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A ETA le queda un día menos

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Hoy es un día feliz para la inmensa mayoría de los españoles por la detención de este asesino en compañía de otros dos miembros de la banda terrorista. Se cumple el designio de cada uno de los miembros de ETA que están todavía en libertad pero con la satisfacción añadida de que las caídas de comandos y la detención de terroristas tienen una cadencia cada vez más trepidante.

Si el asesinato de Ignacio Uria buscaba en primer lugar el mensaje de que la banda tiene capacidad de regeneración y que los jefes más sanguinarios tienen recambio automático, las detenciones de ayer demuestran que los servicios de inteligencia franceses y españoles tienen mucha información sobre los terroristas de la que estos pueden suponer. Ellos no saben hasta donde llega ese conocimiento de las tripas de la banda, con lo que los nervios estarán a flor de piel en un universo en el que nadie se puede fiar de nadie.

Hoy en las cárceles los miserables no brindaran con champán por la muerte de nadie sino que se irán a dormir en sus camastros confirmando una vez más que su destino es terminar hasta el última día de sus vida la condena que la sociedad les ha impuesto.

Los etarras que todavía están en libertad saben que la edad de jubilación de su carrera de criminales es cada día más corta y que más temprano que tarde darán con sus huesos en una comisaría francesa y española.

Hoy es un día feliz, en el que a muchos españoles nos entran ganas de abrazar al ministro de Interior Alfredo Pérez Rubalcaba y a cada uno de los miembros de la Guardia Civil y de la Policía que con una paciencia infinita van relacionando los datos en cada crimen para tratar de impedir el siguiente. Hoy es un día en el que me siento extraordinariamente feliz porque se que a ETA le queda un día menos.

* Periodista y analista político de elplural.com

Carlos Carnicero*

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