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Mesura improductiva

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A fecha de hoy, con un Gobierno al que comienza a atascársele su maquinaria por tanto ajuste incontrolado, los ciudadanos ven nuevas informaciones que en otros momentos no serían tan lamentablemente cuestionadas por la desvergüenza de las mismas como lo son ahora. La idea preconcebida de ser un país históricamente privilegiado por poseer una riqueza arquitectónica envidiable Patrimonio de la Humanidad, ha quedado en entredicho; lo que todos los ciudadanos creían era patrimonio público del pueblo español se ha quedado en mera suposición al descubrirse que los verdaderos dueños encubiertos por un cambio de la Ley Hipotecaria ?Gobierno PP Sr. Aznar, 1998- mal ejecutado, que les daba la propiedad del citado patrimonio, es la "inmaculada" Iglesia católica por unas pocas monedas. Una traición encubierta y una ofensa a los principios constitucionales de la igualdad religiosa que ha privado a los ciudadanos de un bien común.

¿Qué habría tras el pacto del Sr. Aznar con la Iglesia tan calculado como para dejarlo en el más absoluto silencio, sin edicto para reclamación en la titularidad de los bienes? Pudo ser conformismo ideológico, adoctrinamiento de las leyes en beneficio de la curia o acuerdos político-religiosos de mutua conveniencia; la opinión ciudadana se la pasaron por el "arco de la Mezquita" tras las anotaciones de su inscripción en el Registro de la Propiedad conveniente a cada lugar donde se encontrase ubicada la construcción, el terreno e incluso alguna que otra necrópolis, preceptiva de pasar a las arcas eclesiásticas por "herencia divina".

Todo entre el poder y la iglesia en nuestro país parece reencontrarse siglos después ?si es que alguna vez quedo atrás-, en los que los pactos y tratados se urdían según intereses afines en los la decisión del pueblo carecía de valor; algunos incluso, se llevaban a cabo a hurtadillas del monarca en cuestión, cuya imagen protagonista serbia de espejo para llevar a cabo sus argucias, disputas y sometimientos a la ciudadanía. Hoy en día, lo vemos en la persona del rey Juan Carlos que, venido de décadas dictatoriales se convirtió en el Jefe del Estado en una Monarquía Parlamentaria obediente a la Constitución; un personaje simbólico, moderador y mediador de conflictos con carácter vitalicio sin poder alguno. Es bajo las órdenes de un Ejecutivo y el calado de su imagen sobre el que el Gobierno dispone con una mayoría parlamentaria más que suficiente conseguida con cargo a la crisis.

Hay una buena parte de miembros dentro de este Gobierno popular ?excepto algunos enredados en otros menesteres distintos- infectado de reformas por Bruselas y a la vez de austeridad alemana que alardean del gran empaque y maestría del Sr. Rajoy para encajar golpes; solo sus constantes traspiés con las reformas impuestas le pueden hacer caer en la "lona electoral" de las municipales y autonómicas del próximo 2015. Y va camino de ello sin ningún género de dudas, a la vista de las últimas encuestas; la evaluación suspendida en acabar con el aumento del desempleo le está pasando factura y el motín en la cubierta del Partido Popular puede ser inminente. Ya se ven demasiados fracasos en la política del Gobierno ?Reforma Laboral- como para darse cuenta de que el golpe de gracia definitivo serán las pensiones y la Ley de Reforma en los Ayuntamientos, las cuales generarán de inmediato una alarma social a las puertas de Moncloa de las que le será difícil salir airoso.

Cuando las críticas y las contradicciones internas de un partido en el Gobierno se hacen tan evidentes como su fracasado programa "tapado" hasta lograr su objetivo, la desconfianza del ciudadano se hace notar cada vez más alarmantemente. Aún de esta guisa, todavía quedan ministros ?Luis de Guindos, Ministro Economía y Competitividad- de esté lastrado Ejecutivo a los que la situación económica y laboral la ven con optimismo, vislumbrando un futuro exultante y prometedor; sin decir cuando, claro.

2015 aunque todavía lejano, aparece en el escenario político de nuestro país como el del cambio de trayectoria llevado hasta entonces por un bipartidismo añejo, que huele ya a podrido por su avanzado estado de descomposición en las filas. No obstante, nada fácil será desbancar del poder a tan arraigadas costumbres si entre estas dos formaciones se confabulan en un "acuerdo sumergido" para asegurarse el poder. España necesita un pacto de todas las formaciones políticas que equilibre la situación de nuestro país y tomar la sartén por el mango para comenzar a creer en que recuperarse es posible si todos trabajan para ello, sin pararse a mirar el color de su ideología. Ya vendrán tiempos mejores para colocar a cada uno en su sitio, ahora toca remar para sacar al país del grave escollo en el que se encuentra.

Rajoy sin embargo, no se inmuta ante semejante desazón social, ni nada comenta en público a pesar que de hacerlo, haría todo lo contrario como acostumbra ?impuestos, empleo, pensiones-; el Gobierno silencia su trastorno político y el Sr. Más, gana con esta situación de ser la jaqueca constante al Jefe del Ejecutivo para sacarle provecho a sus pretensiones de déficit en su Comunidad; aunque esto represente ponerle en contra a otros presidentes autonómicos de su propia formación política.

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