eacute;nice</em></a> de Jean Racine, ha levantado p&uacute;stulas entre los adoradores del alejandrino del franc&eacute;s en el pa&iacute;s vecino. &ldquo;No se o&iacute;a el texto&rdquo;, dec&iacute;an escandalizados. Luz, espacio y sonido reinan de nuevo en la propuesta del italiano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Desde Chile llega un montaje con texto de los autores m&aacute;s interesantes del teatro latinoamericano, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/si-sociedad-pudiera-decidir-lugar-torturas-villa-grimaldi_1_10665353.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guillermo Calder&oacute;n</a>. Propuesta de mu&ntilde;ecos articulados a cargo de la compa&ntilde;&iacute;a Teatro y su Doble y el texto, que narra el encuentro entre dos seres deformes, se basa en el <em>La noche de los feos</em> de Mario Benedetti. Estar&aacute; del 29 de abril al 2 de mayo en la Sala Negra de los Teatros del Canal. Y por &uacute;ltimo, ya en junio, llegar&aacute; al Teatre Nacional de Catalunya el nuevo espect&aacute;culo de Peeping Tom, <a href="https://www.tnc.cat/ca/chroniques" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Chroniques</em></a>. Compa&ntilde;&iacute;a de danza teatro idolatrada en este pa&iacute;s que no visitar&aacute; a Madrid hasta noviembre, llegar&aacute; al Centro de Danza Matadero.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Grandes Reposiciones</strong></h2><p class="article-text">
        El 23 de enero vuelve <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luces-bohemia-celebra-100-anos-imponente-montaje-gines-garcia-millan-reinventa-max-estrella_129_11747251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Luces de Bohemia</em></a> al Teatro Espa&ntilde;ol. Dirigido por Eduardo Vasco y con Gin&eacute;s Garc&iacute;a Mill&aacute;n y Antonio Molero a la cabeza fue uno de los grandes montajes de la temporada pasada y todo apunta a que volver&aacute; a agotar entradas. Ya en mayo, tambi&eacute;n en el Teatro Espa&ntilde;ol, vuelve <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/botto-lorca-lleva-teatro-escribo-mataron-desaparecer_1_8044494.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una noche sin luna</em></a> de Juan Diego Botto. Corran a por las entradas si no la vieron. Este mismo teatro tambi&eacute;n tendr&aacute; otro reclamo para acabar la temporada con la esperada versi&oacute;n teatral de <a href="https://www.teatroespanol.es/la-escopeta-nacional" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La escopeta nacional</em></a><em> </em>de Berlanga<em> </em>dirigida por Juan Echanove.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Otra de las maravillas del a&ntilde;o pasado vuelve al Teatro de la Abad&iacute;a a finales de abril. Se trata de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/travy-pequeno-milagro-teatral-oriol-pla-dirige-familia_1_11978730.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Travy</em></a>, de Oriol Pla y familia. Circo y poes&iacute;a que hace saltar todos los goznes del teatro manufacturado. Si quieren verla tambi&eacute;n han de correr pues las entradas est&aacute;n volando. La Abad&iacute;a, como ya es costumbre, terminar&aacute; la temporada con un nuevo estreno del director del teatro Juan Mayorga que en esta ocasi&oacute;n lleva a escena uno de sus primeros textos, <a href="https://www.teatroabadia.com/espectaculo/el-jardin-quemado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El jard&iacute;n quemado</em></a> (del 27 de mayo al 5 de julio).
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        Y por &uacute;ltimo, para quien haya sido capaz de llegar hasta aqu&iacute; despu&eacute;s de tanto nombre y estreno, dos recomendaciones. La primera se estrena el 20 de marzo en la Nave 10 de Matadero. Se trata de<em> Niebla</em>, nuevo trabajo como directora de la argentina Fernanda Orazi que llega despu&eacute;s de dos grandes obras, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fernanda-orazi-angela-boix-apunalan-teatro-burgues-persistencia-obra-impresionante-hecha-margenes_129_11442345.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La persistencia</em></a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/electra-pueblo_129_9864789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Electra</em></a><em> </em>con la que gan&oacute; dos Premios Max. El cruce entre el pensamiento ib&eacute;rico del bilba&iacute;no y el ADN porte&ntilde;o del teatro de Orazi puede ser de a&uacute;pa.
    </p><p class="article-text">
        La otra recomendaci&oacute;n es a ciegas, nunca han estado en Espa&ntilde;a, pero tienen revolucionada a media Europa. Se trata de <a href="https://mercatflors.cat/en/espectacle/darkmatter/#:~:text=Born%2520in%2520the%2520Netherlands%252C%2520Cherish,has%2520received%2520several%2520prestigious%2520awards." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Darkmatter</em></a>, pieza de danza de la holandesa Cherish Menzo y Camilo Mejia. Black power con sonido &ldquo;Chopped &amp; Screwed&rdquo; en busca de los cuerpos del futuro. Estar&aacute;n tan solo dos d&iacute;as, el 24 y 25 de abril, en el Mercat de les flors.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-marcara-2026-poderio-andaluz-oriol-pla-gracia-vuelta-coque-malla_1_12882139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jan 2026 20:46:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El teatro que marcará el 2026: el poderío andaluz, un Oriol Pla en estado de gracia y la vuelta de Coque Malla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Centro Dramático Nacional,Danza contemporánea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Remón se copia a sí mismo en ‘El Entusiasmo’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-remon-copia-si-entusiasmo_129_12765839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d514206f-8fa3-4ca8-9ba3-b4598f23c32c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pablo Remón se copia a sí mismo en ‘El Entusiasmo’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay grandes interpretaciones y un talento indudable en la escritura, pero tras esa apariencia de solvencia se desvela un desgaste y el peligro de caer en las propias fórmulas creadas
</p><p class="subtitle">Jennifer Lawrence: “Da miedo hablar de cualquier cosa porque va a ser usado como 'clickbait'”
</p></div><p class="article-text">
        Lleg&oacute; uno de los estrenos m&aacute;s esperados. La nueva obra de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/pablo-remon-premio-nacional-literatura-dramatica-dona-rosita-anotada_1_8377579.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Pablo Rem&oacute;n </a>con dos de los grandes actores del momento: Francesco Carril y Natalia Hern&aacute;ndez. La obra cumple con las expectativas. Hay grandes interpretaciones y un talento indudable en la escritura. Hay escenas muy logradas, momentos memorables&hellip; Pero tras esa apariencia de solvencia, <em>El Entusiasmo</em> desvela un desgaste y el peligro de caer en las propias f&oacute;rmulas creadas por uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        La obra se ha estrenado en el principal espacio del Centro Dram&aacute;tico Nacional, el Teatro Mar&iacute;a Guerrero. Despu&eacute;s de su estancia en Madrid, estar&aacute; en cartel hasta el 28 de diciembre, comenzar&aacute; una larga gira a&uacute;n por determinar pero que ya tiene cerradas algunas plazas. En enero estar&aacute; en Zamora y en mayo en Sevilla, por ejemplo. El teatro de Rem&oacute;n gusta y vende entradas. Y eso es algo a celebrar y que el autor se ha ganado a pulso con montajes como su &uacute;ltimo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-remon-desmonta-anton-chejov-racion-doble-vania_129_10973318.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vania x Vania</em></a> o antes <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/barbara-lennie-terca-ahora-omnivora_1_8950992.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los Farsantes</em></a>, <em>Barbados</em> o <em>Do&ntilde;a Rosita, anotada</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n al salir de ver <em>El entusiasmo</em> es, cuando menos, ambigua.&nbsp;La primera es la de una distop&iacute;a extra&ntilde;a. Uno no sabe por qu&eacute;, pero tiene la sensaci&oacute;n de haber visto una versi&oacute;n teatral reacomodada a estos tiempos de <em>Solos en la madrugada,</em> de Jos&eacute; Luis Garci. Francesco Carril parece ese Jos&eacute; Sacrist&aacute;n de 1977 pero trasladado a este 2025. Y Natalia Hern&aacute;ndez a su manera, m&aacute;s empoderada y menos &ntilde;o&ntilde;a, parece la mism&iacute;sima Fiorella Faltoyano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El uso de atrezos y s&iacute;mbolos temporales cambia. Pasamos del mobiliario setentero a la asepsia de IKEA, del cuadro del Guernica a uno de David Bowie, del Ray Peterson (Raimundo P&eacute;rez si hubiera nacido en el Imperio) y del pesad&iacute;simo tema de <em>Tell Laura I love her</em> a un tema de los Suicide, ese pre punk neoyorquino que la generaci&oacute;n X sigue escuchando de manera un tanto elitista. Pero el fondo de ambas no dista mucho: <em>El Entusiasmo, </em>al igual que la pel&iacute;cula, es un retrato generacional de la burgues&iacute;a acomodaticia y sus avatares. Ambas abordan el tema de esa &ldquo;desenga&ntilde;ada gente de la segunda edad&rdquo; que dec&iacute;a Sacrist&aacute;n en los micr&oacute;fonos de Uni&oacute;n Radio Espa&ntilde;ola.&nbsp;
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                Francesco Carril y Raúl Prieto en &#039;El entusiasmo&#039;                            </span>
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        Rem&oacute;n, para la ocasi&oacute;n, se mete de lleno en la comedia. En otras ocasiones este autor ha intervenido otros g&eacute;neros como la comedia dram&aacute;tica, la negra o el teatro m&aacute;s formalista focalizado en el lenguaje. En casi todas esas ocasiones, Rem&oacute;n operaba sobre cada g&eacute;nero con una combinaci&oacute;n entre fondo y forma capaz de crear una grieta por la que vislumbrar el invisible esqueleto sobre el que se sostiene la realidad y la esencia del ser humano. Pero en esta ocasi&oacute;n, esto lamentablemente no ocurre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la obra asistimos a la vida de una pareja cercana a la cincuentena, Toni (Carril) y Olivia (Hern&aacute;ndez). Todo est&aacute; dibujado con un tono sarc&aacute;stico. Viven en una mierda de barrio as&eacute;ptico, tienen amantes para poder volver a sentir lo que ya no sienten, maldicen sus trabajos y la esclavitud de ser padres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son personajes que saben que no han sabido afrontar sus aspiraciones. Espa&ntilde;olitos de mediana edad que se han conformado, que han entregado por comodidad y miedo aquello que los ilusionaba o daba sentido a sus vidas. Por eso, el sarcasmo se vuelve agrio en muchos momentos de la obra. Quiz&aacute; los mejores.&nbsp;Como el &uacute;ltimo mon&oacute;logo de Natalia Hern&aacute;ndez o la mirada perdida de Francesco Carril, abatido, superado, comenzando a ser el vivo retrato de su padre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema de la obra, como dec&iacute;amos, est&aacute; en lo formal. En vez de un escalpelo para desvelar la realidad escondida, como en otras ocasiones, aqu&iacute; lo formal se vuelve un juego de pirotecnia y destreza inteligente. Adem&aacute;s, son juegos que este autor ya ha utilizado en numerosas ocasiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer juego utilizado es el de las cajas chinas, las llamadas mu&ntilde;ecas rusas, un mecanismo por el cual ficci&oacute;n y realidad se cruzan y entretejen en escena. Al final de la obra el p&uacute;blico se da cuenta de que lo que ha estado viendo es la novela que el protagonista est&aacute; escribiendo. Incluso el espacio, al principio un piso de paredes vac&iacute;as y sin muebles, sigue este juego formal y veremos ese mismo piso ya decorado por completo al final de la obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritura crea realidad. Pero es que este mecanismo es llevado al paroxismo, realidad y ficci&oacute;n se entrecruzan sin parar, y al final no se sabe con qu&eacute; finalidad. Lo que podr&iacute;a ser desvelador se queda en alarde, en mera demostraci&oacute;n de talento.&nbsp;
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                    alt="Francesco Carril junto a Marina Salas y Natalia Hernández (detrás) en un momento de &#039;El entusiasmo&#039;"
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                Francesco Carril junto a Marina Salas y Natalia Hernández (detrás) en un momento de &#039;El entusiasmo&#039;                            </span>
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        El segundo juego es el extra&ntilde;amiento de la escena.&nbsp;Los actores interpretar&aacute;n varios personajes. En la obra acompa&ntilde;an otros dos int&eacute;rpretes a los protagonistas, Ra&uacute;l Prieto y Marina Salas. Ellos ser&aacute;n los hijos, el psic&oacute;logo, el hermano, la amante, pero tambi&eacute;n los propios Toni y Olivia. Con esa versatilidad en juego, Rem&oacute;n se dedica a &ldquo;extra&ntilde;ar&rdquo; cada escena. Y lo hace, otra vez, en exceso. Si bien al final hay una escena bien lograda, la de la discusi&oacute;n de la pareja en la que los personajes de Olivia y Toni se desdoblan en los cuatro actores, en otras ocasiones predomina m&aacute;s el juego que la pertinencia del recurso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema, en definitiva, es el exceso. Exceso de &ldquo;estilo Rem&oacute;n&rdquo;, de un Rem&oacute;n que parece gustarse. Y el inconveniente de gustarse es, irremediablemente, que uno pierde pertinencia. Llevamos a&ntilde;os viendo obras influenciadas por la fuerza de la escritura de este autor, muchas veces copias que no est&aacute;n a la altura. Parad&oacute;jicamente, <em>El Entusiasmo</em> parece hecho por el mejor falsificador del propio Rem&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun con todo, la obra contiene momentos memorables. Carril, si bien en ciertas escenas cae, como la misma obra, en exceso de trucos, tiene momentos de gran enjundia como la escena con su hermano. Natalia Hern&aacute;ndez se pone a disposici&oacute;n y demuestra de nuevo su capacidad en la contenci&oacute;n del gesto, su versatilidad y su capacidad para la comedia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rem&oacute;n tiene grandes actores y los utiliza. Y el propio autor consigue escenas hilarantes como la irrealidad de los padres en los parques infantiles o momentos m&aacute;s agrios y que escenifican con inusitada capacidad de s&iacute;ntesis la frustraci&oacute;n de no haber sabido comprender a nuestros padres en su momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La respuesta del p&uacute;blico es entregada. Su identificaci&oacute;n con los problemas expuestos, la falta de ilusi&oacute;n, las vidas aut&oacute;matas en barrios artificiales, es total. Pero tambi&eacute;n reina en este montaje la sensaci&oacute;n de estar ante una comedia que ya conocemos. Rem&oacute;n no consigue resquebrajar el g&eacute;nero y nos ofrece a trav&eacute;s de un teatro actual, en modo y forma, un teatro muy viejo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a Garci, a ese &uacute;ltimo mon&oacute;logo de Jos&eacute; Sacrist&aacute;n en que le dice a &ldquo;la culo de oro&rdquo; (Mar&iacute;a Casanova) que vaya ella como corresponsal a Londres, &iquest;se acuerdan? En ese mon&oacute;logo ante el micr&oacute;fono Sacrist&aacute;n expone el momento vital de una generaci&oacute;n: &ldquo;Van a acabarse para siempre la nostalgia, el recuerdo de un pasado s&oacute;rdido, la lastima por nosotros mismos&hellip;&rdquo;. Toda una alocuci&oacute;n donde el ciudadano Sacrist&aacute;n se construye a trav&eacute;s de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y social de Espa&ntilde;a. Alocuci&oacute;n alambicada, quiz&aacute;s, pero tambi&eacute;n de una inestimable fuerza.
    </p><p class="article-text">
        El momento hoy es otro. Hoy un final con moraleja como aquel no resistir&iacute;a. Y no estamos en &eacute;pocas de &ldquo;cambio&rdquo;, sino m&aacute;s bien de retroceso, de involuci&oacute;n. Por eso se hace todav&iacute;a m&aacute;s extra&ntilde;o la falta de dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de estos seres perdidos, &iquest;qu&eacute; quieren? &iquest;Qu&eacute; anhelan despu&eacute;s de transigir y tragar con un sistema que deshumaniza y a&iacute;sla? &iquest;Una paternidad que al final lo compense todo? Rem&oacute;n, en esta su primera creaci&oacute;n para en el <em>Sanctasanct&oacute;rum</em> del teatro institucional, el Mar&iacute;a Guerrero, lo que ha conseguido es, parad&oacute;jicamente, volver a instaurar el teatro burgu&eacute;s en Espa&ntilde;a para las nuevas generaciones de espectadores, de los ciudadanos del presente. Agridulce paradoja. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-remon-copia-si-entusiasmo_129_12765839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Nov 2025 21:38:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Remón se copia a sí mismo en ‘El Entusiasmo’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crítica,Teatro,Centro Dramático Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Remón, El Conde de Torrefiel y Edurne Rubio encabezan la programación 2025-26 del Centro Dramático Nacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-remon-conde-torrefiel-edurne-rubio-encabezan-programacion-2025-26-centro-dramatico-nacional_1_12416585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8366cb4f-253f-4b18-9f35-9c64b619fb89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pablo Remón, El Conde de Torrefiel y Edurne Rubio encabezan la programación 2025-26 del Centro Dramático Nacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La próxima temporada del CDN presenta nombres como Cris Blanco, Los Bárbaros y Las Huecas, además de la reposición de '1936' de Andrés Lima</p><p class="subtitle">Crítica - Nao Albet y Marcel Borràs abandonan a Tarantino y se analizan a sí mismos en un duelo irónico y descarnado</p></div><p class="article-text">
        Seguir&aacute; celebr&aacute;ndose el teatro a partir de septiembre. Lo har&aacute;, adem&aacute;s, con &ldquo;dramas para sacarlo todo&rdquo;, como reza el lema de la nueva temporada del Centro Dram&aacute;tico Nacional. En esta ocasi&oacute;n, la entidad anuncia que se apostar&aacute; por el teatro como &ldquo;espacio para liberar lo que llevamos dentro, sin filtros ni l&iacute;mites&rdquo;. &ldquo;Sacarlo todo y darle forma es un gran desaf&iacute;o. La salud mental, social, pol&iacute;tica, se enriquece gracias a la salud art&iacute;stica, que tiene la capacidad de hacer visible lo que todav&iacute;a no es consciente&rdquo;, ha declarado en la presentaci&oacute;n Alfredo Sanzol, director del CDN. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de su programaci&oacute;n para la temporada 2025-2026, destacan nombres como Cris Blanco, Los B&aacute;rbaros, el Conde de Torrefiel, Rem&oacute;n, Las Huecas, Edurne Rubio, Pau Matas Nogu&eacute; y Oriol Pla Solina. Asimismo, regresa a la programaci&oacute;n <em>1936</em>, la obra sobre la Guerra Civil de Andr&eacute;s Lima que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/1936-obra-guerra-civil-franco-no-hubiera-querido-vieran-espanoles_129_11864362.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Franco no hubiera querido que vieran los espa&ntilde;oles</a>. Alfredo Sanzol, que ha estado acompa&ntilde;ado por la directora general del INAEM, Paz Santa Cecilia, ha defendido en su discurso que &ldquo;la protecci&oacute;n de la libertad art&iacute;stica sigue siendo motivo de conflicto cuando se ve vulnerada por la imposici&oacute;n de l&iacute;mites muy cuestionables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las propuestas m&aacute;s interesantes es la de Las Huecas, una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/huecas-punk-tablas_1_8416865.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">joven compa&ntilde;&iacute;a de teatro formada por cinco mujeres</a> que ejerce, con una descarada falta de altas pretensiones, un rechazo a los dogmas teatrales y una fe en lo colectivo y el &ldquo;h&aacute;ztelo t&uacute; misma&rdquo;. La obra que presenta se titula <em>Risa can&iacute;bal / Riure can&iacute;bal</em> y es descrita como una &ldquo;pieza a medio camino entre la tragicomedia, el thriller de terror psicol&oacute;gico y la s&aacute;tira pol&iacute;tica&rdquo; en la que &ldquo;la acci&oacute;n se sit&uacute;a en la sala de espera de una convenci&oacute;n de l&iacute;deres de la ultraderecha europea&rdquo;. Se estrenar&aacute; el 10 de octubre y podr&aacute; disfrutarse hasta el 9 de noviembre en el Teatro Valle-Incl&aacute;n.
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                El Teatro María Guerrero de Madrid                            </span>
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        Por otro lado, Edurne Rubio regresa el 30 de abril de 2026 con <em>Tinieblas</em>, una &ldquo;colecci&oacute;n de historias sobre personas que se pierden&rdquo;. El espect&aacute;culo intentar&aacute; ser una &ldquo;experiencia sensorial que mantiene siempre la tensi&oacute;n entre el interior y el exterior, entre el lento caminar de un ser humano y la posibilidad de teletransportarse con la imaginaci&oacute;n a tal velocidad que provoca v&eacute;rtigo&rdquo; y girar&aacute; sobre una pregunta: &ldquo;&iquest;Se puede buscar un camino sin mirar el mundo?&rdquo;. Pablo Rem&oacute;n, por su parte, presentar&aacute; <em>El entusiasmo</em> el 7 de noviembre en el Teatro Mar&iacute;a Guerrero de Madrid, con Francesco Carril, Natalia Hern&aacute;ndez, Ra&uacute;l Prieto y Marina Salas en el elenco. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, destaca Alfredo Sanzol con <em>La &uacute;ltima noche con mi hermano</em>, que tendr&aacute; lugar en el Teatro Mar&iacute;a Guerrero del 13 de febrero al 5 de abril. El elenco lo conforman nombres como Elisabet Gelabert, Nuria Menc&iacute;a, Jes&uacute;s Noguero y Crist&oacute;bal Suarez, y la obra abarcar&aacute; el duelo por la p&eacute;rdida de una hermana o de un hermano, un lamento que, seg&uacute;n Sanzol, &ldquo;socialmente est&aacute; menos acompa&ntilde;ado&rdquo;. Tambi&eacute;n el pr&oacute;ximo a&ntilde;o se estrenar&aacute; Lexicon, una creaci&oacute;n de El Conde de Torrefiel con texto, dramaturgia y direcci&oacute;n de Tanya Beyeler y Pablo Gisbert. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; nos define como humanos?&rdquo; ser&aacute; la cuesti&oacute;n sobre la que se desarrolle el espect&aacute;culo a partir del 24 de abril.
    </p><p class="article-text">
        El Teatro Valle-Incl&aacute;n acoger&aacute; <em>Casi ninguna verdad</em> de Cris Blanco a partir del 6 de marzo. &ldquo;En 2028 alguien me minti&oacute; estrepitosamente y desde entonces he vivido horrorizada y fascinada a partes iguales con la mentira. Siempre me ha interesado la l&iacute;nea entre la realidad y la ficci&oacute;n pero desde hace unos a&ntilde;os&hellip;. espera&hellip; &iquest;eso me pas&oacute; a m&iacute; o a otra persona? Pas&oacute; hace muchos a&ntilde;os, no lo recuerdo con claridad&hellip;.&rdquo;, comenta Blanco sobre la obra, que advierte que &ldquo;es mejor no fiarse de las apariencias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Otra de las obras que protagonizan la nueva temporada es <em>Zum. Crecer&aacute; un jard&iacute;n</em>, en la que colaboran Los B&aacute;rbaros y Nuevos Dram&aacute;ticos con texto y direcci&oacute;n de Roc&iacute;o Bello, Javier Hernando y Miguel Rojo. &ldquo;Ursula K. Le Guin escribi&oacute; que las historias se parecen a un cesto en el que recoger frutas, semillas y otras muchas cosas. Si las historias son un cesto, c&oacute;mo no usarlas tambi&eacute;n para recoger preguntas, miedos, deseos y reivindicaciones&rdquo;, comentan los directores, que confirman haber preparado entre todos ellos &ldquo;un zumbido&rdquo; a partir del 27 de noviembre.
