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Malos presupuestos, responsabilidad compartida

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El presupuesto de Canarias para 2016 no servirá ni para crear empleo ni para recuperar los servicios públicos. Son unas cuentas raquíticas en medio de una mejora de la situación económica. Condicionadas por los límites de déficit y deuda que tienen las Comunidades Autónomas (CCAA) y, sobre todo, por la regla de gasto que establece la ley estatal de estabilidad. Pero, también, perjudicadas por los graves errores cometidos por el anterior Gobierno canario –no consolidando gasto por su conservadora política fiscal y por el sobrecumplimiento del déficit- y reiterados en buena medida por este, así como por los presupuestos generales del Estado y la financiación autonómica. 

Cuando se habla de presupuestos, los gobiernos suelen plantear que son “las únicas cuentas posibles”. En el caso de Canarias, tanto en este primer presupuesto de la actual legislatura como los cuatro de la pasada, esa afirmación no es cierta. Pese a las limitaciones que ahora abordaré, Canarias pudo tener mejores presupuestos entonces (que hubiesen influido, además, en que este de 2016 pudiera contar con más recursos) y puede tenerlo ahora si se toman algunas decisiones respecto a los ingresos fiscales. Siempre que su filosofía deje de estar inspirada en políticas fiscales conservadoras. 

Como decía, tropezamos con algunas limitaciones de gran calado. Entre ellas el límite de déficit y deuda, que ni siquiera ahora se pueden utilizar al 100% porque los ingresos superan la capacidad de gasto. La regla de gasto impuesta por el Estado en el artículo 12 de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, que obliga a destinar el aumento de los ingresos que se produce por la mejora del ciclo económico a reducir la deuda que tiene el Gobierno, cuando la cuantía supere el límite de gasto del 1,8% del Producto Interior Bruto (PIB). 

Por ello, aunque el presupuesto de Canarias crece un 5,3% respecto a 2015, de los 357,2 millones de euros más respecto al actual ejercicio, 316 millones de euros van a pagar deuda a los bancos y el resto a gasto social e inversiones. 

A esos factores se añade la mala financiación autonómica de Canarias (unos 600 millones de euros anuales por debajo de la media estatal desde la aprobación del modelo en 2009) y el maltrato en los presupuestos estatales para 2016, en los que las Islas quedan 123 millones de euros por debajo de la media en inversión regionalizada. Ambos factores limitan de manera importante el margen de maniobra en las cuentas públicas. 

Consolidación de gasto e ingresos

¿Era y es posible incrementar los ingresos de la comunidad canaria y dedicar más recursos a la inversión pública y al empleo, a la lucha contra la pobreza, a políticas de vivienda y a la mejora de los servicios públicos? ¿Se pudo haber consolidado más gasto por el Ejecutivo CC y PSOE entre 2011 y 2015? 

La respuesta es sí. Una parte de los problemas presupuestarios los arrastramos del pasado más reciente. Los líderes de CC del Gobierno anterior y del actual alardean de que Canarias es una campeona del control del déficit. Galardón que hoy pagamos con creces. Mientras otros mejoraron sus ingresos fiscales y cumplieron al límite, o incluso incumplieron el déficit, disponiendo hoy de un mejor marco presupuestario consolidado para mejorar la vida de sus conciudadanos 

En efecto, al no mejorar los ingresos fiscales y no agotar el déficit público permitido en ejercicios anteriores no solo se perjudicó, en ese momento, a Canarias, su economía, su empleo y su gente. También se condicionó el futuro, al actual presupuesto. Por ejemplo, de haberse utilizado el déficit autorizado al límite, hoy dispondríamos de 280 millones de euros más en las cuentas públicas para 2016, que hubiesen impactado favorablemente en la economía y en los servicios públicos. 

Para aumentar hoy el techo de gasto solo queda la vía de los cambios tributarios, que quedan fuera de las limitaciones de la regla de gasto. Y este Gobierno hace justo lo contrario cuando elimina prácticamente el Impuesto de Sucesiones, sin distinguir entre quien hereda una modesta casa y quien recibe una herencia millonaria. 

Medidas

En nuestra enmienda a la totalidad a los presupuestos canarios para 2016 apuntamos algunas medidas que posibilitarían incrementar los ingresos y, por tanto, responder a una parte de las enormes necesidades sociales de una tierra que, según las propias previsiones del Gobierno de Canarias, incluidas en los presupuestos, tendrá un 27,9% de desempleo a finales de 2016. 

En primer lugar, combatir con firmeza el fraude fiscal. Como señalan los informes de Gestha (sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda) reducir en 10 puntos la economía sumergida de las Islas (27,9% del PIB, tres puntos más que la media estatal) permitiría recaudar 2.000 millones de euros anuales, aunque estos ingresos están condicionados por la regla de gasto. 

En segundo lugar, aumentar ingresos a partir de impuestos propios, de manera progresiva, por ejemplo subiendo el IGIC en los tramos altos, y recuperando el Impuesto de Sucesiones de forma que, para las bases imponibles más pequeñas, la bonificación pueda llegar al 99% y que se vaya reduciendo esta bonificación a medida que el valor del patrimonio heredado sea creciente. 

Y, en tercer lugar, proponiendo la implantación de una tasa a las estancias turísticas, como la que ya existe en Italia, Francia, Alemania, Bélgica, República Checa, Marruecos, Cuba o Estados Unidos, así como en Cataluña. Con una recaudación estimada de 100 millones de euros anuales que no pagarían trabajadores ni empresas, posibilitaría renovar nuestras ciudades turísticas, dinamizar la economía y crear empleo. 

Canarias puede disponer de unos mejores presupuestos. Es posible incrementar los ingresos, pese a las limitaciones del Estado y las que han supuesto las erróneas políticas de los ejecutivos canarios, que ni ingresaron más ni aprovecharon las posibilidades de déficit permitido. Ello exige voluntad política y ruptura con las políticas conservadoras, las del PP y CC, que solo han incrementado la pobreza y la desigualdad social. Y que este Presupuesto de Canarias para 2016 se empeña en continuar prolongando. Malos presupuestos, responsabilidad compartida.

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