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Cortinas de humo

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Inmaculada, de 18 años, y su pareja Yeray, de 20, fueron detenidos el 12 de enero y se decretó su ingreso en la prisión de Tahíche, en Lanzarote. El padre de Yunaisi vivía en Gran Canaria. Jordi Brito sabía lo que era estar detenido. Había pasado por varios centros donde meten a los menores que cometen delitos. Cuando se murió su hija Jordi estaba en Gran Canaria, en libertad, y acudió al cementerio de San Lázaro con un ramo de flores en la mano. Las televisiones pudieron sacar la imagen de Jordi entrando en el camposanto acompañado de un amigo. Era la imagen de un joven condenado a perder. Había perdido a su novia hacía varios meses. Ahora perdía a su hija. Y dos meses después perdió la libertad, y volvió a ser ingresado en el Centro de la Montañeta. En ese centro fue ingresado por portarse mal. No sabemos si robó a alguien o lo cogieron trapicheando con droga. Sabemos que se portó mal. ¿Pero cómo se portaron con él las instituciones que debían de cuidarlo? El martes 24 de abril Jordi vivió su última derrota. En el Centro de la Montañeta donde presuntamente lo cuidaban, Jordi murió asfixiado después de prender fuego al colchón de su habitación. El joven sabía que otros internos del centro habían logrado su libertad después de ser trasladados al hospital por alguna herida. Jordi quería formar parte de las estadísticas del número de jòvenes que cada año se fugan de los centros de menores con medidas judiciales, pero pasó a engrosar otras estadísticas más dramáticas: se convertió en el tercer joven que moría de forma trágica en un centro de menores en Canarias en sólo 2 años y medio. La Dirección General del Menor del gobierno canario se preocupó de transmitir a los medios una versión autoexculpatoria de lo sucedido: quizás estábamos ante el suicidio de un joven que estaba deprimido. Este martes el periódico La Provincia contaba que una docena de testigos ha declarado ante el juez que Jordi no se suicidó, sino que murió víctima de las deficiencias de los sistemas de seguridad y contraincendios del Centro donde estaba ingresado. Jordi no pudo contar su versión de los hechos, porque había llegado al hospital en estado de coma. Los presuntos responsables de la muerte de Yunaisi fueron enviados a la cárcel la misma semana de los hechos. Los responsables políticos del centro de La Montañeta cuando murió Jordi eran la consejera de Asuntos Sociales Marisa Zamora y el Director del Menor José Luis Arregui. Hoy Marisa Zamora es parlamentaria de Coalición Canaria, el grupo político que un día sí y otro también pide al Gobierno del Estado que asuma su responsabilidad con los menores inmigrantes que han llegado a Canarias. José Luis Arregui es concejal de Coalición Canaria en el Ayuntamiento de El Rosario. Desde la oposición Arregui pide al alcalde socialista Macario Benítez que asuma sus responsabilidades por un caso de presuntas irregularidades urbanísticas en el municipio tinerfeño. Jordi Brito murió asfixiado por el humo en un centro del Gobierno canario apenas cien días después de morir su hija Yunaisi en Fuerteventura. Mientras los presuntos responsables de la muerte de la niña están en la cárcel, los responsables políticos de los centros de menores cuando murió Jordi están sentados en el Parlamento y en Ayuntamiento de El Rosario. Marisa Zamora y José Luis Arregui son del mismo partido que el presidente del Gobierno que el lunes acusó a los socialistas de lanzar cortinas de humo para tapar las deslealtades de Mayoral en la Autoridad Portuaria. Pero hay otras cortinas de humo que son mortales: las que mataron a Jordi en el Centro de la Montañeta. Por esas cortinas de humo nadie ha asumido sus responsabilidades.

Juan García Luján

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