    </p><h2 class="article-text">Compromiso con la paridad</h2><p class="article-text">
        Otra propuesta femenina que acoger&aacute; el Teatro Valle-Incl&aacute;n ser&aacute; <em>Casi ninguna verdad</em> de Cris Blanco a partir del 6 de marzo. &ldquo;En 2028 alguien me minti&oacute; estrepitosamente y desde entonces he vivido horrorizada y fascinada a partes iguales con la mentira. Siempre me ha interesado la l&iacute;nea entre la realidad y la ficci&oacute;n pero desde hace unos a&ntilde;os&hellip;. espera&hellip; &iquest;eso me pas&oacute; a m&iacute; o a otra persona? Pas&oacute; hace muchos a&ntilde;os, no lo recuerdo con claridad&hellip;.&rdquo;, comenta Blanco sobre la obra, que advierte que &ldquo;es mejor no fiarse de las apariencias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La nueva programaci&oacute;n del Dram&aacute;tico contar&aacute; con 21 producciones, de las que 14 son estrenos absolutos, as&iacute; como con el tradicional ciclo infantil de Titerescena y 55 actividades complementarias de Acci&oacute;n Dram&aacute;tica con el &ldquo;objetivo de continuar acercando el teatro a la ciudadan&iacute;a&rdquo;. Adem&aacute;s, en su compromiso con la paridad, el CDN destaca que &ldquo;se sit&uacute;a por encima de los porcentajes establecidos por ley&rdquo;, teniendo esta temporada &ldquo;m&aacute;s de un 51% de dramaturgia y direcci&oacute;n a cargo de creadoras mujeres y casi un 49% de creadores hombres&rdquo;. Asimismo, ofrecer&aacute; 60 representaciones accesibles y 14 funciones con sobretitulado, audiodescripci&oacute;n y sonido amplificado.
    </p><p class="article-text">
        Es por esto que Paz Santa Cecilia ha aprovechado su intervenci&oacute;n en la presentaci&oacute;n de la nueva temporada para declarar que &ldquo;tambi&eacute;n hay que celebrar la cada vez m&aacute;s amplia y equilibrada presencia de mujeres o el apoyo a la nueva dramaturgia y a los j&oacute;venes autores y autoras&rdquo;. La directora del INAEM ha puesto de relieve &ldquo;la importante labor de mediaci&oacute;n que lleva a cabo este equipo, consciente de la relaci&oacute;n que un teatro p&uacute;blico debe tener con su entorno&rdquo;, a&ntilde;adiendo que &ldquo;el Centro Dram&aacute;tico Nacional es ejemplar en su pol&iacute;tica de accesibilidad e inclusi&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-remon-conde-torrefiel-edurne-rubio-encabezan-programacion-2025-26-centro-dramatico-nacional_1_12416585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Jun 2025 12:18:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Remón, El Conde de Torrefiel y Edurne Rubio encabezan la programación 2025-26 del Centro Dramático Nacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Cultura,Centro Dramático Nacional,Drama]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francesco Carril, el novio de 'Los años nuevos', construye un trepa encantador en una obra que es también retrato generacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/francesco-carril-novio-anos-nuevos-construye-trepa-encantador-obra-retrato-generacional_129_12318460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f5bb1a8-3106-41f8-bdc5-8bd43607cfa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francesco Carril, el novio de &#039;Los años nuevos&#039;, construye un trepa encantador en una obra que es también retrato generacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra teatral 'Los brutos', escrita y dirigida por el también cineasta Roberto Martín Maiztegui y estrenada en el Centro Dramático Nacional, mira hacia un pasado de barrio madrileño y aborda los efectos del desclasamiento</p><p class="subtitle">Carla Simón reconstruye su memoria familiar y la de toda una generación en la hermosa y fascinante ‘Romería’</p></div><p class="article-text">
        Una de las grandes virtudes del arte es que no lo ves venir, que es capaz de golpear por donde cre&iacute;as que ya nunca iban a meterte m&aacute;s goles. Y quiz&aacute; esa sea la gran virtud de <em>Los brutos, </em>una obra en la que su director y autor, Roberto Mart&iacute;n Maiztegui, mira su pasado, una infancia de barriada de aluvi&oacute;n madrile&ntilde;a y que <a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/los-brutos-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ha estrenado en el Teatro Valle-Incl&aacute;n</a> de Madrid del Centro Dram&aacute;tico Nacional. Una historia, la del chico de barrio que traiciona a los suyos para poder ascender socialmente, que claramente no es nueva. Maiztegui proviene del cine y crea una verdadera estratagema de capas, tramas y subtramas para contarlo. Pero no est&aacute; ah&iacute; la fuerza de la pieza, sino en la pregunta que suscita: &iquest;podemos mirar con nostalgia el pasado cuando fuimos traidores? &iquest;Podemos ser al mismo tiempo sensibles y vendepatrias?
    </p><p class="article-text">
        El autor y director es la primera vez que dirige teatro. Maiztegui es un madrile&ntilde;o nacido en 1986 que se form&oacute; en la escuela de cine de Madrid, la ECAM. Ha escrito y dirigido series y pel&iacute;culas. Y en teatro, con otro intruso del cine, Pablo Rem&oacute;n, escribi&oacute; la recordada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/suenos-visiones-rodrigo-rato-teatro_1_1354006.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sue&ntilde;os y visiones de Rodrigo Rato</em></a><em>. </em>Poco m&aacute;s. Por eso, sorprende a&uacute;n m&aacute;s esta obra. 
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que destacan son los int&eacute;rpretes. A la cabeza est&aacute; uno de los actores fetiche de su generaci&oacute;n, Francesco Carril; nacido el mismo a&ntilde;o que Maiztegui, por cierto. De la solvencia de este actor poco hay ya que decir, tan solo resaltar, por ejemplo, su &uacute;ltima maravilla en la pantalla, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/rodrigo-sorogoyen-desvela-secretos-cuatro-mejores-escenas-anos-nuevos_1_11904717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los a&ntilde;os nuevos </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/rodrigo-sorogoyen-desvela-secretos-cuatro-mejores-escenas-anos-nuevos_1_11904717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Rodrigo Sorogoyen</a>. En esta obra Carril est&aacute; entregado, &eacute;l es el protagonista, el que nos contar&aacute; como si fuera una pel&iacute;cula su vida, la de ese ni&ntilde;o, Nito, que crece en Aluche en una familia de clase media trabajadora y que se rebela ante un futuro predise&ntilde;ado y plomizo. Pero el juego en que le introduce la obra es complejo. 
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                &#039;Los brutos&#039;, escrita y dirigida por Roberto Martín Maiztegui                            </span>
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        El personaje ha escrito un guion sobre su vida que deber&aacute; contar, vender, a una productora italiana un tanto snob. A lo que asistimos como espectadores es a la narraci&oacute;n del propio Nito de esa historia que adem&aacute;s &eacute;l mismo decide hacer. El actor ha de interpretar las escenas que cuentan su pasado, con sus padres, su primera novia, su amigo del alma, la vida perra del barrio, su resoluci&oacute;n de ser guionista y su decisi&oacute;n final de traicionar a su gente para poder medrar y ascender socialmente. Pero al mismo tiempo que las act&uacute;a, el personaje las est&aacute; mirando desde el presente esc&eacute;nico. Est&aacute; dentro y fuera al mismo tiempo porque cuando cuenta ya sabe el final, ya sabe que ambicion&oacute;, que dej&oacute; a su novia porque ya no le serv&iacute;a para su futuro en el cine, que abandon&oacute; a su amigo del alma, pura carne de ca&ntilde;&oacute;n, porque tampoco encajaba en el futuro cultureta que se abr&iacute;a a sus pies. 
    </p><p class="article-text">
        Es esa distancia en la mirada y ese doblez propio de todo engatusador los que el actor aborda. Carril va escondiendo en capas de buenismo melanc&oacute;lico una historia que no es sino la del ser humano com&uacute;n. Crecer muchas veces es traicionar, traicionarse, e ir justificando ese crimen con lo que uno cree que ha conseguido. Esa es la lucha que plantea la obra. Ver a una persona revisitando su vida, minti&eacute;ndose, construy&eacute;ndose un personaje con capas de supuesta sensibilidad e ir descubriendo que esas capas tambi&eacute;n son verdad, que somos tanto nuestras verdades como nuestras mentiras. 
    </p><p class="article-text">
        En ese periplo, Carril es acompa&ntilde;ado por unos actores en estado de gracia, bregados, que saben jugar al juego de este teatro contempor&aacute;neo en el que el actor debe cambiar de personaje con un gesto y en un segundo pasar de ser un viejo emigrante gallego, el t&iacute;o de Nito, a un chaval de barrio, Isra, como hace Emilio Tom&eacute;. O, como en el caso de &Aacute;ngela Boix, pasar de ser una 'choni' de barrio tel&uacute;rica a ser la madre protectora y llena de ternura del protagonista. Javier Ballesteros, como el padre, y Olivia Delc&aacute;n, como la nueva novia, tambi&eacute;n suman escenas de gran calado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero &Aacute;ngela Boix, adem&aacute;s, es la responsable de una de las escenas m&aacute;s conmovedoras de la obra, cuando Nito decide dejarla por telefonillo. La actriz lleva a&ntilde;os avisando de su talento con trabajos muy solventes &mdash;como en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fernanda-orazi-angela-boix-apunalan-teatro-burgues-persistencia-obra-impresionante-hecha-margenes_129_11442345.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La persistencia</em></a>&mdash;, pero en esa escena, gracias tambi&eacute;n a una gran escritura, Boix est&aacute; tremenda, veraz por cada poro y en cada gesto y palabra. La obra tiene esa capacidad que ya hab&iacute;amos visto en montajes de Pablo Rem&oacute;n o Luc&iacute;a Carballal, la de generar escenas que en teatro se encuadrar&iacute;an bajo un mal llamado &ldquo;costumbrismo&rdquo; y que son otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os hemos visto a generaciones de dramaturgos, desde la generaci&oacute;n realista de los cincuenta hasta la llamada generaci&oacute;n del Marqu&eacute;s de Bradom&iacute;n de los noventa, intentar y fracasar en hacer veraces escenas con esos mismos mimbres. Todo quedaba viejo y no cre&iacute;ble. Pero en manos de estos autores que provienen de la escritura cinematogr&aacute;fica se advierte la capacidad de generar, aunque suene rimbombante, un &ldquo;nuevo realismo&rdquo; teatral. La escena del telefonillo es un buen ejemplo. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Retrato generacional</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Los brutos</em> est&aacute; llena de pinceladas del neorrealismo italiano, de la literatura pos Francisco Casavella, muy cercano al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/miqui-otero-defiendo-conciencia-clase-constante-cuela-novelas_1_6272443.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miqui Otero</a> de <em>Sim&oacute;n</em>, pero al mismo tiempo no es una obra costumbrista ni realista ni pop. <em>Los brutos</em> es una historia simple llena de juego teatral que permite saltar en los tiempos y el espacio, saltar de la memoria al pasado ficcionado y de la invenci&oacute;n a la radiograf&iacute;a de la educaci&oacute;n sentimental de toda una generaci&oacute;n. Una generaci&oacute;n llena de individuos que creyeron poder ser sensibles y en el buen sentido de la palabra buenos, como dir&iacute;a Machado, al mismo tiempo que sus actos contradec&iacute;an lo que dec&iacute;an defender. 
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                Los actores y actrices de &#039;Los brutos&#039;                            </span>
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        La bater&iacute;a actual de opinadores de la derecha podr&iacute;a tildar la obra como un buen reflejo de la llamada psicolog&iacute;a <em>woke </em>de los milenials. Algo que queda bien para un titular pero que ser&iacute;a reduccionista, mentira. La obra no juzga al personaje de Nito. No lo condena por no ser coherente. Es m&aacute;s, expone c&oacute;mo el ser humano es una amalgama de deseos, creencias y mentiras que se superponen. Defiende, en definitiva, algo que no encaja en discursos puristas: que los capullos tambi&eacute;n pueden permitirse la nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        De la obra surge una melancol&iacute;a un tanto agria y en ocasiones un poco &ntilde;o&ntilde;a. No hay el alm&iacute;bar desesperante de Jos&eacute; Luis Garci, pero quiz&aacute; alg&uacute;n espectador s&iacute; que se quede un tanto fuera ante cierta &ldquo;sensibler&iacute;a&rdquo; presente en el trabajo, sobre todo al final. Pero, al mismo tiempo, <em>Los brutos</em> es un teatro que emociona, que nos hace re&iacute;r y en el que se puede empatizar con cada personaje. Es un caramelo trufado de ingenio, juego y buenos actores. La obra, despu&eacute;s de su estreno en Madrid, comienza una peque&ntilde;a gira. A finales de junio estar&aacute; en Avil&eacute;s y Santiago de Compostela. Y ya en julio, en Zamora, en el Festival GREC de Barcelona y en el Festival de Olite. 
    </p><h2 class="article-text">Lo que ha normalizado Sanzol</h2><p class="article-text">
        Cabe resaltar tambi&eacute;n la apuesta del Centro Dram&aacute;tico Nacional para este mayo. Por un lado, Marta Pazos con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nuevo-orlando-barroco-queer-recuerda-vigencia-obra-virginia-woolf_1_12262408.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Orlando</em></a> en la sala grande del Teatro Mar&iacute;a Guerrero, y Juan Ceacero y Fernando Delgado (<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/teatro/remedios-obra-viaja-anos-50-sevilla-triunfa-madrid-asoma-max_1_8203402.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los remedios</em></a>) en la sala peque&ntilde;a con <em>Las apariciones</em>. Por otro, en el Teatro Valle-Incl&aacute;n, Miguel del Arco con Israel Elejalde con <em>La pat&eacute;tica</em> en la sala grande; y en la peque&ntilde;a, la comentada <em>Los brutos</em>. Una neta apuesta por el teatro contempor&aacute;neo, tanto en modos como en a&ntilde;os. Exceptuando a Del Arco, todos rondan los cuarenta. Algo impensable hace un lustro en esta instituci&oacute;n, pero que la direcci&oacute;n de Alfredo Sanzol ha conseguido normalizar. Dentro de unos a&ntilde;os, lo que se destacar&aacute; de la direcci&oacute;n del CDN de este navarro ser&aacute;, entre otras cosas, la ruptura con la tradici&oacute;n de esta instituci&oacute;n que siempre impuso un tap&oacute;n generacional.
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                &#039;Los brutos&#039;, escrita y dirigida por Roberto Martín Maiztegui                            </span>
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        Una pol&iacute;tica que no asegura nada. A veces se acierta, la mayor&iacute;a de las veces se intenta. Buen ejemplo de ello es el montaje de <em>La pat&eacute;tica</em>, de Del Arco, esperado retorno del director de t&iacute;tulos como <em>La funci&oacute;n por llegar</em> (2009) o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/maria-hervas-vicky-luengo-muestran-teatro-hablar-violencia-sexual-socios-eldiario_1_10840348.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jaur&iacute;a</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/maria-hervas-vicky-luengo-muestran-teatro-hablar-violencia-sexual-socios-eldiario_1_10840348.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>(2019). La obra es una inteligente apuesta de escritura dram&aacute;tica sobre los &uacute;ltimos d&iacute;as de un enfermo director de m&uacute;sica y su empe&ntilde;o por tocar la Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 6 de Chaikovski. Cuenta con un m&aacute;s que solvente actor, Elejalde, con un potente elenco y con una arriesgada propuesta dramat&uacute;rgica que intenta hacer un viaje desde lo tr&aacute;gico y elevado hacia la comedia delirante. Algo que est&aacute; justificado por el desvar&iacute;o moribundo del propio protagonista. Pero ese viaje inverso al del cine de Garc&iacute;a Berlanga, por ejemplo, no llega a funcionar y en vez de impulsar la obra, la desdibuja. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, es bien interesante poder ver esos dos trabajos, <em>Los brutos</em> y <em>La pat&eacute;tica</em>, compartiendo cartel. Una invitaci&oacute;n al espectador para comparar caminos actuales de nuestro teatro y la constataci&oacute;n de que este CDN es diametralmente distinto al de los a&ntilde;os noventa, al de comienzos de siglo o al de hace diez a&ntilde;os. Algo en lo que primero se nota es en el p&uacute;blico, mucho m&aacute;s joven hoy que ayer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/francesco-carril-novio-anos-nuevos-construye-trepa-encantador-obra-retrato-generacional_129_12318460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 May 2025 21:11:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Francesco Carril, el novio de 'Los años nuevos', construye un trepa encantador en una obra que es también retrato generacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Centro Dramático Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucía Carballal se confirma como una de las creadoras más relevantes del teatro español con ‘Los nuestros’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-confirma-creadoras-relevantes-teatro-espanol_129_12080004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c19dd2f-cea0-4015-9827-3c03efbfb97a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucía Carballal se confirma como una de las creadoras más relevantes del teatro español con ‘Los nuestros’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora, que hace poco estrenaba 'La fortaleza', triunfa en el Centro Dramático con una obra en donde destaca una Mona Martínez en estado de gracia</p><p class="subtitle">Luisa Carnés, la escritora obrera y republicana que el teatro descubrió con ‘Tea rooms’, regresa con ‘Natacha’
</p></div><p class="article-text">
        Segundo buen e importante estreno de la temporada en el Centro Dram&aacute;tico Nacional. Si hace meses lleg&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/1936-obra-guerra-civil-franco-no-hubiera-querido-vieran-espanoles_129_11864362.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1936</em></a> de Andres Lima, la obra que realizaba una relectura contempor&aacute;nea de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/andres-lima-revive-guerra-civil-1936-obra-esperada-ano-escucho-reflexiones-franquistas-derecha-espanola_1_11840391.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tragedia hist&oacute;rica de la Guerra Civil</a>, Luc&iacute;a Carballal ha escrito y dirigido una pieza que se centra en la historia de una comunidad olvidada y silenciada por la historia en Espa&ntilde;a, la comunidad sefardita. Una obra enorme, s&iacute;ntesis de lo nuevo y lo viejo del teatro, que ratifica que Carballal es una dramaturga a a&ntilde;os luz de sus coet&aacute;neos, pero tambi&eacute;n una directora esc&eacute;nica que comienza a deslumbrar.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://dramatico.mcu.es/evento/los-nuestros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuestros</em></a> consigue transcender la historia de una comunidad para confrontar al espectador con temas centrales del ser humano como la identidad, el pasado o la herencia. Y lo hace con un trabajo bastardo en g&eacute;neros y c&oacute;digos donde la creadora es capaz de hacer una verdadera s&iacute;ntesis de tradici&oacute;n y renovaci&oacute;n al mismo tiempo que se expone sin escudos, con una valent&iacute;a que dice mucho de la manera de entender el teatro de esta creadora madrile&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una familia sefardita que vive en Madrid, descendiente de jud&iacute;os expulsados en 1492, celebra un Avelut (rito de duelo) en honor a la madre muerta. Sus hijas Reina (Mona Martinez) y Esther (Manuela Paso), con sus respectivas familias, se encerrar&aacute;n siete d&iacute;as para recordar a la fallecida. Pablo (Miki Esparb&eacute;), hijo de Reina, y su novia llegan de Londres para reunirse con ellos. Una familia que regres&oacute; a Sefarad, a Espa&ntilde;a, en los sesenta, tuvo que subsistir bajo la cultura hegem&oacute;nica y excluyente del nacional catolicismo y luego adaptarse a la sociedad democr&aacute;tica, primero, neoliberal despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ana Polvorosa y Miki Esparbé en &#039;Los nuestros&#039;                            </span>
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        Carballal se sirve de esta historia para ir desmadejando una mara&ntilde;a sobre el pensar y sentir contempor&aacute;neo: &iquest;qu&eacute; nos conforma, la tradici&oacute;n familiar, la cultura de nuestro pa&iacute;s, la familiar o la nueva vida que uno emprende con nuevas familias renovadas y elegidas? &iquest;C&oacute;mo opera la memoria en esta nueva sociedad digital donde todo caduca y en la que el archivo, tan inacabable como inasible, ha mutado hasta llegar a ser una apor&iacute;a? &iquest;C&oacute;mo conformamos nuestra identidad, a trav&eacute;s del rechazo, de la m&iacute;mesis?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La virtud de la impudicia en el arte</strong></h2><p class="article-text">
        Carballal habla de una familia jud&iacute;a, pero tambi&eacute;n de los problemas de las minor&iacute;as marginadas, perseguidas y c&oacute;mo estas se debaten entre pactar con lo normativo para poder tener una vida, aunque traiciones memoria y valores, o luchar aun a riesgo de quedar al margen o caer en postulados demasiado f&eacute;rreos, en cierta militancia del exceso. Una pregunta que es extensible realmente a cualquier ciudadano. Es en esa lucha en la que se conforma la identidad del individuo, en c&oacute;mo se posiciona ante la realidad social que le ha tocado vivir.
    </p><p class="article-text">
        Esas preguntas y reflexiones Carballal las engarza con maestr&iacute;a en di&aacute;logos de alta comedia unas veces, en situaciones de gran carga dram&aacute;tica otras, para ir acerc&aacute;ndose poco a poco, a un momento vital &iacute;ntimo, propio y doloroso: la decisi&oacute;n de tener hijos. Lo har&aacute; sin nunca ponerse en primer plano, sin caer en la autoficci&oacute;n o el teatro del yo. Algo que ya hab&iacute;a demostrado en su anterior paso por el CDN con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-desvela-esconden-showrunners-series-television_129_9956162.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los p&aacute;lidos</em></a>. Lo maravilloso es que la exposici&oacute;n es brutal y tiene toda la fuerza del desnudo imp&uacute;dico propio de los grandes creadores.
