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Ambiciosa demanda

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Lo curioso del caso es que la denuncia, que parece un chiste o la salida de tono de un caricato sediento de autopublicidad, fue admitida a trámite, lo cual demuestra o el sentido del humor de la Justicia estadounidense o su capacidad para asumir las extravagancias de quienes acuden a ella por los más peregrinos motivos. Chambers sin embargo, no necesita para nada una dosis extra de propaganda. Su electorado confía en él desde 1970, y sus amigos, el personal de su equipo político, sus colaboradores y familiares aseguran que no le ha dado un pronto. Que continúa en el perfecto uso de sus facultades mentales. Sin embargo uno sospecha que algo le ha tenido que pasar al senador para meterse en tan insólita acción judicial contra un demandado que –según advierte en sus alegaciones- es conocido por varios alias y designaciones y del que ha exigido su presencia convocándole por diversos medios e instándole a manifestarse sin éxito alguno. Ante semejante indiferencia o pasotismo por parte de Dios, el demandante pide que, en el proceso, se cite a varios personajes (se supone que el Papa, entre ellos) que reconocen ser agentes o representantes del demandado. De paso solicita de la autoridad judicial que, desde antes de iniciarse el proceso, se exija al personaje que cese en sus acciones destructivas y amenazas terroríficas. Si uno se lo hubiese inventado en un cuento, el lector se habría divertido ante tal muestra de jocosa creatividad. Pero, la noticia es auténtica. Las razones de que Ernie Chambers, si de verdad cree que Dios debería ser demandado judicialmente, haya tardado tanto en hacerlo y se haya decidido precisamente ahora, son inescrutables (aceptando que su salud mental sea irreprochable). No obstante, de tener que decidir si la estrafalaria demanda es ambiciosa o estúpida, como decía al principio, uno se inclinaría por esta última opción. Primero, porque uno es ateo. O sea, no cree en la existencia del demandado. Y segundo, porque son los Estados Unidos de América los culpables, por lo menos, de las últimas guerras genocidas a las que se refiere el senador, y de un tiempo a esta parte, por su negativa a colaborar con el resto de las naciones del planeta, en las medidas contra el cambio climático, los responsables también de muchas de esas catástrofes naturales que se especifican en la, no obstante, histórica demanda.

José H. Chela

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