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2016, un año horrible

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Termina el año 2016 y desde luego no me da ninguna pena. Ha sido horrible políticamente hablando. Pero tengo que reconocer que he aprendido muchas cosas, lo cual es positivo a mi edad seguir ilustrándome. Una de las cuestiones en las que he profundizado ha sido en el populismo, y he llegado a la excelsa conclusión que tan populista es Pablo Iglesias como Susana Díaz, Mariano Rajoy como Albert Ribera, y nada digamos de los veteranos Felipe González, José María Aznar, y una larga lista de furibundos populistas que han regado con sus robos, improperios y falacias 2016. Y no me cabe la menor duda que el ciudadano Felipe Borbón Grecia es otro ilustre populista, y después de su aburrido discurso navideño de final 2016 ha subido muchos ibex. Como la Real Academia de la Lengua Española (RAE) no recoge el palabro populismo, me puedo tomar la licencia de declarar populista a quién me dé la gana. En Canarias dos populistas que nos han dado el coñazo en los últimos meses han sido Fernando Clavijo (CC) y Patricia Hernández (PSC/PSOE). En realidad ambos partidos tienen a muy pocos populistas y sí a muchos impopulares.

En mis profundos estudios he llegado a la conclusión que los presuntos delincuentes Rodrigo Rato, Miguel Blesa, Cristina Borbón, Iñaki Urdangarín, Luis Bárcenas, Gerardo Díaz Ferrán, Francisco Granados, Jaume Matas, el jefe de la mafia Gürtel, Francisco Correa, su “ayudante” Álvaro Pérez alias “el bigotes”, y otros tantos que harían la lista interminable, son también populistas, como otros muchísimos empresarios y políticos que con sus actuaciones se han vuelto muy impopulares. Nunca se ha visto en España tal cúmulo de corrupción cómo en la década de los 90 y principios del siglo XXI. Las televisiones y las emisoras de radio han tenido que estar en las puertas de los juzgados un día sí y otro también, un panorama auténticamente desolador. La frase católica “familia que reza unida permanece unida” se ha sustituido por la de “familia que roba unida permanece muy unida y muy rica”. Ver a toda la familia Pujol al completo metiendo la mano en la lata del gofio ha sido una cosa muy normal. Dicen las malas lenguas que Felipe González y José María Aznar le decía a Jordi Pujol la misma frase: “Jordi roba lo que quieras, pero con discreción, pero no plantees la independencia de Cataluña. Roba, pero sin defender la independencia de Cataluña”.

Hoy un gran fantasma populista recorre el Mundo. Merkel, Hollande, Trump, Maduro, y muchos otros líderes internacionales, son populistas. Syriza y Amanecer Dorado, en Grecia, son populistas. El PSOK (socialistas griegos), tocados y hundidos. Ojo con la populista francesa Marine Le Pen. El término surgió a finales del siglo XIX como una etiqueta para ciertos movimientos agrarios y antielitistas, pero hoy se utiliza para un barrido y un fregado, y a un vecino de mi barrio antipático y arrogante lo he calificado de populista. Populistas son Jerónimo Saavedra, José Carlos Mauricio, Lorenzo Olarte y José Miguel Bravo de Laguna, grandes culpable de que tengamos una autonomía de tercera división que permite mantenerse en la presidencia de Canarias a Fernando Clavijo con un sistema electoral insultante. Los populistas de izquierda en el PSOE y en Unidos Podemos no acaban de ser muy populares, y las peleas entre la Gestoría que lidera Javier Fernández y los críticos de Pedro Sánchez, y por el otro lado, los falsos besos y abrazos de Íñigo Errejón y Pablo Iglesias en podemos desunirnos, desmoralizan a las “putas bases” socialistas y podemitas, que decía mi buen amigo Tito Travieso. Leo un informe de la Universidad de Harvard en donde muestran su pre-ocupación por Donald Trump, que incide que “cuando una potencia emergente pone en cuestión un orden anterior eso acaba ventilándose en una guerra”. Espero que los chinos tengan paciencia con el populista Trump.

A todos mis sufridos lectores, feliz 2017.

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