    </p><p class="article-text">
        La pieza tiene muchas capas y aciertos. Adem&aacute;s del buen ritmo de la funci&oacute;n, los di&aacute;logos galopan y la composici&oacute;n de personajes es imponente. Todos los actores est&aacute;n estupendos montados en unos personajes llenos de aristas. Pero caben destacar dos interpretaciones. Primero, la de Mona Mart&iacute;nez. Mona es Reina, una estupenda matriarca agria, cabreada con la vida, defensora de un pasado que se va. La actriz est&aacute; maravillosa en una interpretaci&oacute;n tan llena de matices como de retranca y presencia esc&eacute;nica. &nbsp;
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                Gon Ramos y Manuela Paso en &#039;Los nuestros&#039;                            </span>
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        El otro es un papel menor, pero que cumple una funci&oacute;n dramat&uacute;rgica importante. Gon Ramos interpreta a Mauro, el novio de la hermana de Reina, Esther, que est&aacute; divorci&aacute;ndose. Mauro estar&aacute; buena parte de la obra sentado justo fuera del espacio esc&eacute;nico, interviene, pero sus intervenciones son puras disertaciones filos&oacute;ficas.&nbsp;Carballal utiliza un recurso habitual en la literatura donde la narraci&oacute;n se quiebra para abrirse a otros lenguajes, pero lo hace sin romper el pacto de ficci&oacute;n: Mauro est&aacute; fuera de la trama, habla otro idioma, pero no deja de ser un personaje m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este personaje contiene otra de las caracter&iacute;sticas importantes de la pieza: el humor. La obra est&aacute; llena de iron&iacute;a y retranca, a veces amarga, pero otras llenas de agudeza, de chispa esc&eacute;nica. El p&uacute;blico r&iacute;e con Mauro, pero tambi&eacute;n con Manuela Paso y esa hermana, Esther, que ha decidido integrarse sin remilgos a los valores de la sociedad espa&ntilde;ola.&nbsp;Y justo en ese juego de alta comedia y melodrama, que el espectador est&aacute; habituado a ver en espect&aacute;culos m&aacute;s tradicionales, Carballal introduce disrupciones propias del teatro posdram&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos son numerosos, unas veces funcionan mejor, otras peor, pero es esa mezcla la que conforma el estilo de la obra y la artista. La incorporaci&oacute;n de micr&oacute;fonos o la inclusi&oacute;n de una canci&oacute;n que rompe el c&oacute;digo teatral son elementos que no encajan a la perfecci&oacute;n como propios, que recuerdan demasiado a la impronta que ha dejado, por ejemplo, el teatro posdram&aacute;tico de Sergio Blanco en toda la generaci&oacute;n de esta creadora. Pero es interesante ver c&oacute;mo intenta caminos y maneras. Carballal es ya una dramaturga de largo recorrido con una decena de piezas, pero este es la tercera obra en la que ejerce como directora. Y adem&aacute;s en otros momentos las clava.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos momentos es cuando la prima de la familia, Tamar (Marina Fantini) aborda una escena de este personaje que decidi&oacute; emigrar a Israel y ahora, en la treintena, despu&eacute;s de vivir all&iacute; toda su juventud, no puede ni aguanta en lo que se ha convertido su pa&iacute;s. Entra en la obra como un hurac&aacute;n la guerra actual entre Israel y Palestina. La obra ah&iacute; mira al presente, se rompe la funci&oacute;n, la actriz pregunta &ldquo;y ahora c&oacute;mo sacamos la obra de aqu&iacute;&rdquo;, pura meta teatralidad que sit&uacute;a a la pieza aqu&iacute; y ahora.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un t&oacute;tem para la historia</strong></h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sobresale la labor del escen&oacute;grafo Pablo Chaves que lleva tiempo avisando de su capacidad. Ya lo avis&oacute; con Luz Arcas y su <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luz-arcas-mira-frente-ancianos-abandonados-residencias-ultima-obra-danza_129_10721881.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trilog&iacute;a</a>,&nbsp;lo ratifico con la evocadora <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ciencia-ficcion-infiltra-sotanos-teatro-publico-madrileno_1_10609585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peque&ntilde;o Cumulo de abismos</em></a>, y se encumbr&oacute; con la otra gran obra de Carballal, <em>La fortaleza</em>. Ah&iacute; Chaves, con una simple propuesta escenogr&aacute;fica, fue capaz de resumir la esencia de toda la propuesta en la que&nbsp;Carballal convert&iacute;a una obra que parec&iacute;a testimonial en puro teatro simb&oacute;lico.&nbsp;
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                El reparto de &#039;Los nuestros&#039; frente a la elegante e inteligente escenografía de Pablo Chaves                            </span>
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        En esta ocasi&oacute;n una gran torre de acumulaci&oacute;n de objetos se contrapone con un espacio blanco, por hacer. Contraposici&oacute;n de dos mundos: el anal&oacute;gico y el digital. La torre es met&aacute;fora y s&iacute;mbolo de la memoria, del pasado. Los actores van sacando de ese gran t&oacute;tem objetos, alfombras, sillas y dem&aacute;s cacharrer&iacute;a que sirven para emular T&aacute;nger, para componer escenas en ese vac&iacute;o blanco. El t&oacute;tem tambi&eacute;n funciona como el Jenga, ese juego de mesa en el que vas quitando las piezas de madera de una torre hasta que alguien quita una que hace que se desmorone. La torre en escena no se derrumbar&aacute;, pero esa fragilidad estar&aacute; tambi&eacute;n presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la obra para encarar su final tendr&aacute; un momento de profanaci&oacute;n, de <em>statement</em> pol&iacute;tico hecho escenograf&iacute;a que denuncia esta sociedad nuestra que se dice ser laica y sigue inoculando a sus ciudadanos la tradici&oacute;n cat&oacute;lica como si de aceite de ricino se tratase. Es importante en un creador, m&aacute;s cuando viene de la escritura, el di&aacute;logo entre lo escrito y lo que se pone en el escenario, la puesta en escena que completa la propuesta dramat&uacute;rgica, como dicen los te&oacute;ricos. El binomio creado entre Carballal y Chaves es una de las causas de que eso mismo llegue a buen puerto.
    </p><p class="article-text">
        El teatro siempre anda luchando entre lo nuevo y lo viejo. Muchas veces asistimos a obras que tienen buenas partes de un lado o de otro. El de Luc&iacute;a Carballal es una s&iacute;ntesis de esa confluencia entre pasado y presente. Y tanto <em>Los nuestros</em> como <em>La fortaleza</em> son dos buenos ejemplos. La nueva directora de la CNTC, Laila Ripoll, ha tenido la muy buena idea de recuperar <em>La fortaleza</em> que ser&aacute; remontada y parece que renacer&aacute; en el Festival de Almagro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El CDN ha tenido a bien coproducir <em>Los nuestros</em> con el Teatro Nacional de Catalunya, donde estar&aacute; la pr&oacute;xima temporada. El convenio entre ambas instituciones asciende a un presupuesto de producci&oacute;n de 144.000 euros que con los costes de exhibici&oacute;n en el CND de Madrid asciende a los 250.000. Tras su paso por el TNC la obra morir&aacute;. Hace poco el Ministerio de Cultura anunci&oacute; la esperada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura-anuncia-comienzo-esperada-reforma-instituto-nacional-artes-escenicas-musica_1_12041607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reforma del INAEM</a>, en la que una de las grandes batallas a ganar es resolver la imposibilidad de girar los espect&aacute;culos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de recibo que una obra como <em>Los nuestros</em> solo puedan verla los espectadores de Madrid y Barcelona. Aparte de su calidad teatral, esta obra refleja el mundo y el sentir de hoy, su profundidad para reflexionar sobre la sociedad actual y c&oacute;mo el individuo puede enfrentar el futuro es may&uacute;scula. Por tanto, su capacidad para sumar nuevos p&uacute;blicos es inusitada. Pero no podr&aacute; ser. Otra vez se tragar&aacute; con ese insoportable &ldquo;es que no se puede hacer nada&rdquo;.&nbsp;Es de justicia se&ntilde;alar que no debiera ser as&iacute;.. El formidable reparto, el trabajo esc&eacute;nico y el presente teatral que instaura la obra no deber&iacute;a perderse otra vez m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-confirma-creadoras-relevantes-teatro-espanol_129_12080004.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Feb 2025 21:04:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucía Carballal se confirma como una de las creadoras más relevantes del teatro español con ‘Los nuestros’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Centro Dramático Nacional,Drama,Actrices]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['1936', la obra sobre la Guerra Civil que Franco no hubiera querido que vieran los españoles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/1936-obra-guerra-civil-franco-no-hubiera-querido-vieran-espanoles_129_11864362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42b68efe-1970-46f3-a3b7-75c56178b677_16-9-discover-aspect-ratio_default_1107040.jpg" width="6720" height="3780" alt="&#039;1936&#039;, la obra sobre la Guerra Civil que Franco no hubiera querido que vieran los españoles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Centro Dramático Nacional apuesta por una visión antifascista y republicana del conflicto español, dirigida por Andrés Lima</p><p class="subtitle">Andrés Lima revive la Guerra Civil en '1936', la obra más esperada del año: “Escucho reflexiones franquistas en la derecha española”
</p></div><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Lima lo ha vuelto a hacer y ha conseguido salir victorioso de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/andres-lima-revive-guerra-civil-1936-obra-esperada-ano-escucho-reflexiones-franquistas-derecha-espanola_1_11840391.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los mayores retos de su carrera teatral</a>: llevar a escena nada m&aacute;s y nada menos que la Guerra Civil espa&ntilde;ola. Una tarea para la que se ha encomendado a ese estilo por el que ya es conocido. Un estilo que es pura mezcla macarra y anarca donde todos los g&eacute;neros teatrales pueden convivir y un chotis se puede juntar con el <em>Spanish Bombs </em>de The Clash y encajar perfectamente. <em>1936</em>, la obra que ha estrenado el 29 de noviembre en el Centro Dram&aacute;tico Nacional (y hasta el 26 de enero pero con todas las entradas agotadas), es un recorrido por nuestra historia, por el horror de una guerra fratricida. Y al mismo tiempo es una toma de posici&oacute;n pol&iacute;tica, antifascista y republicana, ante la memoria y el presente. 
    </p><p class="article-text">
        La obra comienza dura, con un Queipo de Llano (interpretado por Morris) furibundo en Radio Sevilla el 18 de julio. El posicionamiento del montaje es claro desde el comienzo. La represi&oacute;n y la violencia no fue la misma en ambos bandos. En 1936, dice la obra, la violencia de la izquierda se llev&oacute; por delante 800 personas en el suroeste; la fascista, 25.000. Durante toda la obra se ir&aacute;n dando datos contrastados en la historiograf&iacute;a existente y contextualizados con las charlas que el equipo ha tenido con historiadores como <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/julian-casanova-historiador-gente-polarizada-no-hay-pensamiento-analitico_128_9007907.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juli&aacute;n Casanova</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/historia/paul-preston-historiador-rey-juan-carlos-hubiese-pedido-perdon-monarquia-amenazas_1_6149696.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paul Preston</a> o <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/angel-vinas-historiador-derecha-espanola-no-aprendido-olvidado_128_10999302.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;ngel Vi&ntilde;as</a>.
    </p><p class="article-text">
        Desde ah&iacute; la propuesta no parar&aacute; en las 28 escenas que conforman las cuatro horas que dura la obra. El espacio esc&eacute;nico, con el p&uacute;blico a cuatro bandas, se convertir&aacute; en el tablero de guerra donde se atraviesa cronol&oacute;gicamente la contienda. Lima sabe que afronta un conflicto inabarcable. Y consigue no zozobrar por varias razones. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Alba Flores en &#039;1936&#039;                            </span>
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        La primera es una tremenda capacidad de destilaci&oacute;n gracias tambi&eacute;n a la escritura del propio Lima, Juan Cavestany, Juan Mayorga y Albert Boronat. Es incre&iacute;ble como est&aacute; contada la Batalla del Ebro o la resistencia de Madrid en escasos 15 minutos. Y no es menor la capacidad de recrear episodios en los que falta mucha documentaci&oacute;n hist&oacute;rica y gr&aacute;fica como la <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/14-agosto-fecha-memoria-matanza-badajoz_1_8219842.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">matanza de Badajoz</a> o la <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/malaga/desbanda-incognitas-resolver-despues-masacre_1_1710011.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">masacre de la carretera de M&aacute;laga a Almer&iacute;a</a>. Episodios tapados hasta hace bien poco y que todav&iacute;a siguen negando historiadores actuales de la talla (es iron&iacute;a) de P&iacute;o Moa. 
    </p><p class="article-text">
        La segunda es la capacidad de aunar planos de emoci&oacute;n. Lo hace a trav&eacute;s de la m&uacute;sica y las canciones de la &eacute;poca.<em> Los cuatro muleros, La internacional, Cara al sol</em> o la mencionada canci&oacute;n que el grupo de punk brit&aacute;nico The Clash dedicara a las Brigadas Internacionales, van entrando y aun&aacute;ndose en un dispositivo que consigue as&iacute; escapar de lo discursivo. Un peligro que tambi&eacute;n evita con propuestas diferentes, desde la farsa de lo m&aacute;s horrible hasta llegar a simular un bombardeo sobre el teatro en el que parte del p&uacute;blico participa agachado en el escenario junto a los actores.
    </p><p class="article-text">
        Y la tercera es la capacidad de plantear espejos con la actualidad, puentes que unen diferentes planos de realidad, pero trazados desde lo esc&eacute;nico y no desde lo dicho. El gran ejemplo de esto es el coro de j&oacute;venes de Madrid. Una docena de j&oacute;venes estar&aacute;n durante todo el tiempo en el espacio. Ser&aacute;n j&oacute;venes fascistas, milicianos, pueblo, soldados que se matan, cantar&aacute;n, ser&aacute;n aplastados en la carretera de M&aacute;laga, fusilados en Badajoz, bombardeados en Madrid, ser&aacute;n campesinos colectivizando tierras, cuadrillas de la muerte desperdigando el terror. Y los veremos, ah&iacute;, vestidos de calle, j&oacute;venes y totalmente inmersos en el caos y el horror de unos a&ntilde;os furibundos, en teor&iacute;a para ellos lejanos. El espectador los mira y sabe que ellos tambi&eacute;n est&aacute;n mirando, bebiendo y digiriendo todo lo que pasa en escena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una escena de la obra &#039;1936&#039;                            </span>
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        Otro ejemplo de esta capacidad de levantar puentes con el presente es el acierto de dar relevancia a la voz de la mujer. Lima har&aacute; un homenaje a la generaci&oacute;n de Las Sin Sombrero, saldr&aacute; Rosa la dinamitera, saldr&aacute;n las milicias de mujeres en Catalu&ntilde;a, y el diario de Pilar Duayg&uuml;es ser&aacute;, junto a los discursos de Aza&ntilde;a y Franco, uno de los hilos que atravesar&aacute;n la obra (diario que con quince a&ntilde;os comenz&oacute; a escribir al comienzo de la guerra esta joven de Barcelona y que se public&oacute; en 2017). 
    </p><p class="article-text">
        Se abordar&aacute; c&oacute;mo la Republica supuso tambi&eacute;n una revoluci&oacute;n feminista que buscaba la liberaci&oacute;n de la mujer de la esclavitud del matrimonio y c&oacute;mo eso levant&oacute; la oposici&oacute;n brutal de los sublevados. Algo que, sin explicitarlo, se confronta con el momento actual donde el resurgir de la extrema derecha ya nadie obvia que es tambi&eacute;n una reacci&oacute;n a la &uacute;ltima revoluci&oacute;n feminista. 
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                &#039;1936&#039;, de Andrés Lima                            </span>
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        Hay un momento donde esa voluntad de dar voz y espacio a la mujer se hace carne en escena. Mar&iacute;a Morales interpreta a Aza&ntilde;a. En un momento Morales se quita la ropa del pr&oacute;cer y se convierte en Clara Campoamor. A partir de ah&iacute;, Morales ya no necesitar&aacute; caracterizarse como Aza&ntilde;a en los otros discursos que dir&aacute; de &eacute;l. Pura met&aacute;fora esc&eacute;nica que solo se puede sostener en la dicci&oacute;n sensata y sabia de esta actriz.
    </p><p class="article-text">
        Cabe resaltar el vestuario y la escenograf&iacute;a de Beatriz San Juan. Cada guerrera de cada militar, de Queipo de Llano, del General Mola, de Rojo, de Miaja o del propio Franco, son perfectas. El armamento es veraz, incluso la granada que le explota en las manos a Rosario la Dinamitera es una buena replica de las bombas FAI utilizadas por las milicias anarquistas. Todo ese trabajo da una seriedad documental al montaje que unido a la caracterizaci&oacute;n de C&eacute;cile Kretschmar, facilita que cuando, por ejemplo, Guillermo Toledo aparece como el General Miaja en escena est&eacute; clavado. 
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                Una escena de &#039;1936&#039;                            </span>
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        Adem&aacute;s, luego est&aacute; el trabajo actoral. Malabarismo puro y camale&oacute;nico donde todos brillan. Blanca Portillo est&aacute; impresionante como Jose Antonio Primo de Rivera. Juan Vinuesa da con un Franco a medio camino entre el chiste y la pesadilla. Alba Flores est&aacute; tel&uacute;rica y terrenal como La Pasionaria. Y la Interpretaci&oacute;n de Paco Ochoa de Jos&eacute; Calvo Sotelo es de otro mundo. Su dicci&oacute;n, su porte, su fraseo&hellip; Es algo espectacular de ver. 
    </p><p class="article-text">
        La escena de Ochoa llega en una de las partes medulares del montaje que sirve para poder tener una mirada a los antecedentes de la guerra: la creaci&oacute;n de Falange, el complot de industriales y la oligarqu&iacute;a desde la declaraci&oacute;n de la Rep&uacute;blica, etc. Un <em>flashback </em>que es toda una virguer&iacute;a dramat&uacute;rgica que deber&iacute;a estudiarse ya en las escuelas de teatro. En ese <em>flashback</em>, adem&aacute;s, veremos la parte m&aacute;s brechtiana e ideol&oacute;gica de la pieza en el que, aparte de antecedentes de la guerra, el montaje se permite un acercamiento a temas m&aacute;s transversales. Sobre todo, a dos: la violencia y el hambre. Ah&iacute;, Natalia Hern&aacute;ndez, actriz esencial del montaje, habla al p&uacute;blico, se rompe la cuarta pared. Todos cantan aquella canci&oacute;n de la &eacute;poca, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9MyJ0gADpIY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sin pan</em></a>. La escena funciona como un tiro, descansa la representaci&oacute;n, entra la reflexi&oacute;n y aunque hay alg&uacute;n punto desmedido, como comparar el hambre del 36 con la actual &ldquo;inseguridad alimentaria&rdquo;, es uno de los momentos m&aacute;s poderosos de la obra.
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        El tercer acto ser&aacute; el de la derrota del ej&eacute;rcito republicano: el &uacute;ltimo intento, la Batalla del Ebro que salv&oacute; Valencia durante unos meses, pero que se convirti&oacute; en un ba&ntilde;o de sangre con m&aacute;s de 30.000 muertos. Aparecer&aacute; Goya, siempre Goya, y se oir&aacute;n las palabras de Aza&ntilde;a en ese discurso famoso a los dos a&ntilde;os de la guerra en el que dijo que las generaciones posteriores deber&aacute;n pensar &ldquo;en los muertos y tendr&aacute;n que escuchar su lecci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La obra cuenta con un final que, sin destriparlo, puede decirse que es un claro homenaje a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/emilio-silva-empezamos-exhumar-20-anos-no-conociamos-dimension-crimenes-franquistas_1_6298791.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emilio Silva y la Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica</a>. Un final teatral a m&aacute;s no poder, donde muertos y vivos se unen en el presente bajo una gran bandera de la Rep&uacute;blica de diez metros de largo. Una escena de gran emoci&oacute;n que est&aacute; llena de esperanza no cumplida. 
    </p><p class="article-text">
        <em>1936</em> se erige como una propuesta s&oacute;lida teatralmente y pertinente hist&oacute;ricamente, una visi&oacute;n desde la izquierda sobre la Guerra Civil que no quiere agradar a todo el mundo y que a&uacute;na las revisiones profundas que los historiadores han realizado de la contienda en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os. Este montaje es el que Franco y el franquismo nunca hubieran querido que vieran los espa&ntilde;oles. El aplauso fue generoso, enrabietado con lo que el hombre es capaz de hacer, con las injusticias que otros han sufrido, un aplauso cargado de historia y conmoci&oacute;n. A la salida pude ver a un joven que miraba al suelo y repet&iacute;a para s&iacute; mismo: &ldquo;Viva la Rep&uacute;blica, viva el 14 de abril&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        -------
    </p><p class="article-text">
        <em>1936</em> tiene previstas estas fechas en su gira por Espa&ntilde;a en 2025: Teatro Arriaga de Bilbao 31 de enero y 1 de febrero; Teatro Central de Sevilla 7 y 8 de febrero; Teatro Cuy&aacute;s de las Palmas de Gran Canaria 14 y 15 de febrero; Teatro Gayarre de Pamplona 28 de febrero 1 de marzo; Teatro Bret&oacute;n de Logro&ntilde;o 15 de marzo; Teatro Rosal&iacute;a Castro de A Coru&ntilde;a 28 y 29 de marzo; Auditorio de Galicia de Santiago de Compostela 5 abril y Teatro F&eacute;lix Petite de Vitoria Gasteiz 12 y 13 de abril.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/1936-obra-guerra-civil-franco-no-hubiera-querido-vieran-espanoles_129_11864362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Nov 2024 21:39:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['1936', la obra sobre la Guerra Civil que Franco no hubiera querido que vieran los españoles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Centro Dramático Nacional,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Andrés Lima revive la Guerra Civil en '1936', la obra más esperada del año: “Escucho reflexiones franquistas en la derecha española”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/andres-lima-revive-guerra-civil-1936-obra-esperada-ano-escucho-reflexiones-franquistas-derecha-espanola_1_11840391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0af79377-743a-4b5a-9f44-ac173bbe1dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andrés Lima revive la Guerra Civil en &#039;1936&#039;, la obra más esperada del año: “Escucho reflexiones franquistas en la derecha española”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director estrena en el Centro Dramático Nacional 1936 una obra sobre la Guerra Civil española, este periódico pudo acudir a los ensayos y hablar con su director
</p><p class="subtitle">Esguinces, contusiones y ataques de ansiedad, las lesiones que sufren los trabajadores de Puy du Fou: “No tenemos médico”
</p></div><p class="article-text">
        Comienza el ensayo. El espacio es a cuatro bandas en el fondo del escenario se oye un ruido de idas y venidas, actores, responsables de vestuario, t&eacute;cnicos. Hoy toca ensayar y fijar movimientos del <em>Coro de J&oacute;venes de Madrid</em>, una docena de chicas y chicos en torno a la veintena que acompa&ntilde;an con su presencia y su canto toda la obra y hay que pautar bien los movimientos en escena.<a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/andres-lima-siguiente-proyecto-guerra-civil-preocupa-renacimiento-fascismo_128_10221092.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Andr&eacute;s Lima anda como pez en el agua </a>en el ensayo, feliz entre tanto caos. Arregla cuellos y abotona casacas de los actores -todos interpretan hasta a diez personajes distintos-. Les da confianza, dirige sin un grito, habla con todos. En un momento hace un aparte y dice a este peri&oacute;dico: &ldquo;Se lo digo a los actores que se est&aacute;n volviendo locos, 'ten&eacute;is que navegar en el caos, hay que ser arm&oacute;nico en el caos'&rdquo;. Estamos en <em>1936</em>, la nueva obra del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/centro-dramatico-nacional-activo-protocolo-acoso-sexual-despidio-actor-obra-gaviota_1_11779171.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Dram&aacute;tico Nacional</a> que aborda la Guerra Civil espa&ntilde;ola, puro ejercicio de memoria hist&oacute;rica que no va a agradar a todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De repente unas im&aacute;genes colosales del s&iacute;mbolo de Falange y de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera inundan los laterales del teatro. Dos j&oacute;venes falangistas en escena est&aacute;n creando la letra de lo que ser&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/copyright-cara-entonar-falange-tribunales_1_1293744.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la canci&oacute;n del nuevo partido, el Cara al Sol. </a>La escena la ha escrito Juan Mayorga. Jos&eacute; Antonio, interpretado por Blanca Portillo, se sube a una tarima y hace cantar al coro de j&oacute;venes la canci&oacute;n. Comienza Portillo a decir el famoso discurso de Jos&eacute; Antonio en la fundaci&oacute;n de Falange Espa&ntilde;ola en el Teatro de la Comedia de Madrid el 29 de octubre de 1933. Aquellas palabras que resuenan en lo profundo del cerebro de cualquier espa&ntilde;ol: &ldquo;Queremos, por &uacute;ltimo, que si esto ha de lograrse en alg&uacute;n caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia (&hellip;) no hay m&aacute;s dial&eacute;ctica admisible que la dial&eacute;ctica de los pu&ntilde;os y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria&rdquo;. La escena acaba con un sonoro: &ldquo;Arriba escuadras a vencer que en Espa&ntilde;a empieza a amanecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es un ensayo, pero aun as&iacute; ya se puede mascar la fuerza que este creador ya demostr&oacute; en las dos obras que anteceden a <em>1936</em>:&nbsp;<em>Shock 1 (El C&oacute;ndor y el Puma)</em> en 2019 y <em>Shock 2 (La tormenta y la guerra)</em> en 2021, montajes que trataban con una previa y profunda investigaci&oacute;n documental la dictadura de Pinochet en Chile y la instauraci&oacute;n del r&eacute;gimen ultraliberal en tiempos de Reagan y Thatcher. Un espacio envolvente y un teatro donde la imagen y la m&uacute;sica est&aacute;n bien presentes llamando a la emoci&oacute;n y donde los actores pasan del relato fr&iacute;o a la comedia &aacute;cida bajo un ritmo y una puesta trepidante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras el ensayo, preguntamos a Andr&eacute;s Lima sobre este proyecto que estar&aacute; desde la semana pr&oacute;xima en cartel en el Teatro Valle Incl&aacute;n hasta el 26 de enero. Mes y medio en cartel y tan solo quedan unas pocas entradas. Luego la obra har&aacute; una corta gira que terminar&aacute; en abril. La compa&ntilde;&iacute;a estar&aacute; volviendo a casa justamente el d&iacute;a que se proclam&oacute; la Segunda Rep&uacute;blica, el 14 de abril.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;</strong><em><strong>1936</strong></em><strong> es la tercera parte de </strong><em><strong>Shock</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, pero s&iacute; responde al mismo impulso de revisar la historia. Adem&aacute;s, la guerra civil es nuestro gran shock. Pero la documentaci&oacute;n es distinta. Menos period&iacute;stica y m&aacute;s historiogr&aacute;fica. Hemos le&iacute;do mucho y tenido muchos encuentros. Comenzamos hace dos a&ntilde;os y medio con los talleres que hacemos en los proyectos de este tipo. Invitamos a gente y de esas charlas surgen las escenas. Hemos hablado con historiadores como&nbsp;Juli&aacute;n Casanova, Paul Preston, &Aacute;ngel Vi&ntilde;as, Francisco Espinosa o Mirta N&uacute;&ntilde;ez. Ha sido apasionante. Ha habido mucha gente que ha aportado, como el abuelo del general Rojo, Andr&eacute;s Rojo, que es un estudioso de su abuelo y de la Batalla del Ebro. Incluso gente de teatro que sabe mucho sobre el teatro de la &eacute;poca, como Emilio Guti&eacute;rrez Caba o Mario Gas.
