eldiario.es

Menú

Lucky man

- PUBLICIDAD -

Cuando el actor hizo público su enfermedad, hacía ya siete años que se la habían diagnosticado y durante ese tiempo fueron sólo unos pocos los que estuvieron al tanto de ella.

Dado que los síntomas de la enfermedad cada vez eran más palpables, Fox decidió abandonar la serie Spin City al final de la cuarta temporada ?en el año 2000, dos años después de dar a conocer la noticia de su enfermedad- en un capítulo que logró una de las mayores cuotas de audiencia de la televisión norteamericana.

Lo paradójico de la historia es que, cuando el actor empezó a notar los primeros síntomas de la enfermedad, sobre todo un continuo movimiento de los dedos de su mano derecha, éste se encontraba rodando la película Doc Hollywood, en la que interpretaba a un médico que acababa dando con sus huesos en una pequeña localidad rural que se encuentra de camino a una prestigiosa clínica de cirugía plástica en California.

En aquel momento, Fox acababa de cumplir los treinta años.

Desde entonces, su labor como actor se ha centrado en tareas de doblaje, dando la réplica a personajes animados, tal y como el ratón Stuart Little, el aventurero Milo Thatch en Atlantis, y al personaje de Marcel Maggot, en la película de animación The Magic 7, la cual se estrenará durante las próximas navidades.

En el año 2006, Michael J. Fox volvió a ponerse delante de las cámaras para interpretar al personaje de Daniel Post en la serie Boston Legal, durante seis episodios. En ellos ya era palpable la degeneración que sufría el actor, sobre todo en sus habilidades motoras y del habla. No obstante, su capacidad para hacer reír al espectador seguía intacta.

Un año antes, Fox, acudió a una entrevista televisiva, organizada por el Actor´s Studio de Nueva York, para contar de primera mano su trayectoria profesional.

A lo largo de una hora, el actor contó sus comienzos, sus primeras películas y cómo conoció a su mujer, y madre de sus cuatro hijos, la también actriz Tracy Pollan. Ambos se conocieron durante el rodaje de la serie Family Ties y, a pesar de que no se llevaron bien en un principio, acabaron por iniciar una relación que dura desde hace veinte años.

Además de en la mencionada serie de televisión, Fox y Pollan trabajaron juntos en la dura, real ?y desconocida película- Bright light, Big City, y en dos capítulos de Spin City.

En el tramo final de la entrevista, y mientras el actor luchaba por no dejarse vencer por los problemas que una enfermedad como el Parkinson ocasiona, éste fue capaz de contar todo el proceso que le llevó a descubrir que estaba enfermo, sus primeras reacciones y todo lo que vendría después.

Y lo hizo con una sinceridad y una sencillez que terminó por contagiar a todos los allí presentes, incluyendo a su esposa y a su hijo mayor, Sam Michael.

Sin embargo, lo mejor de todo, además de la sinceridad ya comentada al hablar de su enfermedad, en especial con una de las asistentes ?a la que se le había diagnosticado un cáncer con tan sólo 21 años-, fue su coherencia en cuanto a sus convicciones.

A la pregunta de qué volvería a ser si empezara de nuevo, Michael J. Fox dijo que volvería a ser actor, porque hay muchas cosas que son pasajeras, como el dolor que yo siento cada día, pero las películas son para siempre.

Y a la pregunta de cuál sería el trabajo que nunca desempeñaría, el actor fue tajante: Nunca sería un político.

No hay que olvidar que su papel en Spin City ?Mike Flaherty- entre chistes y ocurrencias, es el de un teniente de alcalde de la ciudad de Nueva York, el cual se pasa todo el día solucionando las meteduras de pata de su superior. Y para ello recurre a todo tipo de artimañas, muchas de las cuales no son precisamente alabables.

Fox también interpretó a un miembro del gabinete presidencial, en la película The american President, en medio de un reparto encabezado por Michael Douglas, Annette Bening y Martin Sheen.

El caso es que, a pesar de su enfermedad, el actor demostró durante esa entrevista su claridad de ideas y una coherencia que ya muchos quisieran para sí, estando perfectamente sanos.

Fruto de todo ello es la fundación The Michael J. Fox Foundation for Parkinson´s Research http://www.michaeljfox.org/ que el actor ha promocionado y soportado económicamente a lo largo de todos estos años.

La fundación se dedica, por un lado, a financiar proyectos de investigación que logren encontrar un fármaco que ayude a paliar los síntomas de una enfermedad tan terrible como lo es el Parkinson. Y por otro, a dar información y apoyo a los enfermos y a sus familias.

Fox también es el autor del libro que da título a esta columna, Lucky Man: A memoir (Hyperion Books 2003) donde cuenta sus experiencias como enfermo de Parkinson.

Sus palabras y su trabajo, sobre todo después de descubrir que estaba enfermo, son una muestra clara y sin concesiones de que lo importante son las convicciones y el tratar de buscar una coherencia a lo largo de una vida.

Una coherencia que sería de agradecer en quienes se encargan de regir la buena marcha de nuestra sociedad ?y por mandato expreso de unos ciudadanos que votan cada cuatro años-. Una coherencia que brilla por su ausencia cuando, a lo largo de unos pocos años, estos mismos mandatarios cambian de opinión en función de sus intereses partidistas y muy alejados del bien común.

Una coherencia que se transmuta en una pesada carga, la cual es mejor abandonar con tal de lograr un acuerdo con el adversario de antaño.

Y una coherencia que acaba siendo patrimonio de los locos, los soñadores o los enfermos como Michael J. Fox, los cuales saben que la realidad es muy distinta a la que plantean los políticos.

Al final, lo mejor es pasar página y desear no tener que enfermar para lograr tener la misma coherencia que demostró Michael J. Fox en la entrevista que he mencionado a lo largo de esta columna.

Sobre los políticos, sus componendas y su falta de coherencia, mejor lo dejo para no estropearme el día más de lo que está ya.

Eduardo Serradilla Sanchis

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha