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Comisiones Obreras gira levemente a la izquierda

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En democracia ya se sabe que quien gana, gana, aunque sea por un voto y desde luego la personalidad del nuevo dirigente surtirá efectos visibles aunque, obviamente, respete los equilibrios internos. El nuevo recetario general ha manifestado su voluntad integradora antes del congreso y después de su victoria lo que, insisto, no quiere decir que el sindicato no experimente cambios muy apreciables.

En resumen estimo que se notará un ligero cambio a la izquierda, sin doctrinarismos excesivos o, dicho de otra forma, el sindicato evolucionará hacia si mismo con un predominio de la cultura interna sobre la impronta personal impuesta por José María Fidalgo. La integración del sector crítico duro que ha encarnado Agustín Moreno así como la que en su día se denominó "Alternativa Confederal" encabezada por Rodolfo Benito, un grupo formalmente disuelto, refuerzan dicha orientación. Habrá pues más sindicato, sindicato, que maniobras políticas transversales que apuntaron con la dirección de Fidalgo y, en consecuencia, es de esperar un terreno de acuerdo más amplio con UGT el sindicato hermano que dirige sin aparente contestación interna Cándido Méndez.

Hace unos meses publiqué en la revista "El Siglo" un artículo en el que me refería de pasada a UGT como el sindicato hermano del PSOE y a Comisiones Obreras como el sindicato hermano del Partido Popular. Mi alusión a esta central provocó la airada respuesta de su Secretario de Comunicación, Fernando Lezcano quien, por cierto parece que continuará al frente de esta responsabilidad en la nueva dirección. La verdad es que mi pincelada en "El Siglo" era una exageración, casi una "boutade" y en todo caso no más de un cariñoso toque de atención. Sin embargo es innegable que la política separaba a Cándido Méndez de José María Hidalgo. O viceversa. Cándido Méndez ha cerrado las heridas con el partido hermano que se abrieron en los tiempos de Felipe González y Nicolás Redondo hasta el extremo de que durante algunos años la única oposición efectiva del PSOE era la UGT pues la derecha no había logrado salir de la caverna.

El itinerario de Comisiones Obreras ha sido diferente entre otras razones porque sus hermanos comunistas ? más que hermanos fueron durante algún tiempo, el de Marcelino Camacho, la cadena de transmisión del PCE ? nunca fueron una alternativa de poder. Cabe a Antonio Gutiérrez el mérito de romper la cadena de transmisión con el partido quizás animado por el lema marxista por aquello de que lo único que puede perder el proletario son las cadenas. A José María Fidalgo le corresponde otro mérito: el de la despolitización del sindicato que ya ni es correa de transmisión ni de "inspiración comunista".

Hasta aquí todos en el sindicato estaban de acuerdo. Sin embargo muchos compañeros de Comisiones no veían con tan buenos ojos que se pasara de la independencia a la indiferencia política y observaban con disgusto la inclinación de altos cargos de Comisiones hacia el Partido Popular. Creo que no habremos perdido la memoria hasta el extremo de no recordar la luna de miel que vivieron y que según me dicen continúan viviendo Fidalgo y Aznar, ambos josemarías en unos momentos en que el Partido Popular adoptaba su vena más autoritaria. Tampoco se olvidan las manifestaciones de Maria Jesús Paredes, responsable de la federación de Banca a favor del Partido Popular de crítica feroz al PSOE y al Gobierno e incluso su propósito, aunque frustrado, de ir en las listas del PP en las pasadas elecciones. También fueron evidentes otras batallas entre ambos sindicatos con fondo político como la emprendida contra los compañeros de clase respecto a la decisión del Gobierno de devolver a UGT el patrimonio sindical expropiado por Franco. Otras discrepancias, como las diferentes actitudes de ambas centrales en conflictos con el Gobierno, como el de la huelga de la Justicia no contribuyeron a despejar malentendidos.

Con Toxo el sindicato se dedicará a defender los intereses de los trabajadores que representa por encima de planteamientos políticos pero el hecho de que recupere su intracultura política no será irrelevante aunque tal como están las cosas puede preverse una crítica dura a determinadas decisiones del Gobierno socialista. No creo, sin embargo que llegue al extremo de convocar una huelga general como promueve el también nuevo coordinador de Izquierda Unida Cayo Lara. Lo que ya no volverá es la "cadenas de transmisión" entre sindicato y partido que marcó el nacimiento de Comisiones Obreras y que, en alguna medida, sigue observándose en la UGT de Cándido Méndez.

* Periodista, escritor, director de El Siglo y analista político de elplural.com

José García Abad*

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