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            <span class="title">
                Andrés Lima, director de la obra                            </span>
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        <strong>Despu&eacute;s de esa etapa comienza un proceso de escritura, donde ha colaborado con Juan Cavestany, Albert Boronat y Juan Mayorga. Y tras ese momento comienzan los ensayos, &iquest;es as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; todo m&aacute;s mezclado, los actores ya est&aacute;n en esos talleres, ah&iacute; ya se prueban cosas, incluso est&aacute; tambi&eacute;n trabajando escenograf&iacute;a y vestuario. As&iacute; que en muchos casos ya hay un acercamiento a qu&eacute; actor hace qu&eacute; e incluso a c&oacute;mo van a ir vestidos, por ejemplo. Pero s&iacute;, luego hay un proceso de escritura, cada uno va pidiendo escribir sobre alg&uacute;n tema tratado y ah&iacute; se va conformando la dramaturgia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cu&eacute;ntenos alg&uacute;n ejemplo de qui&eacute;n ha escrito qu&eacute;</strong>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Cavestany tiene una escena sobre Franco que se llama <em>La mano firme</em>, trata sobre la visita del padre de Franco, Nicol&aacute;s, que est&aacute; documentada, en el que este va a pedirle dinero. Una escena bien &iacute;ntima, casi fantasmag&oacute;rica que recuerda a la visita del padre de Hamlet, pero con el humor de Cavestany. Albert Boronat ha escrito la escena que llamamos <em>Lo otro</em>, un hecho tambi&eacute;n muy bien documentado en el que el mismo 14 de julio de 1931 hay una reuni&oacute;n para tumbar la reci&eacute;n proclamada Segunda Rep&uacute;blica. Yo he escrito el principio de la campa&ntilde;a del sur y Mayorga, por ejemplo, ha escrito esa escena que acabamos de ver de c&oacute;mo se crea la canci&oacute;n de Cara al Sol en Falange.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s de veinte escenas, tres actos, cuatro horas&hellip; &iquest;Qu&eacute; tramo hist&oacute;rico abarca la obra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Del 36 al 39. He intentado seguir el recorrido del ej&eacute;rcito rebelde de una manera cronol&oacute;gica para mostrar lo que sucedi&oacute; y despu&eacute;s le doy la voz a varios de los protagonistas, como Aza&ntilde;a o Franco, que van recorriendo la obra. Lo que pasa es que hemos de hacer flashbacks para entender la conspiraci&oacute;n de las derechas de tumbar la Segunda Rep&uacute;blica desde el d&iacute;a que naci&oacute;. Se nombran aspectos que pasaron en la Rep&uacute;blica como la revoluci&oacute;n social y agraria que hizo, por ejemplo, que en Extremadura hubiera much&iacute;sima colectivizaci&oacute;n de tierras. Era necesario para entender la escena de la masacre de Badajoz, ya que aquella atrocidad fue consecuencia directa de esa colectivizaci&oacute;n, fue una reprimenda para decir: &ldquo;Esto no se hace&rdquo;. Los fusilamientos en masa que se llevaron a cabo son un ejemplo del terror desplegado de manera fr&iacute;a por la derecha, algo que incluso el general Mola dej&oacute; por escrito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo que le ha movido para meterse en un proyecto de este calado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Varias cosas. La primera era contar nuestro shock, una guerra que est&aacute; mucho m&aacute;s cerca de lo que pensamos. Adem&aacute;s, quer&iacute;amos contar una historia que nos ha sido descontada. Primero por la historiograf&iacute;a franquista, que dio una imagen muy falsa de todo aquello. Y luego con la Transici&oacute;n, donde se perdi&oacute; el inter&eacute;s de mirar al pasado y se impuso de nuevo el silencio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La historiografía franquista dio una imagen muy falsa de la Guerra Civil. Luego, con la Transición se perdió el interés de mirar al pasado y se impuso de nuevo el silencio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrés Lima</span>
                                        <span>—</span> Dramaturgo y director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Pero en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os s&iacute; que se ha estudiado la Guerra Civil desde otros puntos de vista, &iquest;no cree?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero con bastante dificultad. Todos los historiadores nos han transmitido que han tenido muchos problemas en indagar en archivos policiales y militares, y que much&iacute;simos documentos fundamentales han desaparecido. Adem&aacute;s, esa labor de los historiadores no ha llegado al p&uacute;blico de manera mayoritaria. La Guerra Civil se sigue sin estudiar en el colegio, creo que hay mucha gente que puede acercarse a la obra y conocer cosas que ignoraba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dec&iacute;a que hay una tercera raz&oacute;n&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claramente el resurgimiento de los fascismos. A Meloni, a Milei y a Trump les habr&aacute;n votado en las urnas, pero tienen proyectos que, si bien no son fascismo del siglo XX, se siguen basando en la b&uacute;squeda de un estado totalitario en donde se deposita la confianza en una figura suprema que supuestamente nos va a arreglar la vida. Proyectos pol&iacute;ticos que si bien est&aacute;n dentro de un sistema plebiscitario, no creen en &eacute;l y quieren acabar con derechos de los ciudadanos. Eso me tiene asustado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Trabajando sobre esa &eacute;poca, &iquest;hay momentos en que le recuerdan a lo que pasa hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En muchos momentos de la funci&oacute;n me inunda una profunda tristeza porque lo veo demasiado cerca. El discurso de Jos&eacute; Antonio, hoy lo veo y lo escucho en Vox. Muchas de las reflexiones de Franco, cargadas de nacionalcatolicismo, las escucho en la derecha espa&ntilde;ola. Entonces hab&iacute;a cerca de un 60 % de analfabetismo, es diferente la base cultural que tiene este pa&iacute;s ahora, pero todo est&aacute; demasiado cerca. Todo suena demasiado familiar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que le van a acusar de una visi&oacute;n no equilibrada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seguramente. Pero tengo claras varias cosas. Una vez que se origina la guerra, la violencia se extiende por todas partes, pero la violencia sistem&aacute;tica del ej&eacute;rcito franquista fue mucho m&aacute;s organizada y dura, algo que las cifras que se manejan hoy en d&iacute;a demuestran de manera n&iacute;tida. Y, sobre todo, &iquest;qui&eacute;n dio el golpe de Estado? &iquest;Espa&ntilde;a habr&iacute;a tenido casi un mill&oacute;n de personas fallecidas si no hubiera habido golpe de Estado? Pues evidentemente no. Se cort&oacute; la historia democr&aacute;tica de este pa&iacute;s y se intent&oacute; imponer por las armas y el terror un r&eacute;gimen.&nbsp;
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                Andrés Lima revisita la Guerra Civil en &#039;1936&#039;, la obra que se estrena en el CDN                            </span>
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        <strong>&iquest;Teme reacciones airadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hay gente a la que le parece que estuvo muy bien el golpe de estado del 36. Para ellos, por supuesto, estar&aacute; todo desequilibrado. Pero todo lo que hacemos est&aacute; basado en historiograf&iacute;a documentada, nos hemos ce&ntilde;ido a lo que pas&oacute; y a lo que dicen los protagonistas. Aunque, evidentemente, yo tenga un punto de vista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi posicionamiento es antifascista, que es el que he tenido siempre. No vengo para satisfacer a seguidores de Twitter ni de la historia. Aborrezco y me da miedo el uso de la violencia por parte del fascismo, de viejo cu&ntilde;o y de nuevo cu&ntilde;o. Si viene alguien de un pensamiento contrario a ver la obra, pues la puede rebatir y nos podemos tomar una ca&ntilde;a en el bar y hablarlo. Creo en el di&aacute;logo. Otro asunto es que luego en vez de dialogar quieran echarte un bote de pintura encima o darte un golpe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Repite en la obra con Willy Toledo, &iquest;qu&eacute; momento destacar&iacute;a suyo en la obra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con Willy me une todo Animalario (la compa&ntilde;&iacute;a en la que estuvieron ambos durante m&aacute;s de diez a&ntilde;os). Es un actor extraordinario. Ayer estaba mirando el paso del primer acto y pensaba, qu&eacute; cabr&oacute;n, est&aacute; bien en todo. Pero hay algo muy bonito. Willy es una persona que se significa por tener unas ideas que levantan pasiones contrarias y afines. Y esta obra interpreta a Yag&uuml;e, uno de los generales m&aacute;s salvajes del ej&eacute;rcito de Franco, y lo hace con una elegancia, sin juzgarlo nunca, algo que te permite ver c&oacute;mo era realmente.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Willy Toledo repite con Andrés Lima en &#039;1936&#039;                            </span>
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        <strong>Juan Vinuesa hace de Franco, luego tienes a dos de las grandes de la escena como Mar&iacute;a Morales y Natalia Hern&aacute;ndez, y en los ensayos que hemos visto destaca Alba Flores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alba tiene tanta hambre de teatro, y una capacidad&hellip; Es una pedazo de artista con un nivel de compromiso insuperable.&nbsp;Y tiene unos genes muy buenos, canta y pasa de ser el general Rojo con bigote a ser Celia G&aacute;mez supersexy o a encarnar a la Pasionaria. Eso no todo el mundo lo puede hacer. Alba es joven, pero realmente es mucho m&aacute;s joven que la edad que tiene, hace todo como si fuera la experiencia m&aacute;s importante de su carrera, y eso es maravilloso. Tambi&eacute;n est&aacute; Morris, que le digo una cosa y hace la contraria, pero lo que hace est&aacute; mejor. Y Paco Ochoa,&nbsp;que es el mayor camale&oacute;n que he conocido en mi vida teatral. Aqu&iacute; hace de George Orwell y tiene un acento perfecto. No tiene ni idea de ingl&eacute;s y, sin embargo, clava el acento, podr&iacute;a hacer todos los personajes de la funci&oacute;n. Es un Ferrari hecho actor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo acaba la obra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con una escena que no te voy a contar, no por nada, sino porque es una sorpresa. Es muy bonita, se llama <em>La Fosa</em>. Hay un salto hasta hoy. Acaba en el presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/andres-lima-revive-guerra-civil-1936-obra-esperada-ano-escucho-reflexiones-franquistas-derecha-espanola_1_11840391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Nov 2024 21:23:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Andrés Lima revive la Guerra Civil en '1936', la obra más esperada del año: “Escucho reflexiones franquistas en la derecha española”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Centro Dramático Nacional,Guerra Civil Española,Francisco Franco,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Centro Dramático Nacional activó el protocolo por acoso sexual y despidió a un actor de la obra 'La gaviota']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/centro-dramatico-nacional-activo-protocolo-acoso-sexual-despidio-actor-obra-gaviota_1_11779171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0dded04-475e-4525-9835-4c4f24b00f75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Centro Dramático Nacional activó el protocolo por acoso sexual y despidió a un actor de la obra &#039;La gaviota&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra teatral, en cartel desde el 9 de octubre, canceló una de sus representaciones y sustituyó a uno de sus intérpretes al día siguiente</p><p class="subtitle">La escuela de interpretación dirigida por Juan Codina aparta al actor tras ser acusado en redes de violación
</p></div><p class="article-text">
        El Centro Dram&aacute;tico Nacional (CDN) cancel&oacute; la representaci&oacute;n de la obra <em>La gaviota</em> del pasado 30 de octubre. El motivo, seg&uacute;n ha podido confirmar este medio por diversas fuentes, fue la activaci&oacute;n del protocolo por un presunto acoso sexual por raz&oacute;n de sexo, por parte de uno de los actores.
    </p><p class="article-text">
        Este actor, que fue despedido ese mismo d&iacute;a, fue sustituido por otro int&eacute;rprete a partir d&iacute;a siguiente. Gran parte del elenco est&aacute; formado por actrices y actores con discapacidad visual.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explican fuentes del Ministerio de Cultura, el protocolo se activ&oacute; &ldquo;r&aacute;pidamente&rdquo;, se realizaron reuniones con las personas afectadas y elaboraron los informes pertinentes y se aplic&oacute; el convenio suscrito con la Uni&oacute;n de Actores para un caso como este.
    </p><p class="article-text">
        Una de las actrices de la obra <a href="https://www.instagram.com/p/DCE3n9Wq7On/?igsh=azNtNW15M3dhbm9w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha publicado una fotograf&iacute;a</a> en la que se ve la puerta del Teatro Valle-Incl&aacute;n, sede del CDN, con unos carteles en los que se lee que en la citada obra &ldquo;se ha denunciado un acoso sexual&rdquo; y que &ldquo;el CDN lo sabe, lo esconde y es c&oacute;mplice&rdquo;. Como indica la atriz y ha comprobado este medio por otras fuentes: &ldquo;Si el INAEM y el CDN no hicieron p&uacute;blico el caso de acoso que hemos sufrido, es porque as&iacute; se lo pedimos las v&iacute;ctimas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las v&iacute;ctimas nos hemos sentido acompa&ntilde;adas, protegidas, y escuchadas por nuestra directora, por el CDN y por el INAEM, que en cuanto lo supieron, tomaron cartas en el asunto de manera ejemplar, y lo sustituyeron&rdquo;, a&ntilde;ade esta actriz.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Cultura califica estos hechos como una &ldquo;falta muy grave&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://dramatico.mcu.es/evento/la-gaviota/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La obra</a> de Ant&oacute;n Ch&eacute;jov dirigida por Chela de Ferrari, que se estren&oacute; el 9 de octubre y seguir&aacute; represent&aacute;ndose hasta el 10 de noviembre en el Teatro Valle Incl&aacute;n de Madrid, tiene prevista su continuaci&oacute;n en cartelera hasta el 10 de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        El CDN es una unidad de producci&oacute;n teatral dirigida por Alfredo Sanzol y que dependen del Ministerio de Cultura y su Instituto Nacional de Artes Esc&eacute;nicas (INAEM).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/centro-dramatico-nacional-activo-protocolo-acoso-sexual-despidio-actor-obra-gaviota_1_11779171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Nov 2024 17:33:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Centro Dramático Nacional activó el protocolo por acoso sexual y despidió a un actor de la obra 'La gaviota']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acoso sexual,Centro Dramático Nacional,INAEM]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Nada' de Carmen Laforet vuelve al presente sin esconder la "violencia machista brutal" que contienen sus páginas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/carmen-laforet-vuelve-presente-esconder-violencia-machista-brutal-contienen-paginas_1_11793421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eef9652f-4460-4d7e-8f2a-0cb870418be0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Nada&#039; de Carmen Laforet vuelve al presente sin esconder la &quot;violencia machista brutal&quot; que contienen sus páginas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Centro Dramático Nacional estrena la primera adaptación que se hace de la emblemática obra ganadora del primer Premio Nadal</p><p class="subtitle">Robert Graves, el autor de 'Yo, Claudio' que escribió su biografía antes de los 40: “Lo que tocaba lo convertía en literatura”
</p></div><p class="article-text">
        Carmen Laforet vivi&oacute; siempre pegada a una maleta, a ese momento en el and&eacute;n de una estaci&oacute;n donde las expectativas se abren y uno puede mirar al futuro. Rumbo a Barcelona, a Madrid, a Par&iacute;s, a Estados Unidos, a Italia, Laforet siempre estuvo escapando de Espa&ntilde;a, de un pa&iacute;s donde le era imposible respirar. As&iacute; comienza su primera novela con la que ganar&iacute;a la primera edici&oacute;n del Premio Nadal en 1944, <em>Nada,</em> pero con Andrea, su alter ego de 18 a&ntilde;os, llegando a la Estaci&oacute;n de Francia de Barcelona tan solo unos meses despu&eacute;s de finalizar la Guerra Civil. Pero la obra que se estrena este viernes 8 de noviembre en el Centro Dram&aacute;tico Nacional (CDN), primera versi&oacute;n teatral de este cl&aacute;sico moderno, empieza diferente, a la gresca.
    </p><p class="article-text">
        Este montaje, dirigido por Beatriz Ja&eacute;n y adaptado por Joan Yago, comienza en el famoso piso de la calle Aribau, con el drama ya por todo lo alto. El t&iacute;o de Andrea, Juan, grita como un poseso. La atm&oacute;sfera irrespirable de la familia rota por la guerra, llena de un catolicismo y un machismo avieso y castrador, se impone. As&iacute; comienza esta adaptaci&oacute;n teatral que, al mismo tiempo que recoge la profusi&oacute;n de acci&oacute;n e intrigas que Laforet despliega en esa Barcelona hambrienta y vencida, ha intentado mantener aquello donde reside el poder revolucionario de esta novela: la mirada disruptiva de una mujer sobre la sociedad y sobre su propia identidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nada</em> es uno de los libros m&aacute;s le&iacute;dos de la literatura espa&ntilde;ola, tanto en Espa&ntilde;a como en el extranjero. Las lecturas que se han hecho de ella han ido variando con la sociedad. En los a&ntilde;os cuarenta predomin&oacute; la lectura social y pol&iacute;tica. En los primeros a&ntilde;os de la democracia fue reivindicada por toda una generaci&oacute;n de mujeres escritoras; &ldquo;las raras&rdquo; que dir&iacute;a Carmen Martin Gaite. Hoy la compleja personalidad y prosa de Laforet <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/silenciamiento-carmen-laforet_1_8273756.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ilumina con nuevas luces</a>. Temas como el genio en la literatura, la conciliaci&oacute;n, la mujer, el feminismo o la sororidad han basculado muchos grados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, unos cambios que provocan una mirada nueva a esta novela fundacional de tantas cosas y a la figura de esta autora, tan refractaria del &eacute;xito y la ambici&oacute;n, y tan personalista en su visi&oacute;n del mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La propuesta escénica de la adaptación de &#039;Nada&#039;, de Carmen Laforet                            </span>
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        &ldquo;Cuando le&iacute; la novela con 16 a&ntilde;os no me par&eacute; a reflexionar sobre muchas de las escenas y los comportamientos que all&iacute; se describen. Y cuando la he vuelto a leer ahora, ya con mi edad, de repente digo: pero qu&eacute; valiente Carmen Laforet, qu&eacute; precisa, qu&eacute; cruda, qu&eacute; belleza tambi&eacute;n al mismo tiempo en sus descripciones. Y c&oacute;mo retrata la violencia machista. Sin ning&uacute;n tipo de pudor y sin ning&uacute;n tipo de miedo retrata unas escenas muy violentas, una violencia machista brutal que yo no he querido esconder en escena y no lo voy a esconder&rdquo;, dice la directora Beatriz Ja&eacute;n abriendo ese mel&oacute;n inacabable de la nueva fuerza de Laforet en el presente.
    </p><p class="article-text">
        El segundo aspecto que quiere resaltar la directora es el hecho revolucionario en su &eacute;poca de que <em>Nada</em> &ldquo;no es una novela de chica que conoce chicos sino una novela de chica que conoce chica, y esa chica es su gran amiga y su gran apoyo y ah&iacute; hay mucha sororidad, que es justo de lo que tambi&eacute;n ahora estamos hablando tanto&rdquo;, explica Ja&eacute;n. La directora resalta una de las &uacute;ltimas escenas de la novela, donde Andrea se reconcilia con su amiga Ena: &ldquo;Es casi una declaraci&oacute;n de amor y una reivindicaci&oacute;n total de que juntas somos m&aacute;s fuertes, de la sororidad como algo revolucionario&rdquo;, concluye.
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                Ensayo de la obra &#039;Nada&#039;, dirigida por Beatriz Jaén                            </span>
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        Joan Yago, a su vez, confiesa a este peri&oacute;dico que la tentaci&oacute;n de convertir a Laforet en bandera se le pas&oacute; en alg&uacute;n momento por la cabeza. &ldquo;Esta podr&iacute;a ser una historia de orgullo l&eacute;sbico, pero no lo es exactamente. Y no deja de serlo y es bonito y es leg&iacute;timo que haya un lesbianismo pol&iacute;tico que reconoce en <em>Nada</em> un referente. Un referente por el simple hecho de presentar un personaje que, sienta o no sienta amor rom&aacute;ntico hacia su amiga, el caso es que la pone en el centro de su existencia, pero no hemos querido decantarlo y convertir a Laforet en una especie de escultura de m&aacute;rmol del lesbianismo porque no lo es&rdquo;, explica Yago.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La novela tiene mucho que ver con este despertar de la emoci&oacute;n, con el famoso <em>coming of age</em> y la p&eacute;rdida de la inocencia, pero expresada de su manera m&aacute;s compleja, aceptando la complejidad de que no entendemos lo que nos pasa, sentimos cosas que no sabemos si est&aacute; bien sentir. Todo esto est&aacute; de una manera brutal en la novela y creo que es una de las cosas que m&aacute;s interesar&aacute; al p&uacute;blico de hoy que vea la obra&rdquo;, a&ntilde;ade la directora.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Recuperar a las autoras fundamentales</strong></h2><p class="article-text">
        Este estreno se enmarca dentro de la l&iacute;nea de programaci&oacute;n del CDN dirigido por Alfredo Sanzol de recuperar y dar espacio en el escenario a voces de autoras del siglo XX fundamentales. As&iacute;, se estren&oacute; la temporada pasada <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>La madre de Frankenstein</em></a> de Almudena Grandes y tambi&eacute;n se llev&oacute; a escena <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-invoca-carmen-martin-gaite-hablar-nuevo_1_10906822.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>As&iacute; habl&aacute;bamos</em></a>, montaje en torno a Carmen Mart&iacute;n Gaite de la compa&ntilde;&iacute;a La Tristura. En esta ocasi&oacute;n se ha llamado a un t&aacute;ndem que ya proporcion&oacute; uno de los &eacute;xitos a este centro con una obra que acaba de terminar su gira estos d&iacute;as en el Teatre Nacional de Catalunya, <em>Breve historia del ferrocarril espa&ntilde;ol</em>, una s&aacute;tira divertida y &aacute;cida que a trav&eacute;s de la historia del tren en Espa&ntilde;a conforma un esperp&eacute;ntico espejo del nacimiento del capitalismo y del nefasto legado de los Borbones desde Fernando VI al rey em&eacute;rito.
