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¡Proletarios del mundo, mátense!

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El muro de silencio entre Delia y Alicia no es una simple anécdota, no es una pelea más entre dos amigas anónimas. A lo mejor esta pelea influye en usted, estimado lector, aunque no lo sepa. La bronca afecta, por lo menos, a 88.000 que son la suma de los afiliados de Comisiones Obreras (53.000) y la Unión General de Trabajadores (35.000). Los sindicatos con mayor número de afiliados en Canarias sólo se ven cuando no tienen más remedio. Si los convoca la patronal o el gobierno. La secretaria general de Comisiones Obreras, Delia Rodríguez y su homóloga en UGT, Alicia Rodríguez, sólo han hablado en el último año y medio cuando se han encontrado cara a cara de forma casual en algún acto oficial. Una bronca entre delegados sindicales de CCOO y UGT durante la huelga de las ambulancias en Gran Canaria, en abril de 2006, provocó que en Canarias estos dos sindicatos no fueran juntos el primero de mayo tal y como hicieron en casi todas las comunidades del Estado. Hablando de este problema Alicia Rodríguez llegó a decir el otro en El Correíllo que delegados de otro sindicato habían pedido a su jefe en una empresa que despidieran a un compañero porque se iba a presentar a las elecciones por las siglas de UGT. Así están las cosas.

Existen otros 17 mil trabajadores cuyos representantes sindicales tampoco se reúnen con UGT y CCOO . Son los afiliados de Intersindical Canaria, la tercera fuerza sindical de las Islas, que es mayoritaria en sectores como la Enseñanza y tiene una presencia importante en Sanidad o en la Administración Pública. Pero no se les considera legalmente un sindicato representativo. Aunque sus afiliados se acercan al 10 % de la representación sindical. Una ley estatal respaldada por CCOO y UGT les niega el pan y la sal porque no llegan al 15%. Los mismos dirigentes sindicales que se sitúan en la izquierda política, que muchas veces critican el sistema electoral canario porque deja fuera a los partidos que no llegan al 5 % de los votos, esos mismos dirigentes siempre han practicado en Canarias una estrategia de defensa de un bipartidismo sindical que se va turnando en el liderazgo y que deja fuera de la negociación de los grandes convenios o de la concertación social a los representantes de 17 mil trabajadores isleños. El miércoles pasado el presidente Paulino Rivero recibió a la Intersindical Canaria. Es la primera vez en la historia que el tercer sindicato de las islas es recibido por el presidente del gobierno. Román Rodríguez fue fundador de Intersindical Canaria y no tuvo el gesto de Paulino Rivero. Creo que hay que aplaudir la decisión del presidente del gobierno de haber convocado a Intersindical Canaria. Lo digo con sinceridad: Sr. Presidente ¡felicidades!

Curiosamente UGT y CCOO han tenido menos problemas para apoyar, por ejemplo, la Reserva de Inversiones de Canarias que supone cada año un ahorro fiscal de 1000 millones de euros para los empresarios, o la creación de Empresas de Trabajo Temporal, que la participación de la Intersindical Canaria en los órganos representativos. Han tragado tanto neoliberalismo que la lucha sindical es un aspecto más de la competencia en el mercado, y en una huelga es más importante el número de banderas de tu marca, que hacer una pancarta con un lema común.

En una comunidad que ocupa los primeros puestos en los salarios más bajos y de precariedad laboral, no debería pasar ni un día más sin que los dirigentes de los tres principales sindicatos se sienten en la misma mesa a negociar una estrategia común para defender a los trabajadores y a los desempleados. Hace muchos años que la agenda de los temas económicos en las islas la marcan el gobierno y los empresarios. Después llaman a CCOO y a UGT, negocian con ellos el número de delegados liberados y las subvenciones para los cursos de formación, y aquí paz, en el cielo gloria y en la calle a insultarse los que deberían luchar por los más débiles.

Si Marx levantara la cabeza vería que ya no sólo nadie levanta el puño, sino que cuando excepcionalmente lo levantan es para pegárselo al delegado sindical de la competencia. Cuando hablo de Marx me refiero a Karl, el alemán, el que dijo aquello de "proletarios del mundo, únanse", aunque en Canarias alguien lo tradujo como "delegados sindicales mátense". Y, señores delegados, no confundan este Marx con su primo, el Groucho, el de Nueva York, ese lo que dijo fue "he llegado de la nada a las más altas cotas de la miseria", aunque quizás esto último sirva más para enteder la situación actual de los trabajadores en Canarias y la estrategia de sus representantes.

Juan García Luján

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