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Inasistencia

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Pero en la política crispada de nuestros días hay decisiones que no se entienden, que encajan mal, son incoherentes, se prestan a interpretaciones negativas y hasta inspiran rechazo. Lejos de contribuir a limar asperezas, normalizar relaciones y aproximar posiciones, son un punto de inflexión y por mucha desmemoria que haya, o aunque cambien las personas y los protagonistas, sientan un precedente al que se recurrirá según convenga.

Lo ocurrido con la ausencia del primer teniente de alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Angel Llanos, en el programa 59", de Televisión Española en Canarias, pone de relieve hasta qué extremo conducen algunas determinaciones que, a la larga, se vuelven en contra de quien las promueve o ejecuta.

Quede casi para la anécdota la comunicación de la forzada inasistencia -nunca mejor empleado el adjetivo-, hecha en las primeras horas de la tarde del día de la emisión, sabiendo que eso representa un trastorno para el medio y los responsables del programa. La cuestión de fondo son las explicaciones dadas y las repercusiones en cuyas coordenadas hay que situar, por supuesto, las relaciones futuras entre el medio y el cargo público, entre el medio y la organización a la que pertenece, Partido Popular (PP).

En efecto, el PP ya ha coqueteado con estas situaciones y las ha asumido para bien o para mal, apareciendo más o menos en sus espacios informativos y en sus programas, según voluntades, según ganas y según tolerancias u olvidos. Se recordará cuando la dirección del partido conservador decidió, a raíz de algún tratamiento que no gustó, no atender las llamadas del grupo Prisa, en concreto, de la Cadena Ser.

Ahora, en el caso de Llanos, la razón es que "sin vetar a nadie" (vaya paradoja), no quería que compareciese en un foro plural al que habitualmente acude Carlos Sosa, director de un periódico digital, pues éste ha sido condenado por la justicia (veinticinco mil euros hubo de pagar) por un delito de calumnias.

Y claro, es cuando surgen las contradicciones. Porque Cristina Tavío bien que acudió al mismo programa. Y porque el presidente de la misma formación política en Canarias, José Manuel Soria, no tuvo inconveniente en ser interrogado por Federico Jiménez Losantos (COPE) que acumula algunas condenas. Y porque el mismísimo Alfredo Urdaci, después de haber sido sentenciado su medio ni más ni menos que por una vulneración de derechos fundamentales, intervino en una convocatoria financiada por el Cabildo Insular de Gran Canaria cuando Soria lo presidía.

Seguro que la decisión de no acudir al espacio televisivo tiene que ver con la postura popular en el marco de la lucha política que sostiene con el Gobierno, elevada a tonos mayores en las últimas semanas, y de la misma conflictividad interna que le afecta y que, en todo caso, como quedó escrito en esta misma sección, corresponde resolver en primer término al propio partido, sin perjuicio de las derivaciones judiciales que pudiera suscitar. Hasta es probable que Angel Llanos se sintiera contrariado, aunque aceptara disciplinadamente. Pero no pudo exponer sus ideas ni siquiera defenderse.

Y eso que en el mismo programa salió bien parado. La explicación inicial -y la única- de la conductora fue austera, justa, sin cargar las tintas, como moderadas fueron las de los colegas. Ni siquiera dejaron la silla vacía, como se ha hecho otras veces en otros medios para significar y hacer más ostensible la ausencia.

Pero ésta ha sido de las que se notan, de las que "cantan". Alguien habrá valorado los beneficios (?) a corto y efímero plazo, pero, aunque predomine la desmemoria, debe primar el respeto a un medio de comunicación y a sus seguidores. Aquí, quienes decidieron tan clamorosa inasistencia, no lo han tenido.

Y eso que no vetan.

Salvador Gracía Llanos

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