    </p><p class="article-text">
        Pero en esta ocasi&oacute;n el humor de Joan Yago, bien demostrado en su compa&ntilde;&iacute;a La Cal&ograve;rica, no estar&aacute; presente. &ldquo;Al principio me asust&eacute;, para m&iacute; la lectura de <em>Nada</em> fue muy inici&aacute;tica, entonces viv&iacute;a en Baleares y ya quer&iacute;a trasladarme a Barcelona, su lectura me dio fuerzas para tomar esa decisi&oacute;n&rdquo;, afirma el autor quien confiesa que han querido hacer una adaptaci&oacute;n conservadora. &ldquo;Si se hubieran hecho ya 25 adaptaciones al teatro de la novela, podr&iacute;amos habernos planteado una dramaturgia m&aacute;s intrusiva, pero es que es la primera. Hemos intentado trasladar la experiencia que tienes como lector a las dimensiones del escenario intentando siempre que nuestro manoseo del texto se notara lo m&iacute;nimo&rdquo;, explica Yago sobre la adaptaci&oacute;n.
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                El escenario de &#039;Nada&#039;                            </span>
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        Cuenta Yago que al principio vieron dos opciones posibles, un mon&oacute;logo de Andrea durante dos horas, la novela est&aacute; toda contada a trav&eacute;s de la percepci&oacute;n de la protagonista; o una obra a lo Tennessee Williams donde primase &ldquo;la violencia de la vida familiar, de estos personajes que viven encerrados en una casa en ruinas a los gritos&rdquo;. &ldquo;R&aacute;pidamente, llegamos a la conclusi&oacute;n que no hab&iacute;a que colocarse en ninguno de estos extremos porque ambos implicar&iacute;an deshacer una de las grandes propuestas de Carmen Laforet: la combinaci&oacute;n de la vida con la reflexi&oacute;n de la vida&rdquo;, razona.
    </p><p class="article-text">
        La adaptaci&oacute;n es arriesgada e inteligente, con la voz narradora de la protagonista presente, pero tambi&eacute;n incluyendo las escenas en la universidad, las excursiones a la playa, el estudio de Guixols con sus nuevos intelectuales burgueses, los paseos meditabundos de Andrea por el barrio G&oacute;tico, o la incursi&oacute;n nocturna en el barrio Chino. Para la puesta en escena de esa antigua casa familiar, la directora Beatriz Ja&eacute;n ha partido de una frase de la novela &ldquo;en la que Andrea dice que se encontr&oacute; con un ambiente endiablado de muebles y personas&rdquo;, explica. &ldquo;Esto es lo que se va a encontrar el espectador cuando llegue al teatro, y es a partir de ese espacio donde surgen los dem&aacute;s, a trav&eacute;s de un juego con la caja esc&eacute;nica que he dejado desnuda. Es en ese espacio donde con un juego con el peine del teatro, sus galer&iacute;as y las luces ir&aacute; apareciendo Barcelona, las sombras del G&oacute;tico, el aire de la playa y todo ese mundo exterior que va arrasando el universo asfixiante del piso familiar&rdquo;.
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                    alt="Los actores y actrices de &#039;Nada&#039;, escrita por Joan Yago que adapta a Carmen Laforet"
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                Los actores y actrices de &#039;Nada&#039;, escrita por Joan Yago que adapta a Carmen Laforet                            </span>
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        El montaje cuenta con Julia Roch como Andrea y con Julia Rubio como Ena. Adem&aacute;s, una de las grandes, Amparo Pamplona, interpreta a ese personaje tan particular, la abuela de Andrea. &ldquo;Hemos hecho una obra muy coral centrada en los personajes, una de las fuerzas de la novela est&aacute; en la descripci&oacute;n de los personajes, el retrato que hace de ellos que es a la vez un retrato de una Espa&ntilde;a muy concreta, de unos personajes atravesados hasta la ra&iacute;z por el conflicto de la Guerra Civil&rdquo;, dice la directora.
    </p><p class="article-text">
        Para el estreno, asistir&aacute;n dos de los hijos de Laforet. Cristina Cerezales Laforet, pintora y escritora que relat&oacute; en <em>M&uacute;sica blanca</em> los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su madre, y el escritor Agust&iacute;n Cerezales Laforet. La directora revela que le pidi&oacute; a Cristina Cerezales un cuadro para ambientar una escena de la obra que sucede en el estudio de Guixols y ella, &ldquo;con toda la generosidad del mundo&rdquo;, les ha cedido una de Manuel Cerezales, su hermano recientemente fallecido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/carmen-laforet-vuelve-presente-esconder-violencia-machista-brutal-contienen-paginas_1_11793421.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 21:11:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Nada' de Carmen Laforet vuelve al presente sin esconder la "violencia machista brutal" que contienen sus páginas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Centro Dramático Nacional,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rubén Olmo, Lluís Homar, Félix Palomero y Alfredo Sanzol, renuevan sus cargos con el INAEM]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/ruben-olmo-lluis-homar-felix-palomero-alfredo-sanzol-renuevan-cargos-inaem_1_11293264.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9dc13e1e-ed1d-47b4-8f39-cc8998a4b294_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rubén Olmo, Lluís Homar, Félix Palomero y Alfredo Sanzol, renuevan sus cargos con el INAEM"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos ellos tenían un contrato por cinco años, que ahora se prorroga, para dar así "continuidad a sus proyectos de dirección artística y gestión", según el INAEM</p><p class="subtitle">Jonás Trueba presentará su nueva película, 'Volveréis', en la Quincena de Realizadores de Cannes
</p></div><p class="article-text">
        Rub&eacute;n Olmo, Llu&iacute;s Homar, F&eacute;lix Palomero y Alfredo Sanzol continuar&aacute;n al frente del Ballet Nacional de Espa&ntilde;a (BNE), de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico (CNTC), de la Orquesta y Coros Nacionales (OCNE) y del Centro Dram&aacute;tico Nacional (CDN), respectivamente, al haber cumplido sus objetivos. As&iacute; lo ha manifestado este martes la directora general del Instituto Nacional de las Artes Esc&eacute;nicas y la M&uacute;sica (INAEM), Paz Santa Cecilia, teniendo en cuenta &ldquo;el alto grado de cumplimiento de los respectivos objetivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos ten&iacute;an un contrato por cinco a&ntilde;os, que ahora se prorroga, para dar as&iacute; &ldquo;continuidad a sus proyectos de direcci&oacute;n art&iacute;stica y gesti&oacute;n&rdquo;, ha confirmado el INAEM en una nota. Rub&eacute;n Olmo, Llu&iacute;s Homar y F&eacute;lix Palomero, prorrogan durante tres a&ntilde;os m&aacute;s su permanencia, mientras que Sanzol permanecer&aacute; la frente del CDN hasta 2028.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/ruben-olmo-lluis-homar-felix-palomero-alfredo-sanzol-renuevan-cargos-inaem_1_11293264.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Apr 2024 10:12:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rubén Olmo, Lluís Homar, Félix Palomero y Alfredo Sanzol, renuevan sus cargos con el INAEM]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chévere sube a escena la lengua de signos en su "tutorial" sobre Hellen Keller, la sordociega más famosa del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/chevere-sube-escena-lengua-signos-tutorial-hellen-keller-sordociega-famosa-mundo_1_10951825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a09a144-54ee-4842-a3c2-7f8388e14c10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chévere sube a escena la lengua de signos en su &quot;tutorial&quot; sobre Hellen Keller, la sordociega más famosa del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La compañía gallega coproduce con el Centro Dramático Nacional y el Teatre Lliure una biografía bilingüe -para sordos y para oyentes- sobre la madurez militante de la niña prodigio, una faceta que ha ocultado la historia oficial</p><p class="subtitle">Chévere: el teatro irreverente de un Premio Nacional que choca con las instituciones</p></div><p class="article-text">
        Escuchar a &Aacute;ngela Ib&aacute;&ntilde;ez es hipn&oacute;tico. Sobre todo porque su voz no es su voz: es la de Chusa P&eacute;rez de Vallejo, actriz e int&eacute;rprete de lengua de signos. Ella pone palabras a los conceptos que su compa&ntilde;era dibuja en el aire a una velocidad endiablada para un <em>oyente, </em>que es como los sordos como &Aacute;ngela nos llaman a los que no lo somos. Todo lo que cuenta Chusa adquiere un significado m&aacute;s profundo apoyado en ese rostro y esas manos que no dejan de moverse y entonces se hace f&aacute;cil entender por qu&eacute; la lengua de signos tambi&eacute;n tiene su propia poes&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Eso es algo que, tras un a&ntilde;o de trabajo con ellas, ha aprendido bien Patricia de Lorenzo, la gran actriz del teatro gallego, rostro femenino de Ch&eacute;vere -Premio Nacional de Teatro en 2014- desde hace treinta a&ntilde;os. Las tres se representan a s&iacute; mismas sobre las tablas en <em>Helen Keller, a muller marabilla?</em>, el &uacute;ltimo montaje de la compa&ntilde;&iacute;a en coproducci&oacute;n con el Centro Dram&aacute;tico Nacional y el Teatre Lliure. En realidad, seg&uacute;n el director, Xes&uacute;s Ron, &ldquo;un tutorial&rdquo; sobre c&oacute;mo acercarse a la faceta desconocida y militante de la sordociega m&aacute;s famosa del mundo, la ni&ntilde;a prodigio que inspir&oacute; <em>El milagro de Ana Sullivan</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Keller, nacida en Tuscumbia (Alabama) se gradu&oacute; en Harvard en 1904. Fue la primera persona con su discapacidad que lo consigui&oacute;, y Sullivan la profesora que, desde los seis a&ntilde;os y hasta su fallecimiento, la acompa&ntilde;&oacute; para obrar ese <em>milagro</em>. Desde ni&ntilde;a, cada avance que consegu&iacute;a era seguido con fruici&oacute;n por los lectores de peri&oacute;dicos de la Costa Este de Estados Unidos. Con 22 a&ntilde;os, su autobiograf&iacute;a se convirti&oacute; en todo un fen&oacute;meno literario. El mundo la recordar&aacute; as&iacute;, pero en las casi siete d&eacute;cadas de vida que le quedaban por delante -muri&oacute; con 88 a&ntilde;os-, Helen fue una mujer comprometida con sus ideas en una &eacute;poca en la que pod&iacute;an costarle la vida. Demasiado &ldquo;peligrosa&rdquo; -en palabras de Patricia- para la imagen que primero Broadway y despu&eacute;s Hollywood construyeron de ella.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese relato oficial que se construye esconde otra parte importante de su vida&rdquo;, dice Xes&uacute;s, para quien la protagonista del espect&aacute;culo es mucho m&aacute;s que el modelo de superaci&oacute;n al que se la redujo. Por eso la obra desvela lo que la historia esconde: &ldquo;la vida que ella quiso vivir, no el mito que nunca quiso representar&rdquo;. Keller se afili&oacute; al Partido Socialista el a&ntilde;o siguiente a obtener el t&iacute;tulo universitario, pero pronto lo abandon&oacute; por considerarlo demasiado moderado. Inspirada por Lenin y la Revoluci&oacute;n Rusa, sus opiniones se fueron radicalizando en medio de un entorno hostil como era el de los Estados Unidos en los a&ntilde;os 20.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los subtítulos, muy presentes, y pensados para los &#039;oyentes&#039;                            </span>
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        &ldquo;Algunos de sus compa&ntilde;eros de la &eacute;poca fueron asesinados por el Gobierno, otros condenados sin juicio o con juicios irregulares mientras otros, directamente, se tuvieron que marchar. Ella se salv&oacute; porque, por su discapacidad, se la consideraba inferior&rdquo;. Xes&uacute;s resume los a&ntilde;os de un per&iacute;odo conocido como <em>Terror Rojo</em>, aunque en realidad los rojos fueron las v&iacute;ctimas: &ldquo;Hubo una persecuci&oacute;n legal muy parecida a la que vivimos aqu&iacute; la d&eacute;cada pasada: intentos de ilegalizar partidos, utilizar los mecanismos del Estado para perseguir a personas, deportarlas... Llegaron a encarcelar a m&aacute;s de 20.000 miembros de partidos socialistas o sindicatos de clase y otros cientos fueron asesinados&rdquo;. Uno de ellos fue el sindicalista y cantante Joe Hill, precursor de figuras como Woody Guthrie o Pete Seeger. Keller, tambi&eacute;n militante del IWW, escribi&oacute; un art&iacute;culo para denunciarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Cofundadora de la Uni&oacute;n Estadounidense de Libertades Civiles, envi&oacute; una carta a un peri&oacute;dico de Alabama, el estado sure&ntilde;o en el que naci&oacute; -era descendiente de destacados dirigentes de la Confederaci&oacute;n- defendiendo a las asociaciones que luchaban por los derechos de las personas negras. No se qued&oacute; en eso: las apoy&oacute; con 300 d&oacute;lares de la &eacute;poca, el equivalente a unos 3.000 d&oacute;lares actuales. Cuando regres&oacute; a casa, se encontr&oacute; &ldquo;a todo su pueblo y los medios en contra&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El descubrimiento de la cultura sorda</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Que vivas 88 a&ntilde;os y s&oacute;lo se conozcan los 20 primeros es un poco injusto&rdquo;, reflexiona Chusa. Y eso en Estados Unidos. A este lado del charco, ni siquiera. Cuando se acerc&oacute; a Ch&eacute;vere con su idea, a ellos lo &uacute;nico que les sonaba era el recuerdo difuso de la pel&iacute;cula dirigida por Arthur Penn. &ldquo;Este proyecto est&aacute; en mi cabeza desde hace mucho tiempo, desde que empec&eacute; a trabajar con personas sordociegas, pero pensaba que no ser&iacute;a posible sacarlo adelante&rdquo;. Hace cuatro a&ntilde;os, decidi&oacute; intentarlo &ldquo;pensando en grande&rdquo;. &ldquo;Escrib&iacute; la carta a los Reyes Magos. Puesta a pedir, &iquest;a qui&eacute;n pides? &iexcl;A Ch&eacute;vere!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Funcion&oacute;. El grupo acababa de finalizar los montajes de <em>N.E.V.E.R.M.O.R.E.</em>, el espect&aacute;culo con el que recordaron los 20 a&ntilde;os de la cat&aacute;strofe del Prestige y &ldquo;no ten&iacute;an mucho que hacer&rdquo;, dice la actriz. &ldquo;Fue algo progresivo&rdquo;, a&ntilde;ade Xes&uacute;s. &ldquo;Ofrecer un apoyo, hacer un seguimiento al proyecto... pero la cosa fue madurando y y nos fuimos incorporando al 100% sin saber muy bien d&oacute;nde nos met&iacute;amos ni c&oacute;mo llevarlo a un escenario&rdquo;.
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                Chusa Pérez, desmontando a Helen                            </span>
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        La carta de deseos se complet&oacute; con las incorporaciones del CDN y el Teatro Lliure. Chusa ten&iacute;a claro que quer&iacute;a subir al carro a &Aacute;ngela, a quien dio sus primeras clases de teatro antes de convertirse en la actriz que es hoy. Su presencia fue clave para abrir los ojos de los <em>oyentes</em> a la existencia de una cultura propia de las personas sordas, vehiculada a trav&eacute;s de su idioma: la lengua de signos. &ldquo;Tenemos mucha identidad sorda, sentimos que pertenecemos a una minor&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica&rdquo;. Eso no quiere decir que niegue una discapacidad que necesita soluciones mucho m&aacute;s complejas que otras m&aacute;s visibles. &ldquo;Para una persona ciega o para alguien que va en silla de ruedas, con una adaptaci&oacute;n arquitect&oacute;nica su barrera ya est&aacute; derribada; con un sordo, eso no pasa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como toda comunidad peque&ntilde;a, &eacute;sta tambi&eacute;n es celosa de lo suyo. &ldquo;Tenemos elementos de nuestra cultura propia, como el visual vernacular, que no queremos que se utilice mal&rdquo;. Incorporarlo a la obra fue motivo de un arduo debate. &ldquo;Es un tema sensible, pero pensamos que ese conflicto era interesante&rdquo;, apunta Patricia. &ldquo;Se trata de una forma art&iacute;stica perteneciente a la comunidad sorda donde se utilizan diferentes herramientas, una codificaci&oacute;n de las im&aacute;genes, algo m&aacute;s visual que los signos. Los actores intentan imaginar en tres dimensiones lo que quieren construir para narrarlo de esa forma&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras Chusa le pone palabras, &Aacute;ngela representa un viaje en coche por la ciudad, que acaba en un accidente, o da vida a todas y cada una de las letras que forman un nombre. Chusa acusa el esfuerzo de traducirlo. &ldquo;Lo dif&iacute;cil es explicarlo oralmente, es visual, es pr&aacute;cticamente imposible&rdquo;. Ver c&oacute;mo funciona sobre las tablas el visual vernacular es, cuentan, un momento totalmente revelador para los espectadores. Como lo fue para este cronista. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque los Ch&eacute;vere, que no dejan de experimentar con el lenguaje y los c&oacute;digos en cada una de sus obras, se mueven aqu&iacute; en un terreno inexplorado, han encontrado un punto en com&uacute;n entre la lengua de signos y el galego, el idioma que han utilizado a lo largo de toda su carrera: las dos son lenguas minorizadas. Por eso &Aacute;ngela insiste en &ldquo;cuidarla y proteger sus caracter&iacute;sticas; que se vaya deteriorando afecta a nuestra cultura, al respeto que queremos tener por ella&rdquo;. Y puntualiza: aqu&iacute; hay una gram&aacute;tica, esto no es mimo: &ldquo;no son gestos, son signos; esa diferencia tiene que quedar clara&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Cuando los subt&iacute;tulos no son para los sordos</h3><p class="article-text">
        Toda la compa&ntilde;&iacute;a ha tratado de aprender la lengua de signos y las tres actrices lo utilizan para comunicarse entre ellas. Patricia entrena ejerciendo de int&eacute;rprete de &Aacute;ngela mientras hablan Chusa o Xes&uacute;s. &ldquo;Ya tiene un A2&rdquo;, bromea &Aacute;ngela. &ldquo;Antes intentaba resumir, pero ahora trato de contarlo todo... y hay muchos matices&rdquo;. Le ha sorprendido c&oacute;mo el p&uacute;blico, acostumbrado a verla en infinidad de registros, la felicita por dominar ese nuevo lenguaje. Ella, consciente a&uacute;n de sus limitaciones, deja la modestia aparte para presumir de que, por lo menos, el texto sobre el escenario, lo clava: &ldquo;Me sale perfecto&rdquo;, r&iacute;e.
    </p><p class="article-text">
        La obra es totalmente biling&uuml;e, con subt&iacute;tulos &ldquo;para los oyentes&rdquo;. &ldquo;Ya han protestado porque dicen que hay mucho que leer, pero quer&iacute;amos que confrontasen con la realidad&rdquo;, defiende Xes&uacute;s. Para los sordos, no son una soluci&oacute;n. Son muchos los que tienen problemas con la lectura, que no deja de ser la traslaci&oacute;n a texto de un sistema sonoro que no comparten.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros no escuchamos la radio, ni la tele. Cuando nuestros padres hablan entre ellos, no te enteras de nada, pierdes toda la informaci&oacute;n. La mayor&iacute;a de las familias oyentes ni siquiera hacen el esfuerzo de aprender la lengua de signos por sus hijos&rdquo;, se&ntilde;ala &Aacute;ngela, algo que a Patricia le parece &ldquo;fort&iacute;simo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa barrera no ha existido en esta producci&oacute;n. &ldquo;A m&iacute; siempre me pon&iacute;an un int&eacute;rprete en escena, que est&aacute; muy bien pero, cuando se va, &iquest;qu&eacute; hago? Me quedo sola en el camerino... Aqu&iacute; fue diferente: todo el mundo aprendi&oacute;&rdquo;. Patricia le pregunta a &Aacute;ngela si, adem&aacute;s de eso, valora especialmente algo del propio espect&aacute;culo. &ldquo;Est&aacute; claro que es importante la visibilidad. En el teatro en Madrid es cada vez m&aacute;s com&uacute;n, pero no en el resto de comunidades. Espero que tenga consecuencias como espectadora, para poder ir a ver un espect&aacute;culo cualquier d&iacute;a y no s&oacute;lo el d&iacute;a de la accesibilidad. Porque, &iquest;ese d&iacute;a que ponen? Subt&iacute;tulos&rdquo;, cuenta mientras se encoge de hombros. 
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            <span class="title">
                Un fragmento de &#039;El milagro de Ana Sullivan&#039;, incluído en la representación                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Si las personas sordas tienen un lenguaje propio y una poes&iacute;a propia, tambi&eacute;n tendr&aacute;n una dram&aacute;tica propia. &iquest;C&oacute;mo corrige un director oyente a una actriz que no lo es y que emplea un c&oacute;digo que &eacute;l est&aacute; descubriendo? &ldquo;No puede&rdquo;, sentencia &Aacute;ngela. &ldquo;Y a&uacute;n hay otra dificultad&rdquo;, a&ntilde;ade Xes&uacute;s, porque &eacute;ste es un trabajo sin personajes. &ldquo;La propuesta es contar una historia desde Chusa, &Aacute;ngela y Patricia&rdquo;, explica esta &uacute;ltima, &ldquo;es decir: la sorda, la int&eacute;rprete y la oyente&rdquo;. &ldquo;Es la forma m&aacute;s real&rdquo;, remata la int&eacute;rprete.
    </p><p class="article-text">
        Como &Aacute;ngela representaba a &Aacute;ngela, Xes&uacute;s quer&iacute;a &ldquo;verla a ella, algo neutro, desde la normalidad&rdquo;. Sin embargo, &ldquo;desconozco el nivel de expresividad de la lengua de signos. Las personas sordas utilizan los rasgos y la cara para comunicar y a m&iacute; me cuesta mucho decir que lo rebaje porque es parte de su lengua: es como si a ti te digo que escribas sin acentos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para un oyente que lo ve desde fuera es muy exagerado y por eso buscaba un nivel inferior, pero no s&eacute; d&oacute;nde est&aacute; el l&iacute;mite&rdquo;. Lo mismo sucede desde el otro lado. &ldquo;Cuando empezamos a aprender lengua de signos descubrimos la dificultad de muchas personas oyentes para activar la musculatura facial, enderezar los hombros... Hay gente que parece que tiene alguna patolog&iacute;a de la musculatura&rdquo;. Y eso dicho por Patricia, una actriz acostumbrada a transmitir con todo su cuerpo. &ldquo;Como oyentes desatendemos muchos matices de la comunicaci&oacute;n. Por ejemplo, aqu&iacute;, cuando preguntas, tienes que levantar las cejas. Que no puedas utilizarlo nunca es... un poquito de discapacidad&rdquo;. La tortilla se ha dado la vuelta.
    </p><h3 class="article-text">Helen Keller, manual de instrucciones</h3><p class="article-text">
        Si eran pocos condicionantes, todav&iacute;a faltaba uno m&aacute;s. El teatro documental de Ch&eacute;vere busca historias concretas, peque&ntilde;as, que permitan explicar algo mucho mayor. No s&oacute;lo en <em>N.E.V.E.R.M.O.R.E</em>. Lo hicieron, por ejemplo, en <em>Curva Espa&ntilde;a, </em>donde la an&eacute;cdota era la muerte en accidente del ingeniero responsable de una v&iacute;a f&eacute;rrea; o en <em>Eroski Para&iacute;so, </em>a trav&eacute;s de la transformaci&oacute;n de una sala de fiestas en un supermercado. Pero esta vez, la protagonista les quedaba mucho m&aacute;s lejos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo contamos? Lo intentamos a trav&eacute;s de sus objetos, que no tenemos, de documentos y de testimonios de su vida&rdquo;. Fabricaron a Helen en ausencia. &ldquo;Imaginamos los elementos que acompa&ntilde;aron a esta mujer durante su vida y que pueden guardar alguna historia que sirva para contar la suya&rdquo;. Lo mismo sucedi&oacute; con las cartas. &ldquo;En vez de encarnar a Hellen o a Ann Sullivan, tratamos de reconstruir su vida a trav&eacute;s de las huellas que nos llegaron&rdquo;. Las fotograf&iacute;as ofrecen otra paradoja: &ldquo;de toda la parte que nos interesaba de su vida, no existen, fueron destruidas&rdquo;. As&iacute; que en un archivo con miles de im&aacute;genes han tenido que buscar las que faltan.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la escenograf&iacute;a es una mesa de taller, un maniqu&iacute; y una serie de cajas con objetos y documentos a trav&eacute;s de los que las tres actrices cuentan la historia de Keller desde el hoy. &ldquo;Encontramos un dispositivo narrativo par transmitir esto al p&uacute;blico y que funcionase en escena: narramos la obra como si fuese un libro de instrucciones para contar una obra sobre Helen&rdquo;. Un tutorial en el que est&aacute; presente, incluso, un fragmento de la pel&iacute;cula. &ldquo;Era muy paternalista&rdquo;, dice &Aacute;ngela. &ldquo;Es una peli que habla de su &eacute;poca y esta obra supongo que habla de la nuestra&rdquo;, a&ntilde;ade Xes&uacute;s. Como todas las de Ch&eacute;vere, lo hace. Y lo hace adem&aacute;s desde la paradoja, como ellos mismos se&ntilde;alan, &ldquo;de aceptar que sea una mujer sorda quien rompa los silencios sociales o que sea una mujer ciega quien abra los ojos de la sociedad ante la injusticia que nos rodea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Helen Keller, a muller marabilla?</strong></em><strong> se despide del Sal&oacute;n Teatro de Santiago este domingo 25 de febrero. Despu&eacute;s, har&aacute; temporada en el Teatro Valle Incl&aacute;n-CDN de Madrid en marzo y abril y en el Teatre Lliure de Barcelona en mayo. Por el medio, habr&aacute; tiempo para visitar Soria, Eibar y media docena de localidades gallegas. Todas las fechas, </strong><a href="http://www.grupochevere.eu/94-Helen-Keller-a-muller-marabilla" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>aqu&iacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luís Pardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/chevere-sube-escena-lengua-signos-tutorial-hellen-keller-sordociega-famosa-mundo_1_10951825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Feb 2024 05:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chévere sube a escena la lengua de signos en su "tutorial" sobre Hellen Keller, la sordociega más famosa del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Sordos,Centro Dramático Nacional,Teatre Lliure,Documental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alfredo Sanzol estrena la Bernarda Alba más 'emo' de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alfredo-sanzol-estrena-bernarda-alba-emo-historia_129_10916526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b41c636-d474-4311-b76b-6cf45e85269f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alfredo Sanzol estrena la Bernarda Alba más &#039;emo&#039; de la historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director del Centro Dramático Nacional presenta una nueva versión con la firme voluntad de acercar el clásico de Lorca al presente</p><p class="subtitle">El teatro invoca a Carmen Martín Gaite para hablar con ella de nuevo
</p></div><p class="article-text">
        El escenario de esta <a href="https://dramatico.mcu.es/evento/la-casa-de-bernarda-alba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La casa de Bernarda Alba</em></a><em> </em>parece una ranura de un ordenador de &uacute;ltima generaci&oacute;n. No hay ninguna referencia est&eacute;tica al sur, al mundo agrario o al interior de una casa de pueblo. Los muros donde viven enclaustradas las cinco hijas de Bernarda ya no son de piedra encalada, son muros casi inmateriales, pero tan reales como los que levantan las redes sociales hoy en las almas de muchos seres humanos. La obra comienza con una declaraci&oacute;n de intenciones. Antes del primer parlamento, de esa frase tan conocida con la que comienza la acci&oacute;n de la obra: &ldquo;Ya tengo el doble de esas campanas metido entre las sienes&rdquo;. Adela, la hija menor de las Alba, baila bajo un sonido envolvente de m&uacute;sica techno. 
    </p><p class="article-text">
        El planteamiento del montaje de Alfredo Sanzol para el Centro Dram&aacute;tico Nacional en el Teatro Mar&iacute;a Guerrero (Madrid) es claro: unir el presente con una de las grandes obras de Federico Garc&iacute;a Lorca escrita hace casi 80 a&ntilde;os. Su montaje prescinde de cualquier referencia localista o rural. <em>La Casa de Bernarda</em> ya no es una casa de pueblo, sino que el director, de la mano de la escen&oacute;grafa Blanca A&ntilde;&oacute;n, convierte esa casa donde las hijas de Bernarda son condenadas a ocho a&ntilde;os de luto, esa c&aacute;rcel metaf&oacute;rica, en un espacio que remite al universo virtual que gobierna el presente. Sanzol propone una puesta en escena donde, si bien hipercuidadoso con el texto de Lorca, apuesta por una est&eacute;tica nueva en la que las hijas de Bernarda ir&aacute;n convirti&eacute;ndose en bichos de est&eacute;tica <em>emo </em>y en la que intenta cruzar el universo lorquiano con otros lenguajes esc&eacute;nicos como la danza contempor&aacute;nea. El riesgo acometido es de alabar. Un director del <a href="https://www.eldiario.es/temas/centro-dramatico-nacional/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Dram&aacute;tico Nacional</a> tiene que meterse en estas lides, buscar c&oacute;mo se puede afrontar el repertorio desde otros lados. La gran pregunta es si ha conseguido lo que persegu&iacute;a, resignificar la obra, traerla al presente.
    </p><p class="article-text">
        <em>La casa de Bernarda Alba</em> est&aacute; escrita en 1936, fue la &uacute;ltima obra del autor de <em>Poeta en Nueva York</em>. En ella, fotografiaba una Espa&ntilde;a lastrada por un catolicismo castrante, una sociedad clasista y desigual, una moral represora y un mundo, en definitiva, machista y patriarcal donde la mujer era moneda de cambio, esclava y muda. &ldquo;Hilo y aguja para las hembras. L&aacute;tigo y mula para el var&oacute;n&rdquo;, dice Bernarda condensando en una frase el esp&iacute;ritu de toda una &eacute;poca. Al igual que todo el teatro lorquiano, la obra estuvo condicionada por la muerte del poeta y su censura durante a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. Algo especialmente acusado con esta obra que, por su tono realista, sin la l&iacute;rica de sus otras dos tragedias <em>(Yerma</em> y <em>Bodas de sangre)</em> se llen&oacute; de un simbolismo pol&iacute;tico muy acusado. Poco a poco eso fue cambiando y su obra fue abri&eacute;ndose en significados y posibilidades. Hagamos un poco de historia teatral para acercarnos a c&oacute;mo fue conform&aacute;ndose esta obra que es ya un cl&aacute;sico del repertorio contempor&aacute;neo espa&ntilde;ol.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las diferentes Bernardas</strong></h3><p class="article-text">
        La historia de <em>La casa de Bernarda Alba</em> nace en el momento m&aacute;s abrupto y tr&aacute;gico del siglo XX. Lorca, en enero de 1936, se encuentra por &uacute;ltima vez con Margarita Xirgu en Bilbao, en el estreno de <em>La dama boba</em> de Lope de Vega. All&iacute; le promete que acabar&aacute; la obra para que la pueda estrenar en Buenos Aires. A los pocos d&iacute;as, ambos iban a partir de Santander hacia Am&eacute;rica. Lorca decidi&oacute; quedarse y unirse m&aacute;s adelante a la compa&ntilde;&iacute;a en M&eacute;xico. Nunca sali&oacute; de Espa&ntilde;a. Xirgu nunca regresar&iacute;a. Lorca acab&oacute; de escribir <em>La casa de Bernarda Alba</em> en junio de ese mismo a&ntilde;o. Dos meses m&aacute;s tarde, el 19 de agosto, fue asesinado. 
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                El escenario de &#039;La casa de Bernarda Alba&#039;, con las actrices                            </span>
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        Nueve a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el 8 de marzo de 1945, en el Teatro Avenida de Buenos Aires, se estren&oacute; por primera vez este texto que lleg&oacute; poco antes a las manos de la Xirgu a trav&eacute;s de un amigo del poeta. Lorca ya era un s&iacute;mbolo mundial de la lucha antifranquista y ejemplo de la persecuci&oacute;n ejercida por el fascismo a intelectuales de todo el mundo. Margarita Xirgu era, a su vez, puro s&iacute;mbolo de la Espa&ntilde;a en el exilio. El significado de las palabras de Bernarda al final de la obra, cuando dice: &ldquo;&iexcl;Silencio!<em> </em>&iexcl;A callar he dicho!<em> </em>&iexcl;Las l&aacute;grimas cuando est&eacute;s sola! (&hellip;) la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. &iquest;Me hab&eacute;is o&iacute;do? &iexcl;Silencio, silencio he dicho! &iexcl;Silencio!&rdquo;, fue un&iacute;voco. Todo era s&iacute;mbolo, la casa era Espa&ntilde;a, Adela era el propio Federico y Bernarda era el propio franquismo imponiendo una ley de silencio f&eacute;rrea y brutal.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, la obra, a trav&eacute;s de estos 79 a&ntilde;os de representaciones a lo largo de todo el mundo, ha ido buscando y encontrando en cada momento su relaci&oacute;n con el p&uacute;blico. En Espa&ntilde;a se estren&oacute; por primera vez bajo la direcci&oacute;n de Juan Antonio Bardem en 1964, quien realiz&oacute; una puesta en escena en blanco y negro. La casa de Bernarda era pura prisi&oacute;n, el registro actoral era de un naturalismo seco que remarcaba un ambiente de opresi&oacute;n acentuado a&uacute;n m&aacute;s por la escenograf&iacute;a de Antonio Saura. El periodista Jos&eacute; Monle&oacute;n, haciendo un repaso de los montajes de Bernarda, escrib&iacute;a en <em>Cuadernos Hispanomericanos</em>: &ldquo;El '&iexcl;silencio!' final de Bernarda ya no atemorizaba como antes. And&aacute;bamos por los '25 a&ntilde;os de paz' y ese plazo desgasta la autoridad de cualquier guerrero&rdquo;. Fue un montaje, dec&iacute;a Monle&oacute;n, que sobre todo sirvi&oacute; para normalizar la regularizaci&oacute;n de las relaciones de Lorca con la sociedad espa&ntilde;ola hasta entonces mitificadas por un parte de la sociedad y denostadas por otra.
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                    alt="Ana Belén (i) y Berta Riaza (d), caracterizadas como Adela y Bernarda, en &#039;La casa de Bernarda Alba&#039;, bajo la dirección de José Carlos Plaza, representada en el Teatro Español de Madrid, en noviembre de 1984"
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            <span class="title">
                Ana Belén (i) y Berta Riaza (d), caracterizadas como Adela y Bernarda, en &#039;La casa de Bernarda Alba&#039;, bajo la dirección de José Carlos Plaza, representada en el Teatro Español de Madrid, en noviembre de 1984                            </span>
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        Ya en democracia, la obra sigui&oacute; mutando. Primero, en manos de &Aacute;ngel Facio en 1976 que dobl&oacute; la mu&ntilde;eca del repertorio respetuoso e hizo que Ismael Merlo encarnara la figura de Bernarda en un montaje donde se acent&uacute;o la carga sexual de la obra &#8213;el espacio esc&eacute;nico de goma espuma emulaba el interior de una vagina&#8213; al mismo tiempo que se subray&oacute; cuanto ten&iacute;a el personaje de Bernarda de s&iacute;mbolo de una ideolog&iacute;a que hab&iacute;a sometido a Espa&ntilde;a durante 40 a&ntilde;os. La obra tuvo un &eacute;xito enorme. La cr&iacute;tica la aplast&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Luego llegar&iacute;a el montaje que la historiograf&iacute;a ha querido situar como canon y referente, el de Jos&eacute; Carlos Plaza en 1984. Plaza decidi&oacute; abandonar por primera vez la puesta en escena en blanco y negro y apost&oacute; por un espacio lleno de luz, costumbrista, donde fueran los personajes, a trav&eacute;s de la acci&oacute;n dram&aacute;tica, quienes llevasen al p&uacute;blico a la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica. Sin s&iacute;mbolos opresores. Ah&iacute; surge una Bernarda que ya no es la autoridad implacable, sino una persona d&eacute;bil, v&iacute;ctima a su vez. Plaza, hace dos a&ntilde;os, <a href="https://www.teatroespanol.es/la-casa-de-bernarda-alba" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">volvi&oacute; a montarla</a>, con una propuesta m&aacute;s esencial que perdi&oacute; el pie con el presente pero que ten&iacute;a una Bernarda en Consuelo Trujillo que el p&uacute;blico hoy sigue recordando. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El montaje de Lluís Pasqual en Las Naves del Español de &#039;La casa de Bernarda Alba&#039; en septiembre de 2009                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Desde aquel montaje hasta hoy, destacan tambi&eacute;n la propuesta de Calixto Bieito en 1998 con Mar&iacute;a Jes&uacute;s Vald&eacute;s en donde desaparece toda referencia localista; y la que Llu&iacute;s Pasqual estren&oacute; en 2009 con N&uacute;ria Espert y Rosa Mar&iacute;a Sard&aacute; como Bernarda y Poncia, respectivamente. Todos estos montajes fueron a&ntilde;adiendo capas y significaciones a un texto que supo ir abri&eacute;ndose paso a trav&eacute;s del tiempo. Pero &iquest;qu&eacute; ha intentado Sanzol en este montaje?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Realidad y multiverso</strong></h3><p class="article-text">
        La propuesta de Sanzol tiene aciertos. El primero es Poncia, donde Ane Gabarain &#8213;que el s&aacute;bado sali&oacute; pitando de la funci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/juan-antonio-bayona-arrasa-goya-le-da-netflix-primera-victoria-gala-marcada-acabo_1_10914595.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para recoger el premio Goya a la mejor actriz de reparto</a>&#8213; est&aacute; perfecta, sin una desmesura c&oacute;mica, pero dando vida donde hay que darla. Le sigue Sara Robisco que compone un bicho g&oacute;tico enigm&aacute;tico y oscuro. Pero, a pesar de estos aciertos, la obra se tambale&oacute; en su estreno, algo que se dej&oacute; sentir en el aplauso, agradecido pero taimado. El estreno, que siempre est&aacute; lleno de nervios, adoleci&oacute; de desmesuras en la actuaci&oacute;n, sobre todo del reparto m&aacute;s joven que en ciertos momentos cay&oacute; en el grito. Adoleci&oacute; tambi&eacute;n de ritmo, donde los silencios no cog&iacute;an el peso suficiente, y en el movimiento de las actrices en escena que distaba mucho de ser org&aacute;nico. Pero estos son pormenores que tienen soluci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Ane Gabarain como Poncia en &#039;La casa de Bernarda Alba&#039;                            </span>
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        Otro acierto es el vestuario de Vanessa Actif que ayuda a componer un imaginario de las hijas inmerso en esa interioridad tan contempor&aacute;nea donde los j&oacute;venes son capaces de llegar a extremos de reclusi&oacute;n como la de los <a href="https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hikikomori_132_5870916.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>hirikomori</em></a><em>.</em> El montaje mira al texto de Lorca desde un presente donde realidad y multiverso se confunden, donde el adentro y el afuera se han difuminado pero el aislamiento social sigue operando a toda pastilla. El aislamiento es hoy galopante y tan pol&iacute;tico como el que se impone a las hijas de Bernarda. Y ese gesto esc&eacute;nico de Sanzol abre una puerta, un hilo de conexi&oacute;n entre el presente y la obra de Lorca bien interesante. Estas hijas de Bernarda temen salir a un mundo dominado por los hombres, a un sistema que las mercantiliza y ejerce sobre ellas una violencia sexual permanente. Tienen miedo, un miedo muy contempor&aacute;neo. 
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            <span class="title">
                Patricia López Arnaiz como Angustias en &#039;La casa de Bernarda Alba&#039;                            </span>
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        Pero la duda es si ese hilo consigue trabar con la dimensi&oacute;n teatral del drama lorquiano. Y quiz&aacute; no lo consiga del todo debido a la indefinici&oacute;n en el registro actoral. La mesura un tanto naturalista de <a href="https://www.eldiario.es/vertele/temas/patricia-lopez-arnaiz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia L&oacute;pez Arnaiz</a>, que encarna a Angustias, contrasta con el registro casi performativo, en cuerpo y energ&iacute;a, de una Adela que por momentos parece salida de un extrarradio posindustrial actual. El tamiz esperp&eacute;ntico de la madre (Ester Bellver), tampoco casa del todo con la indefinici&oacute;n de una Bernarda que manda y no manda o con el clasicismo realista de Inma Nieto que borda el papel de criada. Esa indefinici&oacute;n despista y hace que las actrices en ocasiones remen en direcciones distintas.
    </p><p class="article-text">
        Otro hilo interesante que Sanzol lanza al aire para unir la obra de Lorca con el presente es incluir un lenguaje basado en las pol&iacute;ticas del cuerpo proveniente de la danza. Las hijas de Bernarda bailan, se impone una lectura de unos cuerpos expuestos a una violencia sexual sist&eacute;mica que el espectador bien puede unir con el presente. Pero el problema es que el director decide separar la acci&oacute;n dram&aacute;tica de estos momentos. Estos siempre se dar&aacute;n como un aparte. La escena queda en suspenso y las actrices bailan. Cuando el baile acaba se retoma la escena. Esta separaci&oacute;n crea una escisi&oacute;n entre ambos lenguajes que dificulta la contaminaci&oacute;n fruct&iacute;fera.
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                &#039;La casa de Bernarda Alba&#039;, un montaje de Alfredo Sanzol en el CDN                            </span>
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        El misterio de esta obra est&aacute; en su final, cuando la tragedia se consuma, cuando Adela se suicida y llega ese texto final de &ldquo;&iexcl;Silencio, silencio he dicho! &iexcl;Silencio!&rdquo;. Ah&iacute; es cuando la obra de Lorca tiene que resonar. Y el problema es que no se sabe bien a qu&eacute; resuena esta Bernarda. Hay una tristeza bonita en la voz de Ana Wagener, una tristeza hecha de cansancio, de un cansancio ante la evidencia de la poca efectividad de tantos a&ntilde;os de lucha ante un patriarcado que subsiste, un cansancio insoportable ante tantas Adelas idas. Todav&iacute;a es pronto para saber la verdadera significaci&oacute;n de esta Bernarda, c&oacute;mo ser&aacute; recordada o si lo ser&aacute;. Tan solo podemos dar parte de un estreno que hizo patente la gran dificultad que tiene hacer hoy un teatro de repertorio m&aacute;s all&aacute; del que se realiza con voluntad arqueol&oacute;gica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alfredo-sanzol-estrena-bernarda-alba-emo-historia_129_10916526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Feb 2024 15:25:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfredo Sanzol estrena la Bernarda Alba más 'emo' de la historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Centro Dramático Nacional,Lorca,Federico García Lorca,Exilio,Guerra Civil Española,Danza contemporánea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El teatro invoca a Carmen Martín Gaite para hablar con ella de nuevo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-invoca-carmen-martin-gaite-hablar-nuevo_1_10906822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a379d8e4-7dd8-4fe8-b5d4-afb561546761_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El teatro invoca a Carmen Martín Gaite para hablar con ella de nuevo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La compañía La Tristura se estrena en el Centro Dramático Nacional con un reparto de ocho actores jóvenes, entre los que se encuentra la cantante Ede, y en el que se reconstuye la voz de la escritora mediante IA</p><p class="subtitle">Alberto Conejero: “La cancelación, cuando tiene causas ideológicas, es un tipo de censura”
</p></div><p class="article-text">
        La Tristura no ha adaptado para la escena un texto de las muchas novelas y ensayos que tiene Carmen Martin Gaite. El colectivo madrile&ntilde;o lo que ha intentado es crear un puente. <a href="https://dramatico.mcu.es/evento/asi-hablabamos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>As&iacute; habl&aacute;bamos</em></a> enlaza su lenguaje esc&eacute;nico con la autora de <em>Caperucita en Manhattan,</em> y a la escritora fallecida en 2000 con la generaci&oacute;n actual que todav&iacute;a no ha cumplido los treinta.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o que viene se celebrar&aacute; el centenario del nacimiento de Martin Gaite, una de las autoras fundamentales en castellano del siglo XX, perteneciente, en un primer periodo, a la Generaci&oacute;n del 50 y que en el &uacute;ltimo cuarto del siglo pasado gan&oacute; adeptos y libertad con novelas como<em> Lo raro es vivir</em>&nbsp;(1996) o&nbsp;<em>Irse de casa</em>&nbsp;(1998). Una celebraci&oacute;n que se espera solvente dada la dificultad para los lectores de encontrar hoy muchos de los t&iacute;tulos de esta autora que comenz&oacute; a publicar en 1957 con <em>Entre visillos</em>, novela ganadora del Premio Nadal.
    </p><p class="article-text">
        La Tristura (compa&ntilde;&iacute;a formada por Violeta Gil, Itsaso Arana y Celso Gim&eacute;nez) recibi&oacute; el encargo del Centro Dram&aacute;tico Nacional (CDN) de crear una pieza sobre una autora relevante del siglo XX espa&ntilde;ol. &ldquo;Estuvimos leyendo mucho, pensamos en Mar&iacute;a Zambrano, en Rosa Chacel, en Carmen Laforet, pero con Mart&iacute;n Gaite sent&iacute;amos un v&iacute;nculo mayor: la b&uacute;squeda de lo humano, de comunicarse con el otro, de generar grupo, eso es tambi&eacute;n muy nuestro&rdquo;, explica a este diario Violeta Gil. Seg&uacute;n palabras del director del CDN, Alfredo Sanzol, en rueda de prensa, el proyecto se enmarca en la voluntad de esta instituci&oacute;n &ldquo;de trabajar con el repertorio de grandes autoras del siglo XX&rdquo;. Algo que, por otro lado, tan solo se ha abordado hasta ahora con<a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/almudena-grandes-sube-escena-gran-obra-espana-gris-50_129_10557396.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el espect&aacute;culo que abri&oacute; esta temporada,</a> <em>La madre de Frankenstei</em><em>n</em>, de Almudena Grandes.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Nubosidad Variable es un grupo musical</strong></h3><p class="article-text">
        Pero la trayectoria de La Tristura no es la del teatro de repertorio. Es m&aacute;s, es el primer encargo que aceptan en sus 20 a&ntilde;os de trayectoria. Todas sus obras, desde su primer montaje en 2007, <a href="https://pliegosteatroydanza.wordpress.com/2016/06/07/pablo-fidalgo-y-celso-gimenez-la-velocidad-del-padre-la-velocidad-de-la-madre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La velocidad del padre, la velocidad de la madre</em></a>, han sido de creaci&oacute;n propia, colectiva, basada en procesos de producci&oacute;n lentos. Ahora, se han visto inmersos en un ritmo diferente, el propio del CDN, pero, l&oacute;gicamente, han querido llevar el proyecto a su territorio.
    </p><p class="article-text">
        En escena vemos a un grupo de m&uacute;sica, <em>Nubosidad Variable</em> (t&iacute;tulo de una de las novelas de la autora), que ha sacado un primer disco conceptual con todas las letras basadas en los textos de la escritora. Les ha ido bien. Pero su l&iacute;der, Sofia (que tiene el mismo nombre de la protagonista de la novela), muere a causa de un accidente. Algo que pasa en los primeros 10 minutos de obra. Estamos en el estudio de grabaci&oacute;n, un espacio en pasarela ideado por Marcos Morau (director de La Veronal), Sofia escucha c&oacute;mo dos compa&ntilde;eras del grupo graban una canci&oacute;n, se despide, o&iacute;mos fuera de cuadro que ha habido un accidente y el espacio se rompe en temporalidad. Una gran tormenta de nieve asola el escenario mientras un cuerpo baila emulando la est&eacute;tica g&oacute;tica de aquella novela rara de Mart&iacute;n Gaite, <em>La reina de las nieves</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una imagen de &#039;Así hablábamos&#039;, de La Tristura, en el Centro Dramático Nacional                            </span>
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        Sofia ha muerto. El grupo se desdibuja durante un a&ntilde;o. El resto de la obra ser&aacute; el empe&ntilde;o de ese grupo en recomponerse y sacar un nuevo disco. Pero los basamentos de la propuesta est&aacute;n ya asentados: &ldquo;No ten&iacute;a sentido adaptar un texto literario al teatro y trabajarlo recuperando su &aacute;mbito hist&oacute;rico, sea este el de la posguerra o el de la transici&oacute;n, por ejemplo. No hacemos eso y adem&aacute;s no sabr&iacute;amos. Hemos trabajado los temas que a ella le obsesionaban como la p&eacute;rdida, la muerte o la importancia de escuchar y ser escuchado. El espect&aacute;culo est&aacute; imbuido de la atm&oacute;sfera de Carmen&rdquo;, explica Gil, que cuando reflexiona sobre la relaci&oacute;n entre esta autora y las nuevas generaciones argumenta que &ldquo;su universo apela claramente a nuestra generaci&oacute;n y las siguientes: su visi&oacute;n sobre el amor, sobre la importancia de las relaciones, lo vital que es pasar tiempo juntos&hellip;&rdquo;.
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                Gonzalo Herrero en &#039;Así hablábamos&#039;                            </span>
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        Dice la compa&ntilde;&iacute;a que ha habido textos de la autora que han estado muy presentes durante el montaje, &ldquo;sobre todo <em>Retah&iacute;las</em>, donde dos j&oacute;venes pasan una noche juntos esperando la muerte de su abuela, y la compilaci&oacute;n de art&iacute;culos que se llam&oacute; <em>La b&uacute;squeda de interlocutor y otras b&uacute;squedas&rdquo;, </em>explica Violeta.<em> </em>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un aviso: ha muerto Ignacio Aldecoa</strong></h3><p class="article-text">
        Pero tras el visionado de la obra hay un art&iacute;culo de <em>La b&uacute;squeda de interlocutor </em>que se revela como el coraz&oacute;n &iacute;ntimo de la pieza. Carmen Mart&iacute;n Gaite lo public&oacute; en 1969, en La Estafeta Literaria. Es el que la autora dedic&oacute; a la muerte de su amigo el escritor Ignacio Aldecoa, que conoci&oacute; en sus primeros a&ntilde;os en la universidad de Salamanca y quien luego, ya en Madrid, le presentar&iacute;a al c&iacute;rculo literario de los Alfonso Sastre, Jes&uacute;s Fern&aacute;ndez Santos y Rafael S&aacute;nchez Ferlosio. En ese art&iacute;culo, titulado <em>Un aviso: ha muerto Ignacio Aldecoa </em>se conjugan las tres arterias del espect&aacute;culo: la muerte, el paso del tiempo y el compa&ntilde;erismo.
    </p><p class="article-text">
        El tremendo final del art&iacute;culo parece estar sobrevolando cada escena de la obra. En &eacute;l, Mart&iacute;n Gaite dice: &ldquo;El amigo m&aacute;s antiguo que me quedaba en Madrid y cuya muerte ha entrado a saco como un viento despiadado en el arca de estos recuerdos que parec&iacute;a a&uacute;n temprano para revisar. (&hellip;) Ha muerto Ignacio Aldecoa: los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta, lo queramos o no, empiezan a ser historia&rdquo;. El viento en la muerte de Sofia al comienzo de la obra. La obsesi&oacute;n de La Tristura de que algo se cierra con esta obra y la sospecha de que ahora s&iacute; hay algo que empieza a ser historia. El empe&ntilde;o de seguir mirando esa vitalidad de compa&ntilde;erismo y comunidad en los m&aacute;s j&oacute;venes, en este caso sus actores. Todo eso es lo que vertebra la propuesta esc&eacute;nica.
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                Escenas de &#039;Así hablábamos&#039;, de La Tristura                            </span>
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        Pero el montaje tiene sus claroscuros. El bando m&aacute;s luminoso son sus actores, no por entrega y vitalidad, que se presupone, sino por talento y proyecci&oacute;n. Encabeza el espect&aacute;culo una enorme <a href="https://www.soyede.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ede</a> (Elena Villa) cantante que ya asombr&oacute; con su primer ep&eacute; y que con su disco <em>Lucero</em> lo ha confirmado. La artista madrile&ntilde;a se come la escena, interpreta con holgura y adem&aacute;s regala en vivo uno de los temas m&aacute;s apreciados de su corta carrera, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Hqj70lDl5lQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tranquila</em></a>. Est&aacute; tambi&eacute;n la fragilidad de Gonzalo Herrero, la potencia de Bel&eacute;n Mart&iacute; Lluch (de la compa&ntilde;&iacute;a Mucha Muchacha), o el nacimiento de un actor por hacer, incipiente, pero que en momentos da en la diana, Marcos &Uacute;beda. Este &uacute;ltimo, que acaba de sacar tambi&eacute;n su primer ep&eacute; como <a href="https://open.spotify.com/artist/72pXqUujCd77IfXywJhtEP?si=mqRjc1hLReqmA4CSErVLZg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marcos Nadie,</a> y Ede han compuesto la mayor&iacute;a de la m&uacute;sica del espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Durante la obra, el espectador puede ver el duelo de cada personaje ante la p&eacute;rdida y c&oacute;mo se recomponen como grupo a partir de los a&ntilde;icos. El paralelismo con la trayectoria de La Tristura se abre en un juego f&eacute;rtil y no ilustrativo, oblicuo, que habla de la naturaleza de las comunidades afectivas que se enrolan en procesos de creaci&oacute;n. Pero sorprende que esto es lo &uacute;nico que sepamos de estos j&oacute;venes que todav&iacute;a est&aacute;n asimilando y siendo asimilados por el sistema social, laboral y pol&iacute;tico. No se sabe de qu&eacute; clase social provienen, nada se dice de sus problemas laborales o de vivienda, de sus pensamientos pol&iacute;ticos. Queda as&iacute; un retrato incompleto, que incide en escenas donde prima el parloteo y esa levedad te&ntilde;ida de frescura a la que La Tristura a veces tiende y que recuerda a la pel&iacute;cula que ha dirigido Itsaso Arana, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/itsaso-arana-deconstruye-cuentos-princesas-reivindica-fragilidad-chicas_1_10341602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las chicas est&aacute;n bien</em></a><em>,</em> filme que opta al premio de mejor direcci&oacute;n novel en los Premios Goya de este a&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Así hablábamos&#039; en el CDN                            </span>
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        La obra, que estar&aacute; en cartel hasta 24 de marzo, tiene una puesta en escena que sabe explotar en goce est&eacute;tico, un sonido impecable y una estructura s&oacute;lida donde las partes van anunci&aacute;ndose con t&iacute;tulos de la autora salmantina: <em>Lo raro es vivir, Nubosidad variable, El libro de la fiebre, La reina de las nieves</em>. Adem&aacute;s, actoralmente solo puede crecer. Pero ese retrato truncado de una juventud que no se sabe en qu&eacute; se sustenta y la tendencia en ciertos momentos al alm&iacute;bar, en los que esta compa&ntilde;&iacute;a tambi&eacute;n suele caer, hacen que el espect&aacute;culo cimbree un tanto. La escena donde Carmen Mart&iacute;n Gaite habla desde el m&aacute;s all&aacute; gracias a un programa de inteligencia artificial ser&aacute; tan odiada como querida. Es lo que tienen las invocaciones fantasmales en escena.
    </p><p class="article-text">
        <em>As&iacute; habl&aacute;bamos</em>, adem&aacute;s, suscita otra cuita. Esta de nivel institucional. La obra es producci&oacute;n propia del CDN. Su presupuesto de producci&oacute;n y exhibici&oacute;n asciende a 240.000 euros. Pero no est&aacute; planteado que gire. Morir&aacute; el mismo 24 de marzo. Este a&ntilde;o tan solo girar&aacute;n dos montajes, <a href="https://dramatico.mcu.es/evento/la-casa-de-bernarda-alba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La casa de Bernarda Alba</em></a>, dirigida por el propio Sanzol y que se estrena este viernes, <a href="https://dramatico.mcu.es/evento/breve-historia-del-ferrocarril-espanol-2324/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y</a><a href="https://dramatico.mcu.es/evento/breve-historia-del-ferrocarril-espanol-2324/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Breve historia del ferrocarril espa&ntilde;ol</em></a> de Joan Yago. El presupuesto no da para m&aacute;s.
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                Escenas de &#039;Así hablábamos&#039;, de La Tristura                            </span>
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                Escenas de &#039;Así hablábamos&#039;, de La Tristura                            </span>
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        Pero por la naturaleza de este proyecto, que recupera el universo y la figura de una autora como Mart&iacute;n Gaite, se entiende poco que el montaje quede encarcelado en la capital. Mas a&uacute;n cuando La Tristura es una compa&ntilde;&iacute;a de gran proyecci&oacute;n internacional. Sus montajes se han podido ver en los principales teatros de Francia, Alemania, Brasil o Polonia. En otras ocasiones sus obras han sido tambi&eacute;n producidas por otras instituciones nacionales. No parece muy dif&iacute;cil que el CDN hubiera podido colaborar con alguna de estas y haber llevado el nombre de Martin Gaite a otras provincias e incluso m&aacute;s all&aacute; de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Tras <em>As&iacute; habl&aacute;bamos</em>, La Tristura se replantear&aacute; qu&eacute; hacer. Desde hace a&ntilde;os sus miembros est&aacute;n enrolados en proyectos individuales. Arana en breve estrenar&aacute; como actriz nueva pel&iacute;cula con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/jonas-trueba-netflix-hundiendo-salas-cine_1_9081536.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jon&aacute;s Trueba</a>, <em>Volver&eacute;is</em>. Gil tambi&eacute;n est&aacute; trabajando con la directora de cine <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/elena-lopez-riera-directora-conquista-cannes-mirada-pueblo-romantizarlo_1_9010658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena P&eacute;rez Riera</a>. Y Gim&eacute;nez anda escribiendo dos pel&iacute;culas, una de Gabriel Azor&iacute;n, <a href="https://www.margenes.org/es/pelicula/5f6337fe4fdd05418d34d14f" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Anoche conquist&eacute; Tebas</em></a>. A La Tristura los han matado ya varias veces, pero ah&iacute; siguen, y as&iacute; lleva siendo 20 a&ntilde;os. 20 a&ntilde;os en los que han conseguido que su teatro sea fundamental para entender la escena patria del siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-invoca-carmen-martin-gaite-hablar-nuevo_1_10906822.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Feb 2024 21:56:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El teatro invoca a Carmen Martín Gaite para hablar con ella de nuevo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Escritores,Centro Dramático Nacional,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fraga Iribarne 'resucita' en el teatro: “En esta obra no hay hueco para un espectador que no sea antifranquista”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/esther-carrodeguas-resucita-fraga-teatro-obra-no-hay-hueco-espectador-no-sea-antifranquista_1_10591005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edf64303-011d-489c-abee-558471a3ab4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fraga Iribarne &#039;resucita&#039; en el teatro: “En esta obra no hay hueco para un espectador que no sea antifranquista”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora y actriz gallega Esther Carrodeguas estrena en el Centro Dramático Nacional 'Iribarne', una obra que aborda la figura del político gallego y la historia política reciente de España con un discurso anticapitalista y muchas ganas de molestar</p><p class="subtitle">Fernando Trueba revela que pudo dirigir 'Novia a la fuga' en su encuentro con los socios de elDiario.es
</p></div><p class="article-text">
        En escena vemos proyectada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/general-nazi-blanqueo-fortuna-haciendo-cine-espana-franco_1_10150674.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la foto del cad&aacute;ver de Francisco Franco</a> en el ata&uacute;d y a <a href="https://www.eldiario.es/galicia/iribarne-quiso-realmente-fraga_1_9766175.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Fraga Iribarne</a> y el rey Juan Carlos I mir&aacute;ndolo. Suena m&uacute;sica tecno y la conocida frase del entonces presidente del gobierno Arias Navarro, pero modificada: &ldquo;Espa&ntilde;oles, Paquita ha muerto&rdquo;, se repite de manera insistente. La imagen tambi&eacute;n est&aacute; tratada. Del ata&uacute;d salen peque&ntilde;as l&iacute;neas ondulantes que representan un olor p&uacute;trido y Juan Carlos I lleva en la boca un matasuegras con el color de la bandera nacional. Los espectadores pegan un respingo en sus butacas. La imagen, aunque llega tras m&aacute;s de una hora de un teatro furibundo, impacta, descoloca. No habr&aacute; tregua, no habr&aacute; pacto posible en el montaje.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://dramatico.mcu.es/evento/iribarne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Iribarne</em></a> es al mismo tiempo un biopic del pol&iacute;tico gallego y una revisi&oacute;n de la historia de la Transici&oacute;n espa&ntilde;ola que se convierte en una exhumaci&oacute;n sin remilgos, frontal, y en donde el p&uacute;blico, a quien se llama &ldquo;el pueblo&rdquo;, es interpelado constantemente. La obra est&aacute; dividida en tres partes. La primera recorre desde la infancia del gallego hasta su llegada a ministro de Informaci&oacute;n y Turismo con Franco en 1962 y su mandato hasta 1969. En la segunda, vemos a Fraga desde que deja de ser ministro hasta que se erige como jefe de la oposici&oacute;n en las elecciones de 1982 tras la ca&iacute;da de Adolfo Su&aacute;rez. En la tercera, la obra se centrar&aacute; en Galicia y el mandato de Fraga como presidente de la Xunta desde 1990 hasta 2005.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La primera parte la llamamos de 'chapa y pintura', vemos c&oacute;mo Fraga intenta reformar sin que nada cambie. A nivel de dramaturgia tratamos esta parte con un c&oacute;digo teatral m&aacute;s antiguo, m&aacute;s convencional&rdquo;, explica a este diario la autora, que tambi&eacute;n est&aacute; en escena actuando como una especie de narradora llamada Corifea. &ldquo;En las otras dos partes se van introduciendo c&oacute;digos m&aacute;s contempor&aacute;neos para acabar en la etapa de Fraga en Galicia, que yo llamo la del Imperio, en la que se trabaja en una especie de <em>Ub&uacute; Rey</em> (la conocida obra de Alfred Jarry) donde yo paso a interpretar a Fraga&rdquo;, dice la autora, conocida por su anterior montaje en el CDN, <em>Supernormales</em>, ahora de gira, y por un espect&aacute;culo que se podr&aacute; ver en el Teatro Fernando Fern&aacute;n G&oacute;mez de Madrid en noviembre, <a href="https://www.teatrofernangomez.es/actividades/lo-unico-que-verdaderamente-quise-toda-la-vida-es-ser-delgada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lo &uacute;nico que verdaderamente quise toda la vida es ser delgada</em></a>.
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                &#039;Iribarne&#039;, una sátira que revisa la historia reciente de España y que promete incendiar el CDN.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Del teatro de sal&oacute;n a la s&aacute;tira feroz</h3><p class="article-text">
        La primera parte de la obra es fulgurante, coral, todos los actores interpretan a Fraga. R&aacute;pidamente dejamos la infancia y lo vemos ya en el Ministerio, como la nueva figura del reformismo franquista. Un ritmo trepidante en el que vemos al pol&iacute;tico que promulg&oacute; la Ley de Prensa en el 66 y la Ley de Secretos Oficiales del 68, ideadas por &eacute;l, la represi&oacute;n de la huelga de Asturias en el 62, las sentencias a muerte de Juli&aacute;n Grimau (&ldquo;ese caballerete&rdquo;, dir&iacute;a de &eacute;l Fraga), Francisco Granado y Joaqu&iacute;n Delgado en el 63 o el asesinato de Enrique Ruano Casanova en la Puerta del Sol en el 69. Vemos c&oacute;mo Fraga va acometiendo esa doble labor, la de tapar un r&eacute;gimen duro y asesino al mismo tiempo que comienza a realizar estrategias de propaganda para dar la imagen de aperturismo que quer&iacute;a el r&eacute;gimen. Llegan el &ldquo;Spain is different&rdquo; y el turismo, o las operaciones en Eurovisi&oacute;n para impulsar triunfos como el de Massiel o Salom&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero despu&eacute;s de la citada muerte de Franco, ese ritmo fren&eacute;tico de escenas se convierte en una s&aacute;tira feroz donde Carrodeguas comenzar&aacute; interpelando a la platea: &ldquo;Un dictador fascista se muere y nos callamos, lo honramos (como pueblo), silencio (&hellip;) &iquest;Es el episodio m&aacute;s cobarde de la historia de Espa&ntilde;a? &iquest;El m&aacute;s vergonzoso de la historia de Espa&ntilde;a? Lo enterramos en el Valle de los Ca&iacute;dos, &iquest;en serio? &iquest;nadie va a decir nada? Silencio&rdquo;. A partir de ah&iacute;, veremos a Adolfo Su&aacute;rez representado como el perrito faldero del rey, a Arias Navarro con un cuchillo de carnicero o a la primera versi&oacute;n de Alianza Popular, en1977, con esos tildados siete magn&iacute;ficos (Cruz Mart&iacute;nez Esteruelas, Federico Silva Mu&ntilde;oz, Laureano L&oacute;pez Rod&oacute;, Enrique Thomas de Carranza, Gonzalo Fern&aacute;ndez de la Mora, Licinio de la Fuente y el propio Fraga) engullir una mariscada como si fuera Espa&ntilde;a.
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                    alt="Eurovisión también tiene cabida en &#039;Iribarne&#039;."
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                Eurovisión también tiene cabida en &#039;Iribarne&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        No se salva ni la imagen de Dolores Ib&aacute;rruri y Rafael Alberti en el Congreso de los Diputados, tratada como campa&ntilde;a de imagen, ni la postura de Santiago Carrillo y el Partido Comunista al aceptar la monarqu&iacute;a, la bandera y la unidad de Espa&ntilde;a. Momento, este &uacute;ltimo, que se representa con Carmen D&iacute;ez de Rivera, m&aacute;s conocida como Mari Carmen y sus Mu&ntilde;ecos, donde Adolfo Su&aacute;rez es su mu&ntilde;eco. En este caso m&aacute;s el Rockefeller de Jos&eacute; Luis Moreno que Do&ntilde;a Rogelia. Dice el mu&ntilde;eco: &ldquo;&iquest;Carrillo se va a hacer puto mon&aacute;rquico? (...) Joder, Carmen, eres una puta crack&rdquo;. Llegar&aacute;n las elecciones y veremos a un Felipe Gonz&aacute;lez maquiav&eacute;lico transar y aceptar al mismo tiempo que una de las actrices encarna a la bandera espa&ntilde;ola y amenaza en quemarse a lo bonzo porque la izquierda no la quiere.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro de los momentos m&aacute;s crudos sobre este periodo es la Ley de Amnist&iacute;a de 1977. Otra vez Carrodeguas interpela a la platea: &ldquo;Silencio, entra el rey porque vamos a firmar el SILENCIO, le llamaremos AMINIST&Iacute;A, a partir de ahora ten&eacute;is que olvidar toda la obra anterior (&hellip;) la has pedido t&uacute;, la has aceptado en refer&eacute;ndum, ahora olvida, es lo mejor para todos, por el bien com&uacute;n&rdquo;.&nbsp;Al preguntar a la autora por el posicionamiento pol&iacute;tico de la pieza, argumenta que el relato de la Transici&oacute;n &ldquo;quiz&aacute; fuera necesario, pero personalmente, a nivel vital, no estoy de acuerdo con ese 'es lo que se pod&iacute;a hacer', creo m&aacute;s en lo que hay que hacer, en lo que queremos hacer. Y si bien no viv&iacute; la Transici&oacute;n, nac&iacute; en 1979, cuando miro atr&aacute;s me da pena y rabia que no se hiciera hasta donde se quer&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al preguntarle por la crudeza con la que se tratan los hechos hist&oacute;ricos y las figuras pol&iacute;ticas, la autora razona que &ldquo;es mucho m&aacute;s gr&aacute;fico poner a Adolfo Su&aacute;rez como un perro correteando en los bajos del rey que simplemente decir que Adolfo Su&aacute;rez era un perro lameculos. Esto es teatro y cuando ves a Su&aacute;rez as&iacute; representado por un actor de carne y hueso es m&aacute;s potente, m&aacute;s irreverente&rdquo;, explica para luego afirmar que &ldquo;si vas a dar un martillazo, si lo das suave no es un martillazo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puede haber gente que se sienta atacada por mis discursos, pero es que yo me siento atacada por otros. Cada día oigo cosas que me enervan. Hay un teatro que me enerva profundamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther F. Carrodeguas</span>
                                        <span>—</span> Autora de &#039;Iribarne&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La obra deja pocos huecos para quien no est&eacute; cerca del pensamiento pol&iacute;tico que se esgrime durante todo el montaje. Fraga, al final, queda lejos, desdibujado, y reina en escena una autopsia de una sociedad que no quiso cambiar, que acept&oacute; &ldquo;pulpo&rdquo;, es decir, continuaci&oacute;n del r&eacute;gimen franquista, como &ldquo;animal de compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;, es decir, como democracia. La met&aacute;fora se utiliza varias veces en la obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando este diario le pregunta por los resquicios que el montaje deja para encontrar al otro, al que piensa diferente, Carrodeguas argumenta que no ha tomado un solo punto de vista. &ldquo;He hecho un esfuerzo bastante alto por empatizar con mi protagonista, es m&aacute;s, lo entiendo, comprendo sus razones. Pero el proyecto es un proyecto claramente antifascista y antifranquista. No hay espacio para espectadores que no tengan ese pensamiento&rdquo;, razona para luego afirmar que en la Transici&oacute;n nunca se hizo el esfuerzo por &ldquo;construir una Espa&ntilde;a antifranquista y antifascista y la obra reivindica eso mismo&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede haber gente que se sienta atacada por mis discursos, pero es que yo me siento atacada por otros. Cada d&iacute;a oigo cosas que me enervan. Hay un teatro que me enerva profundamente, por eso no voy a verlo. Quiz&aacute; esa gente no deber&iacute;a venir a ver esta obra&rdquo;, argumenta la autora para concluir que ella cada vez que pone la televisi&oacute;n le enervan los programas y las series que ve, &ldquo;as&iacute; que, que se enerven otros un rato&rdquo;. &ldquo;La ideolog&iacute;a m&aacute;s rancia, al ser m&aacute;s convencional, parece que la aceptamos mejor. Pero cuando lo que no es tan conservador entra en juego nos parece m&aacute;s extremo. A m&iacute; lo extremo me parece lo otro&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Galicia calidade</h3><p class="article-text">
        La &uacute;ltima parte de este montaje que dura tres horas est&aacute; dedicada a Galicia, donde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os comenz&oacute; el proceso de creaci&oacute;n. La obra la dirige su compa&ntilde;ero Xavier Casti&ntilde;eira. La protagonizan Xurxo Cort&aacute;zar, Jorge de Arcos, M&oacute;nica Garc&iacute;a (de la compa&ntilde;&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/trajes-epi-vimos-pandemia-conectaron-prestige_1_8319763.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chevere</a>), Anxo Outumuro, Lidia Veiga y la propia autora. Todo el elenco es gallego en esta obra coproducida por el CDN, la compa&ntilde;&iacute;a de Carrodeguas, <a href="https://butacazero.com/compania/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ButacaZero</a> y la <a href="https://mitribadavia.gal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mostra de Teatro de Ribadavia</a>. Un elenco en el que tambi&eacute;n destaca el espacio sonoro y las creaciones musicales que se coreograf&iacute;an a todo trapo de <a href="https://www.eldiario.es/galicia/irrumpe-nueva-ola-pop-gallego-electronico-autosuficiente-urbano_1_10148788.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Berto</a> (conocido por ser miembro del grupo gallego <em>Verto</em>). Uno de los temas de la obra, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Oi7zl1MsV5Y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Who the f*ck is Iribarne?,</em></a> es todo un hit en redes, incluso la gente se refiere a la obra cambi&aacute;ndole el m&aacute;s as&eacute;ptico t&iacute;tulo de <em>Iribarne</em> por el de la canci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta &uacute;ltima parte Carrodeguas pasa a interpretar al emperador y se nos relata c&oacute;mo Fraga muta, se vuelve federalista de pro y lo que haga falta para conseguir consecutivas mayor&iacute;as absolutas. Todo en un sistema en el que reina entre gaiteradas descomunales en la plaza del Obradoiro y construcciones fara&oacute;nicas como la Cidade da Cultura de Galicia que cost&oacute; m&aacute;s de 400 millones de euros y hoy vive infrautilizada. Vemos c&oacute;mo el pol&iacute;tico es capaz de seguir afilando ese sistema que comenz&oacute; a aplicar como ministro de Franco y se apropia de s&iacute;mbolos en un proceso de disoluci&oacute;n de la verdad donde cabe visitar Cuba, fotografiarse con Castro, abogar por el biling&uuml;ismo arm&oacute;nico o apropiarse de figuras como Alfonso Rodr&iacute;guez Castelao, padre del nacionalismo gallego, diputado en Cortes de la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola y parte del Gobierno de la Rep&uacute;blica en el exilio. Entre medias, llegar&aacute; el desastre del Prestige, que lo sacar&aacute; en 2005 del poder.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        La voz de la autora y la de Fraga se van confundiendo en esta &uacute;ltima parte. Tesis y personaje se superponen. En un momento dice Fraga/Carrodeguas: &ldquo;Galicia es un pueblo con una ra&iacute;z extrema, pero no es un pueblo que pueda tener un fuerte sentimiento independentista: un pueblo que se cree pobre (&hellip;) jam&aacute;s se va a querer independizar (&hellip;) de quien cree que le da de comer&rdquo;, para luego afirmar: &ldquo;Ay, Galicia, tierra de caciques y contrabandistas (como todas las tierras pobres). En tierra de pobres se adora al que tiene, se calla porque conviene y se presume de 'Eu voto ao Cacique', si est&aacute;s al lado del cacique algo siempre rascas&rdquo;. Una visi&oacute;n dura. El montaje despu&eacute;s de Madrid har&aacute; una larga gira por Galicia el a&ntilde;o que viene. Se est&aacute;n ultimando fechas. Al preguntarle sobre si esta visi&oacute;n est&aacute; extendida en Galicia, la autora lo tiene claro: &ldquo;La tesis que planteo no est&aacute; en absoluto extendida y dudo que siente bien&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final, veremos a Fraga Iribarne solo, arrastrando sus m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os en el Senado. &ldquo;Aznar me deb&iacute;a muchos favores&rdquo;, dice el personaje en la obra, donde tambi&eacute;n se escucha que se le busc&oacute; un lugar donde no se pudiera encausarle. Los senadores son inviolables, dice la autora en boca de la nieta del propio Fraga, que afirma: &ldquo;Nadie de todos los que le ten&iacute;an ganas (que eran muchos, sobre todo en Euskadi) pod&iacute;a sentarlo en el banquillo mientras estuviese en el Senado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, <em>Iribarne</em> es un teatro que se debate entre la confrontaci&oacute;n con lo heredado y la reivindicaci&oacute;n de otro relato, pero que corre el riesgo de solo poder entablar conversaci&oacute;n con los ya convencidos. Una obra larga, con mucha doctrina, un elenco entregado y uso fren&eacute;tico de la s&aacute;tira que ya est&aacute; agotando las entradas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/esther-carrodeguas-resucita-fraga-teatro-obra-no-hay-hueco-espectador-no-sea-antifranquista_1_10591005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Oct 2023 20:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fraga Iribarne 'resucita' en el teatro: “En esta obra no hay hueco para un espectador que no sea antifranquista”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Centro Dramático Nacional,Manuel Fraga,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Almudena Grandes sube a escena en una gran obra sobre la España gris de los 50]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/almudena-grandes-sube-escena-gran-obra-espana-gris-50_129_10557396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0444833-95ca-422a-b216-2d1c1284624b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Almudena Grandes sube a escena en una gran obra sobre la España gris de los 50"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novela 'La madre de Frankenstein' de la escritora madrileña resuena en un montaje de cuatro horas en el Teatro María Guerrero de Madrid gracias a la dirección de Carme Portaceli y unas estupendas interpretaciones de Blanca Portillo y Pablo Derqui, en el primer gran estreno de la temporada del Centro Dramático Nacional</p><p class="subtitle"> El aborto en la España rural franquista entra en la pugna por la Concha de Oro (y provoca desmayos en la sala) </p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Lleg&oacute; el primer gran estreno de la temporada del </span><a href="https://dramatico.mcu.es/evento/la-madre-de-frankenstein/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Centro Dram&aacute;tico Nacional</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">. Y lo hizo a lo grande, como anta&ntilde;o. Gran autora: la querida y desaparecida </span><a href="https://www.eldiario.es/temas/almudena-grandes/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Almudena Grandes</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">; gran directora: la veterana Carme Portaceli; y dos grandes actores: Blanca Portillo y Pablo Derqui. Y en medio del ruedo, un profundo texto sobre el pasado y la identidad nacional, sobre la memoria y la situaci&oacute;n de la mujer en Espa&ntilde;a, sobre los a&ntilde;os 50 y el deterioro moral de los ciudadanos bajo el franquismo. Sube a escena </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/almudena-grandes-psiquiatria-franquismo_128_1228227.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>La madre de Frankenstein</em></span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>, </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">la quinta novela de los </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Episodios de una guerra interminable </em></span>de la escritora madrile&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Madrid, 1954. El joven psiquiatra Germ&aacute;n (Pablo Derqui) vuelve de Suiza, a donde emigr&oacute; para poder ejercer la misma profesi&oacute;n que su padre, un republicano sentenciado a muerte que antes de ser fusilado, se quita la vida. Vuelve para comenzar los ensayos de </span>la clorpromazina, <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">un nuevo f&aacute;rmaco antipsic&oacute;tico, en el manicomio para mujeres de Ciempozuelos. All&iacute; se encontrar&aacute; con una antigua paciente de su padre, Aurora Rodr&iacute;guez Carballeira (Blanca Portillo), personaje real y famoso en su &eacute;poca, asesina de su hija, a quien mat&oacute; de cuatro disparos en la cabeza. La obra transcurre en ese hospital psiqui&aacute;trico, pura met&aacute;fora de todo el pa&iacute;s, de una naci&oacute;n tan humillada como gris, tan clasista como opresora, tan asfixiante como injusta. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Casi cuatro horas de teatro de cuchara, de guisote, de &ldquo;teatro, teatro&rdquo;, que dicen los aficionados m&aacute;s ac&eacute;rrimos a la tradici&oacute;n. Algo que no ser&iacute;a noticia si no fuese porque desde que Alfredo Sanzol asumiera la direcci&oacute;n del CDN la casi totalidad de los proyectos han sido abordados desde las nuevas dramaturgias, montajes que juegan a romper la representaci&oacute;n y la cuarta pared. </span>
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                La madre de Frankenstein                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">En cambio, </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>madre de Frankenstein</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> es un teatro representativo, con una adaptaci&oacute;n de la novela (a cargo de de Anna Mar&iacute;a Ricart Codina) de un clasicismo reverencial con la palabra de Grandes. Y la dramaturgia y composici&oacute;n de la escena de Portaceli bebe de la tradici&oacute;n m&aacute;s destilada del teatro europeo del &uacute;ltimo cuarto de siglo XX.</span>
    </p><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>Vieja maestr&iacute;a</strong></span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Portaceli es una vieja maestra que se ha especializado en las adaptaciones teatrales de grandes relatos narrativos. Es la madre del teatro-novela de este pa&iacute;s como as&iacute; lo prueban montajes anteriores como </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Bovary</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">&nbsp;(2023, de Flaubert),&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>La casa de los esp&iacute;ritus</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">&nbsp;(2012, de Isabel Allende). </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Mrs. Dalloway</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">&nbsp;(2019, de Virginia Woolf y protagonizada tambi&eacute;n por Blanca Portillo) y </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Jane Eyre</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">&nbsp;(2017, de Charlotte Bront&euml;). Novelas todas con grandes papeles de mujeres. Portaceli ya est&aacute; trabajando en una adaptaci&oacute;n de la&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Ana Karenina</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> de Le&oacute;n Tolst&oacute;i.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">En esta ocasi&oacute;n, ese saber se une con la cercan&iacute;a del texto de Almudena Grandes. Portaceli ha estrenado muchos trabajos de autor&iacute;a y tem&aacute;tica europea, obras de George Tabori, Bernard-Marie Kolt&egrave;s, Enzo Cormann o Marius von Mayenburg. Pero, en esta ocasi&oacute;n, la directora catalana le ha hincado el diente a un texto que se adentra en las entra&ntilde;as de este pa&iacute;s. &ldquo;Recuerdo el d&iacute;a que Anna Mar&iacute;a Ricart y yo comparamos notas para la adaptaci&oacute;n, recuerdo decirla que lo sent&iacute;a pero que ten&iacute;a todo el libro subrayado&rdquo;, explica Portaceli a este peri&oacute;dico, &ldquo;es imposible que el montaje tenga una duraci&oacute;n m&aacute;s corta; lo que hemos intentado es dar vida con los actores a un texto de una belleza y profundidad enorme que est&aacute; cargado de emoci&oacute;n. Esta obra es para m&iacute;, y creo que para la gente,  muy emocionante&rdquo;.</span>
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                La madre de Frankenstein                            </span>
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                La madre de Frankenstein                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">En la obra se aborda la trama principal de la parricida Aurora Rodr&iacute;guez, pero Portaceli no ha desde&ntilde;ado tramas paralelas, como el amor nacido entre Germ&aacute;n y una enfermera, Mar&iacute;a (Macarena Sanz), nieta del jardinero del manicomio, hija de unos padres muertos en la masacre de </span><a href="https://www.eldiario.es/andalucia/malaga/congreso-respalda-declarar-desbanda-lugar-memoria-democratica-oposicion-vox-abstencion-pp_1_8859306.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">La Desband&aacute;</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> donde el ej&eacute;rcito franquista asesin&oacute; a m&aacute;s de 3.000 civiles que hu&iacute;an de M&aacute;laga camino a Almer&iacute;a en febrero del 37. Una mujer a quien se le dice que sus padres fueron muertos por los rojos, que ahora es enfermera, que cuida de Aurora, que qued&oacute; embarazada por un se&ntilde;orito de una casa donde limpiaba, una mujer silenciada a quien han quitado identidad y han humillado y que encontrar&aacute; en Germ&aacute;n un amor que nace a pesar de la ci&eacute;naga en la que viven d&iacute;a a d&iacute;a. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Aborda la obra tambi&eacute;n la posici&oacute;n de la psiquiatr&iacute;a en la Espa&ntilde;a de esa &eacute;poca, vemos al filonazi </span><a href="https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/gen-rojo_132_3535293.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Antonio Vallejo-N&aacute;jera</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, un tanto exagerado, vestido con medallas, el autor del c&eacute;lebre concepto de &ldquo;gen rojo&rdquo; y de todo un plan de eugenesia que pretend&iacute;a 'limpiar' &eacute;tnicamente Espa&ntilde;a. Est&aacute;, a su vez, el tratamiento del R&eacute;gimen a los homosexuales, con </span><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/electrochoques-obispado-alcala-homofobia-homosexualidad_1_1616817.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Juan Jos&eacute; L&oacute;pez Ibor</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> que se dedicaba a extirpar partes del cerebro a los gays y que Grandes desarrolla a trav&eacute;s del amigo y colega de Germ&aacute;n, Eduardo M&eacute;ndez. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Y tambi&eacute;n est&aacute;, claro, la Iglesia, representada por el Padre Armenteros (un irreconocible Jos&eacute; Troncoso) que se encarga de destilar fe y dogma (&ldquo;Vuestro cuerpo es un templo, un recinto escogido por Dios (...) Espa&ntilde;a os necesita. Al entregaros a Cristo, os entreg&aacute;is a la Patria&rdquo;, dir&aacute; en un momento de la obra), pero tambi&eacute;n de ejercer poder pol&iacute;tico y, en pura concomitancia con Vallejo-N&aacute;jera, operar para robar el ni&ntilde;o sano de una de las enfermas del manicomio para d&aacute;rselo a la familia de un notario. Sacando a flote una de las historias, </span><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/identifican-bebes-robados-franquismo-secuenciacion-masiva-adn-discrimina-mejor-parentesco_1_9955252.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">los ni&ntilde;os robados del franquismo,</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> m&aacute;s ignominiosas de la dictadura que estuvo operando hasta bien entrada la democracia.</span>
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                La madre de Frankenstein                            </span>
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                La madre de Frankenstein                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Est&aacute;n todas las historias de la novela. El montaje no desde&ntilde;a ni una. Portaceli las ir&aacute; uniendo, componiendo, superponiendo, con maestr&iacute;a. La obra es una verdadera </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>master class</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> de composici&oacute;n de escenas que consiguen, no siempre, que la obra vaya, que las dos horas y cuarto de la primera parte, muy expositivas, donde los di&aacute;logos se yuxtaponen con la narraci&oacute;n de los hechos por parte de los actores al p&uacute;blico, no decaigan. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Es m&aacute;s, la pieza decae en los momentos donde Portaceli compone de una manera m&aacute;s contempor&aacute;nea. Momentos donde sube la m&uacute;sica y los actores coreograf&iacute;an temas de la &eacute;poca, o la fiesta que cierra la primera parte en la que vemos a una drag como si fuera el reverso perverso de la consejera sentimental Elena Francis. Ah&iacute; el c&oacute;digo representativo de la obra se intenta romper, pero no llega a buen puerto. En cambio, son un acierto las escenas donde los personajes secundarios como m&eacute;dicos, monjas y enfermeros que transitan por el manicomio en segundo plano comienzan a moverse lento, fuera del tiempo, convirtiendo la escena en un espacio l&iacute;quido. Eso, una herramienta ya cl&aacute;sica en el teatro contempor&aacute;neo, Portaceli lo hace a la perfecci&oacute;n. </span>
    </p><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>Blanca Portillo, cuerpo vivo de un ocaso</strong></span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Blanca Portillo encarna el papel de </span><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/hildegart-y-aurora-una-historia-tragica-ligada-a-su-tiempo_1_6414788.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Aurora Rodr&iacute;guez Carballeira</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, una mujer paranoica, enferma. Aurora detesta y rechaza el papel dado a la mujer y, en su delirio, muy fruto de su &eacute;poca, decide engendrar una hija. Lo har&aacute; sin amor mediante. El proyecto es crear una especie de superhombre, supermujer en este caso, que cambie el mundo, que pueda con la formaci&oacute;n que ella nunca tuvo para transformar la sociedad. Cuando su hija Hildegart comienza a ser conocida y es ya una l&iacute;der de la juventud socialista, cuando comienza a volar sola, Aurora decide matarla. &ldquo;Hildegart era mi obra, pero no me sali&oacute; bien. Lo que he hecho es lo que hace un artista que descubre que se ha equivocado, destruye su obra para empezar de nuevo&rdquo;, dice Portillo al comienzo de la obra. </span>
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                La madre de Frankenstein                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">La interpretaci&oacute;n de Portillo es, ante todo, eficaz. La actriz juega en dos planos interpretativos: uno el realista, la vieja gastada por a&ntilde;os de manicomio, malhumorada, cascarrabias; en el segundo Portillo sale del personaje, deja edad y composici&oacute;n y habla con inusitada energ&iacute;a. El p&uacute;blico reconoce a la primera que est&aacute; ante el mon&oacute;logo interior de esta mujer, en sus pensamientos. El desdoblamiento funciona. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Pero es casi al final de la obra cuando el personaje revienta. Aurora ha intentado dar vida a unos mu&ntilde;ecos fabricados por ella misma para luego, ya m&aacute;s enferma y alejada de la realidad, creer que podr&aacute; engendrar de nuevo, que ser&aacute; ese nuevo psiquiatra que tan bien la trata, Germ&aacute;n, el que la ayude a inseminarla. Aurora sangra, cree que es sangre menstrual, realmente es sangre provocada por un c&aacute;ncer en la matriz del &uacute;tero. Es ah&iacute;, desahuciada, vieja, ciega, cuando el personaje de Portillo vuela y se convierte en una especie de s&iacute;mbolo de todas las mujeres de este pa&iacute;s y al mismo tiempo de una &eacute;poca, del fracaso del ser humano en el siglo XX, de las enso&ntilde;aciones ideol&oacute;gicas de todo cu&ntilde;o en pos del hombre nuevo. Todo el fracaso del ser humano hecho c&aacute;ncer en el cuerpo de una mujer. Portillo soporta el envite, lo acoge como pocas actrices podr&iacute;an hacerlo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Es una pena que una de las &uacute;ltimas escenas, la muerte de Aurora, no est&eacute; sin embargo bien resuelta. Si bien el momento de puesta en escena acompa&ntilde;a, tanto en luces como en escenograf&iacute;a (la cama sobrevuela en vertical colgada en el espacio), el texto es repetitivo, la voz moribunda de Aurora no traspasa, y lo que hab&iacute;a sido s&iacute;mbolo se desinfla. Quiz&aacute; Portillo sepa aupar la escena con el tiempo.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La madre de Frankenstein                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Pero Portillo es parte de una obra coral, donde los ocho actores que la acompa&ntilde;an est&aacute;n m&aacute;s que a la altura. Portaceli se ha hecho acompa&ntilde;ar de int&eacute;rpretes que conoce bien, que ya han trabajado con ella, como el caso de Pablo Derqui que compone un Germ&aacute;n poli&eacute;drico, un Atticus Finch (de la gran pel&iacute;cula </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Matar a un ruise&ntilde;or</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">), un Gregory Peck mesetario y reconocible. Merece tambi&eacute;n resaltarse a Macarena Sanz en el papel de Mar&iacute;a, que entronca con la mejor tradici&oacute;n de los grandes personajes secundarios del teatro y del cine. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">El vestuario de Carlota Ferrer, las luces de Picazo, el espacio un tanto germano de Paco Azor&iacute;n, todo suma en este montaje que adem&aacute;s es coproducci&oacute;n del Teatre Nacional de Catalunya, del que es directora Portaceli, espacio al que la obra viajar&aacute; a finales de noviembre. Un montaje que suma a la necesaria renovaci&oacute;n de Sanzol en el CDN. Es algo positivo que las nuevas dramaturgias y dem&aacute;s lenguajes de la actualidad puedan convivir con este otro teatro que adem&aacute;s llega de manos de una de las tradiciones m&aacute;s poderosas de la escena nacional, la catalana.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">El p&uacute;blico recibi&oacute; el montaje con un aplauso entregado, emocionado, despu&eacute;s de cuatro horas sentados en sus butacas. Quiz&aacute; la apuesta cueste a un p&uacute;blico acostumbrado a otros lenguajes. Portaceli se lo juega todo a una carta, la fuerza del texto de Almudena Grandes, quien le confi&oacute; esta novela para adaptarla antes de morir, y acierta. La obra es una panor&aacute;mica de la Espa&ntilde;a de nuestros padres y abuelos, un negativo revelador de lo que hoy es este pa&iacute;s, de lo que arrastra. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Durante el intermedio se proyecta sobre el tel&oacute;n del Mar&iacute;a Guerrero fotos de familias, mujeres y ni&ntilde;as de la &eacute;poca, im&aacute;genes que van siendo tachadas, borradas. Se tachan sus sexos, sus bocas, sus rostros. La sensaci&oacute;n de toda una generaci&oacute;n que se fue por el sumidero de la historia reina en una platea que no tiene otra posibilidad que recordar a sus familiares y pensar sobre su presente. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Quiz&aacute; lo mejor sea acabar con las palabras de la propia Almudena Grandes en su novela publicada tan solo hace tres a&ntilde;os que en los agradecimientos dice: &ldquo;En memoria de todas esas mujeres, que no pudieron atreverse a tomar sus propias decisiones sin que las llamaran putas, que pasaron directamente de la tutela de sus padres a la de sus maridos, que perdieron la libertad en la que hab&iacute;an vivido sus madres para llegar tarde a la libertad en la que hemos vivido sus hijas, he escrito este libro&rdquo;. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/almudena-grandes-sube-escena-gran-obra-espana-gris-50_129_10557396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Sep 2023 20:14:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Almudena Grandes sube a escena en una gran obra sobre la España gris de los 50]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Almudena Grandes,Artes escénicas,Centro Dramático Nacional,Historia de España,Franquismo,Artistas,Memoria Histórica,Dictadura franquista,Actores]]></media:keywords>
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